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    <title>Revista Espacio Psicoanalítico</title>
    <link>https://www.semsoac.com.mx</link>
    <description>Publicación de artículos y ensayos escritos por miembros y amigos del Semsoac</description>
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    <item>
      <title>El humanismo radical de Erich Fromm como una base para la creación de una GUÍA ÉTICA para México</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/el-humanismo-radical-de-erich-fromm-como-una-base-para-la-creacion-de-una-guia-etica-para-mexico</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Aportes al humanismo mexicano según Erich Fromm, el estudio del carácter social y la teoría del apego
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El humanismo radical de Erich Fromm como una base para la creación de una Constitución Moral para México: hacia un manifiesto humanista
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Dr. Mauricio Cortina
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Psic. Guadalupe Sánchez Enríquez
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Marzo 30, 2019
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El presidente Andrés Manual López Obrador ha convocado a grupos religiosos, humanistas, filósofos, psicólogos, sociólogos y antropólogos a crear una constitución moral para la nación. Sometemos a consideración para este proyecto la obra de Erich Fromm, uno de los más grandes humanistas y pensadores del siglo XX que vivió en México 23 años. Su compromiso y amor a México quedó expresado de numerosas maneras, entre ellas el escribir un libro, con Michael Maccoby, rigurosamente científico, sobre el impacto que factores históricos, sociales, culturales y económicos tiene sobre los rasgos de carácter compartidos por diferentes grupos de campesinos (lo que llamó carácter social) en un pueblo mexicano del Estado de Morelos, compuesto de más de 600 habitantes. Entre otros descubrimientos importantes, el estudio documentó el impacto traumático a hijos e hijas cuyos padres habían sido obligados a servir como peones en el sistema de semi-esclavitud de haciendas que existieron durante 3 siglos previos a la revolución mexicana. El estudio encontró que el impacto de este sistema inhumano y opresivo todavía se podía ver en índices de violencia y alcoholismo mucho más alto en los descendientes de este sistema, que en campesinos que no habían sido parte de este sistema opresivo y violento. El estudio también encontró que los descendientes del sistema de haciendas eran menos productivos en cultivar sus tierras que los campesinos que no habían sido parte del sistema. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En sus numerosos libros, pero sobre todo en Ética y Psicoanálisis (1948) y El Arte de Amar (1956) Fromm describe los bases y fundamentos para una Ética Humanista universal describiendo sus raíces en pensadores tan diversos como Aristóteles, Spinoza, Vico, Goethe, y Marx y en algunas tradiciones religiosas judías y cristianas y budistas que hacen acento en amor, solidaridad y compasión hacia los demás. En un libro posterior La Anatomía de la Destructividad Humana (1973) exploró las bases evolutivas, culturales y sociales de esta visión humanista.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Valores fundamentales de la orientación humanista:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1.	 La meta fundamental del humanismo es el desarrollo pleno de cada individuo. El desarrollo humano pleno es definido como una orientación productiva que promueve nuestras capacidades de amar, de libertad y autonomía, de solidaridad social, de respeto mutuo y la responsabilidad. Todos los exponentes de la ética humanista coinciden en que el hombre encuentra su realización plena solo en relación y en solidaridad con sus semejantes. El amor al próximo no es una característica que trasciende al hombre, es el algo inherente y que irradia de él. De la tradición judeo-cristiana Fromm incluye el amor al extraño como uno da las capacidades altruistas más nobles de nuestra especie.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2.	Fromm define la responsabilidad como la capacidad de escuchar nuestra propias necesidades y emociones y responder a las comunicación, necesidades y emociones de los demás. La respuesta más productiva es la que responde lo que es más vivo en los otros y en nosotros mismos. Fromm describió esta responsividad como la biofilia o amor de la vida, y la considera como una de las expresiones mejor desarrolladas de una orientación productiva humanista.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3.	 Fromm describe este conjunto de capacidades productivas como un síndrome de crecimiento. En contraste con el síndrome del crecimiento Fromm describe la psicopatología como el resultado de un desarrollo que incide en forma adversa en la formación de personalidades autónomas con la capacidad de amar y afirmar la solidaridad humana. Algunas expresiones de esta deformación y patología individual y social pueden verse en personalidades autoritarias, en la creación de ideologías e idolatrías que justifican y sustentan el poder basado en la fuerza y la impunidad, en relaciones sadomasoquistas, en el narcisismo individual y grupal, y en impulsos destructivas de odio, venganza y crueldad. En su extremo patológico Fromm describió la destructividad humana como un síndrome de decadencia necrofílico-caracterizado como una atracción a lo muerto, al orden desvitalizado, a la crueldad y al sadismo en sus manifestaciones más horrorosas. Todos tenemos los mismos potenciales humanos para el crecimiento y para la psicopatología. Como le expresa Fromm, la humanidad tiene un genio parar el bien y para el mal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4.	Cada individuo contiene los gérmenes de toda la humanidad y al mismo tiempo es único y singular. El respeto a nuestra humanidad común y a nuestra singularidad individual es la base de la dignidad humana. Un principio humanista básico es afirmar nuestra humanidad común en vista de las muchas diferencias que nos pueden separar. Estas diferencias pueden ser basadas en el color de piel, el género, orientaciones sexuales, diferencias temperamentales y de personalidad, diferencias culturales, religiosas y económicas. El poder dialogar sobre estas diferencias para poder encontrar lo mucho que nos une como seres humanos tiene que ser basado en el respeto mutuo y la dignidad que se le debe a cada persona por ser miembro de la especie humana.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El desarrollo pleno no se puede concebir sin en apoyo de políticas públicas que favorecen entornos familiares y sociales que apoyan y estimulan el desarrollo autónomo y la capacidad de amar. Las políticas públicas deben ser evaluadas en términos de si obstaculizan o fomentan el desarrollo humano. Fromm pensó que la transformación de la sociedad es esencial para desarrollar un carácter social productivo. Sin este desarrollo se pondría el peligro el futuro de la humanidad. Esta visión de Fromm resulta cada día más urgente. Modelos económicos que crean desajustes económicos devastadores y desigualdades sociales brutales no son sostenibles. Degradan y destruyen el tejido social y convivencia social que une a individuos y grupos en comunidades. No es posible responder al reto fundamental de nuestra especie de limitar y frenar calentamiento global y sus consecuencias desastrosas para la humanidad si no creamos sociedades justas. Sin sociedades justas no vamos a lograr crear la cooperación que necesitamos a niveles locales, nacionales e internacionales para crear economías y tecnologías basadas en energías verdes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las bases de este desarrollo económico y social deben obedecer a los siguientes principios: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1.	El objetivo de todos los acuerdos sociales debe ser el bienestar humano y la prevención de patologías individuales y sociales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2.	La producción debe servir a las necesidades reales de las personas, no a las exigencias del sistema económico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3.	Debe haber una relación de cooperación, no de la explotación entre las necesidades humanas y el respeto al medio ambiente y a la naturaleza. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4.	Debemos fomentar el consumo sano, no el consumo máximo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5.	El antagonismo mutuo entre personas y grupos sociales debe ser sustituido por la solidaridad y la cooperación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           6.	Debemos armonizar modelos económicos basados en la competencia y en los mercados libres con modelos económicos basados en desarrollar sociedades más igualitarias y cooperativas. Debemos crear un piso parejo para millones de individuos y familias pobres con recursos económicos escasos proveyendo acceso una canasta de alimentación básica, buenos servicios médicos y una buena educación. Con ello podrán competir y encontrar empleos que provean lo suficiente para vivir en forma digna. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           7.	Debemos fomentar vínculos familiares que promueven la seguridad y la autonomía entre padres e hijos e hijas y entre miembros de la familia. Debemos promover la educación que apoyan normas prosociales desde la infancia. Una de las mejores inversiones sociales es apoyar y fomentar familias en donde impera el cuidado y el respeto a las necesidades emocionales de los niños y niñas para su desarrollo sano.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           8.	La sociedad tiene que crear y fortalecer instituciones sociales que protegen y fomentan la justicia y las normas prosociales. Nadie puede gozar de privilegios que lo pongan por encima de la ley.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           9.	Ninguno de estos principios se pueden sostener sin una participación activa y la educación continua de todos los ciudadanos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           10.	Ningún progreso de este manifiesto humanista puede ser visto como permanente. La historia nos enseña que hay retrocesos en ganancias que habíamos considerado irreversibles. Como dijo Jefferson, el precio de la libertad es la vigilancia eterna. Tiene que haber una lucha permanente para acercarse a este ideal humanista. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ideas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - la importancia del apego y de la escucha profunda a las madres sobre sus emociones, su vida y la de sus hijos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Los valores comunitarios, la fraternidad, solidaridad, generosidad, colaboración 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -los cinco entrenamientos de la atención plena: protección de la vida,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           felicidad verdadera, amor verdadero, palabra amorosa y escucha profunda, transformación y curación. Centrados en la práctica de la comprensión y la compasión que indican el modo adecuado de responder a las alternativas diversas o nocivas que nos ofrece la sociedad
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -acuerdo de paz con nuestro cuerpo, con nuestros sentimientos y emociones, con nosotros mismos, con los seres queridos y con los demás en nuestro entorno, incluyendo nuestros enemigos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -la revolución de la esperanza Fromm, cap. V: Pasos para la humanización de la sociedad tecnologizada, pág. 98
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Thu, 13 Feb 2025 19:11:04 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Porqué lastimamos al personal de salud</title>
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      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Pandemia Covid 19 en México
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a href="/"&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://irp-cdn.multiscreensite.com/7bd19557/dms3rep/multi/kisspng-ordine-nazionale-degli-psicologi-psychologist-psyc-studio-consulenza-psicologica-dott-ssa-monica-ben-5b1e9c9dc743b8.1192801115287328298162.jpg"/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  
         ¿Por qué lastimamos al personal de salud?
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Guadalupe Sánchez 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Semsoac. Julio 2020
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La emergencia causada por la enfermedad Covid-19 es un período atípico que altera el estado emocional produciendo angustia por el miedo a morir que reprimimos en la vida cotidiana. Vivimos un malestar social, una condición de trauma social porque no podemos darle un lugar en nuestra propia mente. Se incorpora la experiencia en fragmentos que, inconscientemente se rechazan y que suelen ser dirigidos hacia el exterior, hacia quienes encarnan más vulnerabilidad como el personal de salud.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Queremos comprender por qué en México se dan ataques al personal médico y de enfermería a pesar de los llamados a no discriminar, en contraste con otros países en donde se les aclamó espontáneamente como héroes. El psicoanálisis ofrece algunas aproximaciones. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La agresión en contra del personal de salud, es una reacción exacerbada de ansiedad insertada en una paradoja para algunos irresoluble: atacar a quien nos puede salvar. Se trata de un estado interno de desorganización mental que carece de la habilidad para discernir cuál es la fuente de peligro o cuál de salvación, porque en estos contextos ambas pueden ser encarnadas en la misma persona como ocurre con las figuras cuidadoras de los infantes que son al mismo tiempo figuras amenazantes. Este paso al acto es un ataque concreto impulsivo e irracional, desesperado por auto preservarse y que trata de eliminar al que cree es agente del mal, percibido como el objeto malo, de odio, culpable de su sufrimiento, disociando lo bueno de lo malo y sin la posibilidad de integrar esos aspectos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El fenómeno va mucho más allá de una discriminación consciente y es más complejo por las motivaciones inconscientes derivadas por una historia socioafectiva previa y un carácter determinado por la situación social económica y cultural en que se creció. En México traemos una historia social de mucha violencia, además una historia de muchos años atrás de maltrato por parte del personal de salud a las y los derechohabientes debido a la falta de recursos en el sistema público de salud.  La pandemia re-traumatiza, ¿podrán cuidar de mí para no morir?  
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
            
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Observamos respuestas narcisistas de dos tipos. Por un lado, una respuesta narcisista benigna y adaptativa a las distintas etapas de la pandemia, que, aunque niega temporalmente lo que está pasando: “a mí no me va a pasar”, “yo no me voy a morir” que reta inicialmente, pero que evoluciona y enfrenta eventualmente las señales de la realidad. La segunda es una respuesta narcisista de tipo maligna no adaptativa, que es delirante, persecutoria, y que, según Freud, yace en los mecanismos más inconscientes y primitivos de todos los seres humanos que implica omnipotencia del pensamiento, con vivencias de daño, castigo y violencia que destruye.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Consideramos que las personas con una historia biofi
          &#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           lica y amorosa serán solidarios, cuidadosos de los demás y podrán tolerar con mayor fuerza esta adversidad. En cambio, cuando vemos estas respuestas violentas encontramos que la desesperanza es alta. Cuando hay desesperanza para poder cambiar la realidad, se es más propenso a lastimar a nuestros seres significativos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Esta aproximación nos permite concientizar que en situaciones extremas nadie está exento de sentir desesperación frustración e impotencia y pasar inconscientemente a la agresión. También es una invitación a que es posible conscientemente tomar acciones balanceadas para “aplanar la curva de la discriminación”.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Psicoanalista del Seminario de Sociopsicoanálisis A.C. Agradezco a mis colegas: Dr. Juan José Bustamante, Dra. Patricia González y Dra. Angelica Rodarte su colaboración para esta reflexión. lupssan@hotmail.com
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Tue, 16 Feb 2021 00:59:36 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Las guardianas de la salud Tiempos de covid19 en México</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/las-guardianas-de-la-salud-en-mexico</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp-cdn.multiscreensite.com/7bd19557/dms3rep/multi/enfermeras.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Las guardianas de la salud 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Tiempos de covid19 en México
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Patricia González Duarte y Guadalupe Sánchez 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Seminario de Sociopsicoanálisis AC (Semsoac)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Miembros Fundadoras. Julio 2020
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Vivir bajo una condición de emergencia sanitaria, una contingencia que nos confronta todos los días con la muerte, se vuelve una condición de trauma para los ciudadanos y para el personal de salud en especial.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Las enfermeras, los enfermeros, así como el maestro y las maestras que  gozaron en el pasado de una posición de respeto en la sociedad, se fue perdiendo con la modernidad, incluso se infravaloró. ¿Cómo y cuándo se perdió el vínculo con las enfermeras? En medio de esta infravaloración llegaron a la actual crisis sanitaria. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Un mes después de que comenzó la pandemia, en Abril 2020, se supo por los medios de comunicación de agresiones al personal de salud, muestras nada solidarias; se les agredió física, social y psicológicamente, se les discriminó, amenaza y hostigó. Los daños iban desde un improperio hasta arrojarles bebidas calientes o cloro, o bien golpearles en un caso, en cuya defensa la enfermera se fracturó dos dedos. Se amenazó en una ocasión con prender fuego a un hospital si se reconvertía a Covid o se les negó la entrada a lugares públicos como supermercados, al transporte público e incluso que entraran a su domicilio. Los agresores fueron hombres o mujeres desconocidos, extraños en la calle, familiares de pacientes hospitalizados o bien de entre el mismo personal de salud e conflicto por tanto estrés laboral. Se trata de un fenómeno que sorprendió al mundo. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Proviene de la ignorancia  dicen los comentaristas y de los fuertes prejuicios por discriminación. En realidad psicológicamente proviene de un psiquismo con un complejo funcionamiento narcisista que demuestra graves errores de juicio y falta de objetividad,  por el  miedo extremo a l
          &#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           a enfermedad y a la muerte imposible de regular. La falta de control de impulsividad les lleva a cruzar los límites de lo socialmente aceptado y permitido. La angustia extrema inculpa a las enfermeras de diseminar el virus “a mí no me va a contagiar” antes los lastimo, lo cual causa socialmente indignación.  Las guardianes de la salud fueron así estigmatizadas y violentadas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Al mismo tiempo en contraste, han surgido por parte tanto del gobierno, como de empresas privadas, así como de la ciudadanía estrategias para combatir la estigmatización, y frenar la agresión, sensibilizando sobre su difícil situación, valorando su labor, proponiendo en redes sociales  y  en  los medios de comunicación, reconocimiento,  a través de aplausos, serenatas y menciones, se pide agradecimiento (en algunas colonias como la de Valle se les celebra como en España) solidaridad y  protección, poniendo a su disposición transporte y hospedaje en cuartos de hoteles  o en Los Pinos así como alimentación.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En México nos tocó la pandemia 2020 en un año de transición de un nuevo gobierno democrático elegido en junio de 2018 y que tomó posesión en diciembre de 2019, en la cual, el personal de salud cobre un papel el más relevante. Atiende a los enfermos de Covid-19 presentando, desde nuestro punto de vista, un sufrimiento emocional incalculable. Además del alto estrés laboral exigidos por la emergencia más allá de sus fuerzas para realizar sus propias tareas dentro del hospital, el dolor de verse contagiados o sus compañeros  o el duelo que se pospone cuando colegas mueren por contagio,  el agobio de extremar precauciones y la necesidad de estar hiper atentos para realizar adecuadamente los procedimientos de protección y prevención contra el contagio. Descuidarse es  un peligro latente para a su vez ,no contagiar a su familia con la que viven. Es importante señalar que cuando se agrede a un solo integrante de la salud o muere por contagio, el dolor termina siendo para todo el gremio.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El personal de salud ha reaccionado a través de su jefa solicitando en las conferencias de salud y hasta con lágrimas respeto, que les permitan trabajar con tranquilidad, hacer lo que saben hacer. La tristeza y el coraje que sienten tienen que ser reprimidos manifestándose en molestias físicas y síntomas psicopatológicos ya que no pueden responder con violencia ni expresar sus emociones, se saben indispensables y cruciales en este momento en el desempeño de sus funciones a favor de la vida. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Históricamente el personal de enfermería, ha luchado desde el siglo pasado para que se les considere como profesional calificado para dar cuidados de calidad. Tienen arriba de ellas una jerarquía médica de carácter autoritario predominantemente, aunque sean licenciadas en enfermería, algunas con estudios de postgrado. Son responsables de los enfermos y su privacidad, el contacto con la familia, el principal enlace entre esta familia y el paciente. En muchas ocasiones guían y son el soporte y respaldo de médicos internos, residentes y personal de base, no son meras ayudantes dependientes de ellos para realizar sus procedimientos, suelen ser proactivas y tener iniciativas y recibir la alta demanda emocional de los familiares. En general, son sensibles y desarrollan mecanismos de defensa ante el dolor físico y emocional, reducen y o tratan de evitar el sufrimiento humano, ayudan a prolongar la vida, controlan riesgos, también su objetivo es curar enfermedades, así como rehabilitar, recuperar y promover la salud. Suelen ser receptivas y sensibles ante la ansiedad, depresión e incertidumbre y mucho más ahora con el paciente Covid 19 hospitalizado, grave e intubado. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como la investigación ha revelado, las cuidadoras (mayoritariamente mujeres) de personas enfermas, con discapacidad o vejez, están expuestas a lo imprevisto, a la muerte y por supuesto al burnout o desgaste profesional y es natural e inevitable que vayan desarrollando mecanismos de defensa que les lleva a reaccionar muchas veces con distancia, frialdad o indiferencia.  Cada vez que una persona muere, el personal de enfermería se enfrenta de manera inconsciente con su propia muerte y vulnerabilidad, sus emociones oscilan entre su servicio ´el deber de la vida y la conciencia de morir´. Su rol es parecido al de una madre. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Pero permitámonos conocer según nuestra experiencia tratando en psicoterapia a enfermeras y médicas, cómo es un día hábil en la presente emergencia y así comprender la mística y vocación de estas profesionales de la salud, su parte humana. Durante el día laboral en sus ocho horas de trabajo-que se convierten en más horas dado que se ayudan entre sí- no comen, no duermen, no toman agua y no van al baño y no lo hacen porque tienen que vestirse, con tres o cuatro capas de ropa esterilizada con la que se están protegiendo y prefieren no moverse, ni quitarse los gogles, caretas o guantes, ya que tardarían mucho más de lo que se tardan habitualmente. No quieren desperdiciar material que tiene que irse a la basura especial o volver a ser después esterilizado. Tampoco se sientan porque las condiciones de atención a un enfermo pueden cambiar súbitamente. Se quejan de problemas varios, como de várices, o inflamación cuando diariamente tienen que estar haciendo otros procedimientos, dentro del hospital, de preparar cadáveres para que se los lleven, ayudar a la identificación, etc. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Además, enfrentan pacientes que se ponen nerviosos porque no ellos dicen no saber si hablan con un hombre o una mujer, no se ve la cara ni las expresiones faciales, razón por la cual decidieron portar un gafete con fotografía y su nombre. Lo que más les preocupa y da miedo es la intubación endotraqueal, porque se abren las vías respiratorias y se exponen directamente frente al virus. Comentan que también platican con sus pacientes sobre su vida, sus preocupaciones y ofrecen contención de manera intuitiva a las emociones derivadas del aislamiento y de la separación brusca de su familia, por si fuera poco, y con las energías que les quedan sirven de enlace entre pacientes y familia a través del celular. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Todo lo anterior les trae consecuencias que es necesario conocer para brindarles el reconocimiento que merecen por este sacrificio único y especial que les toca inevitablemente. Las mascarillas ejercen presión sobre el cuello, les jala hacia delante y las encorva, la presión sobre los músculos de la cara les deja marca y a algunas pieles les hace heridas, los lentes además de empañarse lesionan la piel, las batas protectoras los mantiene permanentemente húmedos por el calor del cuerpo y el sudor, los dedos de tan húmedos que quedan se les forman pequeñas heridas. También con los hombres está sucediendo esto. Como consecuencia de lo anterior, algunos miembros del equipo de salud desarrollan dermatosis, se deshidratan, están presentando problemas renales, es decir la están pasando muy mal lo que tiene incluso consecuencias psicológicas, experimentan signos de depresión, ideas de muerte, agotamiento, desesperación, ataques de pánico y requieren contención y apoyo psicoterapéutico.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como profesionales de la salud mental recomendamos la necesidad de darles apoyo y contención emocional por el estrés laboral y toda la carga psicológica que cotidianamente enfrentan durante esta situación de crisis, para evitar que pierdan la confianza, la seguridad y la esperanza. El tema requiere realizar la investigación conducente para comprender y prevenir fenómenos sociales como este.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Tue, 16 Feb 2021 00:51:57 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.semsoac.com.mx/las-guardianas-de-la-salud-en-mexico</guid>
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    </item>
    <item>
      <title>Las tragedias ordinarias de la vida analítica</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/las-tragedias-ordinarias-de-la-vida-analitica</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;font color="#1f3864"&gt;&#xD;
    
          Comentario  sobe el libro  Still Practicing de S. Buechler
         &#xD;
  &lt;/font&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;font color="#1f3864"&gt;&#xD;
      
            Patricia González Duarte
          &#xD;
    &lt;/font&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La autora nos comparte con ejemplos de su experiencia personal como terapeuta y como supervisora, los efectos del impacto acumulado de las pérdidas, referidas  no sólo a la ausencia de un paciente, sino de pérdidas más sutiles que nos van desgastando : como la capacidad de pensar claramente durante las sesiones, la pérdida de la ilusión de quienes somos como clínicos y como personas frente a ellos ,la pérdida de las esperanzas, sueños y fantasías que ocurren de manera implícita y se explicita en lo implícito de la relación terapéutica. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Menciona también la pérdida de la autoestima y de la espontaneidad, sobre todo la pérdida de la conexión emocional,  para finalizar con diferentes reflexiones encaminadas a rescatar la idea de que no hay una práctica clínica ideal, que a pesar de las angustias y alegrías experimentadas en el trabajo cotidiano;  se sigue reinventando la relación terapéutica, tal y como ella hace la analogía de que cada sesión “es un baile donde los dos participantes se alejan y acercan uno al otro en confianza e intimidad”.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;i&gt;&#xD;
      
           Comentario
          &#xD;
    &lt;/i&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;i&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/i&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Desde el inicio de la lectura de este capítulo me sentí en un dialogo constante con la autora a través de todas las preguntas que le hace a sus lectores y por las respuestas que el texto  iba generando en mí; primero se me cerró la comprensión fluida del texto en inglés, luego me sentí agobiada al tratar de evadir la identificación con algunos de los sentimientos y circunstancias de la que hace mención, que también conozco y reflexiono acerca de ellos como respuesta contratransferencial, pero no lo había hecho tan de golpe con todas juntas como se  presentan en el texto  y al mismo tiempo teniendo la sensación de que caen como una avalancha en la conciencia y en la experiencia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Me llamó la atención lo relacionado con la pérdida de la capacidad cognitiva: la distracción, el enojo, la vergüenza, la culpa, y la falta de memoria entre otras más, que surgen ante el inevitable paso de los años.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En el escrito hace mención de la diferencia de experiencias entre unos y otros analistas, pero también hace muchas preguntas, hoy les quiero compartir una respuesta, y es  la forma en que he ido aprendiendo a resolver la vergüenza de admitir la verdad de un error o una incapacidad, esa vergüenza que se siente en la intimidad de uno mismo;  así fue, que desde mis inicios aprendí a compartir y a pedir a mis compañeros, colegas y maestros; puntos de vista acerca de alguna situación problemática del proceso terapéutico con algún paciente, a veces, más allá de la supervisión y del análisis didáctico y esto surgía de la necesidad de una pronta comprensión-  resolución del problema, de la confianza  y de la inmediatez con que  podía comunicarme con ellos. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El valor para buscar la compañía y la  guía, favorecía la disminución del miedo y la inseguridad, así como la conexión con el paciente y con uno mismo, comprendiendo  mejor lo que sucedía en lo que la autora llamas “el microcosmos analítico, donde los dos participantes  tienen la oportunidad de reparar su manera de lidiar con la insatisfacción humana” 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Otra alternativa como analista, para enfrentar la vergüenza y el miedo experimentados como parte del trabajo clínico, ha sido el  Seminario Permanente de Casos Clínicos del SEMSOAC; y que se distingue, por la presentación libre de material clínico, donde además de ver los aspectos  teóricos y técnicos, se da especial cuidado a la observación de la relación terapéutica y a la transferencia, todos los colegas, con diferentes niveles de experiencia opinan sobre lo observado sin censura, sin señalamientos que como dice la autora “ nos hagan sentir tristes”, en tanto que el colega que presenta, lo puede hacer  con la certeza de que recibirá abrazos y estímulos a través de las palabras, el grupo en sí mismo, da contención, mantiene activa la mente, actualiza, hace pensar juntos, solidariza a unos con otros, hermana con las experiencias que se van teniendo, a veces es divertido, y por alguna razón también es adictivo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Me permito expresar ahora: todos tenemos libros entrañables que marcan algún episodio de nuestra vida y se vuelven  “libros de cabecera”,  este libro de la Dra. S. Buechler, que nos presenta sus experiencias acompañadas de algunos fragmentos de poesía y tragedias griegas como Edipo o el Rey Lear, lo hacen muy didáctico, humano y entrañable.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Son ejemplo de lo anterior, los nombres sensiblemente escogidos por ella para describir las fantasías que pueden ser confirmadas por la existencia y los límites propios del encuadre  analítico: fantasía del alma gemela, la de hacer a un lado el interés por uno mismo, la de que las palabras son innecesarias, la de que una sola persona puede cubrir todas nuestras necesidades y la fantasía del entendimiento perfecto.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Además es novedosa la orientación de un texto sobre la persona del analista, sus sentimientos y procesos; el nombre del libro y su contenido, alerta, despierta el corazón y la conciencia  para agudizar la observación, previene de los efectos a largo plazo sobre la autoestima y la creatividad dentro del trabajo clínico, que  se pueden tener conforme uno va encaneciendo, sin dejar de ver y de aprender gracias a los pacientes, que  una vida a largo plazo, para no enajenarse y para que sea satisfactoria, se acompañe de alegría y de experiencias significativas propias.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;a href="https://web.archive.org/web/20080608203854/http:/www.iigov.org/ss/article.drt?edi=181898&amp;amp;art=184287"&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/a&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/7bd19557/dms3rep/multi/flores+-+copia.jpg" length="677194" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Wed, 13 Jan 2021 05:56:54 GMT</pubDate>
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      <g-custom:tags type="string">Edicion en Español,Comentario sobre el libro Valores en la Clínica de Sandra Buechler,Psic. Patricia González Duarte,Edición en Español,Las tragedias ordinarias de la vida analítica,Las tragedias ordinarias de la vida analitica,Comentario sobre el libro Valores en la Clinica de Sandra Buechler,Psic. Patricia Gonzalez Duarte,Ensayo</g-custom:tags>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>DESAFÍOS EN EL PROCESO DEL SELF DEL CLÍNICO</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/desafios-en-proceso-de-la-percepcion-del-self-del-clinico</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;font color="#1f3864"&gt;&#xD;
    
          Comentarios sobre el libro de Sandra Buechler
         &#xD;
  &lt;/font&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;font color="#1f3864"&gt;&#xD;
      
           Dr. Juan José Bustamante Rojano.
          &#xD;
    &lt;/font&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;font color="#1f3864"&gt;&#xD;
      
           Seminario de Sociopsicoanálisis.
          &#xD;
    &lt;/font&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          “El buen yo”  es la personificación temprana que organiza la experiencia en la que las satisfacciones han sido logradas por incrementos gratificantes de ternura que alcanzan al bebé como resultado de un maternaje pleno, en el cual las cosas son como son; como consecuencia de ello y en esa medida, la madre es libre, y dirige su expresión delicada de apreciación hacia el bebé. El buen yo, así desarrollado posteriormente, es el tema de discusión cotidiana acerca del “yo”, Harry Stack Sullivan (1953, pp. 161-162).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Basándose en el modelo de la ansiedad de Sullivan, la Dra. Beuchler hace el planteamiento de que la vergüenza es para ella un equivalente de la ansiedad, proponiendo que ambas condiciones se relacionan con “momentos” negativos denominados “no yo” o “yo malo”, los cuales tienden a estar presentes durante la formación analítica y perpetuarse a través de la práctica profesional. La vergüenza, escribe Beuchler, ocurre la mayoría de las veces, en el contexto de una relación emocional, el aumento nítido en la auto atención la causa a la persona la sensación de sentirse desnudo y expuesto al mundo exterior. La vergüenza motiva a esconderse, a desaparecer, produce sentimientos de ineptitud, incapacidad y de no pertenencia (Izard). Esta experiencia ocurre con frecuencia en los escenarios analíticos, durante el adiestramiento clínico, en la supervisión, en las evaluaciones. Como si se tuviera que atravesar en el camino de convertirnos en analistas por el terreno espinoso que la Dra. Beuchler llama los juegos de vergüenza y que implican devaluar la preparación de otros colegas o dictaminar que alguien no ha sido bien analizado. Esta manera de defendernos y atacarnos entre nosotros mismos a través de la humillación es un misterio que va más allá de explicaciones como la de narcisismo de grupo por ejemplo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La lectura de este capítulo me provoca una reflexión que dirige mi atención en dos sentidos. Una, en el sentido de la importancia que tiene la historia del desarrollo infantil, específicamente en la etapa de la crianza (los dos primeros años de vida), a propósito de la emergencia de las sensaciones y emociones primarias como son la ansiedad y la vergüenza, generadoras de estados mentales relacionados con subfuncionamientos  yoicos considerados como estados “no yo” o “yo malo” y que no pudieron ser reparados por distintas condiciones, o bien, a su repetitividad marginó al “yo bueno”, encapsulándolo. El análisis permite acercarnos a estos estados y pretender curarlos en nosotros mismos y en nuestros pacientes, y sabemos que no siempre funciona pero nos permite advertirlos como condiciones deseables o indeseables en el desempeño de nuestro trabajo, sea como analistas, maestros, supervisores y sobre todo como personas en nuestra vida cotidiana.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La otra dirección que quiero señalar es la de la descripción de un día  común y corriente de trabajo de un analista hipotético, el Dr. X. que me ha acompañado en espejo desde su lectura, porque me sentí aliviado de que todas esas vicisitudes solo pueden ocurrir en lunes. Los momentos por los que se pasa en las sesiones, las emociones acompañantes, los silencios, las palabras, nuestras asociaciones están llenas de humanidad. El psicoanálisis es una profesión imposible, inacabable, dolorosa, se le puede ejercer como un “no yo o yo malo” sin llegar a tener consciencia de ello, pero el texto tiene la virtud de mostrar que el psicoanálisis puede ser lo posible, lo necesario y lo gozoso. El libro nos invita a continuar el autoanálisis y a no perder la autocrítica.  Se antoja necesario librarnos de las emociones desagradables que acompañan nuestra formación como clínicos pero surgen las preguntas exigentes: ¿Cómo sé que no estoy gastando su tiempo y su dinero?, ¿soy un fraude? ¡No puedo pensar en algo que decir!
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Cada encuentro clínico nos dice algo de nuestras cualidades interpersonales problematizadas, las cuales son una amenaza para el sentido del sí mismo. Esto parece ser el factor principal de porqué el trabajo clínico puede ser personalmente perturbador.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
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    &lt;div&gt;&#xD;
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          &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/a&gt;&#xD;
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        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
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      <title>Comentario sobre el libro Valores en la Clínica de Sandra Buechler, Edición en Español por Maria Eugenia Guzmán. Miembro del Seminario de Sociopsicoanálisis A.C.</title>
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          México Distrito Federal a 7 días de octubre, año 2009.
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&lt;/style&gt;
&lt;![endif]--&gt;  &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Universidad Intercontinental.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Conocí a Sandra Buechler, autora del libro Emociones que Guían el Tratamiento Psicoanalítico, en septiembre del año 2006 durante el Taller sobre las Emociones que impartió en la Ciudad de México por invitación del Seminario de Sociopsicoanálisis. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Recuerdo que en aquella ocasión, sin tener todavía acercamiento a su obra literaria, quedé profundamente conmovida por la forma en que esta mujer pequeñita, sencilla y risueña se fue haciendo grande, grande y más grande, mientras compartía su experiencia, apoderándose con fuerza de nuestro interés hasta lograr tocar los corazones de los participantes al taller en donde nos vimos profundamente identificados por la vitalidad con la que propone el tratamiento psicoanalítico y, en mi caso, estimulada a leerla. Fue así como leí por primera vez  el libro que hoy presentamos y comentamos y que he releído por partes desde entonces.
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Y como dicen, en la relectura el que se transforma no es el libro sino el lector; en esta ocasión la experiencia propia ha sido la de la compañía de la autora porque no escatima en compartir. Desde sus cimientos teóricos: Sullivan, Fromm y la teoría de las emociones hasta los detalles más íntimos y cuidadosamente anónimos sobre sus propias experiencias clínicas como analista, como analizando, su ser poeta desde antes que analista, sus gustos literarios y su profunda pasión por vitalizar el tratamiento psicoanalítico. Y es precisamente esta honestidad con que se muestra que otorga congruencia a los temas que toca sobre lo que sucede con la persona del analista al llevar a cabo el tratamiento. La lectura misma inspira y conduce a la curiosidad, la esperanza, la bondad, la valentía y la fuerza para crear equilibrio emocional, soportar la pérdida y desarrollar la integridad.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Quisiera compartir con ustedes algunas de las reflexiones que me han acompañado y estimulado a seguir con la continua tarea de formarse como psicoanalista. Y digo continua tarea porque supongo que es mucho menos doloroso adoptar la seguridad que proporciona el deshumanizar el tratamiento a través de “descodificar” a los analizandos, acomodarlos en la teoría, siempre saber, siempre tener una respuesta y alejarse afectivamente detrás de la jerga psicoanalítica. Como describe Sandra Buechler, mucho menos arriesgado que declararnos subjetivos y entregarnos a la incertidumbre en cada experiencia de la clínica, conocer nuestras propias distorsiones y limitaciones en la forma de nuestras defensas, estereotipos, presuposiciones y sesgos; hacer uso de nuestra propia experiencia y cultura para proponer un punto de vista sobre lo que es llevar una vida mentalmente sana pues no contamos con una solución absoluta. Y así compartir con el paciente la lucha por la vida, encontrar en la genuinidad de nuestros afectos la manera de inspirar curiosidad y encontrar esperanzas reales para amar la vida. Se dice fácil pero implica valentía.
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La soledad del analista, la describe Sandra Buechler al situarnos a cada uno de nosotros frente a una persona, escuchándola y sintiendo que la teoría no es suficiente sustento para contagiar la curiosidad. Hay situaciones que se dan dentro de la realación terapéutica que no se pueden compartir ni con los supervisores ni con los colegas y el analista se siente solo frente al paciente. La autora nombra el recurso que utilizamos “coro interno” al recordar frente  un relato las voces de los supervisores, la voz del propio analista, las de los teóricos, colegas, amigos y familiares y entonces la soledad se mitiga. El analista se acompaña de todos aquellos recuerdos que se evocan al escuchar al paciente y que cantan internamente las posibilidades de comprensión y empatía. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La pérdida es inherente al trabajo del analista. Desde el momento mismo de conocer a un paciente se sabe que el tratamiento va a terminar a pesar del tiempo e intimidad que implique. Pero Buechler no trata solamente la pérdida del paciente y la terminación del tratamiento sino muchos otros aspectos de la pérdida para el psicoanalista. Perder la esperanza en el tratamiento de una persona en específico, la fe en la labor psicoanalítica cuando sobreviene el desgaste. Una cita perdida, el manejo de las fiestas y vacaciones, la pérdida del ingreso económico al irse un paciente y hasta la pérdida concreta de la vida de un paciente. Nos comparte la autora una experiencia personal en la cual su paciente iba teniendo grandes cambios en su vida como ser capaz verdaderamente de entrar a una relación cuando muere repentinamente. La pérdida no solamente la describe en términos de la mujer en sí misma sino de todo lo que no se logró hacer. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          A toda pérdida sobreviene un duelo y la vida de los analistas están llenas de duelos que se pueden complicar o no con otros sentimientos además de la pena: la vergüenza, desesperación, culpa. Los analistas en ocasiones tendemos a no darle importancia a la enorme cantidad de pérdidas que soportamos y cuesta mucho trabajo admitir lo que realmente significan los pacientes para uno. El desgaste que mencioné anteriormente puede darse a partir de pérdidas y correspondientes duelos acumulados en la vida laboral del analista y de esta manera se pierde la fe para seguir dedicándonos a hacer psicoanálisis.
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Dedica un capítulo entero para hablar de la bondad o amabilidad dentro del tratamiento, lo cual me parece por demás valiente e importante. Dice Buechler que un proceso psicoanalítico sin bondad no es posible, las acciones genuinamente bien intencionadas, bondadosas, yo diría, naturalmente amables de los analistas hacia los pacientes pueden generar un impacto poderoso y ser recordados a través del tiempo como algo que marca la relación terapéutica. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Para terminar quisiera decir que sólo he mencionado algunos de los temas que me cautivaron al tener contacto con este libro y su autora y que hemos tenido la oportunidad de comentar dentro del grupo del Seminario así como traducir para ofrecer en nuestro idioma. No me queda más que decir que la obra es refrescante, nos recuerda que los analistas ante todo somos seres humanos y es precisamente nuestra persona la que tenemos para ofrecer un tratamiento que implique el amor a la vida como propósito. Invita a la libertad y al profundo interés y gusto por la profesión así como una cercana y profunda empatía que acompaña en el largo proceso de transformarse en psicoanalista.
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          María Eugenia Guzmán Medina
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Gracias. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;a href="https://web.archive.org/web/20080608203854/http:/www.iigov.org/ss/article.drt?edi=181898&amp;amp;art=184287"&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/a&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 12 Jan 2021 05:20:29 GMT</pubDate>
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      <title>Capacidad Disminuida</title>
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      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Diminished Capacity es la ópera prima de Terry Kinney, director de teatro, de nacionalidad estadounidense que también ha trabajado como actor de cine y  televisión. Con un guión basado en la novela del mismo nombre, esta película es una combinación de comedia y drama. Fue presentada en el Sundance Festival del 2008.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los dos personajes principales son Cooper Zerbs, editor de un periódico de Chicago, de mediana edad, y Rollie, su tío paterno, un hombre mayor que vive en un pueblo del sur de Estados Unidos y de donde también es originario Cooper.  Tío y sobrino están pasando por circunstancias paralelas que los han puesto en jaque: falla en algunas funciones mentales como la memoria y la concentración y como consecuencia de ello, pérdida del trabajo, del sentido de seguridad y la autoestima y lo peor, en el caso de Rollie,  el riesgo de ser declarado incapacitado mentalmente y ser enviado a una casa de reposo sin su consentimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cooper se encuentra en lenta recuperación tras sufrir un golpe en la cabeza que afectó su memoria.  Después del accidente, lleva siempre consigo un cuaderno donde va anotando lo que le sucede para recordarlo. Está en tratamiento neurológico. La película se inicia cuando Cooper le cuenta a la neuróloga que recibió carta de su madre en la que  le pide que vaya a apoyarla en el cuidado de su tío (Rollie), quien padece Alzheimer y se resiste a ser internado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cooper decide regresar a su pueblo tras varios años de ausencia.  Encuentra a su tío viviendo solo en condiciones que pueden poner en riesgo su salud e incluso su vida. Cooper intenta persuadirlo de que vaya a vivir al internado, a lo que el tío se opone airadamente. Cooper se da cuenta que su tío conserva cierta sensibilidad y fuentes de vitalidad, como el sentido del humor, capacidad lúdica y más aún la posibilidad de contactar emocionalmente con las personas y principalmente con él.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ejemplo de esto es su afición por colocar a las teclas de una vieja máquina de escribir cordeles con anzuelos que atraerán a los peces y harán que vayan escribiendo sobre el papel. El tío tiene la creencia de que los peces escriben poesía y que él únicamente apoya el proceso creativo descubriendo las palabras y ordenándolas para darles sentido.   Le place mucho ese juego también por el gusto de admirar a los peces y el mar. Parecen darle una sensación de plenitud, de disfrute, de curiosidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Escoger entre lo escrito las palabras para crear significados poéticos: “El tiempo es el invitado del norte”, es un verso que construye Rollie.   Y agrega: “A veces se forma algo tan bonito y misterioso”.  Para contrarrestar la pérdida de vocabulario, Rollie utiliza la poesía como medio de expresión con una importante dosis emocional. La poesía es un género que emplea las palabras de manera precisa y las combina en la forma que más contribuya a potenciar su significado. O sea que Rollie las utiliza para exorcizar su mal y es una hermosa manera de hacerlo.  Un poeta dijo: “’las mejores palabras en el mejor orden’, eso es la poesía”.   La escritura también es una forma de trascender a la muerte, al olvido, contribuye a formar la historia, individual y colectiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Rollie está enterado de lo que le pasó a Cooper y le dice que los dos comparten el hecho de tener perturbadas sus facultades.  Le pide ayuda a Cooper para no ser internado. Para ello necesita dinero y le confía un secreto a voces, que tiene en su poder una carta de colección, con la figura de el beisbolista que más admiraba su abuelo, del equipo de los Cubs, que fueron campeones mundiales en 1909 y desde entonces no han vuelto a ganar un campeonato. En esos días  estaban por jugar el partido por el campeonato y por ello se  organizó una exposición para los fans, así que Cooper decide apoyar a su tío yendo a intentar la venta de la carta y así tratar de evitar que sea enviado a vivir a donde no quiere. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Rollie y Cooper comienzan a convivir nuevamente y esta interacción los lleva a traer al presente recuerdos reprimidos o almacenados. A la pregunta de Rollie de si fue bueno alguna vez con él, Cooper responde que fue su padre más que su propio padre, haciendo consciente el hecho de que su padre biológico no estuvo presente durante su infancia.   
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cooper se topa en el pueblo con una exnovia con quien tuvo una relación muy importante, que ahora está divorciada y tiene un niño.  El tío le pregunta a Cooper por qué no la reconquista y le dice que le pida consejo a su padre sobre cómo seducirla, ya que es muy bueno para eso.  Rollie ha olvidado que su hermano, el padre de Cooper, ya murió.  Rollie tampoco tiene una pareja a su lado, al igual que Cooper, pero según comentario de la madre de éste, Rollie fue un hombre que tuvo muchas novias, incluso se deja entrever que pudo haber estado enamorado de la mamá de Cooper pero ella eligió a su hermano, así que cuando le dice a Cooper que no pierda a su exnovia, parece estar depositando en él sus deseos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Cooper y Rollie van a Chicago acompañados por la ex novia de Rollie y su hijo a vender la figurita.  Estando en la exposición Cooper recordó el momento feliz cuando su tío le regaló una figurita de los Cardenales, a los 7 años.  Ambos se preguntan: ¿Cuánto puede valer un pedazo de cartón?  Y un vendedor que los está oyendo le dice inmediatamente: ¿Cuánto pueden valer sus recuerdos?, ¿Cuánto significa para Rollie la figurita que le diera su abuelo para que cuando la viera se acordara de él?, ¿Cuánto valen ahora los recuerdos de Rollie? ¿Y los de Cooper?, que estando allí puede volver muy significativa la presencia de su tío en esos años de infancia en la que su padre no estuvo por andar en la búsqueda de volverse un cómico famoso.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Rollie le confiesa a Cooper que ya sabe lo que le está pasando sobre su memoria.   En algún momento en que se queda solo, Rollie se desorienta. Cuando lo encuentra Cooper, Rollie lo abraza fuertemente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante la subasta de la figurita, Rollie dice que ya no la venderá porque ahora cómo va a recordar a su abuelo, que se la dio para que no lo olvidara. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una de las líneas de análisis de la película puede ser el que las necesidades de apego emocional emergen como prioridad al ir avanzando el deterioro por la enfermedad de Alzheimer (al igual que en otras enfermedades) pero con la particularidad de que pueden revertirse los sistemas de apego: ahora son los hijos, hijas, sobrinos, quienes cuidan a los padres o tíos enfermos. En el caso de la película, el sobrino decide quedarse a vivir en el pueblo para estar cercano a su tío y poderlo apoyar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es comprensible que a mayor gravedad de la enfermedad, haya un aumento en la necesidad de apegarse, de sentirse vinculado a alguien y de seguirlo, para no sentirse perdido.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El enfermo es capaz de comunicarse emocionalmente y estas emociones y sentimientos serán las que se olvidarán más lentamente.  Además, resulta ser muy sensible a ellas, es capaz de detectar cariño, afecto o por el contrario, cansancio o agresividad y reacciona a ello.  Eso es posible constatarlo en gran parte de la comunicación entre los dos personajes principales de la película.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así como se puede estimular cognitivamente a un enfermo de Alzheimer para retardar el proceso de pérdida de memoria y del lenguaje, hemos de tener en cuenta que la estimulación afectiva ayuda a retrasar la despersonalización.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es necesario transmitir seguridad, confianza y positividad. La misma interacción emocional que necesitamos al nacer y crecer, la necesitamos para tratar al enfermo con deterioro cognitivo. El único lenguaje al alcance de la persona es el emocional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La capacidad afectiva es de las primeras desarrolladas en el cerebro, sin ella no hubiese sido posible la supervivencia humana y ha sido posible sólo mediante el sistema de protección materno-infantil. El deterioro cognitivo se da a la inversa, se pierde primero lo que se desarrolló tardíamente.  Por ello es tan importante el reconocimiento y atención del área afectiva en todos los seres humanos...
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 12 Jan 2021 05:10:32 GMT</pubDate>
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      <title>Cuatro notas de amor</title>
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  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se trata de una ópera prima dirigida por Dustin Hoffman en el 2012 y estrenada al año siguiente, en la que muestra con la sensibilidad de un experimentado actor y el dinamismo de un novato director a sus 78 años el balance que al final de la  vida se puede alcanzar cuando las condiciones sociales son propicias aunque estas  se vean amenazadas. La historia es una divertida comedia pues en ella rebozan las escenas chuscas, y  también es drama ya que las emociones puestas en juego conmueven  durante todo el film. Se trata de la vida con significado.  Va mas allá del simplismo de decir que se trata de la historia de la casa Beecham, una casa hogar para músicos retirados, sostenidos por la cultura de los donativos y las aportaciones altruistas que les permiten vivir de manera hasta cierto punto envidiable. Si bien es cierto, eso no resuelve las cosas, porque en el mundo globalizado, las aportaciones parecen escasear, tales financiamientos están dirigidos ahora a propósitos “mas redituables”, en nuestra era llamada ahora como la de la modernidad líquida en la que predomina lo de hoy, lo nuevo…….Los miembros de la casa Beecham son una familia, su amor al arte los sostiene cohesionados con un fin común, sobrevivir, persistir con dignidad; tienen que seguir inventando maneras de estar en el mundo, y así, cada año, implementan y preparan “una gala” que les permitirá reunir fondos para llegar hasta el siguiente año. Organizarse a pesar de los déficits y limitaciones que impone la vejez es un hecho que la película resalta de manera esperanzadora. El grupo angustiado, preocupado y ocupado en un fin común, cada uno haciendo lo que mejor ha hecho en su vida, organizan felizmente su evento anual a propósito de Verdi.
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    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hay que recordar que el primer fondo de caridad para músicos fue en 1738, en Inglaterra,  y curiosamente se denominó: “fondo de apoyo a músicos de dientes cariados y sus familias” promovido por Georg Fredeich Hëndel principalmente, quien en 1739 dirigió el “Oratorio de la fiesta de Alejandro” para tales fines.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Regresando  a la película, el director va profundamente más allá de la idealización de la vejez. Va mostrando las dificultades mas frecuentes en esa etapa de la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            A través de diálogos y escenas realizadas con extraordinaria naturalidad (tal parece que los actores no estaban actuando, estaban siendo ellos mismos) nos ubica con precisión en la vejez. Esa etapa cuando la curiosidad termina, cuando se empieza a mirar atrás, hacia el pasado con nostalgia, hacia el futuro y el presente con aprehensión y sentimientos de incertidumbre. Cuando se tiene la idea de que se sabe todo y que todo se ha experimentado es que la vejez ya se ha instalado (aunque no nos sorprende que esto también ocurra en personas de 30 ó 40 años).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Intrínsecamente, el problema de la vejez es la amenaza de destrucción física, orgánica. Extrínsecamente son los factores socioeconómicos y otras frustraciones. La torpeza física conduce a la inseguridad inquietante que a su vez provoca rigidez en un flujo medioambiental que demanda readaptaciones constantes. El manejo de situaciones nuevas requiere de la eficacia y de la integración del “yo”. El aislamiento y la soledad son consecuencia de la dispersión y/o la muerte de amigos y/o familiares.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sabemos que cada pérdida requiere de la elaboración y reparación para recuperar el equilibrio y así funcionar óptimamente. También, cada pérdida, libera energía que estaba investida previamente en el objeto perdido pero que ahora necesita un nuevo objeto para volver a vincularse. Hay así, una búsqueda de substitutos, pero en la vejez, escasean los posibles personajes para establecer ese vínculo. Esta energía, sin tener un lugar a donde ir, retorna y se re inviste en órganos ó sistemas orgánicos y aparece en la forma de quejas somáticas, dolor ó rumiaciones del pasado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las pérdidas son manejadas con la negación, la sobrecompensación ó la proyección. Se quejan con frecuencia de que alguien los engaña, les miente ó los roba. Esto se entiende como una respuesta casi siempre hacia los cuidadores principales como una reacción a la pérdida de control de su vida, a la pérdida de independencia ó de autosuficiencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La estructura narcisista se ve afectada, según Kohut, el narcisismo es la investidura emocional del yo. Su antítesis, el objeto amoroso, es la investidura emocional en otros. Entonces hay formas saludables y formas enfermas en la expresión del narcisismo. Las interacciones psicopatológicas madre-infante en etapas críticas del desarrollo pueden causar defectos posteriores en la apreciación del sí mismo, en la autoestima, en la regulación de las relaciones interpersonales y en la propensión a la vergüenza, la depresión y la ira.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por un lado, sutilmente nos permite observar como son los problemas en esta etapa de la vida y por otro que la vida sigue, las vicisitudes se van superando retratando a la vejez sin exageraciones, también como una etapa de vulnerabilidad, pero vivible cuando existen los vínculos humanos a pesar de las diferencias y de los narcisismos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Simbólicamente la película plantea un paralelismo entre la ópera de Verdi y algunos pasajes de las vidas de los protagonistas del film. Lo que los reunifica, lo que repara, lo que alivia es Verdi, la celebración de un aniversario más, y Rigoletto, la puesta en escena, ese momento que alguna vez compartieron y que  lo que los hizo “leyenda”, a los cuatro”…………..muchos años atrás. Los temas principales de la melodramática ópera son el amor filial, la pasión, el engaño y la venganza, mismos ingredientes presentes en la trama del film.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sissy: Una tierna y dulce mujer, insegura, inquieta, virtuosa, pero ajena a su virtuosimso por la realidad biológica; cargando objetos transicionales como una necesidad de conservar cierto control en la vida. Los episodios de desconexión y de conductas regresivas en momentos críticos reflejan su vulnerabilidad e hipersensibilidad al rechazo, a la hostilidad y al conflicto. Cissy sufre de una demencia multinfarto típica. Encarna la generosidad y la bondad, siempre tiene algo dulce que brindar a los demás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Wilb: Representa magistralmente la parte primitiva del hombre,  el famoso “id” o “ello” freudiano, en el que la vida instintiva permea por todos lados en su irrefrenable búsqueda del principio del placer, solamente explicable como consecuencia de un evento vascular cerebral que inhibe la función de la corteza del lóbulo frontal y sus conexiones y entonces se muestra desinhibido, verborreico, exaltado, indiscreto sexualmente. Sin embargo Wilb conserva funciones como el sentido del humor, la solidaridad, una energía vital contagiosa, funciones que le permiten establecer un equilibrio, una presencia necesaria para la consolidación del cuartero. Wilb es además una suerte de opuesto. Opuesto a Reggie de varias maneras así como Sissy es también en varios aspectos opuesta a Jean. Esta posibilidad de observar los aspectos contrarios en las personalidades abre la esperanza para considerar que la convivencia y la cordialidad son posibles en la medida en que las personas pueden trascender sobre todo las tendencias narcisistas, fundamentalmente la hostilidad y el egocentrismo. Aún y dentro de lo socialmente incorrecto de las conductas de Wilb, él nos recuerda que no importa el tiempo…………..y que la única obligación que el ser humano tiene es el de aprender a gozar de la vida.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Gene: Personifica al personaje que se encuentra en una transición, el paso de una existencia solitaria, independiente y autónoma a una de convivencia y de dependencia de otros, con las resistencias que conlleva.  Es la “diva” por excelencia, ambiciosa,  orgullosa por sus doce salidas al escenario de los aplausos, escuchándose a sí misma en los discos de azabache de larga duración, escéptica y distante a su llegada a la casa Beecham. Temerosa, angustiada y furiosa por resistirse a aceptar lo inaceptable. Las etapas descritas de Kübler Ross a propósito de las pérdidas se pueden apreciar con nitidez en distintos pasajes de la película.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De manera altiva y orgullosa espera el reconocimiento y las atenciones de los demás, particularmente de Riggie, su ex esposo, a quien abandonó por otra relación según ella por extralimitarse con champaña, con la expectativa de que no le guarde sentimientos negativos. En el proceso de duelo, en la soledad (llama la atención que los personajes del cuartero, parecen no tener ningún familiar pues se consagraron a su carrera artística),  son los vínculos los que hacen reaccionar a Gene y modificar sus rasgos de carácter rígidos reconociendo sus errores, sobre todo en relación a sus elecciones de objeto amoroso y de las relaciones interpersonales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Riggie: Representa al hombre melancólico, reflexivo, introvertido. Con actitudes de protección patriarcal hacia Wilf principalmente y hacia Sissy. Sin la posibilidad de elaborar la pérdida de su pareja cargado de amargura y resentimiento, vive en la casa Beecham. Su relación con un grupo de jóvenes con quienes sostiene intercambio académico le permite estar en contacto y mantener relaciones armónicas y empáticas mostrando su estructura flexible a pesar de su tristeza crónica. Parece que se ha resignado a vivir su vida de la misma manera y es sorprendido por la presencia de su ex esposa que modifica las expectativas presentes y futuras. Al no haber elaborado su pérdida, lo acosan emociones que no puede balancear mostrándose confuso, enojado, y  triste hasta que se permite la expresión de esas emociones suprimidas llevándolo a un estado emocional de rencuentro y de reconciliación con su al parecer único amor. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La participación de los jóvenes en el film y su interacción con los viejos resulta una combinación estimulante, enriquecedora y en la medida en que prevalece el respeto recíproco la película integra a la humanidad, en el sentido de que refleja los problemas humanos en todas las edades y en todos los estadios de la vida pudiendo estos “transitarse” si existe empatía, respeto y por supuesto amor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta convivencia permite una solución humana distinta de las alternativas que se pregonan en la modernidad actual como lo plantean esos líderes de opinión influidos por gurús de los negocios ó de las revistas de moda en esta modernidad  hiperracional, anónima, despersonalizada, que divide sin problemas la responsabilidad y la racionalidad del hombre, fragmenta a la sociedad en átomos y se torna incomprensible para cualquier persona común.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En un párrafo escrito por Zygmunt Bauman, una de las mentes mas críticas hacia la sociedad actual y al mundo globalizado nos sugiere como en una receta, la fórmula de la felicidad y el amor: “descubrirás mi nombre y lo sabrás todo de mí, pero no estoy totalmente seguro de querer saberlo todo sobre mí mismo, si ese descubrimiento tiene lugar sin ti: Si es contigo, entonces perfecto, estoy preparado.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/md/unsplash/dms3rep/multi/photo-1569723140873-972bb0809f7f.jpg" length="75223" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 12 Jan 2021 05:05:42 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.semsoac.com.mx/cuatro-notas-de-amor</guid>
      <g-custom:tags type="string">Dr. Juan Jose Bustamante R.,cine,cine debate,cuatro notas de amor</g-custom:tags>
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    <item>
      <title>Dios mío que hemos hecho</title>
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      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Director Philippe De Chauveron. Francia 2014
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Premios : Goya: Nominada a Mejor película europea 2014
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Vista por más de 12 millones de espectadores solo en Francia
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los Padres
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos padres burgueses y tradicionales del catolicismo llegan a contarnos la historia de  su frustración debido a que las cuatro hijas, no les pudieron cumplir su deseo de unirse en matrimonio con hombres católicos; conforme las hijas se van casando su frustración va en aumento. Los esposos de las 3 primeras hijas que se casan, representan una dificultad, ante la que ceden con resignación, conocer al novio de la última hija es la gota que derrama el vaso y más cuando aparece el padre del novio católico africano, donde las confrontaciones son muy fuertes, pero también su transformación posterior.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cada uno de ellos agrega una dosis de indiferencia y aburrimiento a la relación de pareja, pareciera que no pueden enfrentar los cambios externos, “el nido vacío”, el del tránsito a otra etapa de la vida donde se anuncia la abuelidad y el reencuentro de la pareja. Claude y a Marie, como matrimonio maduro han visto cómo ha pasado la vida, y sus valores religiosos  son un punto de unión entre ellos; se les dificulta la colaboración mutua, los proyectos de pareja, más allá de la vida de sus hijas; ella muestra que lo conoce en la convivencia, sabe lo que él piensa, en tanto que él da las cosas por supuestas, debido a su carácter autoritario.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Marie, aunque es más comprensiva y aceptante de las decisiones de sus hijas, es sumisa frente al marido, estas circunstancias la llevaron a un proceso terapéutico con el cual pudo salir de la depresión, florecer, sentirse útil, encontrarle sentido a su vida, a explorar formas para sobreponerse, a idear alternativas de conciliación y acercamiento con  sus yernos y después al disfrute de sus nietos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En tanto que Claude no disimula para nada con las burlas y bromas su nostálgica ideología de admiración a De Gaulle y de una Francia conservadora que desde su óptica se está desmembrando – constantemente  deja ver su superioridad frente a estos 3 jóvenes nacidos en Francia y la necesidad de mantenerlos alejados de su familia, -bueno por lo menos de él;- reafirmando su religiosidad pero siendo contradictorio con los preceptos de la misma, su racismo es especialmente dirigido contra el futuro yerno negro y en el reflejo que de sí mismo encuentra con su consuegro africano que es un ex militar del ejército colonial francés rígido, intolerante y resentido con la colonización blanca en África.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este papá, es muy narcisista y controlador, sus intereses personales, la imagen y la apariencia frente a su comunidad están por encima del bienestar de sus hijas, incluso se atreve hacer una reunión con un chico blanco, rico, de una familia burguesa de la región y que tiene un alto puesto ejecutivo en Estados Unidos, tal y como sucedía en la época medieval, los matrimonios arreglados a conveniencia; otro ejemplo es la forma en que por su cuenta decide vender la casa y desaparecer/ dañar el cuadro de la hija menor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como si fuera el final feliz de un cuento de hadas, él trata de recuperar la relación con Marie, al proponerle una nueva “luna de miel”; dando a entender que el matrimonio se reconstruirá una vez que los hijas estén formando su propia familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las Hijas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Por qué? Claude y Marie, cuando le dicen a dios ,qué hemos hecho? No se pueden contestar, que todas ellas son: autosuficientes, fuertes, decididas, libres, de mente abierta; muy opuestas al papel tradicional de su madre, casadas por amor. Es difícil creer que este tipo de mujeres hayan sido criadas por estos padres tan tradicionales. Muestran ceguera ante la personalidad de las hijas y a su decisión de elegir pareja, quizás escoger al marido, es la única alternativa de rebeldía frente al padre, su elección de pareja las llevará a construir familias multiculturales,  familias que  en los últimos tiempos son lo común.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ellas son mujeres profesionistas que trabajan, atienden a los hijos y el hogar, la identidad multicultural de las nietas franco-chinas y judeo-francés estará altamente influenciada por la herencia étnica como lo hicieron sus padres, el contacto con su herencia cultural es lo que va construyendo el sentido de pertenencia. Quizá el futuro de las abuelas, (chinas y judías) sea ver a sus nietos crecer a través de video llamadas, tal y como sucede entre los padres cuando empiezan la organización de la boda y fiesta de  su hija Laure. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estas 3 mujeres también son conciliadoras, intervienen pidiéndoles a sus maridos, limiten para la fiesta de navidad sus comentarios  defensivos irónicos y resulta que, después pueden convivir pacíficamente y son ellas las que  muestran su capacidad para juntar a todas las religiones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las consuegras francesa y africana, se divierten y esperan pacientemente que esos dos padres, logren convencer a Laure, para que regrese para estar presente en su propia boda donde el novio y las madres, tienen la certeza de que sucederá, nunca cancelaron!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los esposos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los 3 primeros yernos son franceses, 2ª o 3ª generación de inmigrantes, seguramente los padres o abuelos de estos esposos, llegaron a Francia, país de la igualdad, la libertada y la fraternidad con la intención de mejorar su calidad de vida, de adaptarse a un entorno social, político y económico con diferente religión, historia y origen. En esta cinta ellos no parecen tener algún problema de pareja pero si, algunos “raspones” entre los esposos- los hombres-: peleas irónicas e insultos como consecuencia de los comentarios del suegro hacia ellos, y muy en particular entre los antagonistas; el musulmán y el judío; a veces se unen para formar un bando en contra del suegro ante quien no se limitan en dar respuestas defensivas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos primeros yernos se desarrollan e insertan socialmente a través del trabajo; y aunque cantan la Marsellesa y autoafirman su parte francesa; navegan entre sus tradiciones y en adaptarse al país en que nacieron.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se sintieron amenazados por el futuro cuñado, del que desconfían al identificarse con el suegro y repiten con menor intensidad la situación traumática de desprecio del que fueron víctimas de Claude, al final la película muestra como pueden sobreponerse a sus diferencias, en una situación de fraternidad entre ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Otros comentarios
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La película es una comedia con mucho sentido del humor, el planteamiento relacionado con el racismo, solo puede ser presentado y digerido a través del chiste, para no provocar tanta incomodidad emocional, en la medida en que los mecanismos inconscientes hacen que el espectador refleje sus propios niveles de racismo, al mismo tiempo plantea, que ante las dificultades de la vida nos podemos reír de nosotros mismos y sobreponernos a nuestros errores y prejuicios.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Desde otra perspectiva, es muy notoria la lucha entre hombres y mujeres, el patriarcado en transición hacia el matriarcado?, el matriarcado detrás de un aparente patriarcado? Las madres de la última pareja que se casa, son las que deciden todo y dejan creer a sus esposos, que son ellos los que de manera infantil, emborrachándose y compartiendo la cárcel liman las diferencias ideológico-militares y económicas. Precisamente estos dos padres, tratan de mostrar esta superioridad frente a sus mujeres, porque el conflicto inconsciente más grande y antiguo del hombre está centrado en la capacidad de la mujer para engendrar la vida.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A pesar de la problemática anterior en esta película se rescata permanentemente a la familia, como un valor que va en contra del individualismo de la modernidad social.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En la actualidad la población de católicos y musulmanes son mayoría en Francia. Esta cinta fue estrenada exactamente hace una año y aún no pasaba el ataque a la revista Charlie Ebdo, ni el viernes negro de Paris, (13 de noviembre2015) tampoco el toque de queda en Bruselas, el pánico crece como un fantasma internacional invisible, que lleva imperceptiblemente  a cambiar los estilos de vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quizás el director se anticipó al futuro, mostrando en el microespacio de la familia un problema macrosocial, global, entre razas, países y religiones. Imaginando que hubiera una segunda parte de esta película, ¿que estaría haciendo Claude con relación a uno de sus yernos después del viernes negro, lo protegería de ser perseguido, serían víctimas de una persecución policial, estaría apoyando a los extremistas radicales?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Todo puede suceder!!!! Ya que este siglo XXI, parece ser la inevitable continuación de las catástrofes sociales del siglo pasado caracterizado por  cambios de políticas violentas,  hoy a través del suicidio y del sacrificio, se castiga a los herejes asesinándolos, morir, de verdad? le da sentido a sus vidas, en fin los motivos religiosos, políticos, económicos o sociales ya no importan si hay destrucción de vidas y de recursos naturales. A propósito de lo anterior un comentarista del diario El País dijo que
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2014/12/18/actualidad/1418919403_123228.html" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           "La película ejemplifica un singular paso en la evolución de la comedia para tiempos de corrección política." 
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El final tiene cierta esperanza; se utiliza el diálogo en el caso de las esposas como una forma de obtener acuerdos y conciliar; los consuegros se emborrachan, para liberar la represión y estar dispuestos a conocerse, meterse en la ropas del otros, fue un acto para percibir o interpretar en un contexto común lo que la otra persona puede sentir o pensar a profundidad , compartir la cárcel, podría estar indicando a lo que se puede llegar, donde se pierden las cosas importantes de la vida, las experiencias cotidianas vitales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con la aceptación mutua de los 2 padres controladores, se dieron cambios de aceptación, respeto y tolerancia hacia las diferencias, condiciones tan necesaria en estos tiempos para lograr la paz.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/md/unsplash/dms3rep/multi/photo-1569723140873-972bb0809f7f.jpg" length="75223" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 12 Jan 2021 04:59:35 GMT</pubDate>
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      <g-custom:tags type="string">cine,Psic. Patricia González Duarte,dios mío que hemos hecho,cine debate</g-custom:tags>
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      <title>Blanco o negro</title>
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      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El director de la película Mike Binder cuando supo sobre la vida de la niña “Eloise” (2014) claramente expresó: es una historia digna de ser contada y tenaz la llevo a cabo, igual señalaba, “La raza es un campo minado en éste país, cada vez que   me veo haciendo algo con la raza parece que estoy pidiendo ser abofeteado, es como ponerme bajo un microscopio para ser criticado. La gente siempre habla acerca de la raza, pero lo que pasa es simple, no quieren hablar de ello con honestidad” El director puso el dedo en el centro de la llaga.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El actor Kevin Costner fue entusiasmado por el director para participar, ambos supieron que los canales formales de la producción de cine la MGM se mostraba renuente para la película, aducían que sería de un costo inalcanzable. En cintillas del inicio de la película se exhibe, “la responsabilidad de la película la tienen los actores que aparecen,”  Costner se involucró no sólo como actor principal sino también como co-productor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Supongo que manifestó su entusiasmo por el hecho de que en muchas de sus actuaciones  ha caracterizado problemas de la población, como cuando participo en Mac for Land USA, donde personificaba a un profesor de atletismo tenaz entrenando a corredores para larga distancia y se exigía en habilitar a hijos de migrantes mexicanos a que ganaran, representando a la escuela modesta frente a alumnos de escuelas privadas de la región. El empeño lo mostro identificándose con los hijos de migrantes, fue su sostén y en  su actuación la persuasión de lograr el triunfo su finalidad.  O cuando de manera  participativa, con los trabajadores buzos en profundidades extremas y decididas, sumersiones casi suicidas, llegando a exponer su vida al igual que ellos, sabiendo que éstos  son explotados por los intereses de las compañías: de modo que es un  actor obstinado en participar y hacer causa  por  devaluados.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Condiciones sociales dos etnias, dos culturas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos muestran  un blanco triunfador poderoso que representa la cultura occidental como autodestructivo-depresivo, que se evade con un alcoholismo compulsivo que bebía como si fuera agua. Por otro lado nos exhiben a un grupo de negros segregados excluidos que luchan trabajando  y/o son despojados en su sustento, siempre anhelantes, llenos de venganza.  La película fluye ejemplificando el paradigma de este drama americano con lo que se patentizan las diferencias entre clases, los conflictos raciales latentes y explosivos. Eric Fromm en su tiempo afirmo, los individuos, el carácter de ellos, está determinado por condiciones sociales y económicas donde vive, lo que determina su consciencia y va más allá de una interpretación al enunciar que, la represión de los impulsos o pulsión sexual es la determinante, como instaba Sigmund Freud.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es tiempo actual 2015 está en juego en los Estados Unidos su futura elección presidencial, podemos apreciamos una declarada lucha entre oponentes: el aspirante republicano ha estado vociferando  que pondrá numerosas bardas altas para contener a migrantes a lo largo de  la frontera con México, principalmente en las ciudades; Una especie de desgracia  que fundamenta en su cabeza. Se autodefine basándose  se basa diciendo: podemos  con eso detener el problema de la migración,  de los indocumentados, Mexicanos o Centroamericanos. Semejante a eso y de manera seria, pienso, podría expresarse basando sus diferencias de campaña señalando las diferencias que si existen entre los múltiples pobres en su país, entre quienes abundan los negros y no así al sostener con sus pronunciamiento agrediendo los fundamentos del ideal de “sueño americano”: país libre para blancos y ricos.  Donald Trump da al traste con la historia de su país, como ignorante magnánimo desconoce lo consagrado ya, desde las luchas por la igualdad que sellaron, con  desdicha, la vida del presidente  Abraham Lincoln.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No es extraño  que cada vez más frecuente  en algunos estados del país americano policías blancos emprenden a disparos cuando ven que un sospechoso negro  que no se para cuándo se lo ordenan, sobre todo si lo vieron realizar movimientos “sospechosos”, lo confrontan de inmediato y disparan, causándole la muerte. Luego nos enteramos que se defienden ante un juez “que realizaron esa acción por que el sujeto intento sacar algo de su bolsillo”…. Durante un juicio se notifica… “los bolsillos traía una  pluma de escribir”…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El Presidente Barack Obama ha gobernado ya por ocho años,  ha sido  cautivo de  las  cámaras de mayoría opositora que han negado firmar  sus  reformas propuestas para ayuda de pobres y brindar mejoras sociales, pero en lo relativo a protección de trabajadores de mano de obra barata que otros se niegan realizar y son considerados ilegales, las cortes han negado la ayuda que Obama ha querido ejercer. Estamos frente a un conflicto en juego: dos culturas, blancos y negros que relata con claridad la película, aunque la realidad es más complejo el problema, mucho más recrudecido con otros  problemas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La cinta nos muestra el rostro de un abogado poderoso, exitoso blanco con cultura occidental que claramente muestra ser una persona con clara intensión autodestructiva- depresivo, que evade  su realidad con la ingesta de alcohol. Por el otro lado nos muestran a un negro segregado, también excluido, perteneciente a un grupo de  trabajadores con ambición material,  y el grupo sortea su venganza latente; como individuo compensa su frustración  adicto a  inhalantes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En ambos encontramos una conexión en la expresión de sus personales  emociones, las  que fluyen libremente, debido sobre todo a que las funciones de sus cortezas cerebrales han sido bloqueadas. Específicamente las funciones de relación, que son voluntarias, además de las funciones de coordinación, también motoras,  que es lo ocasionado por la ingesta del alcohol, en un caso o  por la  inhalación en el otro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El origen es claro y  diferente: en uno está presente por la  desolación por las pérdidas: la ausencia, la soledad de la muerte de su hija primero y dos años después de su esposa. En el otro nos muestran  la persecución, el maltrato y humillación pública que hace la  madre, intransigente,  quien enarbola los valores occidentalizados. Las pérdidas de la hija y de la esposa hunden al abogado. La humillación y la vergüenza postran  al hijo. Ambos pueden considerarse autodestructivos degradados que se evaden a base de sus adicciones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Bajo esta premisa aparece Eloise, una menor vi racial que educa y confronta a su abuelo acabado. El director trata con ello de mostrarnos la trascendencia de la igualdad, fundamental para superar el conflicto racial y generacional. Los niños, los jóvenes, los débiles y los pobres, pueden señalar caminos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La niña es capaz  de influir en el abuelo, impulsando, generando una relación duradera; sacudiéndolo frecuentemente en sus momentos críticos que se manifiestan,  como un ejemplo, cuando en el juzgado sintió que se la podían arrebatar y gritando, llorando manifiesto “no me voy a dejar quitar a mi nieta”. Aunque en casi en toda la película las escenas lo muestran, perdido, agobiado en alcohol y reclamado y estimulado por su nieta a ser diferente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para participar y ser capaz de ejercer su papel de tutor topa con un erudito negro, titulado que será capaz de vincularlos a él y a la niña con otras culturas: música,  idiomas e introduciéndolos al grupo étnico. Su relación empieza manejarle su vida, como chofer, llevándolo de manera orientada por todas partes y barrios de la ciudad, con seguridad. Aún en el juzgado manteniendo su integridad, contesta con pena la verdad, cuando una juez negra, le pregunta sobre la adicción alcohólica del abogado blanco.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se muestro también un intransigente y fallido complot presentado por el grupo de los negros. A pesar de que sus deseos e intenciones propias de la abuela quien obcecada se muestra  desplegando todas sus habilidades, aun si lograr alcanzar su objetivo, culpar a los blancos. Ella muestra un carácter autoritario, deseosa en busca el triunfo vengador con la ayuda de la representación de su hermano, un abogado brillante, a quien también manipula por principios fraternales aun sea quien la representa durante el  proceso judicial. El padre de la niña participa a medias en el complot, sin concebir que las acciones que repliega  son siempre intentando-obedeciendo ciegamente a su madre. Probablemente manifiestas desde el inicio la historia entre las familias, cuando intimida y seduce en su relaciona a la joven blanca, realizando con sus conductas los anhelos maternos  de igualdad a la cultura blanca  y satisfacer así los anhelos occidentalizaste, lo que no conduce a solución alguna del conflicto racial.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al término de la película se muestra la igualdad de la especie, ineludible para la conservación. El padre se introduce en la casa y golpea al abuelo ambos estaban bajo la influencia de sus adicciones, en el cuarto de su hija se conmueve ante el dibujo reciente elaborado por su ella que proyecta su mundo interior, ahí están el abuelo y el padre de manera preponderante y la niña se coloca entre los dos… refiriéndose emocionalmente a la igualdad ante ella. El disturbio  emocional que recibe por el dibujo visto lo lleva a actuar,  alcoholizado se lanza a la alberca a tratar de rescatar al abuelo con quien  minutos, ambos obnubilados,  había golpeado y caía en la alberca cercana, estando alcoholizado saca al abuelo y  brindándole respiración artificial recuperara la vida. Un acto vital que los salva. La música no es ajena a lo largo de la película para enmarcar las emociones y juega en el  ánimo  de los espectadores con los diálogos y con el lenguaje musical, que justo termina con la melodía donde no es casual se canta “el maravilloso desorden” en que vivimos, a “beautiful mess” de Jason Mraz, que entre otras frases concluye: ¡todos estamos juntos, así nos mantenemos, todos estamos vivos!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 12 Jan 2021 04:53:01 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Investigación del Apego en México Urbano y rural Implicaciones clínicas y sociales</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/beyond-graduation</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sonia Gojman-de-Millán, Salvador Millán, Guadalupe Sánchez, y Patricia González Duarte
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Son dos nuestros objetivos en este capítulo: Describir nuestra investigación sobre las relaciones de apego intergeneracionales en dos grupos mexicanos étnica y socioeconómicamente contrastantes (Gojman y colaboradores, 2012) y presentar nuestro trabajo integrando la perspectiva socioeconómica de Erich Fromm
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_edn1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [i]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            en la investigación del apego (Gojman y colaboradores, 2013)
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Primero presentaremos extractos de casos de tres niños de entre 8 y 9 años de edad- a quienes estudiamos cuando eran infantes-para ejemplificar sus contrastantes experiencias de vida diaria y su estado emocional actual como aparece en sus respuestas al Cuestionario Social Interpretativo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_edn2" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [ii]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            (SIQ) adaptado a niños de 6 a 14 años de edad- a través de una valoración clínicamente sistematizada
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_edn3" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [iii]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            (ver Gojman y colaboradores, 2008)que estamos actualmente desarrollando en el estudio de seguimiento que nosotros iniciamos. También incluimos un par de historias que se asemejan a las que Piaget designó para explorar el razonamiento cognitivo moral (Piaget, 1971) y recogimos sus dibujos de la familia con sus comentarios sobre la historia familiar. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Después describiremos nuestros estudios sobre apego y carácter social de las madres.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Extractos de tres casos
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Constanza
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Constanza de nueve años- proveniente de una familia de clase alta del grupo urbano mexicano que estudiamos-da respuestas analíticas, claramente distinguiendo cognitivamente entre las intenciones y las consecuencias. Ella juzga las historias de “razonamiento moral”, de manera similar a aquellas de Piaget, basadas en las “intenciones”, “normas morales”, “justicia”, y “derechos equitativos” del personaje. Ella demuestra un nivel alto de desarrollo en el razonamiento moral.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Incluso algunas de sus respuestas apuntan hacia la posibilidad de consecuencias adversas para los niños en las historias; por ejemplo, ser golpeados por sus padres. En una historia, la madre hasta “pudo haber amenazado con matar al niño” que se portó mal. Cuando se le preguntó qué hubiera pasado con el niño más joven de una familia cuando accidentalmente tira un sándwich al agua durante un paseo en lancha, Constanza no demostró simpatía por él. Ella nos dijo que el niño no recibió ninguna atención ni comida por parte de sus hermanos mayores, quienes no le ayudarían en absoluto. Ella piensa que “su padre no le debió haber dado nada más de comer”. El niño más joven debe “ser más cuidadoso en el futuro”.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las puntuaciones de Constanza en cuanto al bienestar emocional, según la evaluación usando las escalas sistematizadas- que actualmente están siendo desarrolladas por el Seminario de Sociopsicoanálisis A.C. (SEMSOAC)- en sus respuestas al Cuestionario Social Interpretativo, fueron bajas. En la escala de Sensibilidad a las necesidades emocionales propias y de los otros, ella recibió una puntuación extremadamente baja. Ella nunca se refirió a lo que los otros pudieron haber sentido en distintas circunstancias descritas. Ella sólo se refirió una vez a su propia angustia cuando algunos de sus amigos no deseaban jugar con ella debido a que sus madres les habían prohibido hacerlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ella además calificó bajo en la escala de alegría de vivir, sólo mencionando a lo largo de toda la entrevista que lo que a ella le gusta es aprender a cocinar y la actuación. Ella tiene una calificación media en la escala de relaciones armoniosas con los padres, describiendo algunos episodios en los que ella si recibía apoyo de sus padres, pero en otras instancias su madre se comportaba extrañamente hacia ella. Por ejemplo, amar ponerle maquillaje sobre ella, “como si ella fuera una princesa”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ella recibió puntuaciones elevadas en la escala emocional negativa de desesperanza pasiva. De entre varios conflictos sin resolución, ella describió un sueño en el que ella es amenazada en la escuela por el fluido de una “sustancia tóxica” que la persigue a ella como a sus amigos a través de varias ciudades mientras tratan de escapar.  El padre, quien había ido a la escuela sin encontrarla, no pudo hacer nada para protegerla a ella. Ella le pide que se les una en “el monstruoso autobús” mientras continúan huyendo. Su madre y hermanos estaban en la calle de una ciudad, sin enfrentar ningún riesgo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ella creó una historia, que pensamos refleja algunas acaloradas y provocativas discusiones conyugales entre sus padres. Una vela mágica representa al padre quien odia a sus hijos cuando lo desobedecen. Después de decirles tres veces que, si continúan, él se quemaría y los quemaría, fiel a su palabra, quemándose ambos él mismo y a sus hijos. La taza donde estaba la vela le pregunta porque lo hizo. La taza “les dice a los niños que la razón por la que el padre estaba loco era porque él era una vela y luego los leva riéndose a casa”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Mario
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Juana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los estudios de las relaciones de Apego y el carácter social
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La literatura sobre la investigación de apego ha documentado la importancia de la relación significativa establecida por el infante hacia su cuidador principal, el rol central que juega en este establecimiento la cualidad del cuidado ofrecido al infante y cuánto a su vez la coherencia del “estado de la mente” del cuidador pesa en la cualidad de atención que el cuidador brinda
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_edn4" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [iv]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Estos estudios son variados y consistentes en sus resultados. Los estudios longitudinales proporcionan datos sólidos confirmando las consecuencias trascendentales y de larga duración del apego original del infante hacia su cuidador
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_edn5" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [v]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            México cuenta con una gran diversidad étnica y sociocultural, y enormes diferencias económicas entre los grupos, a lo largo de sus respectivas costumbres, creencias y hábitos diarios. Estas características de los grupos forman las maneras en que la gente responde a sus condiciones generales de supervivencia (Wieviorka, 2007) y a su vida familiar en particular; éstas a su vez moldean la existencia diaria de las madres y el trato que dan a sus bebés.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Llevamos a cabo un estudio sobre el apego temprano y el carácter social en diadas madre-bebé mexicanas de dos grupos étnicos y socioeconómicos contrastantes. Un grupo está compuesto por familias urbanas mestizas de clase media, media alta y alta. El otro grupo comprende familias campesinas indígenas nahuas, rurales, pobres y muy pobres. Nos preguntamos si acaso los resultados obtenidos en la literatura sobre apego estarían presentes en estos muy diferentes contextos culturales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Encontramos correlaciones significativas entre los instrumentos de apego confirmando los resultados centrales en el campo del apego en estos contrastantes contextos socioeconómicos y culturales (ver Gojman y colaboradores, 2012) La sistemática evaluación de los rasgos de carácter social basados en las respuestas del Cuestionario Interpretativo del Carácter Social (SIQ) en los grupos contrastados también prometía.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos esforzamos a través de este conocimiento para comprender cómo algunas características económicas y culturales específicas de cada grupo afecta las experiencias de apego de los niños. Pensamos que esto podrá a su vez contribuir en mejorar la práctica clínica con niños y adultos (ver Cortina y Marrone, 2003)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Relaciones intergeneracionales de apego en la muestra mexicana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Utilizamos tres instrumentos de apego: La entrevista de apego adulto (AAI) (George y colaboradores, 1985/1996; Gojman, 2004/2005; Gojman y colaboradores, 2014; Hesse, 1990ª), videograbaciones de la calidad del cuidado en la interacción de la diada madre-bebe
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_edn1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           (Ainsworth, Bell &amp;amp; Stayton, 1974)
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , y el procedimiento de laboratorio de la Situación Extraña (SSP) (Ainsworth y colaboradores, 1978). 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las madres respondieron la versión en español de la entrevista de la AAI. La AAI utiliza un formato de entrevista semi-estructurada, y se enfoca en las descripciones individuales y la evaluación de las experiencias de apego temprano salientes y los efectos de estas experiencias en la personalidad y funcionamiento actuales (George y colaboradores, 1985/1996). Basados en las puntuaciones continuas de nueve puntos de las experiencias inferidas de la infancia del entrevistado y su estado de la mente actual, las transcripciones fueron clasificadas en una de cinco categorías generales: Seguro-Autónomo (F), Descartante (Ds), Preocupado (E), No Resuelto (U/d) y no clasificado (CC) (Main, Goldwyn &amp;amp; Hesse, 1985-1996, 1998, 2002).La calificación se centra en la calidad del discurso (en lugar de en el contenido) y en la medida en que la comunicación es colaborativa y proporciona una imagen coherente y que fluye libremente, de la experiencia del participante y los sentimientos relacionados (Main, Goldwyn, &amp;amp; Hesse, 1985-96, 1998, 2002) Tanto la validez como la confiabilidad entre codificadores ha sido documentado (ver Hesse, 2008, para tener una visión general).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las diadas madre-infante fueron video grabadas en la casa en dos diferentes ocasiones, cuando menos a dos semanas de intervalo. En cada visita, las observaciones incluyeron dos actividades, como alimentar, baño, cambio de pañal, o juego. La conducta materna fue puntuada con la escala de Sensibilidad-Insensibilidad materna de Ainsworth (Ainsworth, Bell, &amp;amp; Stayton, 1974). La escala de Sensibilidad-Insensibilidad de nueve puntos se centra en el grado en que la madre lee y responde a las señales del bebé y demuestra una toma de consciencia del estado subjetivo del infante ajustando su propia conducta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Utilizamos el procedimiento de laboratorio de la Situación Extraña (SSP) (Ainsworth y colaboradores, 1978) para evaluar el apego del bebé. El SSP es un procedimiento de evaluación estandarizado de laboratorio que consiste en ocho episodios breves diseñados para activar la conducta de apego del niño a través de una serie de cada vez más estresantes separaciones y reuniones madre-bebé. Las diferencias individuales en las relaciones de apego son calificadas con respecto a la habilidad del infante para ganar re confortación cuando estresado en presencia de la madre y para usar a la madre como una base segura desde la cual explorar. Basándose en los patrones de conducta del niño a lo largo de todos los episodios, las diadas madre-infante son asignadas a una de cuatro grandes clasificaciones: seguro (B), ansioso evitativo (A), ansioso resistente (C), o desorganizado/desorientado (D) (Ainsworth y colaboradores, 1978; Main &amp;amp; Solomon, 1990).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La muestra incluyó 66 diadas extraídas de dos poblaciones contrastantes: treinta y cinco provenientes de clase urbana media a media alta, de familias mestizas, fluidas hispanoparlantes de la ciudad de México, que viven en familias nucleares. Muchas madres, pero no todas, participaban en redes de apoyo a la crianza, que les ayudaba y activamente apoyaba en el cuidado de los bebés en las fases iniciales del proceso de crianza. Treinta y un diadas rurales provenientes de familias campesinas pobres, familias nahuas de un poblado donde cultivan café en las montañas del norte de Puebla
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_edn6" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [vi]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . En el último grupo, la mayoría de las parejas vivían con los padres paternos cuando los bebés nacieron hasta que encontraron la manera de construir sus propios cuartos en la propiedad de la familia extensa. Las madres cuidan y alimentan al pecho a sus bebés hasta los dos años. Los infantes crecen dentro de la familia extensa de una manera muy flexible. No se espera que las niñas participen en las labores del hogar o los niños en el campo hasta que cumplen ocho años de edad (Sánchez &amp;amp; Almeida, 2005)
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Examinamos las relaciones entre el estado de la mente adulto con respecto al apego (como se mide en la AAI) y el apego infantil según medido en la evaluación de laboratorio de la Situación Extraña; entre el estado de la mente adulto y la conducta de cuidados maternos observadas en su rutina diaria en las actividades en casa; y entre la calidad de los cuidados del adulto observado y el apego infantil. Observamos las relaciones entre los estados de la mente del adulto; la calidad de los cuidados, y el apego infantil.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
             La confiabilidad entre codificadores independientes (ciegos) de las transcripciones en español de la AAI fue establecida (Gojman y colaboradores, 2012)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La categoría de distribución de cuatro vías de la AAI para el grupo urbano fue de 66% Autónomo (F), 3% Descartante (Ds), 3% Preocupado-embrollado (E), y 29% No Resuelto (U/d). En contraste, para el grupo rural, la distribución cuatro vías fue 19% Autónomo (F), 29% Descartante (Ds), 3% Preocupado-embrollado (E), y 48% No Resuelto (U/d).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La muestra urbana fue extraída principalmente de población de bajo riesgo que participaba en las redes de apoyo para la crianza como la Liga de la Leche, un centro de entrenamiento en partos naturales y un jardín de niños comunitario bajo un programa de estimulación temprana, que quizá atrajo a participantes autónomos y pudo haber tenido un efecto de filtro en la composición del grupo. En contraste, la categoría no resuelta y otras inseguras fueron sobre representadas en la muestra rural pobre. Este hallazgo ha sido incluso encontrado más pronunciadamente en una pequeña muestra urbana de alto riesgo de madres adolescentes de la calle, que hemos estudiado: cuatro de cinco, o 80% eran No resueltas, y la quinta fue clasificada como Descartante (ver Gojman y Millán, 2004, 2008).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La correspondencia entre la clasificación de apego adulto y la clasificación de apego infantil resultó significativa para ambos grupos urbano y rural.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los hallazgos sugieren que las mediciones del apego adulto en español, en las madres mestizas urbanas, y en las madres nahuas rurales corresponde con las categorías del apego infantil de maneras similares a las descritas para otras poblaciones (por ejemplo, Ainsworth &amp;amp; Eichberg, 1991, Hesse, 1999b, 2008; Main &amp;amp; Hesse, 1990).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comparamos el efecto de la categoría de apego adulto (seguro/inseguro) con las puntuaciones sensibilidad/cooperación de la madre o cuidadora, en cada población. En la muestra urbana, no hubo relaciones significativas entre la categoría de apego adulto (seguro/inseguro) con las puntuaciones sensibilidad/cooperación de la madre. Las puntuaciones de la media en sensibilidad/cooperación de la madre fueron 5.98 (SD = 2.24) y 4.71 (SD = 2.3) para el grupo seguro e inseguro, respectivamente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En la muestra rural, sin embargo, la categoría de apego adulto se distinguió puntuaciones en la observación del cuidado. En la muestra rural, la media de calificaciones de sensibilidad/cooperación de la madre fueron 6.08 (SD = 1.77) y 3.90 (SD = 1.26) para el grupo seguro e inseguro, respectivamente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este estudio puede ser visto como una réplica de algunos de los hallazgos centrales en el campo del apego. Las ligas entre el estatus de la entrevista de Apego Adulto y el apego madre-bebé en la Situación Extraña fueron corroborados. Los resultados del estudio aumentan nuestra confianza en estas relaciones de base, así como en los constructos y mediciones particulares que los subyacen debido a la naturaleza particular de las sub muestras y en los procedimientos empleados. Para realizar la toma de datos de la muestra en el poblado rural, por ejemplo, una cámara portable para la Situación Extraña tuvo que ser instalada: una habitación amplia tuvo que ser convertido en dos espacios, uno para el procedimiento de las video grabaciones y la otra para los ocho episodios de las interacciones madre, infante, y extraño. Las observaciones en casa se condujeron a menudo en pequeñas, viviendas primitivas y, en algunos casos, las entrevistas AAI tuvieron que ser realizadas con un intérprete náhuatl para clarificar la traducción al español. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Incluso con los pasos que tomamos para responder a esos desafíos, estamos confiados que hemos podido demostrar la solidez de la teoría.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con respecto a la Entrevista de Apego Adulto, este estudio no sólo proporciona evidencia adicional para la validez de la AAI sino también comienza poniendo una base para un uso más amplio en español a lo largo de Latino América.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nuestros hallazgos son también importantes para explorar el mecanismo subyacente de la liga entre el estatus de la AAI en el adulto y la seguridad en el apego infantil en la Situación Extraña. El mecanismo obvio sería que el estado de la mente de la madre con respecto al apego influye las percepciones parentales y sus reacciones ante la conducta del niño. Entonces, podemos esperar las madres que son Autónomas en la AAI son emocionalmente más abiertas, leen mejor las señales del bebé y por lo tanto responden a ellos de una manera más sensible y responsiva. La confirmación de esta ruta, ha resultado algo difícil (van Ijzendoorn, 1995). Nuestra investigación apoya la hipótesis de este proceso. No sólo encontramos que las medidas críticas están relacionadas, sino que demostramos una mediación parcial en la ruta del análisis.  Como ésta es una sola muestra de tamaño algo limitado, y por la necesidad de combinar las diferentes sub muestras dentro de un mismo grupo, las conclusiones deben ser reservadas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La liga previamente encontrada entre la AAI y la sensibilidad de la cuidadora fue replicada solo en parte. El análisis estadístico en la muestra urbana no produjo un resultado significativo. La categoría del apego adulto (seguro-inseguro) no discriminaron las calificaciones de sensibilidad-cooperación de la cuidadora, pero demostró la tendencia que se esperaba. (esto es, clasificaciones más altas para cuidadoras seguras que para las inseguras). Las características de la muestra urbana pudieron haber elevado los puntajes del grupo en general. Por otra parte, el análisis de la muestra rural, una muestra empobrecida, aborigen, confirmó el efecto de la categoría del apego adulto (seguro/inseguro) sobre la sensibilidad y cooperación de la cuidadora mostrada en las observaciones en casa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El estudio contribuye al debate general sobre la relevancia intercultural de la teoría y la investigación del apego (Neckoway, Brownlee, &amp;amp; Castellan, 2007; Rothbaum y colaboradores, 2000; van Ijzendoorn &amp;amp; Sagi-Schwartz, 2008). Los datos empíricos del estudio confirman que los más importantes aspectos de la Teoría de Bowlby (1969/1980) son pertinentes no sólo para las muestras Caucásicas de clase media, sino para los empobrecidos, rurales, aborígenes grupos americanos que viven en México. En particular, confirma que la seguridad deriva de un maternaje sensible y responsivo. Esto ha sido apoyado en cada contexto en que ha sido estudiado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las limitaciones del estudio y la investigación existente en general deriva del todavía limitado muestreo de los grupos estudiados. Existen de 56 a 62 distintos grupos étnicos solo en México (Censo Nacional de Población XII, 2000), así como un número extenso de distintas culturas y sub culturas a lo largo de Latino América. El tamaño de la muestra del grupo rural fue pequeño. Dado este limitado tamaño de muestra, el estudio también era necesariamente restringido a las variables estudiadas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Aún así, nuestro objetivo principal era ilustrar que dicho trabajo puede hacerse en entornos desafiantes y comenzar con lo que esperamos será una extensiva investigación del apego en Latino América.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El estudio de la calidad del cuidado y el carácter social
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nuestro propósito es avanzar hacia la sistematización de la evaluación clínica de los rasgos del carácter social en el Cuestionario Interpretativo del carácter social y su relación con la calidad del cuidado materno en las muestras urbano/rurales mexicanas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El Cuestionario Interpretativo Social (SIQ) es un instrumento desarrollado por Fromm (Fromm &amp;amp; Maccoby, 1996) para evaluar los rasgos de carácter compartidos en un grupo basados en las condiciones materiales comunes de la existencia diaria.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La propuesta de investigación “se basa en la premisa de que la energía del individuo no sólo está estructurada en términos del concepto dinámico del carácter de Freud, sino que hay una estructura de carácter común a la mayoría de los miembros de los grupos o clases dentro de una sociedad dada” (Fromm &amp;amp; Maccoby, 1973, p. 34) Fromm denomina esta estructura de carácter común (que puede no ser consciente para los entrevistados) “carácter social”, El método que propuso Fromm
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Intenta llegar al conocimiento de las tendencias dinámicas del carácter del entrevistado más relevantes de sus actitudes sociales y políticas. El principal esfuerzo no es tomar una muestra de preguntas relevantes hacia una fructífera elaboración estadística, sino interpretar las respuestas en relación al significado no intencional e inconsciente. (Gojman &amp;amp;Millán, 2000,2003, 2008; Gojman y colaboradores 2012, 2013, 2014)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las respuestas de carácter social de las madres al Cuestionario Interpretativo SIQ, fueron ordenadas en rural y urbano. Basándonos en las respuestas, pudimos detectar diez aspectos que consideramos pertinentes para determinar la situación socioeconómica de la madre entrevistada: tipo de vivienda, medio de transporte, ocupación del marido, ocupación de la mujer, escolaridad, servicios de salud, así como el uso del tiempo libre, recursos para servicios, la ocupación de los padres, y tipo de juguetes. Una serie de elementos indicativos fueron seleccionados para cada aspecto y fue asignada una escala económica. Basados en esta información, clasificamos a las encuestadas dentro de cinco clases socioeconómicas: medio-alta/alta, media-media, media-baja, pobre y muy pobre.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Examinamos: las orientaciones de carácter social dominantes de las madres en los diferentes grupos, evaluados a largo de sus respuestas al Cuestionario Interpretativo SIQ. Clasificamos las orientaciones centrales usando el punto de vista clínico-social propuesto por Fromm (Fromm, 1947; ver también Maccoby, 1995); las respuestas de las madres fueron registradas por escrito y transcritas por los entrevistadores. Las entrevistas transcritas fueron luego calificadas en las seis escalas desarrolladas específicamente por el SEMSOAC (Gojman y colab. 2008) para apreciar las actitudes inconscientes de las madres hacia su vida y hacia sus hijos: (a) sensibilidad hacia las necesidades emocionales, (b) amorosa, (c) alegría de vivir, (d) atención instrumental a las necesidades de sobrevivencia diaria de sus hijos, (e) desesperanza pasiva, (f) desesperanza violenta. Observamos si la tendencia básica en las respuestas de cada participante era productiva o improductiva y comparamos los dos grupos. Dentro de cada grupo, comparamos las respuestas de los cinco niveles socio-económicos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las primeras tres escalas- sensibilidad hacia las necesidades emocionales, amorosa, y alegría de vivir- apunta a lo que pensamos puede favorecer, a largo plazo, un desarrollo emocional humanamente significativo en los niños, y por lo tanto que permita sobreponerse o contender con la adversidad. Desde nuestro punto de vista, la adversidad no es una experiencia que rara vez se enfrenta en la existencia humana, sino más bien la regla en el desarrollo humano.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La cuarta escala, atención instrumental a las necesidades de sobrevivencia diaria de los hijos, se refiere a la capacidad de la madre para proveer lo esencial, mínimo, básico y necesario para el desarrollo, ofreciendo a sus hijos un estilo de vida organizado.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En nuestra opinión, las dos últimas escalas, desesperanza pasiva y desesperanza violenta, indican las orientaciones de carácter que dificultan probablemente el desarrollo emocional el niño, y apuntan hacia rasgos de carácter de las madres que sugieren pérdida afectiva o trauma. Estas no tienden a facilitar la capacidad para sobreponerse a la adversidad, ni siquiera a través de la resignación expresada como desesperanza pasiva, ni violenta, venganza, y desesperanza expresada como desesperanza activa o violenta.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los elementos expresados en las respuestas que parecen relacionarse con los rasgos como están definidos en cada escala, a veces de manera sutil y significativa, son identificados, marcados y enlistados juntos para llegar a un punto o grado de la escala (1-5) indicando la extensión hasta la cual cada característica está presente en el tratamiento inferido que la entrevistadora da a sus hijos. Cada escala es evaluada globalmente sobre la base de lo que aparece a lo largo del cuestionario, y sobre lo que puede ser detectado en las respuestas cuando son vistas como un todo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las escalas se enfocan en la madre en relación a las necesidades de sus hijos. Revisamos el cuestionario completo identificando y marcando pasajes que fundamentan cada rasgo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las puntuaciones de las madres en las seis escalas sobre las actitudes inconscientes hacia sus vidas y sus hijos eran entonces comparadas con la evaluación clínica de la tendencia básica a ser productiva o improductiva. La tendencia a ser productiva o improductiva fue comparada con la evaluación del apego sobre las relaciones intergeneracionales en el estudio de apego adulto, la AAI ((Main, Goldwyn, &amp;amp; Hesse, 1998; Gojman, 2004/2005); las observaciones madre-bebé en casa (Ainsworth, Bell &amp;amp; Stayton, 1974), y la conducta de apego del bebé hacia la madre en el procedimiento de laboratorio de la Situación Extraña (SSP) (Ainsworth y colaboradores, 1978). 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las entrevistas fueron de nuevo examinadas como un todo, y discutidas en sesiones de grupo clínicamente orientado, para ser clasificados como carácter receptivo, acumulativo, autoritario-explotador, o auto desarrollista y dentro de cada uno de estos, si eran básicamente productivo o improductivo, de acuerdo a la vivacidad o falta de vida de sus expresiones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Una vez que evaluamos la orientación de carácter dominante de cada una de las madres, las agrupamos de acuerdo a la tendencia básica hacia su productividad o improductividad, de la siguiente manera.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Agrupamos a las madres productivas, incluyendo las receptivas-productivas. Acumulativas-productivas. Auto desarrollistas/auto afirmativas, debido a que todas ellas demostraron que pudieron ser capaces de realizar sus potencialidades. Cuentan con una vida interna que favorece la vida, el amor, y el trabajo, no una vida que es meramente reactiva a los eventos externos o a las autoridades (Fromm, 1947). Ellas cuentan con una vida emocional, que las anima a usar sus fortalezas para lidiar con y afectar sus vidas. La actividad espontánea es entendida como actividad significativa por la propia iniciativa. En este grupo, observamos una cierta libertad, una vida con significado, no dominada por el miedo o la dependencia hacia figuras de autoridad pero que “generan con sus propios poderes en la realidad, y no meramente reproducen la realidad” (Funk, 1983). En sus sueños, la adversidad no está ausente, y la soñante puede sentirse impotente, sin embargo, demuestra una fuerza o actividad interna que le permite responder, hacer algo, correr, gritar, defenderse, y frecuentemente hallar una solución.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Agrupamos a las madres con orientación improductiva incluyendo el carácter receptivo- improductivo, acumulativo-improductivo, y autoritario-explotador debido a que comparten la tendencia a no darse cuenta de sus potencialidades, careciendo de una fuerza activadora o energizante. En este grupo, la tendencia pasiva prevalece. Estas mujeres son incapaces de enfrentar o cambiar una situación dada o de influenciar los eventos. Tienen una sensación de vacío y de falta de energía vital y de ser disminuidas o vencidas por las condiciones de vida, por fuerzas externas. Expresan lo que hacen en términos de auto borramiento, y ausencia de vida emocional, al actuar como autómatas o robots. Esta orientación de carácter en general da prioridad a las condiciones materiales, las apariencias, los objetos, el dinero y el poder sobre las relaciones y las personas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
             Como se mencionó antes, comparamos las calificaciones del carácter social con las del apego obtenidas en la relación Intergeneracional en el estudio de apego adulto, para los dos grupos, pero añadiendo cuatro diadas urbanas de madres adolescentes que viven y trabajan en la calle que habíamos estudiado (ver Gojman, &amp;amp; Millán, 2004, 2005)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Encontramos que la orientación receptiva fue predominante en ambos grupos productivo e improductivo; en el grupo urbano, la orientación receptivo-productiva prevaleció, y en el grupo rural, la orientación receptivo-improductivo fue la más común.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el grupo urbano (N=39), la orientación receptiva fue la más prevaleciente. La variante más frecuente fue la receptivo-productiva, seguida por la receptivo-improductiva. Las siguientes orientaciones más prevalecientes fueron autoritaria-explotadora-narcisista, acumulativa-productiva, acumulativa-improductiva, y auto desarrollista. Encontramos que 20 en el grupo urbano fueron improductivas y 19 productivas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por nivel socioeconómico, encontramos que las dos madres pobres fueron improductivas, las dos medio-bajo fueron productivas, las del nivel medio-medio fueron más productivas que improductivas (8-5), y las del nivel medio-alto fueron más improductivas que productivas (13-9). La distribución no consiguió el nivel de significancia estadística.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el grupo rural (N=31), la orientación receptiva fue también la más prevaleciente: La variante más frecuente fue la receptivo-improductiva, seguida por la receptivo-productiva, acumulativa-productiva, acumulativa-improductiva, autoritaria-explotadora y auto desarrollista.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Encontramos 18 mujeres improductivas y 13 productivas en el grupo rural. Hubo diferencias en la orientación de carácter entre las madres más pobres, y las pobres y las medio-bajo. Las más pobres fueron improductivas; entre las de clase medio -bajo, los cinco casos resultaron productivas. Las madres en el nivel más pobre frecuentemente vivían en condiciones de violencia y alcoholismo familiar o intergeneracional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Pudimos relacionar las escalas de actitudes de las madres hacia su vida y sus hijos con sus tendencias a ser productivas o improductivas. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las pruebas estadísticas explorando la relación entre las escalas para descubrir las actitudes de las madres hacia su vida y hacia sus hijos y la tendencia básica de su orientación de carácter-productiva o improductiva- en las muestras rural y urbana (N=70) fueron significativas. En todos los casos, las frecuencias observadas resultaron como se esperaba, a un nivel significativo más alto que la casualidad. Las madres productivas presentan altos puntajes en las escalas de sensibilidad, amorosa, alegría de vivir y atención instrumental a las necesidades de sobrevivencia diaria de sus hijos; y niveles bajos en desesperanza pasiva y violenta.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Esto indica que los puntajes de las escalas y de la orientación de carácter siguieron las mismas líneas básicas. Fueron evaluadas independientemente. En este sentido, podemos considerarlas confiables.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Consideramos la relación ente las tendencias productivas-improductivas de las madres y la calidad de los cuidados maternos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Encontramos que las madres productivas tienen más a menudo bebés con un patrón de apego seguro. Esto es evidente en la evaluación independiente de la SSP de Ainsworth de las madres y sus bebés, que fue estadísticamente significativa considerando los dos grupos juntos, rural y urbano. La coincidencia observada (bebés seguros con madres productivas y bebés inseguros con madres improductivas) fue del 66 por ciento, más alto que 50 por ciento de lo esperado por casualidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            También encontramos que las madres productivas tienden a ser más sensibles en su trato al bebé como en la evaluación de la escala de sensibilidad de Ainsworth (Ainsworth, Bell &amp;amp; Stayton, 1974) y como en las observaciones de los videos en casa considerando los dos grupos juntos, rural y urbano. La coincidencia observada (madres muy sensibles que también son productivas, y madres insensibles que también son improductivas) fue del 67 por ciento, más alto que 45 por ciento de lo esperado por casualidad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Comparando los resultados de las madres productivas e improductivas, encontramos que las madres productivas más frecuentemente presentan transcripciones
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_edn1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Autónomas-Seguras en la AAI
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            que las madres improductivas, que tienden a presentar transcripciones No Autónomas o Inseguras, considerando los dos grupos juntos, rural y urbano.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La coincidencia observada (madres Autónomas-Seguras en la AAI que también son productivas, y madres No Autónomas o Inseguras, que también son improductivas) fue del 64 por ciento, más alto que 46 por ciento de lo esperado por casualidad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este estudio puede ser considerado un intento para facilitar la valoración del estado emocional de las madres que tiene un impacto en la calidad de los cuidados maternos que ofrecen a los infantes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La evaluación de la escala de 5 puntos nos ayudó a estar conscientes de cuándo y dónde las varias actitudes se manifestaban a lo largo de los cuestionarios. Los puntajes de las escalas aparecieron significativos con relación a la tendencia básica del carácter mostrado por las madres en el grupo combinado y esta tendencia de productividad-improductividad con los instrumentos de apego.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La orientación de carácter receptiva fue más prevalente entre ambos grupos y parece que está relacionado a las actividades diarias, dedicadas básicamente al cuidado de la familia y de la casa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los resultados demostraron que las condiciones materiales de existencia diaria están cercanamente relacionadas con los rasgos de carácter compartidos, especialmente la tendencia básica hacia productividad-improductividad en las madres. Las madres más pobres, en el grupo rural, resultaron casi exclusivamente improductivas incluso comparadas con las madres pobres, de las cuales la vasta mayoría resultaron productivas. El contraste fue incluso mayor cuando comparamos a las más pobres con otros niveles socioeconómicos estudiados del grupo rural. Se requiere un análisis mayor para comprender qué permitió el desarrollo de los casos excepcionalmente productivos encontrados en este estudio.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las madres de clase media alta y alta en el grupo urbano fueron más prevalentemente calificadas como improductivas que las de los grupos de ingresos medio-bajo y medio-medio, sin embargo, los resultados no alcanzaron significancia estadística. Ser capaz de contar con recursos económicos más allá de aquellos requeridos para satisfacer las necesidades de la vida de todos los días, no necesariamente lleva a una mejor calidad de vida o mejores cuidados maternos. Esto se reconoce pocas veces de manera consciente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que encontramos significativo es que las tendencias hacia la productividad e improductividad estén relacionadas con los patrones de apego del bebé, la sensibilidad de las madres en su trato a sus bebés y las entrevistas de Apego Adulto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos grupos resultaron pequeños y es necesario más investigación con muestras diferentes y amplias. Sin embargo, encontramos que comprendiendo las condiciones de vida diaria en las diversas culturas nos ayuda a entender el efecto de estas condiciones sobre las madres. A su vez, esto arroja luz sobre cómo las madres llevan a cabo su rol central en el desarrollo emocional de los niños (ver también condiciones extremas en Gojman &amp;amp; Millán, 2008)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nuestro hallazgo nos habla del sufrimiento de las familias pobres excluidas, y la tendencia no-productiva de las madres de clase alta y media-alta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las madres pueden conscientemente intentar favorecer el desarrollo de sus hijos, pero en la práctica, ellas no consiguen esta intención. Pueden a menudo repetir involuntariamente el tipo de cuidados que recibieron en su infancia. El tipo de cuidados puede ser también afectado por las condiciones sociales de un sistema que puede doblegarlas hacia un consumo impulsivo, que las desvía y enajena. Creemos que esto solo puede ser contra restado hasta cierto punto por una actitud excepcional y genuina que favorezca la vida, la alegría y la esperanza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Conclusiones Finales
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hemos confirmado y replicado los hallazgos centrales en el campo del apego tal como sistema establecido por van IJzendoorm &amp;amp; Saggi-Schwartz (2008) en nuestros estudios de apego- esto es, que todos los infantes, si se les da la oportunidad se apegan a uno o más cuidadores, excepto en los casos más extremos de impedimentos neurofisiológicos, la “hipótesis de universalidad”. También confirmamos la “hipótesis de Normatividad”, la cual una mayoría de infantes están seguramente apegados, aunque un considerable número de infantes están inseguramente apegados y la “hipótesis de sensibilidad”, la cual hasta cierto punto la seguridad en el apego depende de la manera en que los cuidadores se ocupen de ellos, particularmente en su sensibilidad y la prontitud de su respuesta a las señales de apego del bebé. Otros aspectos pueden ser relevantes también.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quisiéramos ser capaces de explorar, en nuestro estudio de seguimiento, si la seguridad del apego en la infancia de hecho conduce a diferencias en la competencia de los niños para regular sus emociones negativas y para establecer relaciones satisfactorias con pares y maestros, lo que van IJzendoorm &amp;amp; Saggi-Schwartz (2008) llama la “hipótesis de competencia”. En esa línea, quisiéramos incluso explorar si los niños seguramente apegados pueden o no estar menos a merced de convertirse en adictos a la tecnología. A juzgar por las entrevistas de los niños, consideramos esto como un aspecto trascendental para aquellos quienes pueden pagar estar expuestos a la tecnología, ya sea a través de la internet o de los dispositivos más accesibles en los lugares más pobres y que están teniendo mayor influencia en los niños, ya que esto es frecuentemente usado como un recurso sustituto de relaciones estrechas y cálidas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Como demostramos en las viñetas, estamos comenzando a notar que el razonamiento moral alto puede o no estar asociado con un desarrollo emocional apropiado: los retos emocionales  que han estado enfrentando a lo largo de su desarrollo-comenzando con un apego inseguro o hasta desorganizado en la infancia- puede, como hemos constatado, no afectarles cognitivamente de manera negativa, pero está de hecho presente en su desarrollo emocional. Nos gustaría explorar casos similares en el futuro.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Hemos observado que niños inseguros provenientes de familias de ingreso medio-alto cuyas madres profesionistas, a pesar de los recursos disponibles, confrontan la soledad de no trabajar fuera de casa, aisladas en la familia nuclear, tristes por no poder ganarse la vida ni revelar sus potencialidades fuera de casa. Otros niños provenientes de familias de campesinos muy pobres, sometidos a tensiones extremas de supervivencia económica, ilustran el sufrimiento y la (depresiva) desesperanza de sus madres.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
             Ambas condiciones (opuestas) parecen afectar de manera significativa las experiencias primarias de los infantes con sus madres como cuidadoras principales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
              Hemos visto que, las redes de apoyo pueden aliviar en cierta medida las limitaciones formales que enfrentan las mujeres en ambos grupos. Tomaremos en cuenta para explorar más, qué tanto las jóvenes parejas campesinas nahua, que viven en familias extensas consideradas pobres, pero no muy pobres, cuentan con el apoyo de sus familiares, y con la presencia estimulante de otros niños, así como de parientes y redes informales que les proveen de recursos informales (fiestas, tradiciones, y medicina tradicional) para sustituir las limitaciones económicas formales.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Desde el reto que enfrentamos para integrar la investigación de apego con una perspectiva socioeconómica, aprendimos que considerar en un sentido abstracto los recursos económicos puede ser engañoso, por lo que deben ser examinados dentro de la cultura específica y las costumbres diarias.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al aproximarnos a dichas experiencias tan diferentes en dichas muestras contrastantes, es crucial utilizar flexiblemente diversos y complementarios procedimientos para obtener resultados confiables y significativos.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_ednref1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [i]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_ednref2" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [ii]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_ednref3" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [iii]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_ednref4" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [iv]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_ednref5" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [v]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Apego%20en%20M%C3%A9xico%20urbano%20y%20rural.Cap%204.docx#_ednref6" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [vi]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Thu, 20 Aug 2020 07:19:32 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>ARRÁNCAME LA VIDA</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/arranca-me-la-vida</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los que sobreviven en la lucha arrancándose la vida por y para mostrar su pasión sobre los otros aun se dan el tiempo de indicar junto a quien querrán  quedar sepultados cuando regresen a la tierra. Así es la parodia de esta puesta en pantalla.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La película nos muestra como una adolescente inexperta ingresa a su laberinto pasional.  En la antigua isla griega Knossos, el minotauro, deidad humanizada, representada por un cuerpo humano y una cabeza de toro, vivía ahí en su laberinto a la espera de la fémina para cumplir su misión y engendrar un hijo.  Por lo que en la antigua Creta entrar al mismo se sabía de antemano el enfrentamiento a él. La salida, burlando al minotauro, era llevar un cordel/guía para evitar el infortunio saliendo de ahí.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En la película el dialogo de la niña/púber muestra su inexperiencia; ella asustada pregunta, ¿cómo se siente? cada quien va aprendiendo, le replica el Tauro.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando ella acude al oráculo regional, mezcla de sabiduría/brujería y de una  gran capacidad de sugestión/persuasión, le explica de manera practica manoteando sobre sus propias partes genitales y afirmando a la vez, aquí esta el centro. Ya en su práctica nocturna Catalina, la púber, entrará al autoerotismo.  ¿Qué edad tendría…llegaba a los 16 años? Sneider, el director, resalta con esto a un mito regional y plantea una pregunta, ¿Por qué a esa edad la joven vivía ajena de su sexualidad?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En una tesis de cien años atrás, Breuer y Freud basaron sus estudios sobre la Histeria o frigidez sexual, en jóvenes en las que encontraron que debido a que proyectaban la idealización amorosa a sus padres y queriéndolo mantener vivo, a pesar de su muerte, experiencia que asumían cuando ellas se encontraban justo en el inicio de su propia sexualidad. Por su práctica autoerótica las jóvenes mostraban diversos síntomas, desde parálisis transitorias del brazo ejecutor, trastornos visuales, cegueras, sensaciones de miedo y ansiedad y fenómenos conversivos mayores, parálisis de piernas o pérdidas transitorias de la propia consciencia, desmayos. Síntomas explicables a la interrupción de su crecimiento, que explicaban dinámicamente los autores, como el descubrimiento de lo que confirmaban como   ausencia de una respuesta sexual normal.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Agreguemos ahora a esos pormenores, la negligencia de los padres. Actitud de indiferencia o frialdad para orientar y percatarse del desarrollo de la sexualidad infantil, excediendo al mostrarse particularmente ajenos a sus hijos. Es claro que, por la localización de la película, Puebla, quizá abría que añadir el factor regional, ligado con una ideología mestizante con el pregono de consignas a un Vaticano a distancia, lo que traduce que un problema de desarrollo humano cambie por una ceguera histérica colectiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Por su lado, el Tauro, Andrés propone, compite y al manifestarse cumple. Se muestra lejos de Roma y más cerca de Mahoma. Puede casarse con mas de una mujer, siempre y cuando cuide de ellas, las defienda y preteje, lo que atañe también a la/su descendencia. Donde el primogénito y su primera mujer se distinguen sobre los subsecuentes.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La película muestra una apología sobre el ambiente político. El poder entre militares y poderosos/ricos civiles en la época post revolucionaria, 1945, inmediatamente después del periodo en que se vivió la mayor orientación de reparto social. Si duda que el acomodo de la nueva clase y la relación con un presidente católico poblano dispararon los nuevos roles políticos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Lo que atañe en la vida privada de los participantes, donde se muestra de manera central cuando por razones de competencia los hermanos varones compite, a semejanza de lo que originalmente desencadeno la lucha de los hermanos bíblicos, mostrando su rivalidad. En la película la rivalidad se desata por la predilección al hijo menor lo determina la lucha por el amor materno, quien prefería al “gordo.”, como menciono Andrés. En la película afloran también las consecuencias de la pareja con sus luchas emocionales, rivalidad por celos, odio y con  desesperanza y el ejercicio de la destrucción.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las relaciones pasionales se fundamentan en los sentimientos de sufrimiento. No son ajenas a la exposición dentro del contexto social. En la época de la película se mantenía una moral familiar y un acomodo ideológicos ligado a la alta burguesía socialmente aceptada. Así se lucían en acontecimientos privados para ser visto en lo público… desde lejos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En la época actual representaciones sadomasoquistas son el colorido diario de noticias de revistas, de televisión, sobre lo que sucede en las vidas de los sobresalientes, incluidos los artistas y por el propio deseo de exhibición, No fue ajeno a esto el proceso que sufrió el director de cine polaco, franco suizo, Polanski, quien en sus películas proyectaba lo que mostraba después en su propio modo de vida. La misma extradición que sufrió por una verdadera o falsa acusación de violación de una menos en California años atrás, que le hizo padecer de una tenaz justicia persecutoria por castigar.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En el Vaticano se hicieron sordos ante las demandas de violación, también aparecidas en los medios, por las violaciones del Legionario mayor sobre sus súbditos estudiantes.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En la película, Andrés acepta los retos y gratifica al padre de Catalina por su acción es consecuente y se casa con ella, claramente se deslinda de ese padre cuando advierte… yo digo que va a desayunar mi hija y que no va a desayunar…. Y así será, por lo que Catalina durante su embarazo está ya planteando su competencia.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No sabemos, pero lo logra, Sneider nos mostró con las escenas de los Cempasúchiles que el camino de ella con Carlos había llegado a su final cuando la flores son para recordar a los muertos el retorno al lugar de su origen
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te amole la vida le dijo Andrés en una escena final antes de tomarse los hongos venenosos que él sabia, agrega, no te preocupes. quedas protegida y además repartes y les das a esta y a la otra, esto mas aquello. Antes de dormir emitirá su sentimiento mas profundo y que muestra su motivo mas profundo de vida lo que lo movía e impulsaba en esa campaña de guerra de toda su vida. Expresó: me entierras junto a mi madre…….   que caray!!!! Y afirma ¡Siempre quiso mas al gordo!  Dejando claro que no confiaba en la mujer porque nunca fue amado por su madre. No sentiría amor de ninguna mujer a partir de sentirse huérfano del amor de su origen.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/md/unsplash/dms3rep/multi/photo-1569723140873-972bb0809f7f.jpg" length="75223" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Thu, 14 May 2020 17:28:15 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>ROMA</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/roma</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los romanos amanecieron en 1972 con un nuevo trabajo de Fellini quien se empeñaba en caracterizar una imagen diferente de Roma y a su vez ser parte de ella.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El guión y las múltiples tomas de escenas modificaban continuamente el rumbo, agréguense las memorias profundas de su vida; su arribo a sus 18 años acompañado de su madre y los anhelos infantiles compartidos con los ciudadanos del mundo cuando Roma se añora. Eso  hizo que su trabajo fuera una ardua e inacabable tarea.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En 1945 había colaborado como guionista con Roberto Rosellini para la película Roma Ciudad Abierta, después en 1954 filmo la Calle, donde presentó a Giulietta Masina, su esposa. Las tres películas retrataban vidas en el espacio público. Muestran a romanos con sus modismos, sus gestos, desplantes, querellas, controversias; su machismo, el narcisismo, tanto como su espontaneidad emotiva. Las calles de Roma son prolongación de las casas, paradigma del arraigo; sacan la mesa y a comer, pelean, se enamoran; su voz y sus gritos y cantos resultan propios. Pertenecen a la identidad citadina representativa, juegan con su yo colectivo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En Roma del 72 sale Fellini a las calles, filma protestas contra él donde los señalamientos de los oriundos se muestran. Él mismo aparece tal y como era por lo menos 7 veces: camina, habla, está con sus colaboradores, con personajes, y a la vez se representa en lo que son sus memorias por ejemplo un niño de entre 5, 7 años o por un joven, traje blanco que al arribar a la Termini se desplazaba con sobrada confianza de sí mismo, lo representará en 4 o 5 escenas más. De manera que Roma también muestra su vida.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Sus deseos manifiestos proyectan su intención de abarcarlo todo a través del lente, arriba, abajo, dentro de autos, por ventanas, aparadores o en los reflejos; siempre un primer plano sobre un segundo, el segundo sugiriendo un nuevo significado. Desde la colina de Villa Borghese nos deja la constancia de esa Roma.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Destaco algunos diálogos de los encuentros que filmo; se acercan jóvenes o viejos y le recomiendan lo que debiera filmar, le indican, “muestra al mundo de ésta y no de otra manera”; ya no es como antes; ahora llena de jóvenes hipéis, de vagabundos habitando las calles o como cuando un estudiante le increpa, no comercialices la imagen, Roma moderna debe enfrentar a problemas fundamentales, el sistema educativo, los sindicatos de obreros, las fabricas, las viviendas, son puntos que le reclaman más que solo contemplar la apariencia; lo que muestra un dialogo abierto consigo mismo, corrigiéndose, debatiéndose, sobre la marcha. El director se contesta “pienso que uno tiene que ser sincero”.  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una escena clave, al parecer, fue el dialogo con el radical Gore Vidal, cuando el comentario resulta proyectivo, ambos escogieron Roma para radicar; es la voz de Vidal que define porque escogió a la ciudad: quiero vivir porque los romanos me agradan, no les importa si vivo o muero, son neutrales como el gato. afirma: Roma es una ciudad de ilusiones, no por casualidad tiene a la iglesia, el gobierno y el cine…una razón más para vivir aquí, cada vez nos acercamos más al fin del mundo; demasiada gente, autos, venenos. Que mejor que en Roma renacida tantas veces, que mejor sitio para espera el fin, por causa de la contaminación, la sobrepoblación. Acto seguido brindan, “por el fin” y comen. En la escena inmediata, oímos y se filma como los asistentes del director corren gritando ¡ya nos robaron la cámara!, y se pierden en medio de la multitud de romanos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Fellini muestra su habilidad y conocimiento sociológico y los contrasta a partir de su historia de vida, durante los años de la guerra y posguerra. Desde ahí descifra el entramado, retrata a la familia, a lo social de la ciudad y lo liga a los poderes de la iglesia y el estado.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Expongo dos escenas que precisan esta afirmación. a) La función popular en el teatro Barajónda, como escenario del teatro del mundo europeo y b) un desfile elitista de la moda eclesiástica en el Palacio de la princesa Domitila.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            a) Las representaciones en el teatro es una obra creada a partir de esas memorias de joven. Muestran a un número de actores que hacen su esfuerzo y se exponen continuamente ante la crítica, el sarcasmo del público con escenas grotescas, trompetillas, lenguaje obsceno, doble sentido. Ambiente cargado de tensión que encuentra ahí su salida. Los artistas tienen que enfrentan la adversidad y la agresión de ese público y el público va a eso a gritar, molestar, burlarse. En el espacio se desahoga y a la vez provoca trifulcas entre sí,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Panne e Circo, legado antiguo para mantener el poder.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el escenario un hábil bailarín y varios cantantes representativos de la época se desplazan hasta el momento en que de entre ellos tres voces armónicas y entonadas calman a todos. Bruscamente hace su aparición una voz que anuncia, avisa, ordena, el espectáculo se paraliza, se escucha la resonancia del tono triunfador de la victoria, se ha ganado, la nación puede exaltar su sensación de poder. Ahora todos vitorean al unísono se paran, aplauden, saludan al líder fascista que grotescamente hace su aparición, Se hace un saludo miliar seguido de bailarinas con un mínimo de ropa que se desplazan sobre un entablado de acorazado con un inmenso cañón, todos bailan conforme a símbolos sexuales. Una alarma zanjó el espectáculo. Ahora aparece el teatro vació, es el teatro de la realidad, se paga la cuota como consecuencias de la guerra, el teatro acabo con la actuación y las personas tendrán que marchar a su rincón. Van ordenadas susurrando molestia, su miedo, en busca de su sobrevivencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las escenas representadas en acciones y con dialogo tenso se prolongan durante horas, sirven para comer, dormir, gritar, burlarse del actor de si mismos. Por eso están ahí, es la representación de la carpa porque ahí hay luz, sonido, se ven. En otras escenas en lo oscuro Fellini muestra su esfuerzo y desmenuza el riesgo al que llego el poderío del fascismo. Se exagera  la exaltación de  la idea de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Naci%C3%B3n" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           nación
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            poderosa sobre el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Individuo" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           individu
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            o, los individuos. La fuerza que suprima o elimina  a cualquiera que discrepa, que se manifiesta, que consigue la unión, resalta la adición al
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Unipartidismo" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           partido por o sometimiento.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Utiliza hábilmente el teatro para que se confronten en el espectáculo y hace brillar la nube del líder desdibujado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los participantes asistentes mostraron su catarsis emocional gremial agresiva al final una efímera unión para regresar como individuos aislados cargando su propia ansiedad, su miedo, buscando quien los proteja.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            No dejemos para el olvido esa parte de la historia que determino la vida en el continente europeo. Sistemas políticos autoritarios en la Italia de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Benito_Mussolini" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           B. Mussolini
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            desde 1922, Hitler (1933) en  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alemania" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Alemania
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            que la lleva a su holocausto imborrable y las  consecuencias tardías en la España de Franco.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           b) Las escenas del desfile en el palacio de la princesa Domitila.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí Fellini nos recrea sobre la vida burguesa del pasado, cortes y papas activos implicados económicamente. La princesa Domitila representa la añoranza de esa vida cortesana donde cardenales, monseñores, papas, familia, amigos e hijos, perpetraban privadamente su mundo. El palacio es la   recreación de lo que fue una villa Borghese del 1614, la que fue construida por el cardenal Sciopine sobrino del papa Pablo V, 1605-21, este último recordado más por el juicio inquisitorio sobre Galileo. Otro Borghese, Paulina (1805), hermana de Napoleón I queda ahí en la villa como escultura realizada por Canovas, También ahí se encuentra un gran archivo de la obra del renacimiento: Rafael, Cavalier, Caravaggio, esculturas de Bernini entre muchos más. Un Caravaggio está ahí mostrando un carácter opositor, recrea escenas de profundo sesgo humano con personajes en trabajo formales de la vida cotidiana, mezcla el esfuerzo, el sufrimiento, mientras que los otros autores se manifiestan agradecidos de estar al servicio de los amos, gratificándoles con retratos o esculturas, resaltando la belleza o realizando fantasías en representaciones de historias religiosas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Domitila hija de la princesa Fabiola, nos relata Fellini, habían nacido en el mismo palacio que la madre y ambas eran visitadas por los cardenales y monseñores de su tiempo. En escena Domitila está a la espera de que aparezca el cardenal, quien al llegar saluda a niños con familiaridad, los toca, los llama por su nombre, ya para disponerse a ver el desfile se coloca unos lentes contra el sol. Luego expresa fatigado “la gente ahora que piden audiencia es para decirnos como debe gobernar el papa”, y remata con sarcasmo, fuego para quemar y paciencia para aprender, esa es la lección romana.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El desfile es un peregrinar simbólico, burocrático de jerarquías religiosas, desde novicias hasta monseñores, a la que ocurrente un travestí, ceremonioso y cosificado. El momento culminante ocurre con la  aparición, representación o fantasía colectiva, de ver y apreciar a la máxima autoridad: el ocupante en turno de la silla de Pedro. No por coincidencia la imagen representa a Eugenio Pacelli, papa silencioso ante la masacre del holocausto fascista.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fellini está escenificado el estado religioso de los 70, la que ha olvidado su postulado humanista, el que origino el movimiento y artífice de lo que fue esa religión orientada al hombre, en oposición de la necesidad de la época de mantener múltiples imágenes de adoración, desde deidades animales, astrales o al becerro de oro bien definido y decepción de Moisés al bajar con las tablas. Un estado representado en la película que muestra lo importante que es la riqueza, las luces, los brillos, los ropajes, no importa que cubran calaveras, sinvergüenzas, lo que importa es que brillen. Simbolismo materialista. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Estas dos escenas son el corolario del poder compartido entre el estado fascista y vaticano, no en balde desde las primeras escenas nos muestra en los salones de la escuela primaria dos retratos, el de Mussolini arropando una cruz.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Sin embargo Fellini concibe a  Roma como una mujer que define cuando alcanza a
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="http://www.todocine.com/bio/00002651.htm" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Anna Magnani
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            en la madrugada y ante un inmenso portón, le dice: Anna tu eres el símbolo, Roma loba, virgen vestal, aristócrata y verdulera, lúgubre y alegre…, ella le contesta.., anda Federico, vete a dormir.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/md/unsplash/dms3rep/multi/photo-1569723140873-972bb0809f7f.jpg" length="75223" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Sat, 14 Sep 2019 17:51:20 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>NEGLIGENCIA MÉDICA</title>
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      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1.- En noviembre 1989 cae en Berlín el muro que confrontaba la posición con el Éste, sabemos hoy que los capitales en Wall Street y la City de Londres proclamaron su libertad y a la vez se lanzaron materializándola. Definieron insaciables sus territorios en lo que fue un estado autoritario-protector. Hoy se sabe que multiplicaron sus intereses y crearon un “nuevo mundo”, cuyo resultado se traduce hoy en el inmenso mercado de consumo, de deuda y desperdicio que nos rodea. Hoy empezamos a despertar del sueño de esa riqueza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Willy Loman, el personaje central en la Muerte de un Vendedor o la Muerte de un Viajero, Arthur Miller 1949, hubiese confrontado aún más el que fue su dilema. Miller describió a este hombre percatándose de la contradicción en el ocaso de su vida. Vendedor de grandes expectativas de triunfo y a su vez modesto y tesonero en su trabajo de viajero. Con una mística regionalista y un cumplido deber añora el gran nivel de riqueza que ofrecía la sociedad, sin embargo, al final recoge su carente experiencia de existencia acompañada de sobredosis de angustia. En su monologo revisa, contrasta logros y desventuras, al tiempo que arrastra su precaria capacidad física; el envejecimiento ante la frialdad familiar consecuente de su osadía de viajero. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hacia afuera se hace mayor el contraste del ambiente triunfalista en que tiñe la sociedad. Miller, desde entonces describió así el drama profundo de los límites del hombre. Un dialogo interior transita entre la angustia de muerte cerca del ocaso y la negligencia familiar. Propuesta subjetiva por seguir el espejismo determinante que ofrece una riqueza material, insaciable, una ideología ponderarte consolidar el drama, sobre todo después de haber creado la era de la catástrofe nuclear, a partir de 1945. Primero el olvido, después, la ceguera emocional, a cambio, esa riqueza exterior.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            2.- Michael Moore director de la película es en sí un personaje que sabe exhibirse, aprovecha así el sistema.  Ofrece tantas entrevistas a partir de sus películas que de esos textos se pueden deducir algunas intenciones y limitaciones.  Es activista, es contradictorio, gana dinero.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En la película muestra con bastante claridad a una sociedad dependiente, asustada. También él, como actor cronista, actúa como sorprendido. Se pregunta ¿cómo es que en otro país se puede tener mejores servicios de salud y con orientación social, los que dan mejores resultados de los que ofrece la medicina del país? Capta el miedo de las personas, de las organizaciones médicas, tanto como el de la misma American Medical Asociación que por el riesgo de perder su privacidad elaboran fobias de lo que significa trabajo social gratuito. Exhibe algo que no está en su lenguaje y al pregonarlo lo confunde con la connotación negativa de activismo de izquierda, tampoco puede insinuarlo como solución ya que en su película seria sinónimo de censura.  Aun así, con tanto cuidado que tubo para su película sufrió censura en el estreno, aun cuando ya había sido exhibida extensamente en varios países. La censura fue organizada por la corporación Miramar, dueña de numerosas salas de exhibición en todo el país. La razón no fueron las palabras que aparecen sobre el socialismo, las mismas imágenes sugeridas, como cuando señala al seguro social en Inglaterra o en Canada.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La película fue considerada como alarmista y al parecer esto es exclusividad de otros medios formales. Lo que no expresaron y es quizá una verdadera razón es que una película como ésta transmite emoción, miedo, pavor y pudiera ejercer, quizá, una influencia directa o indirecta, sobre el cineasta al hacerlo pensar. Para ellos eso pudiera influir en el electorado. Miramar tiene bien definida su actividad sobre el tipo de películas que exhibe, es un consorcio de Disney y todo lo que le beneficie les satisface. Vale recordar que el mismo Disney pudo adquirir una capacidad de divulgación inmensa hasta lograr transformar la ideología creando que se puede “vivir en un mundo feliz”. Garantía que se incluye en sus desarrollos habitacionales alrededor de sus parques de diversión, donde el adulto es niño, las cosas y dibujos hablan y los niños son capaces de una ingravidez…, todo ante comida rápida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3.- De que lado están los médicos? Aquí completamos la discusión al tener que tomar en cuenta cómo actúa el hombre ante el miedo y cómo actúa el poder ante el miedo. Es claro que la caída de las torres, por ejemplo, defino abiertamente una necesidad de un control mayor sobre la población. Aunque las escenas en la película dejan abiertas muchas preguntas como, ¿de dónde salieron solventes tóxicos?, cuyo origen son los productos químicos, nocivos que dañaron a muchos vecinos, incluyendo a los héroes voluntarios como lo muestra la película, y que son producidos necesariamente por la industria, y quienes y para que hicieron esa exhibición de adelantos científicos. Tal logro parece haber agrandado el dolor de las personas y el miedo. Un científico pionero del siglo 18, Koch, definía su actividad a partir de la investigación directa, con el objetivo, también directo, de conocer para proteger al ser humano. Los pioneros sin miedo se auto vacunaron para encontrar antígenos, micro organismos de defensa y lograron las vacunas actuales. La auto infección, con la dosis mínima, provocaban enfermedades mínimas que les permitía producir anticuerpos de defensa, lo que, al implantarse en otros, como verdaderas vacunas, pueden prevenir enfermedades. El objetivo de su ciencia fue el bienestar del hombre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En cambio, para 1980, la siguiente anécdota sucedió en un homenaje para recordar a dos Humanistas, E. Fromm y S. Subirán. El primero trascendió del análisis individual al social, al hacer su análisis sobre el ejercicio de la Autoridad, Miedo a la Libertad, desenmascarando sus caras convencido de la diáfana condición humana. El segundo joven investigador pragmático que acercaba la medicina a personas de condición humilde y que oriento su vida hacia mejorar su nutrición. Ahí en el Instituto creado por el segundo, se llegaron a discutir, desde las reformas necesarias sobre la educación y el movimiento humanizador de la década de los 60 en el país, hasta las actuales condiciones modernas de las necesidades de la investigación. Hubo un postulante que siendo director de un Instituto expreso su convicción ideológica; la ciencia se basa en principios propios de desarrollo en sí, no es un movimiento para o hacia y más bien si se puede hacer se lleva a cabo. Definía los principios del desarrollo de la ciencia después del año 45.  Otro universitario premio Nobel, Molina, expreso que al descubrir lo letárgico de la transformación Petro-química, cuyos gases dañan, denuncio el ataque a la cadena del sistema de vida y se proclamo alertar sobre “ese progreso”.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El poder de la medicina en corporación empezó su gran carrera de tecnociencia apoyando sus propuestas en derivadas de la industria militar. El poderío para provocar el miedo en el otro, lo que derivo la necesaria utilización de los seguros de vida o médicos para calmar los miedos propios. Las  corporaciones surgieron por el apoyo y el interés del poder ejecutivo, en escena se ven grabaciones del edificio Watergate, (73,74 archivos nacionales), Ehrlichman le menciona a Nixon  los proyectos de empresas privadas que afectan al sistema estatal. El Dialogo fue clave para definir el cambio del sistema de salud. Se basa en una premisa engañosa: se asegura que se va a ganar mas dinero suministrando menos atención medica y se garantiza que, a menos atención para los pacientes, más dinero gana la compañía. Así de concreto y se ve como   Nixon hizo venir a Edgar Kaiser, creador una gran corporación de atención medica, y anunciaría juntos días después…sus nuevos programas de atención de salud que incluía NHM, servicios médicos contratados a través de seguros médicos personales. Kaiser Permanente encabeza esas compañías. Lo que siguió lo vimos en la película: beneficios para los médicos los seguros y la industria farmacéutica, del lado de los pacientes, mayor dolor, mayor espera, todo con el brillo de la codicia. En esta ganancia la película también causo ingresos a Moore.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comencemos la discusión sobre los médicos...Los que participan en el sistema lo hacen queriendo, los médicos jóvenes, que tienen que vivir, se van integrando y sin darse cuenta solo piensan en como subsistir. Simplemente no lo ven, están inconscientemente actuando, inmersos en parte del sistema económicamente establecido, mismo sistema que los necesita para sobrevivir… ...los que se salen de esto fracasan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4.- Con la película Negligencia Médica me pregunté donde encontramos el alma humana en medio de este documental de desesperanza pasiva, enojos, quejas, rechazos…encontré alguna respuesta de lo que es la esencia de una película en un dialogo, “Conversaciones con Bergman”, Oliver Assayas y Stig Bjorkman 1990.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Bergman le platica a uno de sus interlocutores…van tres o cuatro veces que usas la palabra inspiración… no creo en la inspiración, ustedes tienen otra cultura, son jóvenes. La inspiración tiene una idea romántica, la idea de que las cosas vienen de Dios… pero si uno no cree en Dios, si uno cree simplemente en su trabajo y no en su inspiración, entonces empieza a creer en su propia imaginación creativa, en su experiencia y en su dedicación. Creo en la dedicación, soy pedante, pero busco ser honesto, por lo menos en mi trabajo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pregunta: ¿Sus películas son sueños? los convierten así en… antes de que terminaran la pregunta Bergman dice…No los sueños están en la cocina, es el inconsciente que trabaja por la noche cuando uno sueña. No se trata de dedicación… es algo muy distinto, la inspiración viene de fuera, mientras que lo que yo hago viene de dentro, puedo partir de alguna reflexión suscitada por la vida, por la familia, por las cosas que pasan, por lo que me cuenta la gente. En fin, parto de toda la materia extraordinaria de lo real… por lo tanto nada de inspiración solamente dedicación…El cine capta todo, pero hay que saber transportarlo, se puede hacer un cuento de hadas o de terror, pero trasmitir la experiencia en forma seria es imposible, si intento recrear no lo lograría. Es demasiado complicado hablar de eso, el cinematógrafo es muy fácil y muy difícil…. crear sueños en cine…Lo logre algunas veces y me fascina sobremanera, pero…. si uno decide y se dice voy a poner en escena un sueño y lo voy a crear gracias a la cámara y todas las maquinas que tenga a mi alcance jamás lo podría lograr. Si en cambio cuento simplemente su historia puede ser que logre filmar un sueño maravilloso. Cuando tomé notas para Sonata de Otoño partí de un sueño, una madre y su hija. Pensé entre luces distintas, la luz del día, la de la noche y la de la mañana. Era todo un dispositivo, solamente una, dos, solamente tres luces, ninguna explicación, ninguna historia, un movimiento o tres movimientos, como una sonata, ese era el punto de partida, se trataba de un sueño, pero después poco a poco todo va cambiando, la primera idea instintiva se trasforma en explicación., en sonata… se trasforma mi sueño en una realidad estúpida, fue un auténtico fracaso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Wed, 14 Aug 2019 17:49:25 GMT</pubDate>
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      <title>LA FLAUTA MÁGICA</title>
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      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
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            La última ópera de Mozart escrita en 1791 y escenificada dos meses antes de su muerte fue adaptada al cine por Bergman en 1974. La historia, basada en el libreto de Emmanuel Schikaneder parece un cuento de hadas con aspectos de la realidad y proponiendo como tema central el amor de la pareja, como una necesidad fundamental en el desarrollo de los seres humanos lo que resalta y crítica burlonamente por las poderosas influencias parentales, sociales, filosóficas y políticas, en las que está inmerso el ser humano. Para Bergman las constantes en sus obras fueron la muerte, el eterno conflicto entre el bien y el mal, la mentira, el ser humano ajeno a su propio potencial, la lucha entre los sexos, la crítica al autoritarismo, lo determinante de la niñez.
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           Las alusiones a la masonería son constantes en la obra, tanto Shikaneder como Mozart, estaban ligados a la logia y escribieron la ópera en momentos políticos en los que esta organización era considerada como peligrosa. Es bien conocido en la actualidad, que la influencia de los principios masónicos preparó al mundo para su transformación constituyeron las bases sobre las cuales se liberaron los pueblos del mundo y se instaló la democracia. Estos principios de fraternidad obrando en la construcción del bien humano, con el objetivo de que cada uno de sus miembros se vuelvan constructores del edificio social. Corriente que dio lugar a un basto movimiento cultural extendido por toda Europa que se reconoce como “la Ilustración".
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           La manera en que Bergman inicia el filme, con espectadores atentos, de todas edades, de todas las etnias y sin duda de distintas clases sociales, hace el planteamiento de que el arte, alimento del espíritu, es universal, alcanza para todos. Presenta la obertura como estimulante auditivo, delicia de los espectadores cuyas miradas reflejan búsqueda, curiosidad, llegando a plasmar la fascinación en sus rostros, gracias a que lo auditivo se transforma   en imágenes visuales anticipando el proceso creador y su fusión: ópera, teatro y ahora cine.
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           Primera escena del primer acto, Tamino el príncipe, sueña que es perseguido por un dragón/serpiente frente al que se siente inerme, invoca a los dioses por su salvación, pero he ahí que son tres mujeres quienes matan al monstruo. Acto seguido, las tres mujeres lo liberan de su angustia y le muestran el retrato de la princesa Pamina contándole la versión de su desgracia, de la que esperan Tamino se conmueva y ayude a la reina de la noche al rescate de su hija, la princesa. Me resulta interesante señalar que durante el sueño el príncipe, además de haber sido liberado de su angustia, se encontraba seducido por tres hermosas mujeres. Y en un abrir y cerrar de ojos se encuentra enamorado y comprometido en salvar a la princesa. Mientras Papageno, un joven del pueblo, despierta para continuar su existencia al servicio de la Reina de la Noche, capturando aves para ella. Ambos personajes masculinos son contemporáneos, proceden de condiciones sociales distintas, ambos anhelan a las mujeres y a su manera, a la felicidad. El príncipe huye, implora ayuda con angustia aterradora, lo agobian intensamente las fuerzas de su inconsciente; el pajarero, pasivo, conformista, no niega su necesidad de compañía femenina.
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           Ambos hombres se encuentran en el territorio de la Reina de la Noche y están dotados de una flauta y un carillón para hacer frente a las vicisitudes que pudieran encontrar en sus misiones. Estos objetos obsequiados por mujeres representan el redescubrimiento de sus atributos lúdicos de la infancia, olvidados en sus procesos de crecimiento y que retornan en situaciones de conflicto. La escena es enigmática pues plantea dos condiciones contradictorias del poder matriarcal, por un lado, aspectos positivos, la energía, la vitalidad, la creatividad, la fuerza y su capacidad de amar; por el otro, aspectos puestos al servicio de fines egoístas, como la sed de venganza.
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    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las mujeres de la noche le hacen llegar a Tamino un retrato de la princesa Pamina quien al ver su foto queda profundamente enamorado. Después se personifica ante Tamino la misma Reina de la Noche explicándole su drama, que su hija se halla secuestrada por el tirano Sarastro y le implora que la libere de su captor a cambio de su mano. El "drama" de la Reina de la Noche parece verdadero, Tamino se involucra, los elementos del drama son la belleza, la seducción, la mentira, el odio y la complicidad. Su motivo inconsciente la venganza.
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Papageno y Tamino son personajes entre los que no existen diferencias de sus necesidades humanas, sin embargo, son opuestos y semejantes al mismo tiempo, uno pertenece a la realiza, el otro es un representante del pueblo. Ambos con necesidades de amar y ser amados. Uno con solemnidad y decisión, el otro con desenvoltura y miedo; ambos se dirigen al reino de Sarastro orientados por tres niños/duendes, como representaciones de la infancia en la transición del reino de la noche al reino del día.
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           Pamina separada de su madre por voluntad de su padre se siente desdichada, se encuentra aislada y asediada por Monóstatos, representante de la "ambigüedad moral". Papageno encuentra a Pamina y distrae a Monóstatos de sus intenciones seductoras y le explica que el príncipe Tamino está enamorado de ella y que vendrá a liberarla transformando su desesperanza en alegría. Mientras Tamino llega al palacio de Sarastro e ingresa él por una de tres puertas, la de sabiduría. Sostiene un diálogo con un individuo que representa la autoridad y de quién escucha una verdad: es cierto que Sarastro ha apartado a Pamina de su madre, pero ha sido para evitar a toda costa que la propia madre malvada influencie a su hija, la princesa.         
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    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así cambia el curso de las motivaciones de su camino, originalmente trataba de convertirse en héroe, en salvador obediente, valiente y dócil al servicio de la Reina de la Noche, que sufriente y en desgracia, lo seduce en aras de un amor a primera vista, que desarrolló por Pamina. Después de un diálogo con el hombre/sacerdote en el templo de la sabiduría e inmerso en su desengaño toma la flauta para encontrar a Pamina y Papageno, en ese momento viéndose acorralados por Monóstatos, Papageno hace sonar su carillón liberándolos y facilitando un feliz encuentro. Por primera vez Pamina y Tamino se hallan confirmando su alegría en un abrazo que muestra el amor que se profesan frente a Sarastro, quien queda como testigo complaciente al tiempo que condiciona el futuro de la pareja, a través de la iniciación de un camino con la sabiduría de la superación de las pruebas vividas.
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      <pubDate>Sun, 14 Jul 2019 17:50:09 GMT</pubDate>
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      <title>EL GRAN CALAVERA</title>
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      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
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      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Gracias a su virtuosismo Buñuel contribuye con el cine-arte al proyectar atributos humanos sutiles o profundos. Reconocido como el hijo menor del surrealismo, movimiento artístico surgido en Francia a finales de la Primera Guerra Mundial y que constituyó una corriente vanguardista promovida desde sus inicios por André Bretón, quien lo sustentaba en la premisa: “resolver las condiciones en principio contradictorias del sueño y la realidad en una realidad absoluta, una superrealidad”. Influido por el psicoanálisis de Freud y las doctrinas revolucionarias de la época el surrealismo supo dar cauce a imprecisos impulsos renovadores, latentes, de intelectuales postreros de esa primera postguerra. El surrealismo como ideal creativo se propuso lo maravilloso de reunir dos objetos incongruentes en un contexto ajeno a ambos, lo insólito. El propósito de los surrealistas no era nunca “hacer arte” sino explorar sus interminables posibilidades. En palabras de Bretón, “un automatismo puramente psíquico, dictado por el espíritu sin intervención de la razón valoración estéticas o moral alguna”.
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El Gran Calavera fue la tercera película de Buñuel en México y nos transmite una progresión variada de estados emocionales que nos llevan, en las condiciones humanas, de lo fútil a lo profundo y que de otra manera se mostrarían como opuestos irreconciliables. Él logra secuencias interminables de ironía, sarcasmo, irreverencia, sentido del humor y muestra un contenido de crítica social que suscita, en el espectador, su propio sentimiento de ubicuidad. No importa el protagonista con quién nos identifiquemos ya que en un siguiente instante nos estaremos encontrando dentro de otro personaje. Esa es una virtud de Buñuel en la película; el rico y el pobre como el agua y el aceite, se mezclan para escenificar la sentencia aquella que nos dice… “humano soy y nada de lo humano me es ajeno”.
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    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El dolor que acarrea a Ramiro, el personaje rico de la película, que lo lleva a su autodestrucción es, a primera vista, la pérdida de su esposa, nos comunica su desgracia de la misma manera que lo hace el más pobre. En la desdicha no hay diferencia de clases todos parecen unidos a un mismo cuerpo doliente. Así la “riqueza” y la “pobreza” muestran su retrato social durante la cual el conflicto de clases se hace patente y tragicómicamente real.
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      &lt;/span&gt;&#xD;
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El dolor de Ramiro en su viudez se va anestesiando bajo el alcoholismo, agravando y entorpeciendo a su entorno familiar como un reflejo transparente de una realidad social. Siendo un rico y al parecer hábil especulador, empresario que con cualquier parecido a la realidad actual sí es muestra representativa, en la película ejemplifica a un hombre alcohólico en decadencia, con el agravante de que si es rico alcoholizado además es explotado por sus familiares cercanos. Todo lo cual, de acuerdo al clima en que se respira y en tales circunstancias, incitan, reproducen, una representación de hipocresía, de conveniencia, de egoísmo, lo que simboliza, a nuestro parecer, un papel determinante dentro del contexto enajenante, termino que encarna un vivir de manera lindante, ajeno a la propia existencia, la propia vida, dormida la consciencia que reclame; lo que se considera un prototipo especifico de la especie. Vida desbordada, irrumpida, por la multiplicidad representativa de la cosificación; múltiples objetos materiales, ropas, coches, medicinas, bodas por beneficio. Retrato que hace Buñuel de gente rica, quienes, viviendo en opulencia, en zonas exclusivas, resultan, ejemplifican en sí ilustración de papel; a pesar de su cepa, economía lograda por el usual camino de la acumulación del producto del esfuerzo laboral de los otros. Lo que resulta grotesco en la película al mostrar cómo estrictamente el dinero se convierte en el eje para mostrar como el trabajador, el empleado, muestran su sometimiento y más que como Persona se coloca a la ordenanza del rico.
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      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De esta manera, nos muestra Buñuel el linaje de una familia que desata la lucha entre ellos y con presencia indolente y egoístamente desea la real “autodestrucción” del benefactor. Aprovechándose de su cercanía hacen gala de artificios, de buen humor y generosidad. Ramiro sin más, intoxicado, propicia sin dar el brazo a torcer su camino para alcanzar a su mujer en la tumba, pues con excepción de su hija, próxima a casarse, sabe, conoce, que sus relaciones afectivas son hipócritas. Se dicen que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad y en ésta crisis familiar, con boda arreglada y precipitada para la hija querida, Virginia, Ramiro hace gala rememorando una hegemonía de sociedad patriarcal de su tiempo, escena que romper con el escándalo social al romper las apariencias y terminar por dirigir su violencia interna hacia sí mismo, desarrolla un ataque cerebral agudo que lo deja inconsciente, condición suficiente para que se aprovechada su hermano e intente curarlo a través de una arriesgada y poco ortodoxa farsa. 
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    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dentro de los sistemas familiares es posible observar a familias en las que sus miembros permanecen indiferenciados, paralizados en su crecimiento y desarrollo, lejanos de una autonomía y por lo tanto permanecen, por necesidad, amalgamados, sin individualidad; la familia se muestra como un clan que gira y se identifica con valores ideológicos, racionalizando, proyectando el ideal de que como mi familia no hay otra mas unida que la que pertenecen ellos. Esta identificación de unión como un valor se va transmitiendo de generación en generación de manera imperante. Alguna distorsión a esta necesidad se le llama amor a la familia, pero Buñuel no deja cabos sueltos en eso de disecar la naturaleza humana y en ésta familia en particular, donde existe un miembro, que aunque aparezca estar motivado por intereses científicos, Gregorio, el medico, hermano de Ramiro, quien se ostenta como especialista en desórdenes mentales e intenta un tratamiento radical con su propio hermano, a manera de experimentación, cuya conducta y congruencia nos llevan a especular, por ejemplo, ¿ si realmente su necesidad de intervenir en su familia de esa manera era muestra de  un acto amoroso?:  o ¿Cuál fue la diferencia en la crianza de los tres hermanos varones, Ramiro, empresario con penetrante intuición para los negocios y débil de carácter, Ladislao, quien desarrolla un quietismo que le permite explotar su habilidad y Gregorio, Dr. que se ha dedicado a la comprensión y el tratamiento del sufrimiento humano?
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    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El despertar de la consciencia de Ramiro en medio de la confusión, de la culpa y el dolor gracias a la estrategia urdida por sus hermanos es lo que se conoce como “tocar fondo”. Sin mujer, sin dinero y sin anestesia Ramiro llega a lo más profundo de su pena y toma su propia decisión, prefiere por la muerte en lugar de la vida, que como un pobre y arruinado defraudado y perseguido hubiera tenido que seguir.
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    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
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    &lt;/span&gt;&#xD;
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
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    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
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    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           NADIE ME QUIERE
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    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Juan José Bustamante Rojano
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    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Frente a la cámara Fanny Fink se describe a sí misma de la manera más honesta que puede. La congruencia de sus palabras con el lenguaje no verbal, así como su manera de vestir no dejan lugar a duda sobre su sufrimiento. Trae cargando lo mortecino y lo muestra a través de los objetos que la representan e interiormente a sus equivalentes emocionales, la tristeza, la desesperanza, la vergüenza, la baja autoestima, la sensación de abandono, el resentimiento y la convicción de que a ella nadie la quiere. En contraste, muestra elementos vitales como la autosuficiencia, la reflexión, la búsqueda de sentido, la capacidad creativa, cierta disciplina y un deseo de cambiar. Hasta ese momento, a sus 30 años la búsqueda es desesperada e infructuosa pues insiste en encontrar sentido fuera de ella misma sometiéndose a fórmulas estratégicas y a sistemas de creencias que considera les funcionan a otros. En la escena de la iglesia pidiendo lo que considera un derecho como el hallar una pareja, nos muestra el nivel de expresión de sus necesidades, fundamentalmente materiales, reflejando no solo sus necesidades individuales, sino también los de la sociedad alemana durante la guerra fría y después de la caída del Muro de Berlín.
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      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
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    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La petición se la hace a un esqueleto que representa a Cristo bañado en oro y piedras. La persistencia de los elementos mortecinos como elemento de fondo, incluyendo el taller sobre como aprender a morir describen las ideas que la directora transmite sobre la Alemania reunificada después del holocausto y de la guerra. Millones de muertos como consecuencia de una idolatría autoritaria, compartida, la persiguen y la alcanzan. La película pretende reparar, perdonar y transformar la imagen de Alemania a través de este personaje femenino en relación con los otros.
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      &lt;/span&gt;&#xD;
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    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Es emblemático el edificio frío, de concreto, en el que viven hacinados personajes de distintos países, distintas culturas, tal y como una torre de Babel en la que estando tan cerca unos de otros su convivencia y comunicación es nula. La transculturización como un fenómeno en el que todos tienen que vivir encerrados, con miedo del otro y viviendo en los pequeños espacios que la modernidad les determina. Ésta Alemania personificada por Fanny es habitada por migrantes en su mayoría, y surge nuevamente la tentación racista y segregativa pero ahora en aras del progreso material y de esas condiciones económicas que exige la modernidad personificadas por Lothard, el casero, hombre blanco, práctico, oportunista, seductor y dispuesto a pasar por sobre quién sea con tal de mantener su estatus.                                                                                                                                                                                                                                                                                                         
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      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Todo un ejemplo o la reminiscencia de la idolatría autoritaria, pero “modernizada”. Se sobrevalora la importancia de la máquina como un símbolo de superioridad y se siente el desprecio por todos aquellos personajes que son parte de la realidad y aunque regalen rosas e intenten mostrarse amables, lo que le importa es quedar bien con su jefe (la empresa) y el único sitio donde se siente protegido es dentro de la máquina. Este hombre moderno es un hombre atemorizado de la humano, del otro, dependiente e incapaz de estar solo y también perseguido por sus propios fantasmas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Es preciso pasar al personaje movilizador de la historia, la elección por parte de Dorrié del antihéroe, el otro, el extranjero, el emigrante, negro, extraño, diferente, y poseedor de un saber que asusta; el personaje que sustenta una fuerza, una energía que emana del cuerpo mismo como un ser mítico animal, hombre, el mismo dios. Rompe las reglas; su vitalidad parece surgir de su origen, de lo original, el sonido de los tambores son como reverberar los latidos cardíacos que se perciben desde su centro, desde su madre misma, y los hace llegar a los oídos, a los ojos de todos los que forman la realidad social. El personaje menciona en una ocasión a su madre como originaria de Berlín y se hace llamar Orfeo, legendario rey de un territorio cercano Pieira, Tracia, Monte Olimpo. Él es el poeta, el músico y cantor más extraordinario de la mitología griega. Su canto, al son de la cítara ó la lira, ejerce un influjo maravilloso; endulza a los hombres, amansa a las fieras, hace incluso doblarse a los árboles. El episodio más célebre de su leyenda es su descenso al Hades en la búsqueda de su esposa Eurídice. La leyenda más popular dice que fue muerto por las mujeres tracias, humilladas por la fidelidad que guardaba a su esposa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El encuentro de Fanny y Orfeo en el elevador desvencijado del edificio dónde viven y tras la descompostura de la máquina que asusta a Fanny, así como la cercanía del extraño y su impotencia de repararlo, promueve el valor que tiene el asombro tras observar la manera con que Orfeo resuelve, como mago, tanto el problema mecánico como el monto de su miedo a través de sus recursos, conocimiento arraigado en sus raíces culturales. Se presenta entonces como el adivino. Es entonces el inicio de un vínculo que sorprende, es un proceso que parte de dos necesidades, una emocional de Fanny y la otra económica de Orfeo. Aparece el dinero como una forma de relación que va transformándose llegando a compartir experiencias de profunda intimidad que dejan al descubierto el sufrimiento de Orfeo por la gravedad de su enfermedad y la proximidad de la muerte. Este vínculo moviliza lo específicamente humano, el espectro emocional se pone en juego, el interés genuino, la ternura, la solidaridad y el amor permean las paredes del derruido y olvidado edificio de la historia, así como las vidas de sus moradores.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Hay un despertar, como la semilla de la fraternidad a pesar del entorno globalizado y vacío consecuencia de la presión del sistema para sacarlos de lo único que tienen utilizando al nuevo administrador coludido con su ideología de progreso económico.  La visión de una sociedad en la que el culto por lo mortecino es una manera de vivir y adaptarse es humorísticamente lograda por la directora, por ejemplo, en las relaciones interpersonales en las que los vínculos afectivos están excluidos dando lugar por ejemplo a la sexualidad como objeto de consumo y la amistad como una relación de explotación.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Volviendo a los personajes centrales, no deja uno de preguntarse sobre la influencia de la historia personal en el origen de la desesperanza de Fanny. Hasta donde sabemos no conoció a su padre y de su madre podemos observar a una mujer insatisfecha, enojada, centrada exclusivamente en ella misma; aún y cuando parece estar interesada en su hija pues parece agobiada por su soledad, le reprocha sus actitudes hacia la vida; solamente la observa desde su perspectiva, incapaz de escucharla, es un reducto de la misma sociedad de su época, utilitaria, incapaz de aceptar la crítica. Así Fanny, no puede más que encontrarse ante una paradoja, nadie la quiere, pues es lo que ha sentido a través de su vida en la relación con su madre y por otro lado la alternativa de pretender “ser querida” a través de una solución cosificada. La relación con un otro que no beba, no fume, tenga un trabajo estable, un auto y por supuesto su propia casa. Visión de la época propuesta como solución de la existencia.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La relación con Orfeo se plantea como una alternativa de esa paradoja, siendo la muerte de Orfeo un evento inexorable a corto plazo, la mirada y la experiencia emocional entre ambos logra desdecir el título del filme. Orfeo tampoco se sentía querido por nadie, pero su identidad fincada en sus raíces culturales lo sostenía. Su concepción de vida y muerte cobró sentido, dio el significado compartido. En algún lugar del universo, de donde provenía, lo esperaban sus hermanos. Su muerte, desaparición misteriosa, se tornó en un acontecimiento unificador. Fanny pudo encumbrar sus tendencias negrófilas y ocupándose solidariamente del bien morir de Orfeo, quién contribuyó en su transformación a través de la experiencia intersubjetiva. Paradójicamente la muerte es para Fanny la verdadera experiencia vital, la experiencia de haber sido mirada de manera diferente, extraña y genuina. Solo así, aprendió a reconocerse en los demás y a gozar de su presencia en el mundo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La música sutilmente escogida, con temas de autores e intérpretes mujeres de varios lugares del mundo, acompasan armónicamente los elementos centrales de la película tal y como son la condición amorosa, la convicción del enamoramiento, el amor por la vida y el perdón.
           &#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/md/unsplash/dms3rep/multi/photo-1569723140873-972bb0809f7f.jpg" length="75223" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Fri, 14 Jun 2019 17:36:46 GMT</pubDate>
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    <item>
      <title>An evolutionary outlook on motivation: Implications for the clinical dialogue</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/classroom-life</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mauricio Cortina &amp;amp; Giovanni Liotti
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Summary
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
              "While different forms of cooperation exist among primates, dominance hierarchies based on competition are the main form of social organization in nonhuman primates and cooperation is limited to dyadic interactions or small-scale levels of cooperation such as helping members with close genetic ties or defending territorial boundaries. Helping nonkin members of a group is rare. By comparison, altruistic cooperation in humans is directed at kin and nonkin members alike, and is widespread. Explaining how this altruistic form of cooperation evolved among our human (hominin) ancestors has been one of the great scientific challenges of our times. We address this question in two parts."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
              “First, we describe four interrelated evolutionary strategies that emerged among our hominin ancestors that converged in our species to create ultracooperative adaptive strategies: cooperation in helping raise the young (cooperative breeding)‟
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           An evolutionary outlook on motivation: Implications for the clinical dialogue
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mauricio Cortina &amp;amp; Giovanni Liotti
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Summary
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Social instincts (motivational systems) among primates can be grouped into five major categories: systems that regulate ritualized dominance and submission displays (dominance hierarchies), systems that regulate care-seeking (attachment) and care-giving behaviors, systems that regulate cooperative behaviors toward members of a troupe, and systems that regulate sexual behaviors. Non-social instincts are, of course, also part of our evolutionary heritage. These ancient “reptilian” systems evolved to maintain physiologic equilibrium, regulate fight-flight-freeze responses, activate predatory behaviors, explore the environment, protect territorial boundaries, and reproduce sexually
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            While different forms of cooperation exist among primates, dominance hierarchies based on competition are the main form of social organization in nonhuman primates and cooperation is limited to dyadic interactions or small-scale levels of cooperation such as helping members with close genetic ties or defending territorial boundaries. Helping nonkin members of a group is rare. By comparison, altruistic cooperation in humans is directed at kin and nonkin members alike, and is widespread. Explaining how this altruistic form of cooperation evolved among our human (hominin) ancestors has been one of the great scientific challenges of our times. We address this question in two parts.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            First, we describe four interrelated evolutionary strategies that emerged among our hominin ancestors that converged in our species to create ultracooperative adaptive strategies: cooperation in helping raise the young (cooperative breeding), the emergence enduring sexual bonds, the emergence of shared prosocial norms that supported en egalitarian ethos among nomadic hunter gatherers, and an very delayed sexual maturation and prolonged adolescence (life history strategies) that support cultural learning and the remarkable adaptive flexibility of our species.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Second, we turn to formal genetic explanations of the evolution of altruism and cooperation. The classic explanation for the origin of altruism and cooperation is based on genetic relatedness (kin selection), but genetic relatedness does not explain why cooperation toward nonkin is so prevalent in humans. We (and others) think that for this altruistic form a cooperative to emerge among ancestral bands of nomadic hunter-gatherers, selection pressures would have had to operate at the level of individuals and of groups (a multilevel view of selection). Groups with more altruistic cooperators prevail over less cooperative groups. A cultural form of multilevel selection emerged in our species based on shared social norms that support fairness and equality, and sanctions that kept alpha individuals and free riders from taking over the group.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            High degrees of cooperation put strong selective pressures toward the development of sophisticated forms of intersubjective communication. The co-evolution of egalitarian forms of cooperation and advanced intersubjetive abilities created the conditions upon which humans were able to “sense” into the minds of others (empathy). The end result of this neo-mammalian evolutionary pathway was the emergence of language and a symbolic form of evolution based on learning (cultural evolution). Cultural learning is transmitted from one generation to the next, is therefore cumulative (is heritable) and produces cultural differences. Diversity and heritability will automatically create selection pressures, whether heritability is based on genes or on the transmission of learned cultural traits.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Motivational systems – reptilian, mammalian and neo-mammalian – emerged in phases during the course of millions of years. These different phases did not replace each other, but became re-organized in the brain at different hierarchical levels, as can be seen and inferred by its architecture. This evolutionary model of the human brain was put forward by Hughlings Jackson in the 1930’s and by Paul MacLean in the 1980’s. We explore some of the implications of this hierarchical, multi-motivational, cooperative-communication model of the mind for psychotherapy and psychoanalysis.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Introduction
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Charles Darwin’s third book – The Expression of the Emotions in Man and Animals (1872) – was the first attempt to look at emotions, emotional communications and their underlying motives from an evolutionary perspective based on his theory of natural selection. His approach was nothing short of revolutionary, opening a new field of study. Unfortunately his approach did not bear much fruit until 150 years later, as can be seen by an explosion of articles and books that have appeared in the last few decades on evolutionary anthropology and psychology. Just for purposes of illustration, within the last few years there have been more than a dozen major books published that address the main themes that inform this essay. Namely the evolutionary origin of advanced forms of cooperation, altruism and cultural evolution (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boehm, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_17" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boehm, 1999
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_25" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles &amp;amp; Gintis, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_28" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boyd &amp;amp; Richerson, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_47" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           de Waal, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_80" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich &amp;amp; Henrich, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_116" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Nowak &amp;amp; Highfield, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_130" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Sober &amp;amp; Wilson, 1998
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_136" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, 1999
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_139" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_153" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wilson, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and on the relationship between advanced forms of cooperation, social understanding and human communication (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_87" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hrdy, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_112" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Malle &amp;amp; Hodges, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_138" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, 2008
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The birth of psychoanalysis was heavily influenced by evolutionary ideas. Unfortunately, Freud reverted to a pre-Darwinian notion that adaptations acquired during the course of development (phenotypes) could be directly inherited and passed on to future generations (genotype). Freud coupled this Lamarckian idea with Haeckel’s famous biogenetic law, “ontogeny repeated phylogeny”, and used these two concepts to support many of his core ideas (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_131" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Solloway, 1979
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). For example, in Totem and Taboo Freud (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_56" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1913
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ) argued that during the prehistory of our species a band of brothers rebelled against a despotic father that had control of all the females, by killing and devouring him, and unleashing incestuous impulses. This alleged episode in the prehistory of our species became ritualized, according to Freud, in the form of a totemic meal. Guilt against incestuous and murderous impulses became regulated by rules of exogamy and incest taboos. The memory of this patricidal impulse was inherited and passed on to the next generations (Lamarckism) and then recapitulated (ontogeny recapitulates phylogeny) during development in the form of an Oedipal complex.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           As outlandish as Freud’s ideas may seem, they contain a kernel of truth. One of the key questions in human evolution is how a social system based primarily on dominance hierarchies that are observed in all primates, was suppressed in favor of egalitarian forms of cooperation as observed among contemporary nomadic hunter-gatherers. We will present evidence supporting cultural continuity between contemporary nomadic foragers and ancestral foragers that began to exhibit evidence of modernity during the late Pleistocene, BP126,000 to 12,000 years Before Present (BP)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftn1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [1]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Freud was on to something important when he postulated the idea that civilization (Freud use the German word kultur) came about by the repression of antisocial impulses. Nomadic foragers had to “suppress” dominant alphas and free riders in order to achieve high levels of collaboration and mutuality, one of the central hallmarks of our species (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_25" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles &amp;amp; Gintis, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_79" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich &amp;amp; Henrich, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_136" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, 1999
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_139" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). As we will explain later, it is likely that the main motivation toward egalitarianism was driven by the need to coordinate group hunting expeditions and insure meat would be shared equally among members of nomadic bands after hunting large game, (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boehm, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_17" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boehm, 1999
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Within psychoanalysis, Darwin’s natural selection approach finally bore fruit when John Bowlby put attachment theory within a modern evolutionary framework (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_19" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowlby, 1969/1982
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_20" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1973
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_21" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1980
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Slavin &amp;amp; Kriegman (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_129" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1992
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) published another important book using modern evolutionary theory based on the work of the distinguished evolutionary thinker Robert Trivers that focused on parent-offspring conflict (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_144" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1974
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and the evolution of altruism through mutual and conditional forms of reciprocity (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_143" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Trivers, 1971
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). As we will note later, while conditional forms of reciprocity such as “Tit for Tat” strategies (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_4" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Axelrod &amp;amp; Hamilton, 1981
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           )may have played a role in the evolution of altruism and cooperation, what is characteristic of the human form of cooperation and altruism is that it can be unconditional and does not depend on a direct “Tit for Tat” form of reciprocity (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_25" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles &amp;amp; Gintis, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_79" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich &amp;amp; Henrich, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Humans will spontaneously help strangers in distress or take care of the sick and the disabled without any expectation of reciprocity, behaviors that can already be seen in 18 month-old toddlers (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_137" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). No other species displays this amount of helpfulness toward conspecifics (other members of their species) with which they do not have a close genetic relationship (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_25" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles &amp;amp; Gintis, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_26" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boyd, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_36" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Clutton-Brock, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Langs’ theory of emotion processing was yet another attempt within psychoanalysis to adopt a modern evolutionary framework (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_91" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1996
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Cortina and Liotti (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_39" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2010
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) have introduced an evolutionary approach that focuses on the relationships between attachment, cooperation, intersubjective sharing and social understanding. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Joseph Lichtenberg pioneered a multimotivational model that replaced Freud’s outdated drive theory (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_93" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1989
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_96" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lichtenberg, Lachmann, &amp;amp; Fosshage, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). While he and his colleagues derived their model by drawing primarily from infant observation and research, there is a close resemblance to the model we are putting forward in this essay. In their latest look at motivational systems (2011), Lichtenberg and his colleagues come up with seven basic systems. The regulation of physiologic needs, attachment, caregiving, sexuality, exploration/competence, an aversive defensive system, and an affiliative system that they think is connected to groups. As far as we know, the only other multimotivational model in psychoanalysis has been put forward by the Spanish psychoanalyst Hugo Bleichmar (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_14" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1997
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Except for a book chapter (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_15" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bleichmar, 2003
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ), his work unfortunately has not been translated from Spanish, Within the organizational psychology literature the psychoanalyst and anthropologist Michael Maccoby (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_106" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1988
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) has also provided a multimotivational model. Despite important differences, there is a substantial overlap among these different multimotivational models.
           &#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           One of the most prominent applications of a Darwinian approach to motivation and emotions outside the purview of psychoanalysis has been the work of the distinguished neuroscientist Jaak Panksepp (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_118" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1998
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_119" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). There has been some cross-talk between Panksepp’s neuroevolutionary approach and psychoanalysis (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_132" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Solms &amp;amp; Panksepp, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). In his latest book Panksepp describes six systems (2012). A seeking system that explores the environment and seeks novelty, a fear system, a rage system, a lustful/sexual system, a caregiving/nurturing system and a system that reacts with panic or grief when caregiving is unavailable or is lost.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Domain specific and domain general adaptations
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Using a modular-computational model Cosmides and Tooby have proposed a social exchange model in which the evolution of sociability is one of many specialized adaptations (modules) that are assembled in the brain as discrete units (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_40" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cosmides &amp;amp; Tooby, 1987
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_41" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1997
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_42" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cosmides, Tooby, &amp;amp; Barkow, 1992
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). We share with Cosmides and Tooby an evolutionary approach based on natural selection, but we, as others, question the method of explaining almost every aspect of the human condition as the expression of specialized adaptations to our ancestral environment (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_29" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Buller, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_124" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Richardson, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). One of the unfortunate results of this approach is a proliferation of specialized modules. Up to thirty modules (and counting) have been proposed by different authors using a modular/computational approach (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_29" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Buller, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Social complexity brought about by advanced forms of cooperation and communication required enormous adaptive flexibility (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_13" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bjorklund &amp;amp; Rosenberg, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and the ability to collaborate in joint tasks (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_140" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, Carpenter, Call, Behne, &amp;amp; Henrike, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). In turn, this required a very slow maturation and prolonged childhood and adolescence to integrate vast amount of information distributed among cognitive, perceptual, emotional and memory brain functions (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_135" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Thompson &amp;amp; Nelson, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). This feat of integration is clearly the result of a domain general adaptation. The degree of social complexity and adaptive flexibility of our species could not be the result of domain specific modular adaptations.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Definition of terms
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Following Lichtenberg (2005) we will use the language of motivational systems, rather than the traditional concept of instinct or drive. The classical concept of instinct or drive seldom makes reference to the specific goals and emotional cues that activate and temporarily “deactivate” instinctual behaviors (there is a constant shift in motivational system from being in the foreground to being in the background). Some of these emotional cues are felt and some are not. All these components of instinctual behaviors function as a system that is closely regulated and monitored, not unlike other physiologic systems in the body. The traditional concept of instinct also does not always emphasize the enormous importance of the role of experience, which allows the organism to respond flexibly to different environments. This experience is carried forward during development as a series of mostly unconscious expectations coded at implicit levels (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_38" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cortina &amp;amp; Liotti, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_55" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fosshage, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_123" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Renn, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ).. Nonetheless, we will occasionally lapse into the old language of instinct for the sake of brevity and to avoid the repetitive use of the more accurate, but more cumbersome language of motivational systems. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The word altruism will be used for helping behaviors insofar as they incur a direct cost in fitness to the donor. In other words, the donor would be better of or would have increased his fitness if he or she withheld from the altruistic act. In the evolutionary literature a distinction is made between distal (phylogenetic) and proximal (ontogenetic) levels of analysis. It is important to keep this distinction in mind in regard to the evolution of altruism and cooperation, since a great deal of confusion is generated when these two levels of analysis are conflated. From a distal evolutionary perspective, altruism refers to the way altruistic allele (gene) is selected among different populations within a species in competition with a selfish gene
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftn2" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [2]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . From a proximal psychological-motivational perspective, altruism refers to way an altruistic gene activates or deactivates specific altruistic motives and behaviors within individuals. For example, let’s say that through a distal process altruistic gene(s) are selected because they confer greater survival value to those individuals who have this gene(s) than to those individuals who don’t. Through a complex biological process that involves the expression DNA regulated though epigenetic mechanisms such DNA methylation (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_133" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Szyf &amp;amp; Bick, 2013
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) that turn genes on and off, altruistic gene(s) will ultimately cause mothers who have these genes to experience powerful positive feelings toward their offspring, so that these mothers will be highly motivated to care and protect them, that is, proximal causation.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Some models of selection are altruistic in an evolutionary distal sense but not in psychological-motivational proximal and some forms of cooperation are not altruistic at all. Kin selection is an example of the former. Some evolutionary theorists question whether kin selection is “truly” altruistic since it is based on the selection of altruistic genes among individuals who have close kin ties. From this distal perspective, some argue that kin-based selection is a prime example of genetic nepotism “selfish genes” pursuing their own reproductive ends through altruistic means (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_44" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Dawkins, 1976/1989
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). However, if we look at kin selection from a proximal psychological perspective, helping behaviors between close kin behaviors are clearly altruistic. Take the example of mothers and their offspring that we just mentioned. Maternal instincts can be quite fierce, and mothers of many species of mammals (including humans) and birds will sacrifice their lives defending their offspring from predators or from other serious threats.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reciprocal altruism (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_143" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Trivers, 1971
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ) is an example of a conditional form of cooperation that is not altruistic in a distal nor in a proximal sense, and many think the term is a misnomer. Reciprocal altruism is a direct form or cooperation based on a conditional strategy “I will help or cooperate with you if you help or cooperate with me, but will stop cooperating as soon as you do not reciprocate”. This strategy helps explain how many forms of cooperation might have evolved (particularly in the human case as we will see), but from a distal perspective this form or mutualism does not involve a sacrifice for the reciprocating pair, hence by definition it is not altruistic. From a proximal psychological-motivational perspective, reciprocal altruism it is not based on an altruistic motivation, but rather on a pragmatic-utilitarian calculus in which individuals select counterparts who “play fair”, a calculus that does not involve sacrifice. To avoid confusions in regard to altruism and cooperation, it is important to keep in mind the distinction between distal and proximal levels in the analysis of causation.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           We will be addressing two forms of cooperation. One form of cooperation might be described as a form of enlightened self-interest (sometimes referred to as a weak form of reciprocity). We cooperate because it is mutually advantageous to do so. Another form of cooperation is altruistic. This altruistic form of cooperation involves a cost or sacrifice (sometimes referred to as a strong form of reciprocity). The extreme example is saving the life of a person even at the cost of our own life or taking it upon oneself to sanction or expose violations of shared social norms (the whistle blower). We usually think of these peoples as heroes, but here are myriad examples of less costly forms of altruistic cooperation that we see routinely such as taking the time to give direction to a stranger, giving a seat in a train or bus to an older person, mentoring a colleague, helping a neighbor by shoveling his walkway. All these examples can involve minor costs but they are altruistic. We do this for no other reason that the pleasure it provides us. The motivation is intrinsic (which we will refer to as a cooperative and social engagement system) and we are not looking for recognition or expect reciprocity. Humans excel in this form of altruistic cooperation. But not only is it a matter of the quality of cooperation, it is also a matter of quantity and scale. Human cooperation is not limited to dyadic or small group interactions and involves large-scale enterprises such engaging in warfare, creating institutions, multinational commercial transactions or large-scale scientific projects across international boundaries. Perhaps with the exception of a few highly social insects such as ants, bees and termites, this type of large-scale cooperation and social complexity is unparalleled in the natural world (Wilson, 2012). Explaining how these type of altruistic cooperation evolved in our species is a central theme of this essay.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Organization of the article
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The remaining article is divided in to four sections. The first section attempts to explain how four interrelated evolutionary processes might have converged to create an ultra-cooperative evolutionary survival strategy in our species, and how this highly cooperative strategy might have coevolved to develop an intersubjective system of communication, social understanding and empathy (the ability to sense into the minds of others). The co-evolution of cooperation and social understanding sets the stage for the emergence of language and symbolic culture. We complement this explanation with a very brief description of different selection strategies operating through natural selection of alleles (distal models of causation). In addition to kin selection, direct models of selection based on reciprocity and indirect models of selection based on reputations, we explain why a multilevel group selection model might have played prominent role in the emergence of social norms and a new cultural form of selection based on learning. A multilevel model of selection is a model in which selection operates simultaneously at the level of genes, individual organisms and groups. Based on the work of several prominent evolutionary thinkers (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_25" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles &amp;amp; Gintis, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_28" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boyd &amp;amp; Richerson, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_80" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich &amp;amp; Henrich, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_151" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wilson, 2002
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_153" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wilson, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ), we think that selection operating within groups and between groups was essential for the emergence of social norms and cultural evolution. We conclude this section with the fate of dominance hierarchies in the human ape.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            In the last two sections we will examine the hierarchical nature of our evolutionary legacy as it has been organized within the human brain/mind, and how this model might help explain how complex cumulative trauma and the relation between intersubjective communication, attachment and cooperation.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Steps toward ultracooperation and the emergence of the human mind
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           In the next section we provide a very condensed explanation of how four interrelated evolutionary strategies worked to produce an ultracooperative type of social organization, and a strong motivation to develop affiliative ties with kin and nonkin members of nomadic hunter-gatherer societies
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftn3" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [3]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . We will also explain how and why these evolutionary strategies put strong selective pressures for the development of intersubjective abilities that helped in communicating and sensing into the minds of others (empathy). These four evolutionary strategies are:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             A system of cooperative care by which others (“alloparents or allomothers” from the Greek allo which means other) assist mothers in the care and provisioning (feeding) of young children—formally known as cooperative breeding.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             A type of sexual bonding (pair bonding) that led to more stable and durable ties.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             A type of cooperation that led to the emergence of shared egalitarian social norms.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             A very prolonged period of development (the most prolonged of any known species) that supported developmental plasticity and adaptive flexibility.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            An extension of the caregiving system (or why “it takes a village”)
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cooperative breeding was first studied in some species of very social (“eusocial”) insects such as ants, bees and termites (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_135" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wilson, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) but it is its presence in primates that makes it significant for understanding human evolution (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_87" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hrdy, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). In the vast majorities of mammal species, only mothers care for their offspring until they become independent (“independent breeders”). For instance, chimpanzee mothers will not allow other members of the group even to get close to her infant in the first six months of life. Only in humans and a few other species of highly social mammals do mothers allow others to help in care of their offspring. Among contemporary hunter- gatherers other caretakers can be a grandmother, a male partner that has developed a stable bond with the mother, and older sister, as well as other mothers who may not be kin-related (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_87" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hrdy, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). This level of trust in other members of the group is rather extraordinary given the high level of infanticide that exists among many species of primates (Hrdy 2009). For instance, Cheney and Seyfarth (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_34" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2007 pp. 40-41
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) report that infanticide exceeds predation as the major cause of death among baboons. While many factors account for infanticide in primates, most evolutionary thinkers attribute it to the very nature of very competitive societies in which primates live, and an impulse to get rid of potential rivals. As we will explain shortly, with the gradual shift toward more durable pair bonding among our hominin ancestors, males began to participate in the care of the young, an extension of the protective role that had been exclusively maternal (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_32" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Chapais, 2008
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ) and greater tolerance between males begins to develop (see below). The net effect is a diminished threat of infanticide that allows mothers to let others assist in the care and provisioning of their offspring.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           It takes 13 million calories to rear a human from birth to nutritional sufficiency (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_87" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hrdy, 2009, p. 101
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and humans of all primates have the most costly, largest, slowly maturing infants. Alloparents bear heavy costs when they participate in the care and feeding of juveniles with whom they may or may not have a close genetic connection. What benefits could possible offset these high costs? Human mothers that are freed from the exclusive care and feeding of their young can begin to participate more fully in foraging activities, and this participation might have had a large impact on the survival of these small nomadic societies. At least half of the calories consumed by hunter-gatherer societies come from the foraging activities of females (Hrdy, 2009, p, 106- 107). Females contributions, particularly the role of post reproductive women, has been well documented in several ethnographies of extant nomadic hunter-gatherer societies (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_75" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hawkes, 2004
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_126" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Sear &amp;amp; Mace, 2008
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). This contribution becomes synergistic with the extensive mutual aid system that prevails among nomadic hunter-gatherers and ensures that the meat form big game hunting will be shared more or less equally among the band (see below). We agree with Hrdy that females’ contributions to contributing to the survival of our hominin ancestors is an important part of the prehistory of our species that has not received the attention it deserves. But its significance is becoming evident in developmental agencies from around the world that serve impoverished communities. Supporting women’s education and ability to participate actively in the economic life of their communities is one of the best ways to lift these communities from poverty
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftn4" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [4]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            .
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            There is another factor that helps explain why cooperative breeding might have taken hold among our human ancestors. While lactating, mothers are generally less fertile, and alloparenting allows human mothers to wean their babies earlier and make them available for having another infant. Chimpanzees who do not have this help wean their offspring until they are 5 or 6 years old. This has a very large impact on fertility rates of human mothers in comparison to our chimpanzee relatives. Before modern contraception methods were introduced to nomadic hunter-gatherer societies, human mothers conceived on an average of every 3 years, while chimpanzees conceive an average of every 6 to 7 years (Hrdy 2009).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cooperative breeding promotes the development of intersubjective communications 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           As significant as the effects of cooperative breeding are for the micro economies of nomadic foragers and the fertility rates of human mothers, the effects on the development of infants’ communicative abilities might have been of even greater evolutionary significance. Having many alloparents with whom to interact at an early age might have been the main factor that accelerated the development of infant communicative abilities and an important piece of the puzzle of why humans intersubjective abilities and communication are much more developed than in other primates. This is quite evident early in development by the charming “proto-conversations” between mothers and infants –the back and forth “ooing and aahing” that take place way before infants’ learn to speak their native language (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_11" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bateson, 1971
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_12" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Beebe &amp;amp; Lachmann, 2002
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_142" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Trevarthen, 1980
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           There are several sources of evidence that support the idea that an early enriched social environment has profound effects on the development of intersubjective communication and the ability to understand the perspective of others later in life (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_37" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cortina &amp;amp; Liotti, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_84" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hobson, 2004
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_85" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hobson, Chidambi, Lee, &amp;amp; Meyer, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Hrdy (2009) notes that when chimpanzees are raised in captivity or in close contact with humans, they develop many more abilities to communicate than those observed in their natural habitat. For instance, chimpanzees don’t point in the wild, but chimpanzees that are raised by humans often learn to use pointing to make requests, although they never learn to point for the sake of sharing an object with others, as human infants do by the time they are 12 months old. (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_141" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, Carpenter, &amp;amp; Liszkowski, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). When infant chimpanzees are exposed to the rich type of social interaction provided by humans, it pushes the limits of chimpanzees’ capacity for intersubjective communications to unsuspected degrees.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tetsuro Matsuzawa at the Primate Research Center at the University of Kyoto had worked with Ai, an African-born chimpanzee over the course of thirty years, and so gained her trust that Ai did something that chimpanzee mothers would never do in the wild. She let Matsukawa have access to her first-born infant Ayumu. Matsuzawa was immediately rewarded by being able to make an important observation. Like human infants, Ayumu had REM induced smiles while she was asleep—sometimes referred to as a “practicing” smile. But a few weeks after birth Ayumu began showing a social smile, and she kept smiling to Matsukawa and her mother with full-blown social smiles, much like human babies do, a behavior between mothers and infants that had not been recorded in the wild before. One of Matsuzawa’s students, Masako Myowa thought that if babies were smiling early on, they might also be able to imitate gestures as Meltzoff and Moore’s famous experiments had shown in human newborn babies (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_114" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Meltzoff &amp;amp; Moore, 1977
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). Using the same intuitive approach she learned from her teacher to probe the extent to which chimpanzees can interact socially after birth, Myowa was able to show with an infant chimpanzee that had lost her mother soon after birth, that they could protrude her tongue and imitate Myowa’s funny gestures. But there is a catch to this story. The Kyoto Primate staff repeated the same experiment with other newborn chimpanzees, and the infant chimpanzees continued to smile back and imitate their human caretakers. But suddenly at 12 weeks, the infant chimpanzees seemed to lose interest in their humans’ smiles, silly faces and gestures and stopped smiling and imitating them. It seems that the Kyoto group had pushed a type of social interaction to its very limit. Infant chimpanzees get close, but they cannot bridge the 6 to 7 million-year gap when chimpanzee and our hominin evolutionary paths began to diverge.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Supporting this view is the remarkable observations made in colony of rhesus monkeys located in Poolesville, Maryland headed by Stephen Soumi and colleagues in (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_53" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Ferrari, Paukner, Ionica, &amp;amp; Suomi, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). The team observed and recorded a type of intersubjective sharing and eye gazing in mother-infant dyads that begins soon after birth. This form of intersubjective exchanges was thought to be rare or nonexistent among nonhuman primates. But after a month this type of intersubjective communication suddenly stops. At that age, infant monkeys begin to interact with their peers in rough and tumble play. Soumi speculates that this type of intersubjective communication does not serve a useful purpose in rhesus monkeys in which peer relations prepare juvenile members to adapt to dominance hierarchies that play such a major role in their social life (personal communication with the first author). Extensive alloparental care might have started us in this evolutionary path by providing the babies of our human ancestors with many opportunities for rich social interactions. As this intersubjective matrix began taking hold generation after generation through cooperative breeding, (and aided by the need to cooperate equals) it put us on an evolutionary path that led to the development to the ability to understand the intentions emotions gestures, and eventually, the minds of conspecifics (members of the same species).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Burkart and van Schaik (2009) developed another line of research that strongly supports the hypothesis that cooperative breeding and alloparental care led to more advanced forms of intersubjective communication and social cognition by comparing three closely related species of new world monkeys that vary in the degree to which they exhibit alloparental care. The first group of species, the tamarinds and marmosets, belong to the Callitrichid family and are full-fledged cooperative breeders combining care for the young with provisioning. The second species, the capuchin monkeys belong to the Cebine family and exhibit a modest degree of shared alloparental care with minimal provisioning. The third species, the squirrel monkeys – also members of the Cebine family – alloparental care is very limited or nonexistent (they are independent breeders). Burkart and van Schaik predicted that tamarinds and marmosets would outperform squirrel monkeys (independent breeders) in social cognitive measures but not in nonsocial cognitive tasks. Capuchin monkeys, who exhibit some cooperative breeding behaviors, would be in the middle. It was also predicted that the Cebine family of capuchin and squirrel monkeys would outperform tamarinds and marmosets in the nonsocial domain, due to the fact that they have a larger brain size relative to their body size—general intelligence and larger brains are in general highly correlated (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_48" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Deaner, van Scahaik, &amp;amp; Johnson, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            To compare social cognition (intersubjective abilities) they used 4 measures: attentional bias, gaze understanding, visual contextual learning, plasticity of vocal calls, and teaching-like abilities. To compare nonsocial cognition they used 7 measures such as tool use, stages of object permanence, working memory and responses that require delayed gratification in order to solve a problem—the effects of delayed gratification to solve nonsocial problems are well supported and includes a recent meta-analysis (Deaner et al. 2006). Consistent with the hypothesis, tamarinds and marmosets systematically and significantly outperformed their capuchin and squirrel monkeys in the social cognitive domain, but not in the nonsocial cognitive domain. It is important to emphasize that tamarinds and marmosets outperformed capuchin and squirrel monkeys in social cognitive measures despite having a smaller brain. As predicted, capuchin monkeys that have some elements of cooperative breeding are somewhere in the middle in social cognitive skills. This is a very significant confirmation of the hypothesis that alloparental care promotes the development of social cognitive skills that are needed for intersubjective communication to flourish.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           It is very likely that the same phenomena has been at work with dogs, who have a long history going back at least 14000 years or more of living with humans, and explains why dogs have some remarkable human-like social skills (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_74" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hare &amp;amp; Tomasello, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Through a process akin to domestication, human infants, raised and exposed for hundred thousands of years to multiple caregivers were able to develop intersubjetive skills that helped human communications and social understanding (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_87" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hrdy, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). It is also from this fertile intersubjective ground that language and conceptual thought is able to blossom. Exploring the relationship between intersubjectivity and language is beyond the scope of this article (see
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_39" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cortina &amp;amp; Liotti, 2010
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_83" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hobson, 1998
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_84" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2004
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_138" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, 2008
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_142" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Trevarthen, 1980
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           )
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           How enduing sexual pair bonds (pair bonding) contributed toward the type of family structure and group composition observed among hunter-gatherer societies 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Chimpanzees and bonobos live in large mixed sex groups that mate promiscuously (particularly the bonobos) and have short term mating patterns. Males and females copulate with several mates and there is no stable breeding bond (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_32" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Chapais, 2008
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). When the females reach sexual maturity they move to new groups (their species solution to the incest problem) while the males stay in their natal group. In chimpanzees this social organization leads to extensive patrilines of males that include grandfathers, fathers, uncles and brothers. Remarkably, these patrilines do not recognize themselves as kin so that this genealogical structure is “socially silent” (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_33" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Chapais, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). The significance of this lack of kin recognition is that it makes other males potential rivals. Chimpanzees do not form “friendships”, at best they develop strategic partners to protect their rank or use these alliances to take over higher-ranking individuals (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_45" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           de Waal, 1982
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Grooming plays an important role in this process by softening conflicts, and by helping create and maintain new alliances (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_46" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           de Waal, 1989
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftn5" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [5]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Sometime during the course of human evolution longer term pair bonding between males and females and stable breeding patterns emerged as an evolutionary innovation – an innovation that has occurred in other species of primates and birds but is rare. According to Chapais, the most important consequence of long lasting pair bonding is that as fathers begin to participate in the caregiving of their offspring they begin to recognize them as “one of their own” –and vice versa. Slowly, pair bonding begins to reveal the underlying genealogical structure of kin relations. For instance, if a daughter forms a pair bond with a male from another group, the father can now recognize his daughters preferred mate as an affine, that is, as a familiar individual who can be tolerated and doesn’t pose a threat to his exclusive relation to his mate. Other effects of enduring pair bonds became extended to sibling relations and to maintaining family relations when family members migrate to other groups because of marriage or other reasons. The combined effect of these evolutionary innovations brought about the multifamily composition of humans, a kinship system probably emerged in fits and starts among our hominin ancestors. This extension of social recognition among group members began to create a state of mutual tolerance among males and possibilities for cooperation that had not existed before. In this growing social network, males were able to circulate more freely between groups (
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_32" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Chapais, 2008
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). The ability of band members to interact with other members of hunter-gatherer groups created possibilities for commerce, mutual learning, and as we will see later, mutual aid in times crisis. The resulting accumulation of cultural knowledge led to the emergence of behavioral and cultural modernity during the Late Pleistocene period (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_136" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, 1999
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_138" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2008
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A study of 37 nomadic hunter gatherer groups (n = 5067 individuals) from all over the world by Hill and the co-authors (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_82" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hill et al., 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) confirms Chapais predictions of the composition of multifamily groups in nomadic societies, as well the effects on the development of kinships networks and of residence and co-residence patterns (who stays or leaves a group and how stays in contact ). Contrary to what we see among other primates, when family members do stay in their natal group (such as brothers and sisters) they often maintain life long ties. The significance of enduring sexual bonds for human evolution is that it supported the formation long-term relations that are necessary to sustain cooperation over the long haul. The net effect was to produce changes in residence patterns within natal groups, and large interactive networks of family related and unrelated individuals between different groups.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            We close this section on pair bonding with two points. First, the emergence of long-term pair bonding should not be read as implying that monogamy is normative for our species, and that other mating systems or institutions such as polygyny (one male to several females) or polyandry (one female to several males) are aberrant. Different species and different human cultures have produced many types of mating systems that have proven to be adaptive. Second, anthropologists have generally have held the view that small bands of nomadic hunter-gatherers were composed almost entirely by kin, and the high degree of altruistic cooperation observed in our species has generally been explained by kin selection (see below). But the Hill et al., study shows that most members within small nomadic bands are not kin-related. Therefore kin selection, as a sole evolutionary selective mechanism leading to altruism, cannot be the explanation of the extensive cooperation and egalitarian social organization observed in nomadic hunter-gatherers around the world.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           From hierarchy to egalitarianism (or how nomadic hunter gathers got rid of bullies and solved the free rider problem)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           During 99 % of the life of our species (if you star counting the appearance of Homo erectus 1.8 million years ago, considered by many our first fully Homo ancestor) we have lived as nomadic hunter-gatherers. To understand human evolution it is essential to have an approximate idea of what that nomadic life might have been like. Human behaviors and attitudes do not fossilize, and any understanding has to be come from the very scant traces of fossilized bones and artifacts left behind and ethnographic studies of modern nomadic foragers that have had minimal contact with modern civilization (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boehm, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_17" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boehm, 1999
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_82" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hill et al., 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Ethnographies of extant nomadic hunter-gatherer societies serve as the closest model we have as how human hominin ancestors lived and survived during the Pleistocene—particularly during the Late Pleistocene (120,000 to 12,000 BP), when cultural and behavioral modernity makes its appearance in the archeological record
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           If Sarah Hrdy is the undisputed champion in highlighting the importance cooperative breeding had in evolution of our species, Christopher Boehm has played a similar leading role in helping us understand how and why our human ancestors were able to transition from a social organization primarily based on dominance hierarchies to a highly cooperative social organization based on a shared egalitarian ethos that emerged sometime during the Pleistocene era. Boehm brings a unique skill set to this endeavor. Trained as a cultural anthropologist, he did field work studying egalitarian tribes in New Mexico and Montenegro and was trained by Jane Goodall, the legendary pioneer in studying chimpanzees in the wild (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_69" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Goodall, 1986
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Boehm has continued the work of Goodall doing annual field trips to the Gombe national park in Tanzania. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Boehm (1999, 2012) has carefully reviewed the ethnography of 337 nomadic hunter-gatherers studied by anthropologists in the past, selecting and weeding out cases that had significant contact with modern civilizations or missionaries. Boehm also eliminated ethnographies of large groups of nomadic hunter-gatherers and cases in which nomadic foragers spend time in a permanent village. That left 150 cases that he called “Late Pleistocene appropriate foraging societies”. Of these 150 cases, only a third have been systematically coded and studied by Boehm using criteria that he has been refining over time. These nomadic foragers live in mall bands of 20 to 30 individuals comprised of multi-family groups as well as group members that are kin related (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_82" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hill et al., 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). The most significant findings from this review – that confirms what most anthropologists have come to believe – is that despite huge differences in climates, from frigid Arctic tundra to sweltering tropical forests, and many cultural differences, without exception all nomadic groups are fiercely egalitarian and they actively shame, ostracize and punish individuals who deviate form the egalitarian ethos. This fact alone begs for an evolutionary explanation.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Anthropologists have noted similarities between contemporary hunter gathers and what is known of our Late Pleistocene ancestors, such as similar hunting tools such as stone flakes attached to wooden shafts, harpoons, traps and nets, sometimes described as “gadget technologies” (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_90" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Kuhn &amp;amp; Stiner, 2001
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). But what perhaps comes closest to a “smoking gun” in anthropology, showing evidence of cultural and cognitive continuity between nomadic hunters separated by 40,000 years or more, has been the recent discovery by d’Errico and his team of a many artifacts found in the Border Cave, near the border of Swaziland in South Africa (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="null" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           d’Errico et al., 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). All these artifacts and bones have been carefully dated and are between 39,000 to 44,000 Before Present (BP). They include bone tools shaped in long shafts for scrapping that are finely decorated in the form of a spiral with red pigment, and beads made of ostrich eggshells used as necklaces. Other artifacts found are “digging sticks” and a “stick” bearing traces of a poisonous compound –similar to a tool used by the bushmen of the Kalahari desert to apply poison in their arrows. In addition 4 bones with notches were also found, that the team interpret as “tally sticks” used for counting. All these artifacts are remarkably similar to the art work and hunting tools used by contemporary bushmen people in Africa, and show that the inhabitants of the Cave Border in South Africa had achieved a level of cultural and technological sophistication that matches contemporary bushmen of the Kalahari desert (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_10" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, 2012b
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). These recent discoveries support Boehm’s speculation (2012) that the transformation toward a highly cooperative and egalitarian type of social organization took place during the late Pleistocene approximately 45,000 BP, but it might have been even more ancient given recent discoveries in South Africa dating 77,000 BP (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_7" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, 2011a
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           As our homo ancestors left the relatively protected forest and river ravine environments and began to adapt to the open African savannah – beginning with Homo erectus 1.8 million years BP – the need to develop highly cooperative bands became essential for their survival. High levels of cooperation were necessary in order to share the spoils of animal scavenging, to protect against much more powerful predators, and to achieve a highly coordinated form of hunting and meat sharing with other members of the band on an equal basis, whether they participated in the hunt or not. Based on recent paleontological evidence, Boehm estimates that cooperative hunting of large ungulates (large hoofed mammals) might have been of relatively recent origin some 250,000 BP (Boehm, 2012, p. 313). It is not hard to imagine why this type of collaborative hunting and equal sharing of meat became the basis of an egalitarian form of life. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           As the ethnographies surveyed by Boehm vividly show, any attempt by other members of the group to take advantage of this system of sharing by not reciprocating in kind (the “free rider problem”), or trying to dominate the group (aspiring alphas and bullies), are immediately ridiculed or punished through different means, including shaming, ostracizing, and in extreme cases by murder (Boehm, 1999, 2012). The role the family of emotions that include shame, embarrassment, quilt and pride are powerful socializing tools that we and others think had a major impact in contributing to an egalitarian form of life among ancient nomadic foragers (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_68" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gintis, Bowles, Boyd, &amp;amp; Fehr, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_80" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich &amp;amp; Henrich, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Evolutionary models show that the punishment of free riders, bullies and sociopaths is critical for an altruistic form of cooperation to evolve, but the punishment of bullies or free riders can carry a very large costs if left to a few individuals who singlehandedly who confront free riders or bullies (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_65" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gintis, 2003
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_67" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gintis, Bowles, Boyd, &amp;amp; Fehr, 2003
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_77" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich &amp;amp; Boyd, 2001
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). These models show that without sanctions free riders will exploit altruists, who will become extinct within a few generations.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           We will return to this problem when we examine the issue from a purely genetic (distal) evolutionary perspective. For now we want to examine the problem from a psychological (proximal) perspective to show how the emergence of shaming emotions during human evolution very likely went hand in hand with the emergence of shared social norms that support communal values of equality and fairness (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_65" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gintis, 2003
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_67" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gintis et al., 2003
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). The argument is strait forward. Shared prosocial norms act like a social tax that is imposed on all members of the group (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_26" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boyd, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and make the cost of sanctioning free riders and bullies a less costly proposition for any single individual who would act on his own. The “tax” idea is Boyd’ s way to explain a proposal by Samuel Bowles idea of “reproductive leveling” (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_23" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). The “leveling” effect is created by cultural influences, such as shared social norms, that support equality and fairness and “level” the playing field for cooperative altruists, who otherwise will be wiped out within a few generations by individuals who pursue their own interests at the expense of others.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           For shared social norms to have a major role in creating social change it is important that these norms become internalized as a set of mostly autonomic (unconscious) expectations. Once internalized, shared egalitarian values support the collective sanctioning of free riders and bullies by shaming and ostracizing those members who deviate form these shared ethos (Boehm, 1999). Shared social norms function by acting as a social glue that hold groups together by creating a sense of cohesiveness and group identity, in what Choi and Bowls (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_35" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) have called a “parochial” identity that is the basis for an “us a us versus them” mentality.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The idea of “internalized” shared values that act like a social glue has been modeled mathematically by the economist Herbert Gintis (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_65" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2003
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). The importance of shared social norms, values and attitudes was introduced to social psychology by the psychoanalyst Erich Fromm (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_57" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fromm, 1941
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) who tested this theory empirically a few decades later (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_60" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fromm &amp;amp; Maccoby, 1970
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Fromm called these shared values and emotionally based attitudes “social character theory”. The main idea behind the theory is that a set of character based (emotional based) attitudes and values became shared by large number of individuals within a group or social class. According to Fromm “social character internalizes external necessities and thus harnesses human energy for the task of a given economic and social system” (Fromm, 1941, p. 284). In effect, people end up “wanting to do what they have to do” to prosper and survive under certain social and economic conditions (Fromm and Maccoby, p. 18). According to Fromm, shared attitudes and values are instilled by families, who function as “psychic agents of society” (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_58" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fromm, 1947 p. 68
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and are internalized through a process socialization and assimilation that begins early in development and are reinforced by social institutions and ideologies (Fromm 1941, Fromm and Maccoby, 1970). 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Despite the existence of internalized values, there will always be individuals who defy or will not conform to these norms, and different types of sanctions or punishments are necessary to bring these individuals in line. Shared values and social sanctions support each other. Shared norms ensure that the cost of sanctioning does not fall on the shoulders of only a few individuals. Different forms of shaming, maintaining social reputations, and the threat of ostracism are sufficient to keep must trouble makers in check, as shown so clearly in ethnographies of hunter gatherers quoted by Boehm (1999). Without the emergence of shared social norms and social sanctions that shame or ostracize nonconformists, it hard to understand how and why prosocial motives and behaviors displayed toward members of a group toward who are not bound be kinship ties could have evolved.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Two caveats are in order. First, the argument being advanced is not that all shared social norms are adaptive and prosocial. We only have to look at the horrific example of Nazi Germany to show how a shared ideology based on wounded national pride and the invidious scapegoating of minority groups can lead to genocide and self-destruction. On a study that was never published in English, Fromm showed that only 20% of the people surveyed (using an in-depth interview) shared the Nazi social character (shared social values), but predicted there would not be enough of a resistance to Nazism due to social conformity of the rest of the population
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftn6" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [6]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Second, maintaining adherence to shared values through different forms of shaming and threats of ostracism work informally (and effectively) in small groups such as simple hunter-gatherer, pastoral or horticultural societies. The evolutionary psychologist Robin Dunbar (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_50" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2010
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ) found that for informal social systems work when they are limited to approximately 180 people (“Dunbar’s number”). Sanctioning in complex societies with large urban centers requires formal institutions to be effective, but even in complex societies there has to be enough of common ground of shared values for institutions to have legitimacy, and institutions have to be perceived as having sufficient integrity for people to trust them. When these bonds of legitimacy and trust break down, societies begin got descend into anarchy and chaos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Life history strategies support developmental plasticity and adaptive flexibility
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Life history strategies (LHS) that tinker with the shortening or lengthening of developmental periods and the initiation and termination of developmental phases can have major evolutionary impacts and are frequently observed in the evolution of many species. Humans are no exception, and LHS have played a major role. According to Thompson and Nelson “nonhuman primates are considered to have four major life history strategies: infancy the juvenile period, a short adolescent period and the adult stage…..modern humans have “inserted” an additional stage: early childhood, which falls before the juvenile period, and they greatly elongated their adolescent stage” (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_135" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Thompson &amp;amp; Nelson, 2011 p. 249-250
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). In addition, humans wean their infants earlier than chimpanzees and have a longer postreproductive period. The shorter weaning period in humans is connected with cooperative breeding. As other members of nomadic hunter gatherer groups participated in the feeding of infants, human mothers were able to wean their infants earlier—till the age of 3 among nomadic hunter gatherers In comparison chimpanzees wean their there infants until they are 6 years old. Following the weaning period around the age of 3, humans have added an early childhood (three to five). Adding an earlier childhood period to middle and late childhood has kept these childhood stages roughly equivalent to the “juvenile” period of chimpanzees and bonobos. Adolescence in humans is very prolonged in comparison with our ape relatives and even in comparison with our closest hominin relatives. Chimpanzees reach full sexual maturity and are fully developed by age 12, approximately the same age when Homo erectus reached sexual maturity. In contrast, humans reach full sexual maturity by of 18, by far the latest of any known species. Recent evidence shows that Neanderthals, who had brains as big or bigger than humans, reach sexual maturity by age 14. Interestingly our extreme form of elongated adolescence does not appear until the appearance of modern Homo sapiens roughly 150,000 years ago. Clearly, brain size alone does not explain the differences between humans and Neanderthals, and the finding that humans have a more prolonged adolescence and slow maturity that the Neanderthals suggest that the prolonged adolescence was selected to increase developmental plasticity of the brain and allow children and adolescents sufficient time to absorb the enormous amount of learning that is necessary to function as adults in rich cultural environments that humans are continually recreating.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           In addition to adapting their natural environments, some species create their own environments. This is the important phenomenon of niche construction (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_88" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Kendal, Tehrani, &amp;amp; Oding-Smee, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Bees create beehives, beavers create dams, and ants create a complex interconnecting labyrinth underneath their ant holes. These niches are more or less static and do not change once they are made. In contrast humans create cultural environments that are constantly changing. The emergence of a cultural form of evolution created strong selective pressures toward making changes in LHS that supported developmental plasticity and adaptive flexibility (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_13" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bjorklund &amp;amp; Rosenberg, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Human live longer live than our African ape relatives and our extinct hominin relatives, the Neanderthals (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_135" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Thompson &amp;amp; Nelson, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). A longer life span means a longer postreproductive period. Rather than remaining idle, postreproductive woman participate actively in the care of their grandchildren and other children that are not closely related family members. This is known as the “grandmother hypothesis” brought to out attention be Kristen Hawkes (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_75" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hawkes, 2004
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ), yet another link in the chain of events that supported the emergence of cooperative breeding system in our species.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Conclusion 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cooperative breeding and the development of enduring sexual bonds have emerged in species with small brains and without the benefit of the extraordinary accumulation of cultural knowledge we see in humans. We think cooperative breeding and pair bonding might have jump started a new cultural form of evolution that appears with the emergence of shared social norms and an egalitarian ethos that is universal among nomadic hunter. Life histories strategies had a major impact facilitating these changes by delaying sexual maturation and creating a very elongated period of development that gave infants, children and adolescents time to assimilate and learn a vast amount cultural knowledge needed to function as adults. All these cooperative trends put selective pressures on creating better modes of communication that preceded the emergence of language. Humans who anatomically would be identical to us appear approximately 150,000 ago in Africa. It took 70,000 years or more before human populations reached a level of density that allowed them to interact and learn from each and imitating cultural innovations such as tool making, cooking tips, artistic skills and musical instruments (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_121" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Powell, Shennan, &amp;amp; Thomas, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           )
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftn7" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [7]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            that are first manifestations of social complexity.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           We have suggested a sequence of events that seem plausible to us, but we may never be able to know how with any degree of certainty, when and in what order these and other different evolutionary and cultural innovations came together. Moreover, there are other important cultural innovations such as the harnessing of fire that appeared 800,000 BP have not discussed and had a major impact on human evolution (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_154" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wrangham, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). Whether these story lines or others turn out to have staying power will depend of course on new discoveries and new methods of inquiry. As formidable as these limitations and challenges are in the understanding the evolutionary history of our species, it should not stand in the way of putting forward narratives and models that can be tested and can lead to better narratives in the quest to understand human evolution. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Genetic models of evolution and the emergence of cultural evolution
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            For these evolutionary strategies that we have described to have any credibility, at the very least they have to be consistent with the theoretical work that has been formalized mathematically within the past 80 years. Mathematical models examine the basic conditions (constraints) that allow natural selection to sort out whether cooperative and altruistic alleles (genes) will persists or will be wiped out by selfish alleles from the gene pool, or reach a stable dynamic equilibrium between both sets of alleles. These models help in pairing down the essentials, sometimes providing surprising insights. They can be then run as computer simulations and be put to the test with real life examples to see how realistically they conform to the natural world. In this section we will be emphasizing multilevel level model of selection because of its importance to human evolution While understanding the math helps, it is not essential, since these concepts can be translated into plain English.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Understanding the evolution of cooperation and altruism was named in a special issue by the editors of Science as one of the 20 most vexing scientific problems that remained to be solved (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_89" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Kennedy &amp;amp; Norman, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Since then, a growing consensus has been building toward a pluralistic perspective, identifying some key variables that lead toward the emergence of altruism and cooperation. From this pluralistic perspective, different evolutionary models are seen as complementary rather than competing evolutionary strategies (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_25" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles &amp;amp; Gintis, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_80" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich &amp;amp; Henrich, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_116" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Nowak &amp;amp; Highfield, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_130" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Sober &amp;amp; Wilson, 1998
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Within each species, different selection strategies come together providing a path toward cooperation and altruism. As Sherrat and Roberts note “The problem of cooperation has now many solutions and its existence can no longer be classified as a puzzle…. Eventually, theory and observation will meet and we then we will really know which general explanations apply to the world around us (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_127" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Sheraff &amp;amp; Roberts, 2012, p. 1305
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           We will discuss four main models that have been developed more or less independently form each other with a focus on explaining the human evolution: kin selection, a multilevel group selection model, direct and indirect forms of reciprocity. We will begin with kin selection also known as “Hamilton’s rule” in honor of the legendary evolutionary thinker William Hamilton who as a graduate student published and article that revolutionized our understanding of the evolution of altruism (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_72" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hamilton, 1964
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). The general idea is that altruism could evolve through natural selection because it conferred benefits of the altruistic act to close genetic relatives. Consequently the altruistic act helps the proliferation of alleles (genes) associated with the altruistic act. Think of it as a form of genetic nepotism. The insight can be expressed formally by saying that conferring a fitness benefit of b to another individual will evolve by natural selection if the benefit of b is more than the cost of c to oneself:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           b &amp;gt; c
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            This relation is modified by a factor of r, (mathematically a “coefficient factor”), were r represents the genetic relatedness between the actor or donor b and the beneficiary c. The values of r will vary according to the degree of genetic relatedness. One half for siblings, since siblings share 50 % of their parents genes (r = 0.5), one quarter for nieces and nephews (r = 0.25), an one eighth for cousins (r = 0.125). This general formula is expressed with a simple mathematically equation known as Hamilton rule:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           rb &amp;gt; c
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The values for r will oscillate to close to zero for strangers to .5 for offspring or siblings, therefore altruism will evolve as long a rb - c &amp;gt; 0. The closer the relative is to the donor the larger the fitness effect because the genes of the donor are passed on to the close relative (measured by the value of r) and therefore stays within the gene pool. Hamilton called this indirect benefit “inclusive fitness”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hamilton’s rule explains most cases of altruism directed at kin, such as the care of offspring by parents observed in many animals and among humans, but its importance is far more general. According to Bowles and Gintis, Hamilton’s rule “captures the key mechanism to all models of the evolution of altruism, namely that an altruistic gene cannot proliferate if its bearers are no more likely to receive help from those with whom they interact than would occur by chance” (Bowles and Gintis, 2012, p. 49). All successive models of the evolution of altruistic behaviors share this positive assortment feature in which altruistic and cooperative members interact with others members of a group who are likely also to be cooperative and altruistic. The positive assortment among kin is probably achieved through physical cues such as family resemblance and odors, but also through the experience gained by growing up together. Altruistic members of a group who do not have close genetic ties cannot rely on physical cues to help recognize other altruists, and have learn to recognize fellow altruists through other means. This mainly happens through repeated interactions. Altruistic group members learn quickly who is likely to reciprocate and who wont. The end result is that this positive assortment feature leads to frequent interactions between cooperative altruists. All evolutionary models show that these ongoing interactions are essential to sustain cooperation on the long run.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           This takes us to multilevel group selection models where groups are competing with other group for reproductive success. Group selection is a multilevel process involving several steps. First, there has to be mechanisms within groups to prevent free riders from taking advantage of cooperative altruists, otherwise free riders will eliminate cooperative altruists within a few generations (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_130" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Sober &amp;amp; Wilson, 1998, pp. 18-30
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Second, there has to be a diversity of groups with different mixtures of individual who carry altruistic alleles and individual who carry selfish (free rider) genes. Third, there has to be frequent contests between these groups for group selection to work. To understand how the first condition might have emerged (positive assortment mechanisms) within ancestral bands of hunter-gatherers), we need to go back to our previous discussion in regard social norms and sanctions. Shared social norms, reinforced by the power of shame and the threat of ostracism, insure that troublesome free riders or bullies will be kept in check or will be expelled from the group. These mechanisms of social regulation support an ongoing interaction (positive assortment) between cooperative altruistic within these groups and will tend to suppress or eliminate free riders. The idea is summarized by Gintis (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_66" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2004
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ):
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cultural complexity and the rapidity of cultural change…render the internalization of norms fitness-enhancing, so the genetic predisposition to internalize norms is an evolutionary adaptation. Moreover, agents who internalize norms tend to punish norm violators. Thus, conformity to social norms becomes fitness-enhancing, which renders the genes for prosocial emotions fitness-enhancing adaptations. The internalization of norms and the prosocial emotions permit large-scale cooperation among non-kin, setting the stage for the technological and cultural evolution characteristic of modern civilization (p. 58).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The third second condition requires frequent contests between groups. It has been generally believed than nomadic hunter-gatherer groups are generally peaceful and there would not be sufficient conflicts between groups for selective pressures to work at a group level. But a review of the ethnographic literature by the economist and evolutionary theorist Samuel Bowles, shows that nomadic hunter gathers groups battles are much more frequent than was believed, and these conflict can be quite lethal because of the nature of hand to hand combat (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_23" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). When all these conditions of multilevel selection are met, group selection can overcome the strong selective pressures against the evolution of altruism in single groups. Add to these effects the emergence of cumulative cultural learning and a process of cultural differentiation between groups or tribes, and we can see why multilevel selection became such a powerful force during human evolution. Natural selection requires phenotypic variability, heritability and competition to work. It doesn’t mater whether variability is achieved through mutations or through learned cultural traits, as long as the effects of mutation or learned traits are stable and endure (are heritable) form one generation to the next (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_27" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boyd, Richerson, &amp;amp; Henrich, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_76" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich, Boyd, &amp;amp; Richerson, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_79" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich &amp;amp; Henrich, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Genetically based selection and culturally based selection operate under the same principles but through different means, but the effects on the speed of change are dramatically different. Genetically based selection produces changes that move at a snail’s pace compared to cultural selection that produces changes that move at the speed of light. Moreover, these two forms of evolution influence and each. The evolution of altruism in humans is as good example. Alleles that code for cooperative and altruistic behaviors emerge through mutations. But as we have seen, cultural innovations such as shared social norms may have had dramatic effect in the fate of these alleles during he course of human evolution, favoring the selection of altruistic genes. Other examples of gene-cultural co-evolution are probably abundant but until recently have not received much attention. One of the best known is the emergence of enzymes that metabolize lactose in cows milk, as milk become a basic staple in pastoral and horticultural societies in Europe during the early Holocene (12,000 to 5000 BP). A recent section Science magazine featured articles showing that genes that effect brain development are subject to ongoing selective pressures (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_5" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The gene-cultural coevolutionary model is a product of many scholars and researchers that have been building on each others work for the past 30 years (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_28" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boyd &amp;amp; Richerson, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_31" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cavalli-Sforza &amp;amp; Feldman, 1981
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_51" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Durham, 1991
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_101" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lumsden &amp;amp; Wilson, 1981
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_125" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Richerson &amp;amp; Boyd, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_153" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wilson, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). The model transcends fruitless debates in the social sciences at to whether human nature is hard wired, based on genes or the product of cultural differences. It is both; genes influence culture and culture influence genes. The end result is that cultural selection generates outcomes that are not seen in other animals and that our unique to our species (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_27" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boyd et al., 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_28" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boyd &amp;amp; Richerson, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_152" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wilson &amp;amp; Wilson, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           There is an extensive literature on direct and indirect forms of evolution that resists an easy summary
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftn8" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [8]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . We will limit the discussion to define the terms and their role during human evolution. Direct reciprocity refers to dyadic exchanges based on conditional forms reciprocity. Inspired by game theory, Trivers (1971) was the first to propose the idea, and called it reciprocal altruism, which as we explained earlier, is not really an altruistic strategy since it is based on calculus of whether a cooperative bid will be reciprocated in kind. The paradigmatic form of direct reciprocity are conditional strategies such as “Tit for Tat” form of reciprocity (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_3" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Axelrod, 1984
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Indirect forms of reciprocity (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_2" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Alexander, 1987
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) are not based on direct exchanges but on a desire to associate and emulate with individuals in a group who are admired and have a good reputations. The idea is that being generous makes you look attractive when there is competition in choosing sexual partners. Selection by reputation could have become a very important as it became generalized to nonkin as an extra familial source of generosity. Ethnographies of nomadic hunter-gatherer societies reported by Boehm confirm that indeed, the power of reputations are important in very important in these small societies were gossip plays a large role and everybody knows about others peoples business (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boehm, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Interestingly, examples of direct and indirect forms reciprocity have been mostly documented in humans (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_79" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich &amp;amp; Henrich, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_80" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich &amp;amp; Henrich, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and very few examples have been observed on other social animals (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_36" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Clutton-Brock, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_73" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hammerstien 2003
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The reason why examples of direct and indirect forms of reciprocity are mostly confined to our species may have to do with the same reasons why the emergence of shared values were key for multilevel group selection to blossom. Just as the emergence of shared values became a central step in supporting group level selection, the emergence of a moral order was equally important for rules of fairness that support direct forms of reciprocity (such as “Tit for Tat” strategies) or for the power of reputations (indirect forms of reciprocity). Boehm (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) believes that morality emerged through the power of maintaining social reputations and imitating successful individuals. We think that the key factor was the emergence of shared values and social norms. Only when these values had become internalized did the power of reputations have an effect in shaping social selection processes. Many experiments done in different countries and different cultures show just how important and widespread norms of fairness are in daily life of people (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_78" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich et al., 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The dark side of multilevel group selection
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           One of the consequences of developing strong selective pressures towards the emergence of in-group “niceness” was a tendency for out-group “nastiness”. The motivation to affiliate and identify with one’s own group led to a parochial form of solidarity and a tendency to see other groups as competitors or rivals (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_35" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Choi &amp;amp; Bowles, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Evolutionary theories are for the most part about tradeoffs, about cost and benefits. This parochial or tribal form of in-group altruism and cooperation came at the cost of kicking competition to a new level among populations of small groups of nomadic hunter gatherers that lived in relative proximity to each other (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_35" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Choi &amp;amp; Bowles, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ), and as we just mentioned, there is growing evidence that these conflicts between hunter gatherers bands were much more lethal than what has generally been assumed (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_22" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_24" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). As gruesome as some of these pitched battles most have been, they pale in comparison to the destructive potential of modern forms of human conflict. The capacity to inflict massive casualties on military foes and on innocent civilian populations has been growing exponentially over the millennia as organized armies become equipped with increasingly more lethal weapons. It is ironic that the same evolutionary process that created in-group solidarity and altruism is the same processes that created competition between groups and an “us versus them” mentality, a mentality that in its most malignant expression leads to genocide and modern warfare.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Destructive conflict and war are not inevitable
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Conflict and warfare is not necessarily the only outcome of multilevel group selection. There is clear evidence from the groups of nomadic hunter-gatherers that have been closely studied by anthropologists within the last 100 years that they can a do engage in many forms of peaceful commerce (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_149" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Weissner, 1982
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). In fact it was probably these exchanges between groups that allowed our nomadic ancestors to reach cultural modernity (that we will define shortly) during the late Pleistocene. Populations of hunter-gatherers grew very slowly during the late Pleistocene before they could reach a critical population density that allowed for ongoing exchanges among ethnically related tribes (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_121" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Powell et al., 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           There is also evidence gathered by anthropologists living in the field with nomadic foragers that they can occasionally join forces when drastic environmental changes such as a prolonged drought threaten their survival. The anthropologist Polly Weissner was able to record these survival strategies first hand while living among the San people (the bushmen) in the Kalahari desert at a time when they were experiencing severe stress caused by a prolonged drought. To survive, these nomadic foragers made use of an elaborate system of gift giving that the bushmen call hxaro (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_149" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Weissner, 1982
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Weissner spent two years tracking the extensive hxaro networks and found that adults had an average of 16 stable partners with whom they exchanged gifts in their band and with other bands. Interestingly, most of these partners are not close kin, but can be distant family members or “adopted kin”. This elaborate system of gift giving shifted into high gear during the drought, and significantly mitigated severe hunger and starvation among the bushmen. Weissner”s observations are regarded by many anthropologists as a likely scenario of how our human ancestors might have been able to cooperate and survive under similar conditions involving dramatic climate changes during the late Pleistocene (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_6" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, 2010
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Over the course of human history there are many examples of ethnic groups that have lived in peace with each other and have profited by their interaction, and we have learned over the centuries some of the conditions that make this conviviality between ethnic groups and nations possible (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_18" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bonta, 1997
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_150" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wiener &amp;amp; Slifka, 1998
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). It is not written in our genes that we are destined to live in destructive modes of competition and rivalry. We can mix civilized modes of competition with cooperative efforts, large and small. Our layered genetic and cultural evolution is a curse and a blessing, and each generation must meet the challenge of transforming our “genius for good and evil” (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_59" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fromm, 1964
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) by bringing out in Lincoln’s famous words “the better angels of our nature”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The fate of dominance hierarchies: the ranking system in our species
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           For a good part of the prehistory of our species social hierarchies (the ranking system) were probably actively suppressed and controlled, but they were not eliminated. What happened to dominance hierarchies in our species? After the Neolithic revolution – the domestication of plants and animals and the invention of agriculture 12 thousand years ago – human settlements begin to appear in the archeological record, and as these settlements grew into large urban centers within the course of a few thousand years. With their growth, social hierarchies made a comeback, but this time transformed as hierarchical institutions. Once social functions could no longer be managed and regulated informally by small bands of nomadic hunter-gatherers, social hierarchies become a necessity in order to regulate and control these functions. Religious institutions emerged (in part) to create communities of like-minded individuals that share common beliefs and values and that can support and help each other (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_151" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wilson, 2002
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Judicial institutions emerge to create and manage a body of laws that regulate civic duties and responsibilities. Policing institutions emerge to settle conflicts, and to keep antisocial individuals form having a free reign. Military institutions became necessary to defend from aggression from other groups or states and to wage war (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_49" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Dubrueil, 2010
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). This history is very complex and egalitarian forms of organizations continued to coexist with these emerging institutional hierarchies. At times, the ruling elites of these social hierarchies take over these institutions and became despotic, but these despotic periods of our history have never managed to completely eradicate or squash our egalitarian longings rooted in the very origin of our species. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           This is not to say that institutional hierarchies are the only way social hierarchies have persisted among humans, and that ritualized dominance and submissive displays and behaviors, so dramatically displayed by our ape cousins, disappeared from the human condition, far from it. Bullies of all stripes are still with us, and the results of their bulling can have devastating consequences for their victims. The most productive way humans can channel our evolutionary legacy of dominance hierarchies and competition (the ranking system) is by instilling norms of fair play, and by creating a level playing field, where people compete based on merit and competence, rather than by the use of force and intimidation. Some of these competitive individuals can become leaders and might end up having a strong influence on people they lead. Our species has always been in need of good leaders that respect norms of human dignity and fairness, and have the required competence, vision and skills. Without these leaders social institutions cannot function well and humans cannot flourish (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_105" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Maccoby, 1981
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_107" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2003
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           We can also observe the fate of dominant submissive rituals and gestures (the ranking system) in clinical cases. Very little has been written about this application of evolutionary psychology to the field of mental health and psychopathology, but two pioneers stand out, the British psychiatrists John Price (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_122" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1967
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and Paul Gilbert (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_61" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1989
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_62" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1992
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_63" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2005a
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_64" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2005b
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). It is beyond the scope of this essay to summarize their contributions, an effort that would require a long article by itself. Suffice it to say that Gilbert has developed a very interesting model of the mind model composed of four basic “social mentalities” that clearly overlaps with some our thinking. His model includes mentalities geared to seek protection, provide protection, cooperate and compete. We will add to this line of thinking by briefly exploring in the last two sections how the ranking system can be co-opted for defensive purpose to cope with complex, attachment-related trauma. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Does humans relentless search for meaning spring from an existential awareness of our vulnerability and death?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ernest Becker sustains that awareness of our finitude and death is the source of existential search for meaning (Becker, 1973). We think that this emergent phenomenon was the unexpected result of being a cultural animal in which high levels of consciousness become associated with symbolic thinking, autobiographic memory and language. Fromm this perspective awareness of our mortality can be understood as a spandrel (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_70" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gould &amp;amp; Lewontin, 1979
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). Spandrels are not the result of variation and selection (natural selection), but are emergent properties that come from the ensemble of biological or the social systems once they become sufficiently complex. Spandrels are therefore side effects of emergent complexity. It would take a convoluted logic to argue that awareness of our mortality served a useful evolutionary purpose. More likely awareness of our mortality was a fortuitous event that may have had the effect of creating a compelling need for explanations (belief systems) that give meaning to our existence and provide comfort and solace in order to cope with our awareness of death and vulnerability. These explanations can be religious or secular, but always involves the sharing of intersubjective and symbolic meaning-making processes.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           We think that another example of a spandrel is the explosion of art during the Upper Paleolithic era (40,000 to 12,00 yeas ago) as can be fully appreciated in the caves in Altamira, Spain and in the caves of Lascaux and Chauvet in southern France. We will never know what purpose or meaning these beautiful cave paintings and exquisitely carved figurines found in these caves might have served, but it is not farfetched to see them as expressions of a need to recreate through art the emerging existential awakening of our species.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            A hierarchy of evolved motivational systems
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Natural selection endowed reptiles, birds and mammals with different motivational systems capable of regulating behavior in the direction of adaptive goals. The goal of each system, and the basic neural network and behavioral patterns needed to achieve it has remained quite similar across the evolution of different species. Some of these systems concern the relations of the individual organism with the non-social environment, and are the most ancient (the reptilian brain), while others motivational systems are involved in different aspects of the relation with members of their species (conspecifics) and are the characteristic of mammalian evolution. Still other motivational systems developed among our hominin ancestors and took the prosocial motives already present in mammals, to a whole new level of caring for others and ability to cooperate and collaborate in small large and very large projects—the neo-mammalian brain.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The Reptilian Brain
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            The evolutionary oldest, non-social systems evolved among reptiles and regulate homeostatic functions, reproduction, territoriality, exploration of the environment, predation, and defense from predators and other environmental threats.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The mammalian brain
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Dominance hierarchies exist in some species of reptiles and are prevalent in almost all mammals and birds. The two main functions of dominance hierarchies in many species of mammals is to establish preferential access to sexual partners and food based on rank and to avoid contests over rank from becoming lethal through ritualized dominance displays and submissive gestures. Ritualized displays very often settle ranking contests from becoming a fight to death. The next set of motivational social systems that appeared during the evolution of vertebrates is associated with species in which parental care (caregiving behaviors and attachment (careseeking behaviors) and emerged 66 million years ago following the massive extinction of dinosaurs (a few species of dinosaurs had began to exhibit maternal care before this massive extinction). Maternal care and attachment are, of course, frequent feature of mammals. As we just mentioned, these social instincts evolved via kin type selection that are selected based on degree of genetic relatedness.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The neo-mammalian brain
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           An altruistic cooperative motivational system directed at nonkin member (the cooperative social engagement system) may have emerged in a rudimentary form among the bonobos who can share food with strangers who engage socially with them (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_134" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tan &amp;amp; Hare, 2013
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ), but it is among human that affiliative ties toward kin and nonkin members takes a giant step. This phase of human evolution involved the emergence of a moral order in which shared prosocial norms and values played a leading role (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boehm, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). The emergence of cooperative breeding and long lasting sexual ties might have prepared our hominin ancestors for this evolutionary innovation. But is seems very likely that the emergence off an ultracooperative mutual aid system goes went hand n hand with the development of intersubjective communication and the ability to understand the minds of others through empathic and intersubjective abilities. In turn these developments set the stage for the emergence of neomammalian language and a symbolic culture that allows cultural learning to be passed on from one generation to the next.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Table 1 offers a summary view of the main evolved systems that organize and motivate human behavior and basic mental life.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                                                         /……………………………………../
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
                                             
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                                  Insert table 1 here   
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
                                                          /……………………………………../
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Table 1summarizes schematically and illustrates in graphic form the hierarchical organization of the various motivational systems, with the evolutionary older ones at the bottom, and the more recently evolved ones at the higher levels of the hierarchy. This implication of considering the time trajectories in the evolution of the various systems was intuited by Hughlings Jackson during the first half of the Nineteen Century (Farina, Ceccarelli &amp;amp; XX, YYYY); Meares, (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_113" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and by Paul Maclean in his model of the triune brain (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_108" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           MacLean, 1985
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). According to Hughlings Jackson, the evolutionarily older systems when activated by proper environmental conditions tend to pre-empt the activation of the other systems. At the same time, the evolutionarily more recent systems acquire regulatory capacity over the activities of the older phylogenetic systems.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                      
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Clinical Implication
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           There are significant implications of this account of human evolution, and the hierarchical and multimotivational model of the human mind that is one of the main legacies of this evolutionary history. These implications apply to the social sciences in general, and even more broadly to our views of human nature, but we will limit our comments to applications to the clinical dialogue. We will approach this section by breaking down the discussion into two parts. First, some basic characteristic of hierarchical multimotivational model of the mind, and second, we will expand on these points in regard to clinical with patients with complex trauma were the hierarchical view of motivation becomes a very useful theoretical tool with clear clinical implications.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Basic characteristics of the hierarchical multimotivational mode
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            l
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1. Different motivational systems have specific triggers that activate and “deactivate” them (deactivation is better described as being in a stand-by or expectant mental state). Take the attachment system as an example. When we perceive a threat or are in a vulnerable state such as being ill, we may feel stressed, frightened or anxious, and these feelings will activate a search for physical and emotional proximity to an attachment figure. Once comforted by attachment figures, the attachment system goes back to its stand-by state. If an attachment figure is not available or there is a history of attachment related trauma, we may go into a fight/flight reaction – the activation of sympathic branch of the autonomic nervous system (ANS) – or to a more phylogenetically primitive “feigned death” freeze reaction –the activation of the demyelinated parasympathetic (vagus nerve) branch system of the ANS (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_120" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Porges, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2. There is a constant shift between different motivational systems, so that at any given time one motivational system is in the foreground and another in the background and vice versa, background becomes foreground (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_94" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           ichtenberg, Lachmann, &amp;amp; Fosshage, 1992
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). Lets say that a child is in a playground with his parents and scrapes his knee. The child will go to his mother of father (activation of the attachment system), who will comfort him (activation of the caregiving system in the parent). After being soothed, the child will immediately go back to exploring the playground or playing with other children. The exploratory system will then be activated if the child is interested in the equipment that is in the playground, or the cooperative and social engagement system becomes active if the child is playing with other children.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            3. The shifts between motivational systems are not just intrapersonal phenomena; they are also interpersonal in nature as we see in the playground example, where the activation of the attachment system in the child activates the caregiving system in the parent. In this case different motivational systems (attachment and caregiving) have reciprocal functions and are relational partners. Sometimes the same motivational systems are activated in social interactions, as when the children are playing together in a “tag” game in the playground. In this case the cooperative and social engagement system is activated among all the children that are playing together.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4. Motivational system sometimes can interact at the same hierarchical level or between different hierarchical levels. When children are playing together and learning from each other, their neomammalian brain are operating at the same level. But if these same children find they are in danger (for instance they see somebody badly hurt or shot) the neomammalian functions are temporarily suspended and they will activate the mammalian attachment system or the defense fight flight system. In general survival functions organized as attachment defensive or fight flight reactions, will immediately suspend higher functions of the neomammalian brain’s cooperative and social engagement system. Since this social engagement system coevolved with intersubjective communication, they are functionally and dynamically related.  It is not unusual to see that when the attachment system becomes highly activated, the intersubjective abilities to empathize with others or maintain a perspective on these social relations are put on hold. In extreme cases involving cumulative trauma, we can observe the collapse of these intersubjective abilities—described by Fonagy and his colleagues as mentalizing abilities (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_54" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fonagy, Gergely, Jurist, &amp;amp; Target, 2002
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) by Main as metacognitive abilities, and from a self psychology perspective are seen an empathic ability to sense into the minds of others (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_95" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lichtenberg, Lachmann, &amp;amp; Fosshage, 2002
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           )
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Normally there is a harmonious back and forth between these different motivational systems. Clinically we observe that this back and forth between motivational systems can be used defensively (coopted) to cope with emotional conflicts or trauma. An example from the attachment literature will illustrate this point. The Strange Situation (SS) is a 20 minute laboratory procedure aimed at examining the balance between attachment and exploration when the attachment system is activated by a stressful situation (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Ainsworth, Blehar, Waters, &amp;amp; Wall, 1978
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). Twelve to 18 month-old infants and their attachment figure (lets say a mother) are brought to the laboratory. The infant is stressed be having the mother leave the room twice, once the infant is left with a stranger and second time the infant is left alone. Securely attached infants, like all infants, are very stressed by this procedure. Yet babies with a secure history use their mothers well when they return by going to them and seeking their comfort without any hesitation. In turn, these mothers are effective in comforting their infants. Once comforted these infants very quickly return to explore the attractive toys that are in the room. In contrast, infants with an insecure (avoidant) attachment history behave very differently. Having had the experience of being ignored or even rejected when distressed, in the SS these infants avoid paying attention to their mothers when they return, and instead play with the toys. In effect, they co-opt the exploratory motivation by playing with the toys in order to self-regulate their distress.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            This general principle is not limited to the exploratory system and can involve other motivational systems, as can be observed commonly in peoples lives and in clinical situations. The sexual mating system can be coopted to avoid the dangers of intimate relations by having shallow relations with multiple partners. The caregiving system can be coopted to avoid exposing vulnerabilities by becoming a rescuer of other vulnerable people. Bowlby (1980, pp. 156-157) described this personality type as “compulsive caregivers”. The ranking system (dominance hierarchies) can be coopted to cope with disorganizing fear toward an attachment figure, as we will se shortly.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           With this general orientation, we can enter in greater details a terms of some clinical implication of this hierarchical multimotivational model. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           An evolutionary approach to post-traumatic syndromes
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           In the face of threats to survival or to physical integrity, the defense system, which evolved among vertebrates, becomes active with the typical sequence of autonomic, emotional and behavioral responses (fight, flight and feigned death) – a sequence whose neurological underpinnings we now understand quite well thanks to Porges’ (2011) polyvagal theory. Fight and flight involve autonomic hyperarousal of the sympathic branch of the autonomic nervous system and mobilize the organism. Freezing (brief phase of alert immobility with heightened muscle tone) is a demobilizing reaction and usually occurs when the animal cannot fight or fell and is in a hopeless state captured well by the phrase “freeze when no other type of flight is possible” This response is governed by the dorsal (demyelinated) part of the vagal nucleus (parasympathetic arousal)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftn9" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [9]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Feigned death produces flaccid immobility due to sharp reduction of the muscle tone, and extreme autonomic hypoarousal (very low respiratory and heart rates, very low blood pressure, numbing of consciousness).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The relevance of the experience of feigned death for our understanding of posttraumatic syndromes lies in its power to explain a group of symptoms that include autonomic hypo-arousal and somatoform symptoms linked to it, numbing of consciousness and, most important for the psychotherapeutic dialogue, a deep feeling of helplessness and impotence (Schore, 2009). These feelings and their somatic concomitants linked to the conscious or unconscious priming of traumatic memories, are at least as important in defining trauma-related disorders, as are the symptoms of autonomic hyper-arousal (the sympathic branch of the autonomic nervous system) listed in the DSM-IV diagnostic picture of post-traumatic stress disorder (PTSD). Knowledge of the evolved response of feigned death and freezing provides clinicians a good understanding of the dynamics of the parasympathic (vagal) nervous system and helps clinicians avoid interpreting these vagal symptoms of severely traumatized patients as ego defenses. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           When an attachment figure that is responsive and available during or soon after a traumatic event, the fight/flight response is inhibited by the parasympathic ventral (myelinated) part of the vagus nerve that supports cooperative and social engagement system and allows the child or adult to seek physical or emotional proximity. In other words after the traumatic event, a history of a secure attachment, mediated by good vagal parasympathic tone that supports the social engagement, acts as a protective factor that will inhibit the activity of the defense fight/flight sympathic mobilizing defense of the more primitive demobilizing freeze response mediated by the dorsal branch of parasympathetic system. Cantor (2005) has convincingly argued that all PTSD symptoms are the expressions of the protracted activation of the fight, flight, freeze defense system after the traumatic event is over (Cantor, 2005). The protracted activation of the defense system due to the unavailability of attachment figures in the aftermath of trauma (or to negative expectations associated with an insecure or disorganized attachment history) prevents making use of available help and soothing. There is evidence that such an ineffective operations of the attachment system and the protracted activation of the defense system, hinders the operations of the higher order cognitive functions involved in the activity of the intersubjective abilities (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_97" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Liotti, 1999
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_98" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2004
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The relevance of considering the attachment system in the aftermaths of traumatic events is supported by research studies that suggest that the availability of attachment figures are carried forward as a set of positive expectations that others will be responsive and helpful are protective factors against the development of PTSD (XXXX, YYYY, ZZZZ). (Rauch et al., 1996 ).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           These considerations merely summarize what we know of the interactions between the attachment and defense systems. A particularly interesting subtype of attachment insecurity, attachment disorganization, allows for further reflections on the psychopathological consequences of dysfunctional relations between defense and attachment.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Disorganization of attachment and complex PTSD
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Infant attachment disorganization is observed in two main types of interaction with the caregivers: when the caregivers are straightforwardly hostile (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_104" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lyons-Ruth, Yellin, Melnick, &amp;amp; Atwood, 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and frightening to the baby (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_111" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Main &amp;amp; Hesse, 1990
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ), and when they abdicate their caregiving responsibilities (Solomon &amp;amp; George, 2011) because they feel helpless (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_103" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lyons-Ruth &amp;amp; Jacobvitz, 1999
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) or frightened by unresolved traumatic memories (Main &amp;amp; Hesse, 1990). 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           While providing care, some attachment figures become abruptly aggressive and frightening to the infant. This puts infants into an irresolvable conflict, since attachment figures are also havens of safety. These caregivers become at the same time the source of the infant’s fear and the solution of the infant’s fear (Main &amp;amp; Hesse, 1990). In these circumstances, the attachment and the defense systems are activated simultaneously, causing a state of fright without solution (Main &amp;amp; Hesse, 1990). The result is an escalation of fright combined with utter helplessness. The conflicting activation of the defense and the attachment system in the infant can also be caused by caregivers who are not aggressive or maltreating, but who are unable or unwilling to respond the infant’s cry for help and soothing. This possibility is dramatically illustrated by the still face experiment (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_145" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tronick, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) where babies in the first months of their life respond, in the span of a few seconds, with fear, and then with unmistakable signs of feigned death. The latter reaction is indicative of dorsal demyelinated vagal activation (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_128" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Shore, 2003
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) to the caregivers’ lack of responsiveness to infants cues and communications. The evolutionary theory of motivational systems explains this phenomenon by recognizing that the functional links between attachment and defense from danger are wired in the architecture of motivational systems as it evolves in mammals and especially in primate species. The experience of lack of caregivers’ response to bids for help and soothing activates by default the defense system in the infant, even in the absence of immediate environmental threat. Since human infant’s extreme motor immaturity prevent fight or flight when facing threats, it is not surprising that the activation of the freeze response (analogous to feigned death) is the only remaining strategy. This response can also be seen or in the still face experiment (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_146" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tronick, Als, Adamson, Wise, &amp;amp; Brazelton, 1978
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Signs of the activation of the defense system are evident in babies with disorganized early attachment – either due to caregivers’ frightened/helpless/abdicating attitudes or to caregivers’ hostility and explicit violence during the Strange Situation (SS) (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_109" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Main &amp;amp; Solomon, 1986
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). The infant’s disorganized attachment behavior in the SS is characterized by one or more of the following: freezing in the middle of an attempted approach to the caregiver, fright-avoidance, rage and attempted attacks to the caregiver, collapsing to the ground and stilling – caused by dorsal vagal parasympathic arousal (Porges 2011) – or by abnormally exhibiting slow movements (as if the baby was moving in water).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The knowledge of attachment disorganization provides a relational context for understanding the core dissociative of disorders related to personality development that have their roots in traumatic or neglecting family environments. Herman (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_81" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1992
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and Gunderson and Sabo (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_71" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           1993
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) among others, suggest that these disorders should be regarded as instances of complex PTSD that may become expressed as borderline personality disorder (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_113" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Meares, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) or as dissociative disorders (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_98" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Liotti, 2004
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_99" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). The role played by the defense and attachment system in the genesis of attachment disorganization and pathological responses to trauma suggest that dissociation is not merely an inner defense from mental pain, it also includes a specific form of relatedness (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_102" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lyons-Ruth, 2003
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_113" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Meares, 2012
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Controlled longitudinal studies show that this type of relatedness originating from an early attachment disorganization predicts later dissociation more than does exposure to traumatic events (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_52" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Dutra, Bianchi, Siegel, &amp;amp; Lyons-Ruth, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_117" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Ogawa, Sroufe, Weinfield, Carlson, &amp;amp; Egeland, 1997
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The cooption of the ranking system in patients with histories of disorganized attachment and trauma  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dissociative symptoms and behavioral disorganization have not been observed clinically in the interactive behavior of school age children who have a history of disorganized attachment. This is probably explained by the discovery made in two samples in a low risk prospective longitudinal studies. By the age of six, these children develop strategies aimed at controlling their caregivers’ behavior either through dominant-punitive or through protective-caregiving attitudes (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_110" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Main &amp;amp; Cassidy, 1988
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_148" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Watner, Grossmann, Gremmer-Bombik, &amp;amp; Sues, 1944
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). The protective-caregiving response of children is an indication of an inversion of the normal direction of attachment-caregiving interactions between parent and child (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_30" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bureau, Easterbrooks, &amp;amp; Lyons-Ruth, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). The evolutionary model that we present explains the development of these controlling strategies with the hypothesis that in order to avoid shattering dissociative feelings, unbearable experience of fright without solution, and the helpless relational chaos, the ranking and the caregiving systems, are coopted for defensive purposes (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_100" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Liotti, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). The cooption of the ranking system leads to the dominant punitive controlling pattern, while the cooption of the caregiving system leads to the protective caregiving pattern.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The relational problems that emerge to try to regulate the dissociative experiences and controlling strategies linked to a history of disorganized attachment, and the incoherent representational models of attachment create formidable challenges during the clinical exchange. It is not unusual to observe during a therapeutic process that is progressing well the sudden emergence of dominant-punitive attitudes and behaviors. These sudden disruptions are difficult to understand on the basis of previous exchanges. The conflicting activation of the defense and the attachment system together with the activation of controlling strategies lies at the root of many traumatic transferences and countertransferences (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_86" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Howell, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). The hierarchical evolutionary model that we have outlined suggest that at the beginning of treatment these difficulties with complex trauma can best be dealt with by trying to maintain a dialogue that attempts to limit the activation of the attachment system by taking advantage of the natural tendency to want to cooperate and collaborate on an equal basis levels. This natural tendency is the legacy of our species ultracooperative path toward survival. Optimally, we try to develop a secure base and a haven of safety in therapy in order to facilitate the exploration of the relational dilemmas and severe conflict brought by complex trauma and disorganized attachment. Often, this goal has to be reached through a circuitous route that tries to limit the premature activation of the attachment toward the therapist. Otherwise the transferential activation of the trauma early in therapy will create a state of panic and can triggers the fight, flight or freeze responses as well as controlling strategies that are very hard to contain and almost impossible understand.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoe the cooperative and social engagement systems helps in restoring the therapeutic alliance
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           The highly developed cooperative/altruistic system in humans (the cooperative and social engagement system) that coevolved with intersubjective abilities is instrumental in building mutuality, trust and hope, key ingredients of the therapeutic (working) alliance and being able to repair the inevitable disruptions that will occur in therapy. The establishment of a working alliance builds on mutuality, and provides the necessary scaffolding that will allow patients with histories of traumatic attachment to build trust before they are able to expose deep wounds. Mutuality and trust are the sine qua non in the treatment of patients with histories of cumulative childhood trauma and disorganized attachment (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_147" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Van der Hart, Nijenhuis, &amp;amp; Steele, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). The model of a hierarchy of evolved motivational systems helps explains the key role cooperation and intersubjective communication plays in developing of the working alliance based on mutuality. A working alliance based on collaboration and mutuality, together with an empathic engagement geared to sense into the intentions feelings and mental states of patients, allows for a gradual modulation and mentalization of unbearable mental states linked to disorganized attachment and fight/flight/freezing defensive operations.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Shared goals during the therapeutic dialogue, shared attention and shared intentionality are hallmarks of the activation of the cooperative and social engagement system (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_140" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello et al., 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). By building on the foundation of shared goals within a spirit of inquiry and mutuality, we give patients time to express attachment longings toward the therapist. Building a cooperative foundation during clinical dialogue preserves mentalization – otherwise severely hindered by the activity of the disorganized internal representations of attachment, and helps limit panicked fight flight reactions. Minimizing these disruptive episodes in the therapeutic keep mentalization from becoming severely compromised by dysfunctional recruitment of the ranking system (controlling punitive strategies) or by the recruitment of the caregiving system (compulsive caregiving strategies). As disruptions become less frequent and repairs to the therapeutic alliance develop, it gives time for patients to gradually regain these vitally important perspective-taking (mentalizing or empathic) abilities.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            As we mentioned earlier, other forms of defensive cooption might be recruited (coopted). For instance, the sexual system might sexualize the therapy relationship and thus protecting form true intimacy and exposing vulnerabilities. The stable activation of the cooperative and social engagement system during the clinical exchange allows therapists to explore the role and the meaning of the controlling strategies as ways for protecting the sense of self from shattering relationship experiences linked to the activation of unconscious traumatic memories. A cooperative approach that has built trust over time also helps when controlling strategies are enacted in therapy.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           During the first phases of the treatment it is common that patient and analyst may feel deeply powerless in dealing with highly distressing depersonalization symptoms and ongoing trauma-related dissociative experiences that interfere with mentalization (Liotti, in press). If the analyst consciously accepts and contains the feeling that the usual analytic tools, sympathy included, cannot help these deeply suffering patients, the evolutionary model we have proposed opens the possibility that the a particular type of intersubjective communication can begin to regulate the clinical exchange. The analyst fervent desire to persevere in the work in the face of many challenges is tacitly shared through the intersubjective nature of human communication. The mirror neuron system may mediate this seemingly paradoxical type of intersubjective sharing, even when it is never expressed in words by therapist or patient (Liotti, in press). We think that this is because intersubjective communication is linked to the cooperative and social engagement system, operate at a higher level of the motivational hierarchy (the neomammalian brain), while the defense system activated of memories of disorganized attachment operate at lower mammalian and reptilian levels brain. The intersubjective communication of hope and perseverance may set in motion important corrective relational experiences by offsetting symptoms of depersonalization and feelings of powerlessness linked to childhood traumatic memories. By staying with the patient during these episodes powerlessness with attentive forbearance, the analyst is communicates that the traumatizing experiences of neglect and isolation with attachment figures will not be repeated. It is important to emphasize what the analyst is not doing. The analyst is not minimizing the impact of the trauma, as perhaps attachment figures may have done in the past (which is a denial of the child’s suffering and severe empathic failure). Isolation and mistrust gradually fades away as the persistent activation of the defense system, experienced as deep powerlessness and depersonalization diminishes. As a consequence depersonalization symptoms may slowly subside and the mentalization capacities improve (Liotti, in press).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Conclusion
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            We want to conclude this essay by sharing with our readers a few reflections. The model we have presented is based on the work of many scientists and researchers who are challenging traditional views on the evolution of altruism and cooperation that have dominated the field in the past few decades. These view sees genes as selfish replicators that are pursuing their survival through cooperative means, and see cooperation as a type of mutualism, such in Tit for Tat games based on the principle that says “I will cooperate with you to the extent that you reciprocate in kind, otherwise I will defect”. The problem with these views is not that they are wrong; it is that they are partial, and only capture part of the remarkable story of human evolution. The emergence of prosocial motivations and emotions that are genuinely altruistic, and take pleasure and satisfaction in helping others is the other side of the story. This other side needs to be told. Otherwise we are left with skeptics that believe that any collective efforts to make progress on the huge challenges that face humankind are naïve and ignore human nature. These same skeptics believe that the problems will take care of them selves if competitive forces (markets) are left alone to do their work and enlightened self-interest prevails (the invisible hand). What this blind faith in individualism ignores is that markets and the invisible hand can only succeed when there is a foundation of shared prosocial values and motivations, and institutions that support fair play and regulate these markets. We have seen what unbridled markets can do to nations and to the global economy.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yes we are an ultracooperative species, but we are also a deeply ambivalent species. Selfish motives compete with genuinely altruistic motives, domination and control compete with a thirst for equality and fairness, a sense of solidarity toward people who are like “us” can easily turn ugly against people we see as different, as “them”. The view that emerges from this evolutionary story is not all sweetness and light, but it does affirm that altruism, empathy, and fairness are built into the fabric of our species.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            First and foremost we are psychiatrists and psychotherapists that try to help people in trouble and make a difference in their lives. We believe this evolutionary story we have outlined and the multimotivational and hierarchical model that underpins it can be of great clinical value. Multimotivational models have not have not received the attention they deserve in psychoanalysis and the psychotherapy field in general, and we hope this essay and evolutionary version of a multimotivational model we have outlined will contribute toward their dissemination. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           TABLE 1
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            REFERENCES
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Ainsworth, M. D., Blehar, M. C., Waters, E. , &amp;amp; Wall, S. (1978). Patterns of Attachment. A Psychological Study of the Strange Situation. Hillsdale NJ: Lawrence Erlbaum.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Alexander, R. D. (1987). The Biology of Moral Systems.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Axelrod, R. (1984). The Evolution of Cooperation.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Axelrod, R., &amp;amp; Hamilton, W. D. (1981). The evolution of cooperation. Science, 211, 1390.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, M. (2005). Are Human Brains Still Evolving? Brain Genes Show Sighs of Selection. Science, 9, 1662-1663.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, M. (2010). Anthropologist brings worlds together. Science, 329, 743-745.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, M. (2011a). South African Cave Slowly Shares Secrets of Human Culture. Science, 332, 260-261.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, M. (2011b). Was North Africa The Lunch Pad for Modern Human Migrations? Science 321, 20-23.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, M. (2012a). Early Dates for Artistic Europeans. Science, 336.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, M. (2012b). Ice Age Tools Hint to 40,000 Years of Bushman Culture. Science 337, 512.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bateson, M. C. . (1971). The interpersonal context of infant vocalization. Quarterly Review Rep. Res. Lab. Electronics, 100, 170-176.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Beebe, B., &amp;amp; Lachmann, F. M. (2002). Infant research and adult treatment. Hillsdale, NJ: The Analytic Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bjorklund, D. F., &amp;amp; Rosenberg, J. S. . (2005). The Role of Developmental Plasticity in the Evolution of Human Cognition In D. F. Bjorklund &amp;amp; B. R. Ellis (Eds.), Origins of the Social Brain. Evolutionary Psychology and Child Development (pp. 45-75). New York: Guilford Press
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bleichmar, H. (1997). Avances en Psicoterapia Psicoanalitica. Hacia Una tecnica de intervenciones especificas. Barcelona: Ediciones Paidos Iberica, S.A.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bleichmar, H. (2003). Attachment and intimacy in adult relations. In M Cortina &amp;amp; M. Marrone (Eds.), Attachment theory and the psychoanalytic process (pp. 382-405).
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boehm, C. (2012). Moral Origins. The Evolution of Virtue, Altruism, and Shame. New York: Basic Books
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boehm, C. (1999). Hierarchy in the Forest. The Evolution of Egalitarian Behavior. Cambridge, MA: Harvard University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bonta, B.D. (1997). Cooperation and Competition in Peaceful Societies Psychobiological Bulletin, 121, 299-320.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowlby, J. (1969/1982). Attachment (Vol. I). New York: Basic Books.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowlby, J. (1973). Separation, Anxiety and Anger (Vol. II). New York: Basic Books.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowlby, J. (1980). Attachment and Loss (Vol. III). New York: Basic Books.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles, S. (2009). Did Warfare Among Ancestral Hunter-Gatherers Affect the Evolution of Human Social Behaviors? Science, 324, 1293-1298.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles, S. (2006). Group Competition, Reproductive leveling, and the Evolution of Human Altruism. Science, 314, 1569-1572.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles, S. (2012). Warriors, Levelers, and the Role of Conflict in Human Social Evolution. Science, 336, 876-879.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles, S., &amp;amp; Gintis, H. (2011). A Cooperative Species. Human Reciprocity and it's Evolution. Princeton, New Jersey: Princeton University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boyd, R. (2006). The Puzzle of Human Sociality. Science, 314, 1555-1556.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boyd, R., Richerson, J.P., &amp;amp; Henrich, J. (2011). Rapid cultural adaptation can facilitate the evolution of large-scale cooperation. Behavior Ecology Sociobiology, 65, 431-444.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Boyd, R., &amp;amp; Richerson, P.J. (2005). The Origin and Evolution of Cultures. New York: Oxford University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Buller, D. J. (2005). Adapting Minds. Evolutionary Psychology and the Persistent Quest for Human Nature. Cambridge, Massachusetts: A Bradford Book. The MIT Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bureau, J. , Easterbrooks, A., &amp;amp; Lyons-Ruth, K. (2009). Attachment disorganization and role-reversal in middle childhood: Maternal and child precursors and correlates
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Attachment &amp;amp; Human Development, 11, 265-284.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cavalli-Sforza, L.L, &amp;amp; Feldman, M.W. (1981). Cultural Transmission and Evolution. Princeton: Princeton University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Chapais, B. (2008). Primeval Kinship. How Pair Bonding Gave Birth to Human Society. Cambridge: Harvard University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Chapais, B. (2012). The Deep Social Structure of Humankind. 331, 1276-1277.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cheney, D. L., &amp;amp; Seyfarth, R. M. (2007). Baboon Metaphysics, The Evolution of a Social Mind. Chicago: University of Chicago.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Choi, J-K, &amp;amp; Bowles, S. (2007). The Coevolution of Parochial Altruism and War. Science, 318, 638-640.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Clutton-Brock, T. (2009). Cooperation between non-kin in animal societies. Nature, 462, 51-57.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cortina, M., &amp;amp; Liotti, G. (2005). Buidling on Attachment Theory. Toward a Multinotivational and Intersubjective View of Human Nature. Presented at the annual Rapaport-Klein meeting. Stockbridge, MA
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cortina, M., &amp;amp; Liotti, G. (2007). New approaches to understanding unconscious processes: Implicit and explicit memory systems. International Forum of Psychoanalysis, 16, 204-212.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cortina, M., &amp;amp; Liotti, G. (2010). Attachment is About Safety and Protection. Intersubjectivity is About Social Understanding and Sharing. Psychoanalytic Psychology, 27, 410-441.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cosmides, L., &amp;amp; Tooby, J. (1987). From Evolution to Behavior: Evolutionary Psychology as the Missing Link. In J Dupre (Ed.), The Latest and the Best. Essays on Evolution and Optimality (pp. 277-306). Cambridge, MA: MIT Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cosmides, L., &amp;amp; Tooby, J. (1997). The Modular Nature of Human Intelligence. In B. Scheibel &amp;amp; J. W. Schopf (Eds.), The Origins and Evolution of Intelligence (pp. 71-101). Sudburry, MA: Jones and Bartlett.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Cosmides, L., Tooby, J., &amp;amp; Barkow, J. H. (1992). Introduction: Evolutionary Psychology and Conceptual Integration. In J. H. Barkow, L. Cosmides &amp;amp; J. Tooby (Eds.), The Adapted Mind: Evolutionary Psychology and the Generation of Culture (pp. 3-15). New York: Oxford University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           d’Errico, F., Backwell, L. , Villa P, Degano, I. , Lucejko, J.J. , Bamford, M.K. , Higham, T.F.G. , . . . Beaumont, P.B. (2012). Early evidence of San material culture represented by organic artifacts from Border Cave, South Africa. PNAS, 109, 13214-13219.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Dawkins, R. (1976/1989). The Selfish Gene. Oxford: Oxford University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           de Waal, F. (1982). Chimpanzee Politics. New York: Harper and Row.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           de Waal, F. (1989). Peacemaking Among Primates. Cambridge, MA: Harvard University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           de Waal, F. (2009). The Age of Empathy. New York: Harmony House.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Deaner, R.O., van Scahaik, C.P., &amp;amp; Johnson, V. (2006). Do some taxa have better domain-general cognition than others? Evolutionary Psychology, 4, 149-196.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Dubrueil, B. (2010). Human Evolution and the Origins of Hierarchies. Cambridge: Cambridge University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Dunbar, R. (2010). How Many Friends Does a Person Need? Dunbar's Number and other Evolutionary Quirks. Cambridge, Mass: Harvard University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Durham, W.H. (1991). Genes, Culture, and Human Diversity.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Dutra, L., Bianchi, I., Siegel, D.J., &amp;amp; Lyons-Ruth, K. (2009). The relational context of dissociative phenomena. In P.J. Dell &amp;amp; J.A. O.Neil (Eds.), Dissociation and dissociative disorders (pp. 81-92).
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Ferrari, P.F., Paukner, A., Ionica, C., &amp;amp; Suomi, S.J. (2009). Reciprocal Face to Face Communication between Rhesus Macaque Mothers and Their Newborn Infants. Current Biology 19, 1768-1772.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fonagy, P., Gergely, G., Jurist, E. L. , &amp;amp; Target, M. (2002). Affect Regulation, Mentalization, and the Development of the Self. New York: Other Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fosshage, J. (2005). The explicit and implicit domains in psychoanalytic change. Psychoanalytic Inquiry, 25, 511-539.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Freud, S. (1913). Totem and Taboo. SE, 20, 131-160.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fromm, E. (1941). Escape From Freedom. New York: Farrar and Rinehart, Inc.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fromm, E. (1947). Man for Himself. An Inquiry into the Psychology of Ethics. New York: Holt, Rinehart &amp;amp; Winston.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fromm, E. (1964). The Heart of Man, Its Genius for Good and Evil. New York: Harper &amp;amp; Row.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Fromm, E. , &amp;amp; Maccoby, M. (1970). Social Character in a Mexican Village. Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gilbert, P. (1989). Human Nature and Suffering. New York: LEA.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gilbert, P. (1992). Depresion: The evolution of powerlessness New York: Guilford.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gilbert, P. (2005a). Compassion and cruelty: A biopsychosocial approach. In P. Gilbert (Ed.), Compassion. Conceptualization, research and use in psychotherapy (pp. 9-74). London: Routledge.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gilbert, P. (2005b). Social Mentalities. A Biosocial and evolutionary reflection on social relationships. In M. Baldwin (Ed.), Interpersonal Cognition (pp. 130-190). New York: Guilford.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gintis, H. (2003). The Hitchhiker Guide to Altruism: Gene-culture Coevolution, and the Internalization of Norms Journal of Theoretical Biology, 220, 407-418.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gintis, H. (2004). The genetic side of gene-culture coevolution: internalization of norms and prosocial emotions. Journal of Economic Behavior &amp;amp; Organization, 53, 57-87.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gintis, H., Bowles, S., Boyd, R., &amp;amp; Fehr, E. (2003). Explaining altruistic behavior in humans. Evolution and Human Behavior, 24, 153-172.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gintis, H., Bowles, S., Boyd, R., &amp;amp; Fehr, E. (2005). Moral Sentiments and Material Interests. Cambridge, Mass.: MIT Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Goodall, J. (1986). The Chimpanzees of Gombe. Patterns of Behavior. Cambridge, Mass: Belknap Press, Harvard University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gould, S. J. , &amp;amp; Lewontin, R. C. . (1979). The spandrels of San Marcos and the Panglosian paradigm: a critique of the adatationist program Procedures of The Royal Society of London, 205, 581-598.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Gundersn, J.G., &amp;amp; Sabo, A.N. (1993). The phenomenological and conceptual interface between borderline personality disorder and PTSD.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . American Journal of Psychiatry, 150, 19-27. , 150, 19-27.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hamilton, W. D. (1964). Genetical evolution of social behavior I and II. J. Theor. Biol., 7, 1-16, 17-52.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hammerstien , P. (2003). Why is Reciprocity so Rare in Social Animals? In P. Hammerstein (Ed.), Genetic and Cultural Evolution of Cooperation (pp. 83-94). Cambridge: MIT Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hare, B., &amp;amp; Tomasello, M. (2005). . (2005). Human-like social skills in dogs? . Trends in Cognitive Science, 9, 439-444.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hawkes, K. (2004). The grandmother effect. Nature, 428, 128-129.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich, J., Boyd, R, &amp;amp; Richerson, P.J. (2012). The puzzle of monogamous marriage
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Phil. Trans. R. Soc. B 1471-2970. Retrieved from doi:10.1098/rstb.2011.0290
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich, J., &amp;amp; Boyd, R. (2001). Why people punish defectors. J. Theor. Biol., 208, 79.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich, J., Boyd, R., Bowles, S., Camerer, E. F., Gintis, H., McElreath, R., . . . Tracer, D. (2005). "Economic Man" in cross-cultural perspectives: Behavioral experiments in 15 small-scale societies. Behavioral and Brain Sciences, 28, 795-855.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich, J., &amp;amp; Henrich, N. (2006). Culture, evolution and the puzzle of human cooperation. Cognitive Systems Research 7, 220-226.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich, N., &amp;amp; Henrich, J. (2007). Why Humans Cooperate. Oxford: Oxford University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Herman, J.L. (1992). Trauma and Recovery. New York: Basic Books.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hill, K.R., R.S., Walker., Boziecocich, M., Elder, J., Headland, T., Hewlett, B., . . . Wood, B. (2011). Co-Residence Patterns in Hunter-Gatherer Societies Show Unique Human Social Structure. Science, 331, 1286-1289.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hobson, R. P. (1998). The Intersubjective Foundations of Thought. In S. Braten (Ed.), Intersubjective Communication and Emotion in Ontogeny (pp. 286-293). Cambridge: Cambridge University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hobson, R. P. (2004). The Cradle of Thought. Exploring the Origins of Thinking. Oxford: Oxford University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hobson, R. P., Chidambi, G., Lee, A., &amp;amp; Meyer, J. (2006). Foundations of Self-Awareness: An Exploration through Autism. Monographs of the Society for Research in Child Development, 70( Serial No. 270).
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Howell, R.F. (2011). Understanding and treating dissociative identity disorders New York: Rutledge
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hrdy, B.S. (2009). Mothers and Others. The Evolutionary Origins of Mutual Understanding. Cambridge Massachusetts: The Belknap Press
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Kendal, J., Tehrani, J.J., &amp;amp; Oding-Smee, J. (2011). Human niche construction in interdisciplinary focus. Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences, 366, 785-792.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Kennedy, K., &amp;amp; Norman, C. (2006). Introduction to special issue. What don't we know? Science 309, 75.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Kuhn, S. L. , &amp;amp; Stiner, M. C. (2001). The antiquity of hunter-gatherers. In K. Panter-Brick, R. H. Layton &amp;amp; P. Rowly-Conway (Eds.), Hunter-Gatherers. An Interdisciplinary Perspective (pp. 99-142). Cambridge, UK: Cambridge University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Langs, R. (1996). The evolution of the emotion-processing mind. New York: Karnac Books.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Leimar, O., &amp;amp; Hammerstein, P. (2001). Evolution of cooperation through indirect reciprocity. Proc. R. Soc. Lond. B, 268, 745.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lichtenberg, J. D. (1989). Psychoanalysis and Motivation. Hillsdale, NJ: The Analytic Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lichtenberg, J. D., Lachmann, F. M., &amp;amp; Fosshage, J. I. (1992). Self and Motivational Systems. Hillsdale, NJ: The Analytic Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lichtenberg, J. D., Lachmann, F. M., &amp;amp; Fosshage, J. I. (2002). A Spirit of Inquiry. Communication in Psychoanalysis. Hillsdale, NJ: The Analytic Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lichtenberg, J.D., Lachmann, F.M., &amp;amp; Fosshage, J.L. (2011). Psychoanalysis and Motivation Systems. A New Look. New York: Routlede.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Liotti, G. (1999). Understanding the dissociative process. The contribution of attachment theory. Psychoanalytic Inquiry, 19, 757-783.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Liotti, G. (2004). Trauma, dissociation and disorganized attachment: Three strands of a single braid. Psychotherapy: Theory, research, practice, training, 41, 472-486.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Liotti, G. (2006). A model of dissociation based on attachment theory and research. Journal of Trauma and Dissociation, 7, 55-73.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Liotti, G. (2011). Attachment Disorganization and the Controlling Strategies: An Illustration of the Contributions of Attachment Theory to Developmental Psychopathology and to Psychotherapy Integration. Journal of Psychotherapy Integration, 21, 232-252.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lumsden, C.J., &amp;amp; Wilson, E.O. (1981). Genes, Mind and Culture. The Coevolutionary Process. Cambridge: University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lyons-Ruth, K. (2003). Dissociation and the parent-infant dialogue. A Longitudinal perspective from attachment. Journal of the American Psychoanalytic Association, 51, 883-911.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lyons-Ruth, K., &amp;amp; Jacobvitz, D. (1999). Attachment disorganization: Unresolved loss, relational violence and lapses in behavioral and attention strategies. In J. Cassidy &amp;amp; P. R. Shaver (Eds.), Handbook of attachment (pp. 520-554). New York: The Guilford Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Lyons-Ruth, K., Yellin, C., Melnick, S., &amp;amp; Atwood, G. (2005). Expanding the concept of unresolved mental states: Hostile/Helpless states of mind on the Adult Attachment Interview are associated with disrupted mother-infant communication and infant disorganization. Development and Psychopathology, 17, 1-23.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Maccoby, M. (1981). The Leader. New York: Simon and Schuster.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Maccoby, M. (1988). Why Work. Leading the New generation.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Maccoby, M. (2003). The Productive Narcissist. The promise and Peril of visionary Leadership. New York: Broadway Books.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           MacLean, P. D. (1985). The Triune Brain in Development. New York: Plenum.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Main, M. , &amp;amp; Solomon, J. (1986). The discovery of a new insecure disorganized/disoriented pattern. In T.B. Brazelton &amp;amp; M. Yoman (Eds.), Affective Development in Infancy (pp. 95-124). Norwood, NJ: Ablex.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Main, M., &amp;amp; Cassidy, J. (1988). Categories of response to reunion with the parent at age 6: Predictable from infant attachment classifications and stable over a 1-month period. Developmental Psychology, 24, 415-428.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Main, M., &amp;amp; Hesse, E. (1990). Parents' Unresolved Traumatic Experiences Are Related to Infant Disorganized Attachment Status In M. T. Greenberg, D. Cicchetti &amp;amp; E. M. Commings (Eds.), Attachment in the Preschool Years: Theory, Research, and Intervention (pp. 161-182). Chicago: University of Chicago Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Malle, B. F. , &amp;amp; Hodges, S. D. (Eds.). (2005). Other Minds. How Humans Bridge the Divide Between Self and Others. New York: The Guilford Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Meares, R. (2012). A dissociative models of borderline personality disorders. New York: W.W. Norton.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Meltzoff, A., &amp;amp; Moore, M. (1977). Imitation of facial and manual gestures by human neonates. Science, 198, 75-78.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Nowak, M. A. (2006). Five Rules for the Evolution of Cooperation. Science, 314, 1560-1563.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Nowak, M.A., &amp;amp; Highfield, R. (2011). Super Cooperators. Altruism, Evolution, and Why We Need Others to Succeed. New York: Free Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Ogawa, J. R., Sroufe, J., Weinfield, N. S., Carlson, E., &amp;amp; Egeland, B. (1997). Development of the fragmented self. Longitudinal study of dissociative symptomatolgy in a nonclinical sample. Development and Psychopathology, 9, 855-879.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Panksepp, J. (1998). Affective Neuroscience. New York: Oxford University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Panksepp, J., &amp;amp; Biven, L. (2012). The Archaeology of Mind. Neuroevolutionary Origins of Human Emotions. New York: Norton.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Porges, S. (2011). The Polyvagal Theory: Neurophysiological Foundations of Emotions, Attachment, Communication, and Self-regulation New York: W.W. Norton.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Powell, A., Shennan, E., &amp;amp; Thomas, S. (2009). Late Pleistocene Demography and the Appearance of Modern Human Behavior. Science, 324, 1298-1301.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Price, J. S. (1967). Hypothesis: The Dominance hierarchy and the evolution of mental illness. The Lancet, 2, 242-246.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Renn, P. (2012). The Silent Past and the Invisible Present. Memory, Trauma and Representation in Psychotherapy. New York: Rutledge.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Richardson, R.C. (2007). Evolutionary Psychology as an Maladapted Psychology. Cambridge, MA: MIT Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Richerson, P.J., &amp;amp; Boyd, R. (2005). Not by genes alone. Chicago: The University of Chicago Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Sear, R., &amp;amp; Mace, R. (2008). How keeps children alive? A review of the effects on kin on child survival. Evolution and Human Behavior, 29, 1-28.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Sheraff, T.N., &amp;amp; Roberts, G. (2012). When paths to cooperation converge. Science, 337, 1304-1306.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Shore, A. L. (2003). Affect Dysregulation and the Origins of the Self. New York: W, W, Norton.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Slavin, M. O. , &amp;amp; Kreigman, D. (1992). The Adaptive Desigh of the Human Psyche. Psychoanalysis. Evplutionary Biology and the Therapeutic Process. New York: The Guilford Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Sober, E., &amp;amp; Wilson, D. S. (1998). Unto Others: The Evolution and Psychology of Unselfish Behavior.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Solloway, F. J. (1979). Freud. Biologist of the Mind. New York: Basic Books.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Solms, M., &amp;amp; Panksepp, J. (2012). The “Id” knows more than the “Ego” admits: Neuropsychoanalytic and primal consciousness perspectives on the interface between affective and cognitive neuroscience. Brain Sciences, 2, 147-175.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Szyf, M., &amp;amp; Bick, J. (2013). DNA Methylation: A Mechanism for Embedding Early Life Experiences in the Genome. Child Development, 84, 49-57.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tan, J., &amp;amp; Hare, B. (2013). Bonobos Share with Strangers. PLoS One, 8(1). Retrieved from doi:10.1371/journal.pone.0051922
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Thompson, J. L., &amp;amp; Nelson, A.J. (2011). Middle Childhood and Modern Human Origins. Human Nature, 22, 249-280.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, M. (1999). The Cultural Origins of Human Cognition. Cambridge, MA: Harvard University Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, M. (2007). Cooperation and Communication in the 2nd Year of Life. Child Development Perspectives, 1, 8-12.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, M. (2008). 0rigins of human communication. Cambridge, MA: A Bradford Book, MIT Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, M. (2009). Why we Cooperate Cambridge, Mass: Boston Review Book.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, M., Carpenter, M., Call, J., Behne, T., &amp;amp; Henrike, M. (2005). Understanding and sharing intentions: The origins of cultural cognition. Behavioral and Brain Sciences, 28, 675-735.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tomasello, M., Carpenter, M., &amp;amp; Liszkowski, U. (2007). A new look at pointing. Child Development, 78, 705-722.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Trevarthen, C. (1980). The foundations of intersubjectivity: The Social Foundations of Language and Thought. In D. R. Olsen (Ed.), The Social Foundations of Language and Thought (pp. 316-342). New York: W.W. Norton.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Trivers, R. L. (1971). The Evolution of Reciprocal Altruism. The Quarterly Review of Biology 46, 35-37.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Trivers, R.L. (1974). Parent-offspring conflict. American Zoologist, 14, 249-264.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tronick, E. (2007). The Neurobehavioral and Socio-Emotional Development of Infants and Children. New York W.W. Norton
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tronick, E., Als, H., Adamson, L., Wise, E., &amp;amp; Brazelton, T.B. (1978). The infant's response to entrapment between contradictory messages in face-to-face interactions. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 17, 1-13.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Van der Hart, O., Nijenhuis, E. R. S., &amp;amp; Steele, K. (2006). (2006). The haunted self: Structural dissociation and the treatment of chronic traumatization. New York: W.W. Norton &amp;amp; Co.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Watner, U.G., Grossmann, K., Gremmer-Bombik, E., &amp;amp; Sues, G. . (1944). Attachment patterns a age six in southern Germany,Predictability from infancy and implications for preschool behaviors. Child Development, 71, 684-689.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Weissner, P. (1982). Risk, reciprocity and social influences on ! Kung San economics. In R.B. Lee &amp;amp; E. Leacock (Eds.), Politics and history in band societies (pp. 61-83).
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wiener, E., &amp;amp; Slifka, A. (Eds.). (1998). Interethnic Coexistence. New York: Continuum Publishing Company.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wilson, D.S. (2002). Darwin's Cathedral. Evolution, Religion, and the Nature of Society. Chicago: University of Chicago Press.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wilson, D.S., &amp;amp; Wilson, E.O. (2007). Rethinking the theoretical foundations of sociobiology Quarterly Review of Biology, 327-328.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wilson, E.O. (2012). The Social Conquest of Earth. New York: Liveright Publishing Company.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_16" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Wrangham, R. (2009). Catching fire. How cooking made us human. New York: Basic Books.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
             
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftnref1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [1]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Our human ancestors lived as nomadic hunter-gatherers until very recently, when the first human settlements begin to appear 12,000 years ago. An egalitarian social organization of nomadic hunter-gatherers probably appeared sometime during the Pleistocene. The Pleistocene is defined by periodic glaciations that begin roughly 2.2 million years ago and end with the Holocene to 12,000 years ago. The emergence of an egalitarian ethos laid the ground for the emergence of cultural modernity that included a complex tool kit, symbolic representations, art and language. Cultural modernity appears during the late Pleistocene (120,000 to 12,000 BP), first in a more rudimentary form in Southern Africa 77,000 BP (
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_8" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, 2011b
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) and later as a “full package” in Europe 42,000 BP (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_105" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Maccoby, 1981
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftnref2" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [2]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            To simplify, most evolutionary models assume equivalence between an allele (altruistic or selfish) and a corresponding behavioral trait. This deterministic view is, of course, incorrect any phenotypic expression of genes, such as a complex altruistic trait, requires the coordination of many genes that are turned off and on during development by epigenetic mechanisms. The simplistic model serves as an approximation and can be made more complex yet arrive at a similar conclusion. But sometimes this seemingly benign assumption can be very misleading and obscure possibilities for altruistic expression (see Sober and Wilson, 1998, pp. 105-106). 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftnref3" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [3]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            There are many sources of evidence demonstrating the ultracooperative nature of our species, such as experiments conducted by behavioral economists using social games that present people with social dilemmas (game theory) such as the ultimatum game, the prisoner’s dilemma and social goods games. These social dilemmas pit cooperation and altruism against self interest and show just how widespread norms of fairness and altruistic cooperation prevail in many societies and cultural groups around the world (for a summary see
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_25" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles &amp;amp; Gintis, 2011, pp. 19 -20
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_78" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich et al., 2005
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). Other source of evidence are studies comparing between African apes and humans in terms of cooperation and competition under various experimental conditions (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_139" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           for a summary of these studies see Tomasello, 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ). It is only when converging evidence coming from multiple sources begin to support a particular hypothesis that we can have confidence that we are on the right track. We think this converging evidence overwhelmingly points toward the ultracooperative nature of our species.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftnref4" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [4]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            World Bank. Report on Gender, Equality and Development (2012).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftnref5" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [5]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            A recent article on bonobos is beginning to modify our view of the social life of African apes, by showing that bonobos will share food with strangers as long as the are engaged socially with them (
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_134" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Tan &amp;amp; Hare, 2013
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftnref6" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [6]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Fromm, E (1936) Studien über Autoritat und Familie In Socialpsychologischer Teil, GA III 139-137.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftnref7" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [7]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            The “full package” showing the emergence of cultural and behavioral modernity consists in the presence of symbolic expressions such as abstract and realistic art, body decorations (threaded shell beads, teeth, ivory, ostrich shells, ochre, tattoo kits), systematically produced microlithic stone tools such as blades and burins, as well as grinding and pounding stone tools, functional and ritual bone, antler and ivory artifacts, evidence of improved hunting and trapping technology such as spear throwers, bows, boomerangs and nets, and last, but not least, the appearance of musical instruments in the form of bone pipes. The full package would have required that our nomadic ancestors were able to transfer raw materials over long distances (
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_121" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Powell et al., 2009
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ). The first evidence for cultural modernity in a less developed form appear in the tip of South Africa 77,000 BP (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_7" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, 2011a
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ), and later in Europe as full package 42,000 BP (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_9" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Balter, 2012a
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftnref8" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [8]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            (for reviews of the all forms of selection including kin selection, direct and indirect forms of selection and multilevel models see
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_25" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Bowles &amp;amp; Gintis, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_80" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Henrich &amp;amp; Henrich, 2007
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_92" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Leimar &amp;amp; Hammerstein, 2001
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_115" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Nowak, 2006
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ENREF_116" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Nowak &amp;amp; Highfield, 2011
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="file:///Z:/David/SEAMSOAC/Documentos/Art%C3%ADculos/Artic.%20on%20evolution%20Cortina_Liotti.doc#_ftnref9" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           [9]
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            The survival value of feigned death lies in the fact that predators often avoid eating an animal that looks dead. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/7bd19557/dms3rep/multi/mauricio+barbara+berlin.jpg" length="277667" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Mon, 22 Apr 2019 07:15:11 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Para comprender  la productividad y la improductividad</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/your-future-is-now</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Qué comprendemos por:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      
           PRODUCTIVIDAD
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta orientación está relacionada con las fuerzas y energías internas y externas que mueven al individuo, se entiende como actividad espontánea, actividad por propia iniciativa, la realización de las potencialidades del sujeto que les son características, en el sentido de no solamente estar ocupada en actividades exteriores sino con cierta actividad interior a favor de la vida, del amor y del trabajo (Fromm) lleva una vida más emotiva
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se aprecia cierta libertad, una vida con sentido y no predomina el miedo o las dependencias hacia figuras de autoridad, sino que “genera con sus propios poderes en la realidad y no solo que reproduce la realidad” (Funk), es decir podemos apreciar madurez en su desarrollo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En los sueños, aunque aparezca la adversidad y se sientan impotentes, se demuestra una fuerza o actividad interior de donde se da una respuesta o se hace algo o se encuentra una solución, corre, grita, se defiende, en este caso es productiva muy pobre
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           IMPRODUCTIVIDAD
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una receptiva improductiva en cambio se somete a lo que tiene que hacer, aunque manifiesta en una u otra forma que no le agrada el trabajo que tiene que hacer (le resulta demasiado pesado una carga) describe que se tiene que someter y lo tiene que llevar a cabo. No puede salirse de ese rol tradicional en donde hacer los quehaceres necesarios para la sobrevivencia del núcleo familiar. Si pudiera no hacerlo, pero se obliga a hacerlo, aunque no le guste, por obligación no tiene opción por la sobrevivencia. Sus sueños por ejemplo pueden ser una metáfora de lo que es su vida, de vulnerabilidad y no saber ni para donde va ni qué va a pasar ni donde va a caer, se ve impotente no puede hacer nada, no se encuentra una actividad interior o fuerza interna de donde poder hacer algo o encontrar una solución.  La persona tiene que cumplir para ser aceptada por el grupo social al que pertenece o por la persona que la está entrevistando. Por ejemplo, dice que hay que decirles a los niños que no se porten mal y que no se peleen por no poder ejercer su propia autoridad y depende de la autoridad de los adultos mayores que ella y de la autoridad anónima, Nunca desobedece o desobedeció a los padres y si es opina bueno que le tengan los niños miedo a sus padres porque el miedo implica obedecer. Se trata de una mujer improductiva muy pobre (así describe a su madre igual que a ella y tiene tres hijas, de las cuales la bebe estudiada resultó segura)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta orientación está relacionada con la no utilización de las potencialidades, resulta difícil encontrar sus efectos activadores o energizantes y dominan los efectos que vuelven a la persona pasiva como incapaz de cambiar una situación dada o de influir en ella o vacía como disminuida y agotada en la energía vital por las condiciones de su vida, por fuerzas externas. Expresan lo que hacen como anuladas, no llevan una vida emotiva sino como de un robot o un autómata que trabaja como un cuerpo que hace lo que tiene que hacer, no muestra iniciativas nuevas sino repetitivas, se hace siempre lo mismo con conformismo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las mujeres en las respuestas de todo su cuestionario transmiten agobio, tensión, susto o inactividad desidia en relación a las actividades que realiza o hacia las personas con las que se relaciona ya sea del cuidado de otros consigo misma o con el entorno, aunque transmitan una experiencia de mucha actividad o quehaceres diarios, no son expresadas espontánea o fluidamente de manera afectuosa o con ternura, sino de manera fría, distanciada o reservada
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se escuchan respuestas desesperanzadas y no se puede inferir alegría o gozo por sus logros o los de los demás, más bien un placer por sentir que cumplen con lo que se supone que deben hacer, siendo responsables en los cuidados materiales, pero sin ser estimulantes, se ven estériles en sus insipientes esfuerzos, como una ausencia de vitalidad se ven ajenas a su propia existencia, aunque si obedientes y desaprobando la desobediencia en general. Trabajan mucho durante el día o a todas horas como actividades externas, es decir actúa y si tiene actividad imparable pero predominantemente sufren, se quejan con resentimiento y no encuentran aspectos positivos ni rescatan alguna satisfacción o alegría.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No les dan importancia a las necesidades propias o no realizan un balance entre sus necesidades y las necesidades de los demás  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/7bd19557/dms3rep/multi/martin+sonia+sandra.jpg" length="457093" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Mon, 22 Apr 2019 07:09:39 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>ARRÁNCAME LA VIDA</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/arrancame-la-vida</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Arráncame la vid
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           a”, de R. Néider (México 2008), basado en la novela homónima de Ángeles Mastreta, se sitúa en la Puebla de los años treinta. Su título remite a un bolero de Ag
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ustín Lara muy popular en esos años y el guión está basado en la novela de Ángeles Mastreta. Se trata de una producción muy mexicana, específicamente de la sociedad poblana, por  la situación política e histórica que se aborda en la historia, la cual es fundamental para comprender el relato.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El film ha tenido una buena realización por la perspectiva del director para hacer la elaboración artística en un lenguaje cinematográfico de este libro-novela, desde la intimidad de la conformación de la familia mexicana, a través de un guión bien adaptado al cine.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crítica aguda de la corrupción del poder en la política mexicana se hace a través de los ojos de Catalina, joven poblana de origen campesino que casa con un general ex-revolucionario, mujeriego y seductor. Una joven mujer en proceso de formación, que atraviesa las etapas de la vida, pero en las que predomina la dependencia -de joven hija inocente a la esposa ingenua, a la madre, esposa engañada, madre de hijos ajenos, esposa adúltera, primera dama de un Estado de México, viuda y asesina.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Vemos La conformación de una identidad femenina, vinculada al hombre sea éste el marido autoritario-irracional orientado hacia la ambición del poder, en contra de la vida o el amante un artista músico intelectual racional, a favor de la vida creadora y sensible en un contexto cultural, económico y sociopolítico postrevolucionario.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el diario La Jornada, en septiembre del año pasado cuando la premier de la película, Carlos Bonfil crítico de cine, comentó: Cito “Sorprende, sí, una preparación tan larga (casi 10 años) para un segundo largometraje que no profundiza en lo que pudiera ser más novedoso, la disección de un poder autoritario, de una impunidad y una corrupción política tan vigentes hoy como hace seis décadas, prefiriendo en cambio insistir en una trama sentimental que es materia ideal para una telenovela con barniz modernista y esforzada perspectiva de género, o para competir con ficciones de agitado corazón pensante”. Hasta aquí la cita.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Aunque es prudente tomar en cuenta su opinión dada la obvia intención de comercialización de la película, al presentarla como una historia de amor con el slogan “Al corazón no se gobierna”, por criterios económicos, Sneider ha demostrado ser un hábil y talentoso narrador cinematográfico. El director asoma a los espectadores a la provincia mexicana, representativa de un México que institucionalizaba una Revolución, con la fundación de una dictadura de partido.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Presentaré mis comentarios a partir de ciertas frases que resultan geniales por la sencillez coloquial del lenguaje de los protagonistas, que son mensajes sociales convencionales que tienen el acierto por parte de Sneider al ponerle humor y simpatía, logrando un efecto que no tiene el libro de Mastreta. Las pondré en orden progresivo haciendo un paralelismo con la evolución identitaria de Catalina, permitiéndoles a los escuchas hacer el ejercicio de identificar de cual personaje es cada frase.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            1.- SE NOS METIÓ DE GOLPE A TODOS.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El retrato del militar que se conduce en la esfera política y en la vida personal como más adelante en la alcoba conyugal con idénticas dosis de desfachatez y de cinismo, seduciendo a los seres que desprecia, siempre calculador y oportunista. Asencio representa al autoritarismo irracional, identificado con el agresor-conquistador machista y la ambición de poder inescrupulosa, que representa simbólicamente al perverso depredador de la psique, el lobo feroz, que, a pesar de su carácter tremendamente destructor y amenazante, ofrece un aspecto más bien normal. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La mujer ingenua como presa. La película narra la historia de Catalina Guzmán, en el rango de los quince a los treinta años, a través de su propia voz: “Sucedieron varias cosas en el país, entre ellas me casé”… (enlazando su historia con la de un México metido en el progreso saliente de una doble guerra traumática la revolución y la cristera), quien es elegida por el General Asencio para su esposa y entregada por su padre directo en las manos del ogro, como mujer todavía muy poco desarrollada, dada su edad. El hecho de que la niña sea educada de esta manera confiere un enorme poder al abusador y la hace presa fácil de otros. Catalina, aunque protesta porque a ella no le han preguntado si quiere casarse, acepta porque quiere conocer el mundo y aprender, es decir vivir, salir al bosque, es ambiciosa y busca el cambio de status para ella y su familia. La pauta de entregar la vida para que se la arranquen a una mujer empieza desde la infancia. Por cierto, en esta época los niños todavía no son tomados en cuenta ni considerados hasta que llegan a la edad casadera.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2.- QUIERO SENTIR. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La joven desconoce todo acerca de la sexualidad cuando la casan. Se propicia a sí misma un rito de iniciación hacia la individuación con la ayuda de la curandera hechicera gitana “La que Sabe” que representa la sabiduría generacional y la intuición femenina como un tesoro en la psique de la mujer, según los símbolos en los cuentos de hadas. El instrumento de adivinación o una bola de cristal por medio de la cual la mujer puede ver su porvenir con una misteriosa visión interior.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3.- ORALE HUEVONCITA QUE SE NOS HACE TARDE, QUÉ HACES AHÍ PENSANDO COMO SI PENSARAS 1, 2, 3...
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Vemos el carácter autoritario y el sumiso donde lo único que importa son los derechos y necesidades humanas del grupo dominante. Los derechos de los individuos pertenecientes a grupos subordinados no existen. El desprecio por la mujer como ser inferior. La mujer en México en esa época no votaba. La madre de Catalina no figura. Asencio como representante de los asesinos de la conciencia, que quiere que la mujer no preste atención a sus propios instintos femeninos por temor a que se dé cuenta de la realidad y se vuelva insumisa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            4.- TODO SE APRENDE YA VERÁS.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Tal vez el depredador como el Barba Azul de los cuentos no sea tan malo, su barba no es tan azul parece decirse una y otra vez Catalina. Desde el inicio de su relación el carácter hosco e impositivo del general Asencio choca con la espontaneidad y frescura de Catalina, con el paso del tiempo se va llenando de amargura que la va llevando a deshacerse de él más o menos con los mismos métodos, en lugar de una franca maduración hacia la autonomía. Todo se aprende con el deseo de agradar
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            5.- ASI QUE LLORANDO POR TU CHARRO.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El enamoramiento de Catalina que llora porque se lo llevaron preso y no ha vuelto. Le gusta la campaña a la futura señora Gobernadora. Las sorpresas, los celos. El abandono del marido porque la esposa está embarazada. Se traga los cuentos de Asencio. La imposición-aceptación de los hijos de él con otras mujeres y sus historias.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            6.- ¿PORQUÉ TE LLEVARON? -POR CABRONES Y ¿PORQUE TE SOLTARON? -POR PENDEJOS.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El hombre oscuro es oscuro y representa lo malévolo individual y social. Asencio es un ser dispuesto a llegar al crimen para quitar de su camino cualquier tipo de obstáculos a su arribo al gobierno local o a la ansiada presidencia. Un hombre hecho para la transa y la componenda. El general Asencio logra escalar peldaños dentro de la política mexicana y, de ser gobernador de Puebla salta a ser un serio aspirante a la presidencia de la República, deseo que se frustrará.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            7.- YA PÁRALE, LA COSA ES VERSE BONITA, DULCE, IMPECABLE.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Retrocesos y serpenteos de Catalina. Las tentaciones de la modernidad y la reproducción de los estereotipos de género que así conviene a la sociedad. A lo largo de los años Catalina va conformándose como el contrapeso de su esposo, si bien no con el poder abierto, al menos son sus artimañas por debajo del poder en la forma de conciencia reprochadora que se sensibiliza ante las causas de los oprimidos. Huye y regresa entrando en conflicto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            8.- DICE LA SRA. CATALINA QUE SE VAYA UD.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta etapa gira en torno de la transformación. Se utilizan las facultades para resistir lo que se comienza a ver con claridad. La verdad con voz clara, el ingenio de Catalina para hacer lo que sea necesario al respecto. Vemos el principio de la autonomía. La conciencia de la mujer que está empezando a percatarse de la existencia de la amenaza-peligro. La guerra de los sexos. Resulta que las mujeres y los oprimidos también son seres humanos y tienen las mismas necesidades y derechos:  respeto, autonomía, libertad, dignidad, espacios y tiempos personales, desarrollo de potencialidades, derecho a pensar, etc. El comienzo del cuestionamiento, se rebela ante su marido.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           10.- ¿UDS. SE QUIEREN O SE VAN A QUERER? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los amantes románticos conformados por la esposa amante y el director de orquesta. El amor resulta indispensable en las vidas donde falta. Sentirse amado por alguien Necesario para el desarrollo del psiquismo. Surge el antagonismo bondadoso en la figura de Carlos Vives el director de orquesta. De no ser así, la película sería del género de terror en lugar de una historia de amor, una tragicomedia más bien trágica. Después de muchos años de vivir así, Catalina conoce el amor por un joven rebelde-idealista, que lucha por derrocar a los gobiernos caciquiles de México, cosa que le acarreará la muerte a manos de sus enemigos. Esto provocará la ruptura definitiva de Catalina y Andrés. No es, ni mucho menos, gratuita la atribución al personaje amante de Catalina, de las funciones respectivas de músico-intelectual-activista-opositor al régimen ya que la intención parece ser oponer el humanismo y la sensibilidad de las artes (Carlos) incluso la participación de la mujer en la política, en las elecciones, a la barbarie del oportunismo y la corrupción de la Revolución traicionada y utilizada (Andrés Asencio y los políticos de su partido)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            11.- ES MUCHO MÁS FACIL MOVER LAS MANOS ANTE UNA BOLA DE MARIACHIS QUE GOBERNAR UNA BOLA DE ALEBRESTADOS Y Cabrones.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El desprecio del poder por las artes y la cultura. La opción de la fuerza y la represión para gobernar mandando. Por otro lado, La conciencia de que el pueblo se percata de la existencia de la amenaza del peligro y a organizarse para el cambio social.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           12.- YA SE ACABÓ EL TIEMPO DE MILITARES Y CACIQUES. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El esbozo de la transición hacia la democracia, -aunque sea a través del comunismo, “todo concierto es un acto político”, según Vives-, intentos asesinados una y mil veces en la sociedad. Es evidente el paralelismo antagónico entre dos planos: Andrés vs Carlos y el de la Historia del poder vs los trabajadores. En el primero, Andrés no puede rivalizar con Carlos Vives de quien se siente traicionado por lo que acaba asesinándolo, no vaya a influenciar demasiado con su ideología a su mujer. En el segundo también. La eliminación de los rivales y oponentes, la eliminación de la diferencia como obstáculo para la ambición del poder. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           13.- ERES MI MUJER QUE NO SE TE OLVIDE 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El abuso en una cultura machista de la mujer a quien concibe como objeto de posesión y propiedad conforma la Ideología que le da derecho al esposo de violar a la esposa, representando los aspectos amenazadores de la cultura en la que vive la mujer tanto en su propia familia, sociedad o en su país. Catalina nunca abandona su papel tradicional. De habérseles permitido votar las mujeres habrían votado por los candidatos opositores a Ávila Camacho y eso era muy peligroso.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            14.- HAY PRESIDENTES VIUDOS, PERO NO DIVORCIADOS.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En cambio, hay mujeres viudas pero divorciadas no. Catalina ya no quiere sentir tanto dolor. Disociando el afecto se propone la muerte ambigua de Andrés Asencio, la viudez y la herencia económica para ella, las demás viudas de Asencio y su progenie. La protagonista le va dando la infusión mortífera de “hierbas buenas pero traicioneras” que paran el corazón, si se toman de más, detalle que no deja de ser revelador. La buena pero traicionera Catalina. De esta manera se consuma una venganza nunca declarada, pero en el fondo deseada. La víctima Catalina-México, sobre su verdugo Andrés-Conquistador- Revolución institucionalizada.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La protagonista se cobra la muerte de su amante, contempla solamente la destrucción del esposo como único camino posible para recuperar su libertad, algo de dignidad y recuperar la confianza en sí misma. El deseo de venganza y victoria no significa una verdadera solución al problema de la existencia individual y social. Sigue siendo una satisfacción irracional de un deseo destructivo repetitivo que usa el dominador, pero por debajo del agua, aunque sea por motivo de salvarse a sí misma.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fromm alienta a diferenciar la satisfacción irracional del deseo de la racional. La protagonista está sola, no cuenta con su madre, su padre o hermanos ni como objetos interiorizados en su psiquismo para la tarea de salvarse, que podrían ser elementos o recursos psíquicos para otro desenlace no destructivo No se puede esperar ninguna clase de ayuda de ningún lado ni de ninguna persona, está sola. Este sentimiento de completa impotencia y desesperanza la hace pasar al acto sin remordimientos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El psicoanálisis en los años treinta por supuesto no había llegado a México, llegó con cincuenta años de retraso. Vemos los rasgos del propio agresor (identificación con el agresor) en la mente de Catalina, la sed de venganza, la responsabilidad de su elección y camino.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En los cuentos de hadas se habla de la búsqueda de la llave que abre la puerta del conocimiento para la resolución madura y productiva en busca de la autonomía y la libertad. Desinvestir psíquicamente al ogro que es ogro hasta que la doncella quiere. Las alternativas desde el punto de vista del psicoanálisis de los cuentos podrían desprenderse de su deseo de venganza luchando por el cambio personal, social o huir. Catalina no elige al final, totalmente desesperanzada, debido al asesinato del amor y del agente social del cambio, ni lo uno ni lo otro.  Sherezada la de Las Mil y una Noches, no opta por matar al Sultán, si no que le cuenta creativamente historias verdaderas, evitando así más muertes de otras mujeres y lo transforma. Catalina no lo logra por la falta de recursos internos psíquicos  dada la carencia del apoyo familiar y social en una sociedad patriarcal.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/md/unsplash/dms3rep/multi/photo-1569723140873-972bb0809f7f.jpg" length="75223" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Sun, 14 Apr 2019 17:18:11 GMT</pubDate>
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      <title>AMARCORD</title>
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      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De mi lectura del libro de Buechler debo destacar el énfasis que la autora hace sobre la condición humana de los terapeutas. SaFederico Fellini y Nino Rota nacieron entre el periodo de las dos guerras mundiales. Sus memorias juveniles y la música tienen un significado más allá de lo que alcanzan en la película, que por sí sola está saturada de belleza y realización. Ellos soportaron su desarrollo en medio de luchas ideológicas; una clara tradición católica con monarquía y un estado fascista impositivo, persecutorio, hasta el final de la guerra, cuando afloraron sus ajustes. De estas condiciones de vida Fellini deja ver sus consecuencias: marcadas diferencias sociales del albañil a un príncipe; remembranzas de privilegios monárquicos como el gran hotel y un cuestionamiento ante la familia patriarcal tradicional. Así ellos definieron su capacidad creativa y artística que transforma. No casualmente el nombre Amarcord que en el dialecto Romaña, lengua de Rimini, lugar donde nació Fellini quiere decir, "yo me acuerdo" y pasa a mostrarnos su añoranza melancólica en episodios propios y de su generación, acompañados con la música armoniosa realizada 30 años después. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En imagen sin voz los jóvenes representan como intentaron fundirse en sus sueños, bailan solos al compás de la música sobre la terraza del gran hotel en medio de una niebla fría calida, donde se desplazan con ojos cerrados, contoneando su sentido, palpitando la música…, solo en esos breves momentos de beneplácito y realización simbólica suplen los incontables episodios dolorosos ocasionados por los estrechos márgenes que les deja la sociedad patriarcal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Italia es el campo donde aún se encuentran esas huellas de centurias religiosas que influyen directamente en la familia y que pretenden revivir, generacionalmente, sometiendo a sus jóvenes. Así vemos en la iglesia a un joven acercarse al párroco a exponer sus acciones por deseos/sentimientos del despertar sexual. El religioso, que recibirá un plato de sopa que le enviará la madre, ahora hace como que escucha a la vez mira disperso y grita a parroquianos, en corto y voz baja le repite al joven efímera letanía; éste, ante su propio miedo, guarda para sí sus memorias, lo voluptuoso que resultaron los besos con la Volpina, episodio anterior a su desconcierto o el aplastamiento que sufrió por los pechos y peso de la cigarrera y la practica, en reunión posterior, a la que en grupo y en un auto realizaran onanismo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ya en casa con la familia, los jóvenes aprendieron más con los ejemplos vivos de los padres que por la voz desesperada persuadiendo, ordenando. Así en la escena grotesca/dolorosa que conduce a una histeria familiar, que no es más que otro capítulo de la guerra más antigua de la historia, la guerra entre los sexos, Fellini muestra dentro de lo manifiesto, lo sutil del celo implícito que la desata. El padre reprochando no es obedecido/atendido y se vive impotente, ni con gritos ni amenazas violentas hará que su mujer le haga caso. Ya desatada la acometida por doquier y en particular ante la presencia muda de su cuñado figurín, se desborda su celo, ¿cómo su esposa/ madre, prefiere, cobija y alimenta al hermano…de su misma clase. y a él no? su reminiscencia de obrero dice presente. La madre sabe que se unió a él a pesar de su condición de obrero, pero calla y sufre. Igual hace ante las preguntas de su hijo; “no recuerda”, antes de su propia muerte, como fueron sus primeros besos, ni tampoco porque o como se caso con el padre. Quizá por la necesidad de salir, a su vez, de la tutela de un padre violento. Lo que es claro para Fellini es que por estas escenas los jóvenes son testigos de estos controvertidos resabios de autoridad, los viven, los guardan en sus memorias y los repetirán, inconscientemente, en futuras cadenas. Son conductas que forman parte de procesos transgeneracionales y cuadros que reproducen trauma. Hoy en día la quema de libros oficiales sobre biología y reproducción, alertada por la curia y el municipal de León Gto., Mex. 2009. fueron realizadas por las madres para salvar a sus hijos.
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      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Frente a sus maestros, los jóvenes representan su parte. El profesorado escogido por Fellini actúa como iluminados del saber, muñecos ventrílocuos, hablan, hablando, actúan exhibiéndose o sopeando galletas en su alcoholismo, sus disertaciones, sin embargo, reafirman el orden.  En esta otra encrucijada los jóvenes escuchan alborotados o transitan somnolientos, pero desenlazan rebeldía a la par que ingenio, abren bien los ojos a su inquietud interna, protestan, aunque ante las huellas de su crecimiento y rastros pueden confundirse. Como en la escena del cine donde al alcanzar al sombrero del principal son impugnados socialmente por orinarlo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La película provoca quejas de espíritu cuando es sometido por el orden social establecido, el deber ser. El que es producto de un discurso público que convoca a los ciudadanos a reglas definidas hacia el consenso, bajo un pensamiento definido como racionalista con apellido autoritario.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Así el episodio relevante de ironía y miedo define a la posición crítica que alcanzo Fellini. En la salida de la estación una niebla grisácea se torna negra, el pueblo imantado apenas respira. La luz resulta impenetrable, súbitamente de un espectro, aparecen, personajes de negro, grotescos, homogéneos, corren llenos de condecoraciones, gritan loas al líder. Mientras más medallas portan más gritan; incitan a ejercicios, desfiles, marchas; disciplina, orden, dominan y ciegamente les obedecen. El pueblo los sigue y ante una gigantesca mascara de pacotilla con voz, se subliman, escuchan. Ahí esta Mussolini. Ahí presentes los jóvenes se mantienen firmes, internamente sus fantasías prevalecen en medio de la militarización; maquinan deseos y realizan su boda. Alcanzan su satisfacción en medio de ese ritual; compensan su miedo durante un mitin civil/militar en las calles. Mas adelante en pleno regocijo los líderes satisfechos del logro, cuentan los aglutinados del día, de pronto se va la luz, se va, queda aun así oscuro el ambiente de triunfo; cunden en pánico, desenfundan armas, corren por doquier, se cruzan entre ellos, su confusión es mayor: Están buscando a los enemigos del régimen. Alertas escuchan un canto que entona la internacional…Localizan a la bocina que culpable reposa sobre la torre de la iglesia. Se desatan el tiroteo, balean, confrontando su nueva ideología con la iglesia. Después sabremos que llegó arreglarse, que terminaron por compartir ese pasaje negro de la historia fascista de Italia.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El pueblo reinicia todas sus historias en la plaza. Los jóvenes tomaran su lugar, ahí los adultos son quienes ilustran con sus normas: queman a la bruja, saludan, miran, hacen alarde, se exhiben hasta el extremo de que la Gradisca, la novia que todos desean, confirma que será la más perseguida, imitada hasta en su contoneo, amada, ella lo sabe. La Valpolina es seducida, Cuando aparece el carruaje de mujeres pomposas el voyeurismo exhibicionista toma su lugar, desata y cada quien sabe y encarna su papel.  Quienes logran una integración transitan del baile a las ilusiones colectivas y sueñan en colectivo, proyectándose al gran hotel, donde las anécdotas llegan a lo sublime, esto confirmado por el historiador oficial; la ilusión de poder codearse con los burgueses, la realización grandiosa de la noche anhelada por la Gradisca con un príncipe deprimido, narcisista, o la ilusión de estar presentes en un cuento de las mil y una noches. De lo que se trata es representar una posición importante sobre el otro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La capacidad felliniana toma un lugar aparte, cuando puede describir en una escena principal, ya corrida en la película, otros instantes donde aparecen retratos o escenas mas cortas o imágenes, todas centradas que cobran un relieve único y a la vez compartido, es como un pleonasmo al decir que una alegoría esta llena de alegorías. Veamos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El episodio empieza cuando la familia se prepara para salir a la casa de campo, incluirán al pariente que tienen en el manicomio quien se comporta amablemente y avisa de sus necesidades fisiológicas, el padre/abuelo lo acompaña y trata de recordarle el adiestramiento natural, lo muestra, mira así se hace…, sus mensajes no son captados, el pariente orina como bebe donde cae.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Después de comer el mismo personaje tío decide subirse en un árbol y de ahí gritar desesperadamente por horas: ¡Voglio una Donna! Los intentos por bajarlo son grotescos, chuscos: tristes, preocupados, sorprendidos, aparecen escenas de coraje, de pena; conductas de autorreproche y desesperanza, en realidad incomprensión. En eso están sin resolverlo cuando ante este clímax felliniano, nos muestra una escena que representa el origen de un concepto primario con relato bíblico, una acción humana innata, digna de un moderno tratado evolutivo. Un niño semidesnudo no mayor de dos años se va acercando sigilosamente, caminando tambaleante aguantando con dificultad un ladrillo en dirección de una canasta en alto, aparece la madre, lo para, le quita el ladrillo, le golpea, el niño desaparece, la madre mueve el canasto. Nadie habla, no hay sonido, es todo y sin embargo dice todo: Fellini nos filma la escena de una rivalidad primaria, llena de celo, inseguridad por ser desplazado, lo que vive un primogénito que al verse relegado de la cercanía de la madre seguramente si ninguna explicación y aunque la hubiera habido, siente como la madre, que era única para él durante los años anteriores, ahora esta ocupada en otro, por el hermano quien es atendido por recién nacido. Es primario porque dispara una memoria inconsciente mas bien memoria emotiva, un sentimiento de rivalidad y envidia, celo que en ese momento ni se llama así, ni se le reconoce, pero implícitamente mueve a la actuación, se manifiesta de esa manera intensa un conflicto en los seres humanos en su vida en general.  Volviendo a la escena del árbol, lo resolverá cuando otra mujer, la enfermera enana, poco hablantina a diferencia del coro familiar y quien seguramente atiende al tío en el recinto y con quien ha establecido una relación de cercanía, de cuidado, una relación emocional; sube por él y le dice… vamos… bájate ya….
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las escenas son interminables y la película puede ser considerada genial e inolvidable, no en balde le han señalado como la representación cinematográfica más grande del arte pre moderno.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/md/unsplash/dms3rep/multi/photo-1569723140873-972bb0809f7f.jpg" length="75223" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Thu, 14 Mar 2019 17:54:36 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Psicoanálisis y Psicofarmacología en Pacientes con Dolor Profundo</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/psicoanalisis-y-psicofarmacologia-en-pacientes-con-dolor-profundo</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Seminario de Sociopsicoanálisis AC.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Jefe del  Servicio de Salud Mental-
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Hospital General de México.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Dr. Juan José Bustamante R.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Numerosos artículos (2, 5, 8, 9) han dado  cuenta de la controversia al intentar  integrar la psicoterapia psicoanalítica y la psicofarmacología. Los sustentos teóricos se han considerado irreconciliables e incluso existen defensores  de dichas  teorías que afirman, desde distintos enfoques,  que se trata de posiciones antagónicas, como “mezclar el agua y el aceite”. Como en la fábula de “la liebre y la tortuga” (4) donde la liebre es la psicofarmacología y la tortuga la psicoterapia psicoanalítica; sin embargo, lo importante es la meta, mejorar las condiciones de vida de una persona y aminorar el sufrimiento y no pretender salir triunfantes en competencias matizadas por aspiraciones ideológicas y narcisismos de grupo. Es bien conocido que en nuestra profesión lo importante va mas allá de llegar primero y en el camino suceden cosas interesantes que nos permiten aprender. 
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Estas consideraciones me parecen pertinentes cuando una persona busca tratamiento psicoanalítico, sobre todo si llega  cargando consigo uno ó varios  síntomas y  aún no ha podido asumirse con un “sufrimiento psíquico”.  El trabajo en un Servicio de Salud  Mental en un hospital general como en el que laboro, está conformado por 10 psiquiatras, y depende de la gran demanda de atención que surge, sobretodo todo, de  colegas médicos  que derivan pacientes con diversos padecimientos y medicados, o por ser considerados  psicosomáticos. Cuando la demanda  proviene de los propios pacientes que buscan directamente al psiquiatra para el alivio de su sufrimiento, puede que requieran de medicina  y puede que la acepte o no. En la actualidad el adiestramiento en psicoterapia para psiquiatras es parcial, solo algunos, en este caso 4 de 10, logran adentrarse completando un proceso psicoanalítico. 
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El interés de presentar un trabajo tomando en consideración el uso de psicofármacos asociado a la psicoterapia  psicoanalítica, tiene que ver con la necesidad de aproximar e integrar  estas áreas del conocimiento como interdisciplinarias, en esta época en la que la fragmentación y la súper especialización son consideradas como de un elevado “valor científico”. Por lo que parece un reto ofrecer una comprensión a las necesidades por las que las personas solicitan ayuda, y en el caso de los  terapeutas,  explorar, descubrir alternativas terapéuticas, que contribuyan al alivio del sufrimiento, sea en lugares como las instituciones y/o en el consultorio privado. Ante la actualidad de un mundo cambiante con predominio del sistema socioeconómico inequitativo, que promueve el  mercantilismo, por ejemplo, un consumidor que se transforma en seguro depositario para un banco  que le otorga un préstamo, satisface las tendencias consumistas, a partir del acuerdo de que en su conjunto se eliminan el valor de la vida emocional y también las condiciones sociales que determinan muchos de los padecimientos que se presentan.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Si bien la psicofarmacología ha contribuido con importantes avances en el tratamiento de síntomas diversos en los estados depresivos, el pánico, las alteraciones del pensamiento, otras manifestaciones que incluyen  síntomas psicosomáticos inespecíficos, muestra que los mecanismos de acción por los que actúa pertenecen al campo de la neurobiología, implícita en el funcionamiento del cerebro. Se sabe que los psicotrópicos no tienen  influencia directa en el si mismo, pero parece que modifican en la estructura psíquica,  la  energía disponible, mostrando un efecto específico al  reducir la cantidad del impulso, lo que disminuye la necesidad de las defensas contra efectos de  impulsos indefinidos.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Jean Delay, investigador y promotor de la psiquiatría biológica, sostenía que los medicamentos no son más que momentáneos, dentro del tratamiento de un padecimiento, y que un tratamiento de fondo seguía siendo en base a la psicoterapia. Por lo que, considero, las medicinas,  pueden favorecer la expresión de la subjetividad del paciente que le permitiría ofrecer un objeto de conocimiento al psicoanálisis. La psicoterapia  psicoanalítica ha tenido efectos que han sido relacionados con modificaciones en el psiquismo. Lo que sabemos a través de procesos de cura en donde de manera primordial toma un papel concluyente el juego de la relación medico-paciente, basado en  los fenómenos que reconocemos como transferencia y contratransferencia.  
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En las enfermedades psicosomáticas,  el ingrediente orgánico  es sobredimensionado por los pacientes y consolidado por la “medicina de alta tecnología”, subordinando al ingrediente psíquico y emocional,  que son los elementos que nos permiten comprender lo humano.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El dolor, como experiencia subjetiva, da lugar a la discusión de que la búsqueda de su alivio, por quién lo padece, está matizado por motivaciones conscientes, aunque también las  hay inconscientes. Las personas con padecimientos psicosomáticos sufren por un supuesto no saber emocional y un exceso de saber somato sensorial distorsionado. Una especie de ignorancia emocional (alexitimia) que se debe a la desconexión entre las emociones y la función corporal. Distintas teorías del desarrollo emocional dan cuenta de que una buena parte de ese sufrimiento, generado por los padecimientos psicológico-psiquiátricos, se origina en las etapas pre-edípica y edípica, como resultado de distintas conductas entre el cuidador principal y el hijo,  de quien depende para satisfacer sus necesidades primarias y emocionales: insensibilidad y ausencia de coordinación con las señales del hijo (René Spitz, John Bowlby).
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          He considerado el tema del dolor profundo como la posibilidad de lograr la integración de del psicoanálisis y la psicofarmacología, ya que lo que se medica no son los pensamientos ni los sentimientos, es el dolor, el descontento, los síntomas son variados: opresión, distensión abdominal,  vómitos, parestesias,  mareo, debilidad muscular, dificultad para deglutir, etc., que en un círculo vicioso atrapan al paciente haciendo su situación inanalizable.  El cuerpo debe dejar de sufrir, debe dejar de doler para poder analizar los aspectos emocionales e inconscientes; el objetivo es analizar las metáforas del cuerpo que habla y su significado simbólico.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El significado transferencial del uso de la medicina debe ser considerado separadamente de la indicación clínica. En las personas con psico-somatizaciones, que han estado bajo diversos medicamentos por períodos largos se produce una ambivalencia, tanto del objeto transicional bueno o como si se tratara de un objeto malo.  La calidad de cómo se percibe el medicamento depende fundamentalmente de la transferencia. El problema o ventaja de la dependencia transferencial al medicamento es transitoria y temporal y corresponde más al inherente  proceso terapéutico.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La decisión de la elección del material clínico que aquí presento resulta  un reto. Por un lado debido a que  existen numerosas personas que lo presentan y por el otro a que se enfrentan, además, al criterio que desde un punto de vista común para la experiencia psicoanalítica, este tipo de pacientes  pueden quedar fuera,  debido a que es habitual  se les  considere fuera del tratamiento por considerarlos precisamente como inanalizables; razones, sea por su edad, sea por su estructura caracterológica, por las somatizaciones crónicas, el sometimiento a regímenes médicos y muchas otras  barreras, como el deterioro de la vida laboral y social. Desde el punto de vista farmacológico están determinadas a tomar medicamento de por vida.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El sufrimiento psíquico de estos pacientes termina encarnándose en su cuerpo por no haber ejercitado su expresión y comprender  sus emociones. Se perpetúa como en una compulsión a la repetición, y exacerba estilos de vida, por la ingesta, a la que  se van, ó ya  están  adaptados. Lo que produce ceguera por no vivenciar lo  emocional. Los psicofármacos,  aunque se consideran alarmantes resultan un reto/misterio que mitigan el dolor profundo. Con estas dos condiciones se encontraba Rosario,  mujer de 61  años,   preceptora jubilada, cuya vida   había transcurrido  sin eventos que ella pudiera experimentar como relevantes. Hasta la muerte de su madre ocurrida  dos años antes de conocerla.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Inició con mareos e insomnio resistentes a los diversos tratamientos ofrecidos lo  que la hacía sentirse  incapacitada. No se soporta inactiva, desganada, desmotivada, ya que se  consideraba una mujer dinámica, trabajadora y de carácter fuerte. Consultó con diversos médicos y finalmente un neurólogo quién al “no encontrar lo orgánico” la remitió conmigo. Expresa que es la primera vez que consulta con un “psiquiatra” y acepta que ha sido desconfiada, pero que su sufrimiento es mucho. Hay un gesto de dolor y amargura al  confesarlo, como si tuviera que abandonar finalmente una  posición estoica de callar y reprimir. Aceptó un medicamento para aminorar el mareo.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          A las primeras sesiones llega utilizando un bastón por su inestabilidad y el temor a caerse. Mantiene su actitud escéptica. Al ofrecerle el espacio para hablar de su historia, como alternativa para comprender su padecer, con dificultad da inicio. En posteriores sesiones empieza  a relatar su vida mencionándome con resonancia sus relaciones con la madre fallecida.  Hacia la séptima consulta dejó el bastón; se iban haciendo conscientes algunos aspectos dolorosos de esa relación tan estrecha con su madre.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Pudo hablar de una la relación alterna,  intensa también,  que llevo con un trabajador al que empleaba de tiempo en tiempo, lo grato  que le resultaba; si bien que albergaba temores por lo que su familia pudiera llegar a pensar.  Su asistencia al consultorio fue mas libre y ya sin el bastón, haciéndolo notar retándome con preguntar, “que tan adelantada estaba”, con la intención implícita de  suspender la medicina y ser dada de alta. De lo que inmediatamente se desdecía y argumentaba que se sentía contenta de tener un espacio para ella y reconocer que ese especio le había ayudado a expresarse y hablar de lo que nunca había podido decir a nadie.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Al entrar en detalles de la dinámica familiar, sobre sus dificultades en la comunicación y la tendencia familiar al silencio, unidos a un  sobrecargado orgullo, esto al derredor de la sesión 20,  me  lleva el siguiente sueño: “estoy en la casa de mis hermanos, empieza a llegar mucha gente entre ellos una amiga de mi hermana. Capto que soy la única de la familia.  Salgo de la casa y busco un teléfono, encuentro varios pero están descompuestos. En la calle hay un gentío, aunque es una calle no transitada. Necesito hacer la llamada a mi hermana que está en casa de otra amiga. Me alejo del domicilio por varias calles y encuentro un teléfono que sí funciona, me doy cuenta de que no traigo dinero, pero sí dos bolsas de medicamentos caducos, muchas pastillas que depositaba en el  teléfono. Cuando estoy marcando me equivoco, quiero volver a intentarlo pero  hay gente esperando y no me dejan llamar. Pierdo mi oportunidad de hablar. Me esfuerzo en  regresar por la avenida pero hay más gente y me estorban, por lo que voy por un baldío para avanzar más rápido. Sigo por la banqueta, volteo a un lado y a otro, veo árboles. Entonces dudo, ¿dónde estoy? Sigo caminando pero voy con cierta duda.”
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Considero para este caso que la relación entre psicoanálisis y psicofarmacología me parece atendible, porque al existir mejoría de los síntomas  también mejoró  su calidad y profundidad en su discurso, en su expresión subjetiva. En el sueño se percibe apegada a la ideología familiar y dependiente de la hermana. No se puede comunicar dentro de su casa y tiene que salir y alejarse; sin embargo su dificultad para hablar es persistente. La transferencia simbolizada en la “oportunidad desperdiciada”, hablar por acción de las medicinas caducas, refleja su ambivalencia hacia el tratamiento.  Su transferencia  positiva promovía su constancia y tenacidad a las sesiones,  mientras yo aceptara sus regresiones al bastón,  como consecuencia de traicionar a su madre al hablar conmigo de la relación con ella y pagar las consecuencias de sentirse menos oprimida. Con la medicina le ocurría algo semejante, tan pronto y mejoraba de los síntomas y se mostraba interesada en ella misma,  le sugería que la medicina era cada vez menos necesaria, que podíamos irla retirando. El resultado, regresaba al bastón. Sus intentos de autonomía e independencia aún estaban matizados por la duda y la inseguridad de su propio potencial.  A la manera de Winnicott se puede plantear que los medicamentos pueden ser equiparados a objetos transicionales que permiten la consolidación de  la  relación terapéutica a través de la mejoría de la expresión de la subjetividad.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           REFERENCIAS
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      
           Bowlby J. (1989)  Una base Segura. Aplicaciones Clínicas de una Teoría del. Apego. Buenos Aires: Paidos.
          &#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      
           Cabaniss Deborah I, MD. (2001) Beyond dualism: psychoanalysis and medication in the 21st century. Bulletin of the Menninger Clinic. 65(2):  Pp 160-170.
          &#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      
           Delay et Deniker (1957) Classification distingue les substances psychotropes en fonction de leur activité sur le système nerveux central (SNC) wikipedia  
          &#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      
           La liebre y la tortuga atribuida a Esopo y posteriormente reescrita por otros fabulistas como Jean de La Fontaine y Félix María Samaniego.
          &#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      
           Lakoff Andrew. (2003) The Lacan Ward. Pharmacology and subjectivity in Buenos Aires. Social Analysis. Volume 47, Issue 2. pp 82-101.
          &#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      
           R. Spitz  (1955) Psychoanalytic Study of the Child,
          &#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      
           R. Spitz – (1962)  - Internet. Univ. Press A genetic field theory of ego formation
          &#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      
           Swoiskin Mark H. MD. (1965) Psychoanalysis and medication: is real integration possible?. Bulletin of the Menninger Clinic, 2/, 143-159.
          &#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      
           Youngren Viriinia R. Phd, Alonso Ann Phd, et al. (2000) When goodbye precedes hello: a premature termination. Harvard Rev Psychiatry ; 8:25-35.
          &#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Sun, 15 Jul 2018 03:18:28 GMT</pubDate>
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      <g-custom:tags type="string">Dr. Juan José Bustamante R.,Dr. Juan Jose Bustamante R.,Psicoanalisis y Psicofarmacología en Pacientes con Dolor Profundo,Psicoanálisis y Psicofarmacología en Pacientes con Dolor Profundo,Ensayo</g-custom:tags>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>LA INVISIBLE REALIDAD INDIVIDUO-SOCIEDAD</title>
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      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Psic. Patricia González Duarte.
          &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Psico. Guadalupe Sánchez Enríquez.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Semsoac. México
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         “Solamente el desarrollo económico que es
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         capaz de aliviar la pobreza y la inseguridad;
          &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         puede fomentar la felicidad” (1)
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           INTRODUCCIÓN
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El tema de Trauma Social resulta interesante ante una actualidad en la que predomina la inseguridad, la pobreza y la violencia. Para nosotros como clínicos lo es, debido a que estamos convencidos de que para la comprensión de la salud mental y el desarrollo del ser humano es necesario conocer y enfatizar  las condiciones sociales, económicas, políticas y culturales, tomando en consideración  la relación  individuo-sociedad y superando la  concepción del psiquismo del individuo aislado.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Todo trauma es “psico”; es decir, que  lo que caracteriza al trauma social- a diferencia del físico o psicológico- es la herida que más allá de causar un daño con emociones negativas o dolorosas,  pone en riesgo el bienestar de un grupo social, de diversas partes de la sociedad o de una población en su conjunto. No sólo se trata de los acontecimientos en sí mismos, sino de los efectos del impacto de la tragedia y de los significados que se les atribuyen según las creencias, que dan o no sentido a la condición del trauma. En particular el miedo intenso cuando se es víctima o testigo de un hecho vinculado a la muerte, a la pérdida o gran sufrimiento de otro ser humano, seres queridos, o de personas de la comunidad en la que se vive, también provoca un trauma social innegable.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El choque  y los efectos del estrés post-traumático y aumento de enfermedades caracterizan al siglo XXI como una era de “lo extremo y catastrófico” (2)  El síntoma social del trauma resulta entonces cuando estos hechos excepcionales o noticias trágicas se vuelven experiencias sociales habituales en ciertas poblaciones, nacionales e internacionales. Los procesos sociales e históricos traumáticos  afectan a poblaciones ya de por sí caracterizadas con síntomas o patologías, las cuales no solo no disminuyen con el tiempo sino que aumentan progresivamente con el paso de los años.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Situación Actual. La Fractura. México tiene 120 millones de habitantes, y una historia antigua con el esplendor de la multiculturalidad  y varias guerras: el trauma social de origen la conquista; la guerra de independencia, las defensas ante invasiones extranjeras y una revolución social.  Es un  pueblo con tradición de gente trabajadora, creativa, artesanal, de lucha, que ahora se encuentra  en las peores condiciones sociales en “tiempos de paz aparente”
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La situación de inseguridad es continua; la estrategia del Estado para su legitimización en los últimos tres periodos de gobierno, estableció una política de violencia y terror como pretexto para combatir el narcotráfico y delincuencia organizada, propiciando la militarización del país, el surgimiento de grupos paramilitares y la consecuente violación a derechos humanos de la población, con la utilización de prácticas como el “terrorismo mediático” para distorsionar la opinión pública y respaldar los intereses económicos y políticos de ciertos grupos de poder (3)  y la  “doctrina del terror”(4) dejando cadáveres decapitados y cuerpos fragmentados envueltos y tirados; como si la muerte en sí misma no fuera suficiente, crímenes y asesinatos impunes, fosas clandestinas, decomisos, secuestros, desapariciones forzadas, extorsiones a todo tipo a comercios y personas; que han  afectado notablemente a la sociedad, a grupos determinados y a las familias en concreto.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La pobreza se ha agudizado. El salario mínimo que gana una persona en México es equivalente a 4 euros diarios. El país bajó en tan solo un año (2013-2014) diez lugares en el nivel de desarrollo humano según la ONU. (5) (6) No hay posibilidades de movilidad de la colectividad para mejorar el nivel  social y económico como anteriormente ocurría a través de la educación, sino que ahora el mecanismo de ascenso social es través de ingresar al narcotráfico. La desigualdad en los ingresos es  mayor en América Latina, que en el resto del mundo. Las crisis financieras en Estados Unidos sobre todo la del 2009 extendieron la brecha de la desigualdad. El vecino del Norte es el país con mayor consumo de drogas ilegales que necesariamente pasan y se producen en territorio mexicano. Ante un viejo mundo moderno sin muros ni fronteras, el muro construido para impedir el tránsito de personas indocumentadas en la frontera norte de nuestro país, no ha impedido el paso de las drogas
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La violencia existe en forma de micro guerras declaradas por parte del Estado hacia el narcotráfico y el crimen organizado, es una amenaza a la situación existencial, manifestada en  tragedias cotidianas, que por repetidas afectan la manera en que es percibida la realidad exterior, en particular la herida que una experiencia difícil o excepcional deja en las personas; y al hecho de que estos procesos dejan afectada a toda nuestra población. Las consecuencias para la salud mental o psicosomática se vuelven invisibles, las personas defensivamente aprenden a vivir deprimidas, estresadas y frustradas dando como resultado una baja en su economía, por ausentismo a sus centros de trabajo, por toda clase de alteraciones hacia el interior del grupo familiar; quedando todo como una suerte de resignación y aislamiento contenidos en el espacio del trauma social.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
              Consecuencias sociales. Las estadísticas sobre los hogares que tuvieron al menos una víctima de delito y el de la población que ha sido testigo de hechos trágicos,  se ha incrementado de tal manera, que se ha vuelto parte del espacio y del tiempo cotidiano. Existe una sensación generalizada de impotencia para poder asumir el cuidado, la defensa y la sobrevivencia personal y de los demás, la mayoría de las personas manifiestan tener desconfianza en la impartición de justicia y en las instancias de la seguridad pública, dañando el bienestar, la dignidad y la esperanza de un cambio en la población
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          A lo anterior se suma el dolor social,  fundamentalmente por el miedo que  también de manera invisible aumenta y se convierte en algunos en  pánico y en terror a sufrir un daño, esta es la forma en que se instaura la “cultura del terror” una forma de control, donde la población civil queda en medio de las estructuras de protección  del Estado incapaces de ofrecer seguridad, y por otra parte del crimen organizado y el narcotráfico.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Si aún es válido hablar de clases sociales en México, todas han tenido que hacer cambios perceptibles de rutinas en su lucha por la supervivencia diaria, como salir sin pertenecías u objetos de valor, evitar acudir a cajeros automáticos o no salir por las noches, a menos que sea muy necesario y acompañado, idear estilos seguros de conducir el auto, o al tomar taxis, comprar aditamentos de localización, privatizar calles o vías públicas, contratar seguridad privada, colocar cerraduras electrónicas, rejas y bardas, utilización de artículos de defensa personal (gas pimienta, paralizador eléctrico) perros guardianes; el aprendizaje de artes marciales, especialmente por las mujeres jóvenes (7)  y aumento de utilización de teléfonos celulares hasta en población infantil.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Otra alternativa ha sido buscar resguardo en las tradiciones, fiestas y religión, en la intensificación del contacto con la familia y entre los seres queridos, fomentando el estar más “apegados”, más al pendiente, estableciendo redes de comunicación de cuando se sale y llega algún lugar, o quedarse a dormir en casa de amistades y familias para evitar la salida de noche. Los habitantes más pobres si bien siempre han vivido bajo situaciones de alto estrés y violencia, no pueden implementar todos estos aditamentos por razones económicas, aunque a veces lo hacen sacrificando necesidades más básicas.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          A pesar de estos esfuerzos, también observamos en la ciudadanía en general una actitud defensiva evasiva, “la memoria del olvido” (8) el olvido de los recuerdos dolorosos para reprimir/ ocultar el sentimiento íntimo y social de vulnerabilidad, injusticia, inequidad, impotencia, y desproporción.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Otra defensa es  la negación, por ejemplo cuando las personas al hacer la narración de los hechos, le restan importancia al acto violento, o cuando expresan conformidad, costumbre y hasta se congratulan de que el riesgo no puso en juego la vida, en que los daños sean mínimos, todos tenemos como regla aprendida de voz en voz, entregar las pertenencias, obedecer y someterse al agresor con tal de salvar la vida y evitar huellas permanentes de maltrato físico en el cuerpo. Así esta realidad queda disociada por un lado y exonerada por otro, o aparecen síntomas colectivos, como un estado depresivo, apático o irascible, con enfermedades físicas agregadas. Situación que queda convenientemente inapreciable en los temas de las prioridades educativas, económicas, políticas, de salud  y cultura que por ahora determinan el modelo de organización del Estado.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como contraparte de estas variables de pobreza, inseguridad y violencia, han surgido diferentes movimientos de protesta e indignación, en movimientos  y redes sociales, así como organismos de derechos humanos. (9) enfocados a la re-unificación de los tejidos sociales. Hay organismos de derechos humanos  que se ocupan de dar ayuda jurídico-asistencial y de preservación de la vida, en donde tanto los afectados como los defensores no suelen tener voz, o espacio para la expresión o elaboración del trauma.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
              Comprensión psicodinámica y social del trauma. Aportación del psicoanalista. El trauma social también pasa inconscientemente de generación en generación. ¿El cómo?, es un desafío para la comprensión de los efectos y el impacto en la subjetividad individual y colectiva. Se afirma que los efectos del trauma persisten en la segunda y  tercera generación de familiares de víctimas. (10 11 12) Actualmente se sabe por la teoría del apego, que la segunda generación está en mayor riesgo de  presentar patología.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Cuando la violencia se institucionaliza, el deterioro producido a personas específicas en circunstancias particulares, se generaliza de manera imperceptible a los miembros de la sociedad en su conjunto, a las estructuras que los albergan y a las normas que rigen su convivencia,. ”Se trata de un cambio que altera profundamente a la institucionalidad política, social y cultural y por ello no puede ser pensado sólo en relación a las víctimas directas” (13)
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En el Seminario de Sociopsicoanálisis México, hemos visto como psicoanalistas la necesidad, de ampliar nuestra visión más allá del consultorio y la práctica privada, ofreciendo un espacio de reflexión para analizar el fenómeno emocional, social y económico, del trabajo diario de quienes atienden a personas que han sufrido trauma,*mediante  sesiones grupales de dos horas por semana, ofreciendo una escucha analítica, contención, sostenimiento y  apoyo, con el fin de dar voz a sus experiencias traumáticas, a la elaboración y a la restauración de la memoria, a la integración de las vivencias que enfrentan en sus espacios de trabajo, manteniendo una visión crítica respecto a su marco ideológico, apoyando su firme convicción de cambio social y cultural, además de fomentar el desarrollo a pesar de las adversidades.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Notando que en estos grupos se presenta como sintomatología una disociación entre la demanda emocional apabullante y la respuesta transferencial desbordada o masiva, entre lo doloroso de la experiencia y el trabajo que se vuelve desgastante- burocrático o entre el estado de salud (los padecimientos psicosomáticos) y su relación con el trabajo, que causa desgaste profesional.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Este trabajo es una variante particular a lo que se conoce como “Ayudando a los ayudadores” (Help for  the Helpers) (14) se vuelve un  trabajo en cadena: los usuarios con una escucha diferente por parte de quienes les atienden y  participan en los grupos de apoyo; estos profesionistas a su vez con la escucha analítica por parte de nosotros, y nosotros en supervisión de grupo en una supervisión de pares (“peer supervision”) dentro  del seminario. Lo que nos permite reconocer  la magnitud de lo perdido y lo destruido como personas y como sociedad, tanto como lo que aún sigue vivo en los participantes, en un proceso colectivo de re-significación de la situación emocional. Trabajar el impacto social, explicitar el miedo y buscar  apoyo en relaciones significativas. Los participantes muchas veces encuentran una salida real para enfrentar lo adverso y traumático, y para tomar su vida y emociones en sus manos, con miras al fortalecimiento personal y social que deja toda crisis.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
              Conclusión El reto para el psicoanálisis es precisamente la época actual, globalizada, interconectada y turbulenta que alienta no sólo el consumismo, el mercantilismo, el uso irracional de la tecnología, para crear la ilusión de que se aminora el encierro en sí mismo y de que hay una mejora económica, sino la violencia y la irracionalidad de las potencialidades humanas por la ambición de dinero y poder, produciendo lo que hoy llamamos trauma social que nos afecta hasta en la intimidad intersubjetiva que se construye dentro del consultorio, y es necesario hacer una cuidadosa observación de la condición de trauma, más allá de un síntoma de neurosis.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Bibliografía
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          (1) Sachs J. La economía de la felicidad. El País. Madrid, 4 de septiembre de 2011; p. 10.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (2) Hobsbawm E. La historia del siglo XX. La era de los extremos. Edit. Crítica. Buenos Aires 1998.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (3) Carlos Fazio. Terrorismo Mediático. La construcción social del miedo en México. Edit. Debate. México 2013  
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (4) Klein N. La doctrina del shock, Editorial Paidós. México 2007
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (5) El Informe sobre Desarrollo Humano 2014, indica que México se ubicó en el puesto 71 de 187 países. http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=428202#sthash.h2ns99hT
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (6) Índice de Desarrollo Humano. ONU. (IDH) es un indicador del desarrollo humano por país, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Se basa en un indicador social estadístico compuesto por tres parámetros: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (7) Encuesta nacional de victimización y percepción sobre seguridad pública (marzo de 2014) INEGI
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (8) Lechner N. Las sombras del mañana. La dimensión subjetiva de la política. LOM Ediciones. Santiago de Chile (2002).
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (9) Directorio de Organismos de derechos Humanos en México. http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/cont/28/pr/pr41.pdf
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (10) Araujo, O., Desatnik, G. &amp;amp; Fernández, L Frente al silencio: Testimonios de la violencia en América Latina. México: Universidad Autónoma Xochimilco e Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia. 1999
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (11) Díaz, M El Daño en Niños y adolescentes: Proceso de transmisión generacional (Documento de trabajo) E. ILAS. Santiago de Chile. 1992
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (12) Kovalskys, J. (1999). Violencia en la familia: Los mandatos ocultos de la violencia política. En O. Araujo, G. Desatnik &amp;amp; L. Fernández (Eds.), Frente al silencio: Testimonios de la violencia en América Latina. México: Universidad Autónoma Xochimilco e Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia. 1992.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (13) Becker D y Lira E. Derechos Humanos: Todo es según el dolor con que se mira. E.ILAS. Santiago de Chile.1989.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          (14) Rothschild B; Rand M. Help for the Helper: The Psychophysiology of Compassion, Fatigue and Vicarious Trauma.E. Norton Professional Books. (2006)
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/7bd19557/dms3rep/multi/flores+-+copia.jpg" length="677194" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Mon, 14 May 2018 18:47:18 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.semsoac.com.mx/la-invisible-realidad-individuo-sociedad</guid>
      <g-custom:tags type="string">Psic. Patricia González Duarte,Psico. Guadalupe Sánchez Enríquez,LA INVISIBLE REALIDAD INDIVIDUO-SOCIEDAD,Ensayo</g-custom:tags>
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    </item>
    <item>
      <title>Derrumbe Mental: Pérdida y Trauma, una ilustración del Apego Desorganizado.</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/derrumbe-mental-perdida-y-trauma-una-ilustracion-del-apego-desorganizado</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Comprensión Integrativa y Dinámica de la Psicopatología para los Clínicos.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Sonia Gojman de Millán y Salvador Millán.
          &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Seminario de Sociopsicoanálisis A.C.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Cada vez es más claro y reconocido, en el medio psicoanalítico, que los pacientes limítrofes y con patología severa fueron en su pasado frecuentemente víctimas de abuso o estuvieron sujetos a experiencias traumáticas extremas; generalmente no las recuerdan conscientemente y/o no las pueden formular verbalmente.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La técnica integra hoy en día de manera fundamental, como estrategia terapéutica, el ir dilucidando el significado del lenguaje no verbal y no rara vez actuado por el paciente dentro de la relación con el terapeuta, como un recurso comunicativo, un intento de transmitir el estado mental fragmentado que como víctima adoptó para poder sobrevivir.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Las huellas neurológicas-cerebrales-que esas experiencias traumáticas -no integradas a la conciencia- han sido por su parte cada vez más reconocidas en estudios de pacientes limítrofes (Siegel, 2003), con predisposición al Stress post traumático (Van der Kolk, 2003) y a ser violentos (Schore, 2003).
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Una comprensión neurobiológica del desarrollo, la salud mental y el poder de las relaciones para nutrir y curar la mente está siendo implementada.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          El proceso de integración neuronal se concibe como la manera central en la que el cerebro crea ligas funcionales haciendo conexiones neuronales entre regiones dispares (Siegel, 2003). La relación terapéutica permite precisamente que las fibras integrativas crezcan y por tanto se logre alcanzar nuevas habilidades.  Se destaca la importancia que tiene para el funcionamiento cerebral la capacidad para integrar el hemisferio izquierdo con el derecho a través de estructuras neuronales en las que uno se relaciona con el aquí y el ahora y el otro con las experiencias pasadas, con el lenguaje y la memoria. El mayor desarrollo, desde el punto de vista orgánico, implica alcanzar la coherencia entre facetas distintas, una complejidad armoniosa cada vez mayor. La falta de desarrollo, por el contrario, implica precisamente la imposibilidad de integrar, separando las experiencias, fragmentándolas sin llegar a establecer las conexiones complejas; es rigidez en las conexiones. En algunas de las estructuras centrales que conectan un lóbulo con el otro (la amígdala, el cuerpo calloso y las orbito frontales) -y por tanto centrales a la integración de las capas superiores- se localizan las emociones, que son las que permean, armonizan o integrar; pero la ansiedad y el miedo rigidizan, aíslan.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Las experiencias traumáticas repetidas tienen un efecto negativo sobre la vida emocional de las personas afectando estructuras neuronales, básicamente impidiendo su integración.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          La terapia analítica, como modelo de relación entre dos personas, puede ser efectiva en la medida en que ofrezca un ambiente de seguridad, que favorezca un intercambio integrador. Se necesita de hecho que ese intercambio involucre tanto la comunicación consciente, como la no consciente o emocional de ambos participantes; en ella intervienen el hemisferio derecho de uno con el derecho del otro y el hemisferio izquierdo con el izquierdo del otro. En los casos que han padecido trauma repetido, la relación terapéutica tiene que permitir y comprender que la persona entra en estados muy desagradables de sufrimiento –para recobrarlos de la fragmentación- y acompañarlo, si es posible ofreciéndole técnicas de relajación que pudieran aliviar o disminuir el sufrimiento para ir poco a poco haciendo que estas experiencias sean llevaderas, y a la larga lograr integrarlas coherentemente hasta convertirse en narrativas cargadas emocionalmente pero que no lleguen a la desregulación. Se trata de conseguir que el paciente pueda establecer su capacidad de integrar elementos diversos de su experiencia en forma armoniosa.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Esto sugiere que el compartir interpersonal de la experiencia interna solo en palabras, puede que no sea la característica nuclear del proceso curativo en terapia. Ese compartir puede requerir una gama de modalidades representacionales, divididas en el nivel más básico entre lo no verbal y lo verbal. La sensación de seguridad, el ambiente de sostén de un apego seguro dentro de la relación terapéutica, puede ser esencial para que esos procesos integrativos ocurran, finalmente, dentro de la mente de la persona traumatizada (Siegel, 2003).
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Es en base a investigaciones de la teoría del apego, en estudios prospectivos y longitudinales (Grossman, Grossman &amp;amp; Kindler, 2005; Sroufe, Egeland, Carlson &amp;amp; Collins, 2005; Main &amp;amp; Hesse, 1990; Steele &amp;amp; Steele 2005; van Ijzendorn, 1995) que se ha podido documentar la importancia de las huellas de las primeras experiencias, reales y cotidianas con los padres o cuidadores principales que el psicoanálisis rastreaba retrospectivamente en los consultorios
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          El planteamiento central de Bowlby, como teórico de las Relaciones Objétales, fue que la motivación emocional principal en la vida humana es el deseo de formar y mantener relaciones con otros. La Teoría del Apego subraya el valor que estas relaciones representan etológicamente para la supervivencia en general, pero aún más en el caso del infante con su cuidador principal.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Bowlby dirigió la atención sobre los fenómenos intergeneracionales, sobresaltando cómo la influencia social puede ser tan importante, si no es que más que las influencias genéticas. Se sabe de hecho hoy en día incluso que las predisposiciones genéticas requieren de un disparador o estímulo en la experiencia real para manifestarse y establecerse en los hechos, incluso en otras especies.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          En principio son generalmente las madres las que son ese “otro” con quien se relaciona primeramente un infante. Con el tiempo los padres, los abuelos o cualquiera que lleve a cabo una relación de cuidado, llegará a ocupar para él el foco de atención de sus necesidades de relación.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Bowlby incorporó de la teoría psicológica cognitiva el término “Modelos de Funcionamiento Interno” para referirse al proceso a través del cual los niños llegan (en el mejor de los casos) a representaciones internas “tolerablemente precisas” de sus experiencias de relaciones.  
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Estos modelos de funcionamiento fungen como guías de la percepción de sí mismo y de los otros, incluyendo las estrategias para cómo interpretar las emociones negativas e involucrarse en estrategias de conducta para enfrentarlas.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Una contribución muy importante de la Teoría de Bowlby (1969/1982) ha sido el insight de que todos los niños establecen una relación de apego con su cuidador aun cuando el cuidado que reciban esté severamente comprometido. Como otros primates, los infantes humanos recurren a adultos que les resultan familiares cuando enfrentan peligros reales o imaginarios (Bowlby 1969/1982). Sin embargo, los infantes que han sufrido abuso por parte de su cuidador se encuentran a sí mismos en “un conflicto sin solución” (Main &amp;amp; Hesse, 1990): La persona que debería ser su refugio de seguridad es al mismo tiempo amenazante. Esta experiencia suele tener un profundo impacto sobre la relación de apego que se está desarrollando. Los estudios de niños maltratados han encontrado que muchos de ellos exhiben durante el procedimiento de laboratorio de la situación extraña de Ainsworth, formas anómalas de conducta de apego hacia sus padres (Carlson, Cicceti, Barnet, &amp;amp; Braunwald, 1989; Egeland &amp;amp; Sroufe, 1981; Lyons-Ruth, Connell, Zohl, &amp;amp; Stahl, 1987). En base a esas observaciones Main y Solomon (1986) propusieron añadir a las tres categorías tradicionales -seguro, resistente y evitativo- una cuarta categoría, la del apego desorganizado. Los infantes que presentan apego desorganizado en la situación extraña, tienen un pronóstico de probable patología psiquiátrica severa en su desarrollo posterior, como se los ha visto evolucionar en estudios longitudinales (Carlson, 1998).
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Se ha encontrado, sin embargo, que algunos de los infantes de padres no maltratadores pueden mostrar también apego desorganizado. Se ha visto (Main &amp;amp; Hesse, 1990) que cuando los padres muestran signos de “desorganización mental y desorientación al hablar” durante la Entrevista de Apego Adulto (AAI) de sus propias experiencias traumáticas, como lo son las pérdidas o el abuso y aun cuando no los maltraten, sus infantes suelen presentar apego desorganizado. De manera que la conducta de los padres que resulta amenazante, no necesariamente implica maltrato o abuso sino también puede ser su propia conducta atemorizadas o incluso cuando los muestran disociados, conductas que cuando aparecen en las observaciones en casa han sido a su vez descritas y sistemáticamente evaluadas (Main &amp;amp; Hesse, 1990). Pueden por lo tanto ser amenazantes en sí mismas, o conductas que muestran a los padres amenazados. Estas conductas advertidas en observaciones de la crianza en casa, constituyen de hecho el vínculo causal entre lo que el sistema de la entrevista de apego adulto llama trauma no- resuelto en el adulto y el apego desorganizado del infante, como se exhibe en el procedimiento de la situación extraña de Ainsworth, dos herramientas cruciales en la investigación del apego.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          El procedimiento de laboratorio de la situación extraña de Ainsworth y cols. (1978) es una valoración estandarizada que consiste de ocho episodios breves diseñados para activar gradualmente la conducta de apego del infante de 11 a 18 meses, por medio de separaciones y reuniones entre el infante y la madre (o cuidador principal). Las diferencias individuales en la relación de apego son calificadas respecto a la capacidad del infante para recobrar la tranquilidad en la presencia de la madre cuando está estresado y utilizar a la madre como una base segura para explorar.  Basándose en los patrones de la conducta de los infantes a lo largo de todo el procedimiento, las diadas infante-madre son asignadas a una de 4 categorías: segura, ansiosa-evitativa, ansiosa-resistente o desorganizada-desorientada (Ainsworth et al., 1978; Main &amp;amp; Solomon, 1990).
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          La Entrevista de Apego Adulto (George, Kaplan &amp;amp; Main, 1985/1996; Gojman, 2004/2005/2010; Gojman et al, 2008) es una entrevista semi-estructurada que se centra en las descripciones y evaluaciones de las experiencias tempranas del individuo y los efectos de estas experiencias en su personalidad y funcionamiento actuales (George Kaplan &amp;amp; Main, 1985/1996). La entrevista se graba y transcribe literalmente. Basándose en calificaciones de 9 puntos de lo que se llama “experiencias inferidas de la infancia” y los “estados de la mente presentes”, las transcripciones se clasifican en una de 5 categorías, tres organizadas: la segura-autónoma, la descartante y la preocupada-embrollada y dos desorganizadas: la no-resuelta y la no-se-puede-clasificar (Main, Goldwyn &amp;amp; Hesse 1984/1998).  Lo medular de las clasificaciones es la calidad del discurso, el grado en que la comunicación es colaboradora y ofrece una visión coherente y fluida de la experiencia del entrevistado (Main, Goldwyn &amp;amp; Hesse, 1984/1998).
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Esto se logra fundamentalmente haciendo al inicio de la valoración un desglose claro y propositivo entre lo que se llama “la conducta inferida de los padres” del entrevistado durante la infancia, que corresponde a lo que el/la juez- quien califica- considera está fundamentado en las respuestas y, por otra parte, lo que piensa el entrevistado que fue su experiencia con sus padres durante la infancia, y que puede ser equivalente o totalmente distinto. La forma en coinciden o no estos dos puntos de vista en las respuestas, como y están estructuradas y la veracidad o no que traducen, se llama en el sistema “estados de la mente presente” y son los que indican la categoría de la transcripción como un todo.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Se identifica como “no resueltas” a las respuestas que al tratar experiencias potencialmente traumáticas, como lo son las pérdidas por muerte y el trauma o abuso, evidencian la presencia constante de procesos desorganizados o desorientados respecto a la pérdida o el trauma, con caídas en el monitoreo del razonamiento, como cuando indican que quien responde no cree que la persona esté muerta; cuando muestran tener la sensación de haber sido causante de una muerte donde no hay causa material que lo justifique; cuando hay indicios de confusión entre la persona muerta y uno mismo(a); cuando presenta desorientación con respecto al tiempo o el espacio; cuando hace afirmaciones psicológicamente confusas. También cuando se presentan caídas en el monitoreo del discurso durante las discusiones de una pérdida, o la de experiencia traumática, presentando atención desacostumbrada a los detalles del suceso; fraseado poético elogioso o funerario; cuando presenta silencios prologados (no presentes en el resto de la transcripción), o como índices menores la presencia de frases inconclusas, alejamiento repentino del tópico o invasiones a otros tópicos de información respecto a la muerte. También cuando se reportan respuestas conductuales desorganizadas o desorientadas, como respuestas extremas o de redirección de la aflicción que sucede al duelo.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
           
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Al valorar las respuestas en relación a abuso o maltrato, quien califica tiene que tener indicios de que en la experiencia inferida se fundamentan experiencias severas para después valorarlas como no-resueltas cuando presentan negaciones no-exitosas de lo acaecido en la experiencia de abuso; sentirse causante del abuso y merecerlo en base a ideación irracional; cuando presentan discurso desorientado, confuso o cuando se teme que la figura abusiva se apodere de la interlocutora.  
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Siendo éstos los lineamientos generales de como se suele manifestar en la Entrevista de Apego Adulto, los estados de la mente “no-resueltos” en base al sistema de calificación de la misma, se mostraron durante la presentación , algunos ejemplos tomados de la investigación transgeneracional de apego realizada por el Seminario de Sociopsicoanálisis en díadas Mexicanas (Gojman et al., 2012); con la intención de que los clínicos y analistas puedan reconocerlos como  evidencias del proceso de fragmentación mental que conllevan y la dinámica destructiva que, lleva a las víctimas de trauma severo,  además de los síntomas que frecuentemente presentan ellos mismos a conducirse, en forma amenazante-amenazada con su descendencia, transmitiendo a la siguiente generación los estragos de patología como secuela de las experiencias traumáticas.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Se mostraron también algunos ejemplos de las manifestaciones conductuales de los infantes en la situación extraña, que traducen el miedo primario al cuidador principal y que se identifican cuando muestran el despliegue simultáneo de conducta contradictoria; el despliegue de conductas contradictorias en secuencia rápida; Inmovilidad de 30 segundos o más o congelamiento de 15 segundos o más; índices directos de confusión o aprehensión; movimientos anómalos, posturas anómalas: estereotipias, movimientos desincronizados en el tiempo. NOTESE que las dificultades neurológicas (autismo, Down), lesiones cerebrales e intervenciones farmacológicas pueden producir algunos de estos efectos– pero en muestras de bajo riesgo son específicas hacia un progenitor en particular.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Se presentaron ejemplos tanto de respuestas no-resueltas (UD) por pérdidas o trauma en adultos y fragmentos de videos con respuestas desorganizadas de los infantes (D) y concluimos con Siegel (2003, p 52-53-traduccion S. Gojman) que: “La resolución del trauma puede ser vista como el permitir a la mente que recupere el proceso natural de integración de procesos a través del tiempo y de los estados de la mente. La resolución exitosa crea un sentido profundo de coherencia dentro del individuo… El nuevo nivel de coherencia mental puede ser revelado dentro de la narrativa autobiográfica en el que las experiencias pasadas y su impacto sobre el funcionamiento presente “hacen sentido” y permiten a la mente crear esperanza en el futuro. El individuo va de ser víctima pasiva del trauma hacia ser el autor activo de la historia presente de su vida. La coherencia integrativa no es la meta final, sino es un proceso que permite a la persona involucrarse en un espontáneo y flexible fluir de energía e información dentro de la mente al igual que dentro de conexiones significativas y vigorizantes con otros.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          La comprensión neurobiológica del desarrollo, la salud mental y el poder de las relaciones para nutrir y curar la mente nos permite estar en la posición de basar nuestros esfuerzos clínicos en un fundamento científico que sostiene el tan importante trabajo que realizamos como terapeutas con la vida subjetiva de las personas al tratar de ayudarlos a aliviar.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Necesitamos comprender como la mente y el cerebro funciona, como cuando sabemos la diferencia entre la memoria implícita y la explicita, para ayudar a las personas a darle sentido a sus mundos internos y a sus acciones interpersonales. Cuando los ayudamos a centrar su atención tanto en el-aquí-y-el-ahora como en la integración del pasado, el presente y el futuro, podemos promover un autoconocimiento coherente con sentido profundo. El centrarnos en conectar capas de experiencias subjetivas internas a lo largo de la vida no es una aventura ociosa, sino un proceso de integración neurológicamente basado que permite que las potencialmente activadas representaciones del cerebro sean capaces de tener una corriente fluida y adaptativa en tanto que la mente es creada. En los casos de trauma, rigideces a esta corriente de energía e información se han desarrollado como adaptaciones que pueden conducir a varias dificultades cuando la mente corre hacia los extremos sea del orden y uniformidad, o de rigidez y caos. Una oscilación entre estos dos polos impide al individuo alcanzar estados complejos internos o interpersonales que pueden ser vistos como la esencia de la salud mental. Nuestro papel al tratar a individuos con trauma no resuelto tiene claramente implicaciones importantes para las generaciones venideras. La investigación de apego ha señalado el camino hacia la idea de que, si un individuo tiene trauma o duelo no resueltos, ambas condiciones que sabemos son tratables, entonces necesitamos aprestarnos a facilitar los procesos innatos de curación del individuo de manera que podamos intentar ayudar no solo a esta generación sino también al bienestar de las generaciones futuras.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Referencias Bibliográficas.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Ainsworth, M. D., Blehar, M. C., Waters, E., &amp;amp; Wall, S. (1978). Patterns of attachment. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Bowlby, J. (1969/1980). Attachment and loss: Vol. 1. Attachment (2nd Ed.). New York: Basic Books.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Carlson, E.A. (1998). A prospective longitudinal study of attachment disorganization/disorientation. Child Development, 69, 1107- 1128.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Carlson., Cicchetti, D., Barnett, D., &amp;amp; Braunwald, K. (1989). Disorganized/disoriented attachment relationships in maltreated infants. Developmental Psychology, 25, 525-531.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Egeland, B., &amp;amp; Sroufe, L.A, (1981). Developmental sequelae of maltreatment in infancy. In R. Rizley &amp;amp; D. Cicceti. Eds. Developmental perspectives in child maltreatment. San Francisco: Jossey-Bass. PP. 77-92.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Gojman, S. (2004/2005, versión 7.2, agosto 2010). Sistemas de Calificación y Clasificación de la Entrevista de Apego Adulto. Manuscrito no publicado. Semsoac México. Traducción al español de Main, M., Goldwyn, R., &amp;amp; Hesse, E. (2002, versión 7.2, julio 2003). [Translation of the Adult Attachment Scoring and Classification System. Unpublished manuscript, Department of Psychology, University of California, Berkeley, CA].
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Gojman, S., Millán, S., Carlson, E., Sánchez, G., Rodarte, A., &amp;amp; González, P., Hernández, G. (2012a) Intergenerational Relations of Attachment, A Research Synthesis of Urban/Rural Mexican Samples. Attachment and Human Development 14 (6) pp 553-566, en prensa diciembre 2012.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Grossmn, K., Grossman K.E &amp;amp; Kindler H. (2005). Early care and the roots of attachment and partnership representations. Longitudinal studies. In
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Grossman, K.E., Grossman, K. &amp;amp; Watters. Eds. Attachment from infancy to adulthood. The major longitudinal studies. Chapter 5. The Guilford Press. New Yok London. 2005. Pp 98-136.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Lyons-Ruth, K., Connell, D.B., Zohl, D., &amp;amp; Stahl, J. 1987. Infants at social risk: relations among infant maltreatment, maternal behavior and infant attachment behavior. Developmental Psychology, 23, 223-232.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Main, M., Goldwyn, R., &amp;amp; Hesse, E., (1985-1996, 1998, 2002), Adult Attachment Scoring and Classification System. Unpublished Manuscript, University of California at Berkeley, Version 7.1 September 2002, U. New Mexico.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Main M &amp;amp; Hesse E. (1990). Parents unresolved traumatic experiences are related to infant disorganized attachment status: Is Frightened and/or Frightening Parental Behavior the Linking Mechanism? In Ed. M.T. Greenberg, D Cicchetti and M.G.: Attachment in the Preschool Years: Theory, Research and Intervention. Commings University of Chicago Press. pp 161-182.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Main M &amp;amp; Solomon J.  (1986). Discovery of a new insecure, Disorganized/Disoriented attachment pattern. In: Affective Development in Infancy, Ed T.B. Brazelton and M. Yugman, Norwood, NJ: Ablex, pp 95-124.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Main, M., &amp;amp; Solomon, J.  (1990). Procedures for identifying infants as disorganized/disoriented during the Ainsworth strange situation.  In M. T. Greenberg, D. Cicchetti &amp;amp; E. M. Cummings (Eds.). Attachment in the preschool years (pp. 121-160).  Chicago: University of Chicago Press.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Schore, A. N. (2003). Early relational trauma. Disorganized attachment and the development of a predisposition to Violence. Solomon, M. &amp;amp; Siegel, D. 2003 In Eds. Healing trauma. Attachment, mind body and brain. Norton &amp;amp; Company. NY, London. Pp 107-167.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Siegel, D. (2003). An interpersonal Neurobiology of Psychotherapy. The Developing Mind and Resolution of Trauma. Solomon, M. &amp;amp; Siegel, D. 2003 In Eds. Healing trauma. Attachment, mind body and brain. Norton &amp;amp; Company. NY, London. pp 1-56.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Solomon, M. &amp;amp; Siegel, D. (2003). Eds. Healing trauma. Attachment, mind body and brain. Norton &amp;amp; Company. NY, London.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Sroufe A, Carlson E, Levy A.K, &amp;amp; Egeland B (1999), Implications of attachment theory for developmental psychopathology, Development and Psychopathology Vol. 11:1, Cambridge University Press, NY, NY. USA. Pages 1-14.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Sroufe, A., Egeland, B., Carlson, E., &amp;amp; Collins, A. (2005). The Development of the person. The Minnesota Study of risk and adaptation from birth to adulthood. The Guilford Press. NY, NY.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Steele, H., &amp;amp; Steele M. (2005). Understanding and resolving emotional conflict: The London parent-child project. Chapter 6. In Grossman, K.E.,
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Grossman, K. &amp;amp; Watters. Eds. Attachment from infancy to adulthood. The major longitudinal studies. Chapter 5. The Guilford Press. New York London. Pp 137-164.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Van der Kolk, B.A. (2003). Post-traumatic stress disorder and the nature of trauma. In Solomon, M. &amp;amp; Siegel, D. 2003 In Eds. Healing trauma. Attachment, mind body and brain. Norton &amp;amp; Company. NY, London. pp 168-195.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Van Ijzendoorn M.H. (1995). Adult attachment representations, parental responsiveness, and infant attachment: A meta-analysis on the predictive
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          validity of the Adult Attachment Interview. Psychological Bulletin, 117, 387-403.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
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      <pubDate>Thu, 15 Feb 2018 19:03:26 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>MIEDO Y SOLIDARIDAD EN MEXICO. EL SHOCK DEL SISMO</title>
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      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;span&gt;&#xD;
    
          XX INTERNATIONAL FORUM OF PSYCHOANALYSIS Florence,
         &#xD;
  &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;span&gt;&#xD;
    
          Convitto della Calza - octubre 17-20, 2018
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Guadalupe Sánchez E.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Seminario de Sociopsicoanálisis A.C.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          México
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/span&gt;&#xD;
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   Name="List Bullet"/&gt;
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   Name="List Number"/&gt;
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   Name="List 2"/&gt;
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   Name="List 3"/&gt;
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   Name="List 4"/&gt;
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   Name="List 5"/&gt;
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   Name="List Bullet 2"/&gt;
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   Name="List Bullet 3"/&gt;
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   Name="List Bullet 4"/&gt;
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   Name="List Bullet 5"/&gt;
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   Name="List Number 2"/&gt;
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   Name="List Number 3"/&gt;
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   Name="List Number 4"/&gt;
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   Name="List Number 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="10" QFormat="true" Name="Title"/&gt;
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   Name="Closing"/&gt;
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   Name="Signature"/&gt;
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   UnhideWhenUsed="true" Name="Default Paragraph Font"/&gt;
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   Name="Body Text"/&gt;
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   Name="Body Text Indent"/&gt;
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   Name="List Continue"/&gt;
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   Name="List Continue 2"/&gt;
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   Name="List Continue 3"/&gt;
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   Name="List Continue 4"/&gt;
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   Name="List Continue 5"/&gt;
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   Name="Message Header"/&gt;
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   Name="Salutation"/&gt;
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   Name="Date"/&gt;
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   Name="Body Text First Indent"/&gt;
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   Name="Body Text First Indent 2"/&gt;
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   Name="Note Heading"/&gt;
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   Name="Body Text 2"/&gt;
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   Name="Body Text 3"/&gt;
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   Name="Body Text Indent 2"/&gt;
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   Name="Body Text Indent 3"/&gt;
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   Name="Block Text"/&gt;
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   Name="Hyperlink"/&gt;
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   Name="FollowedHyperlink"/&gt;
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   Name="Document Map"/&gt;
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   Name="Plain Text"/&gt;
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   Name="E-mail Signature"/&gt;
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   Name="HTML Top of Form"/&gt;
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   Name="HTML Bottom of Form"/&gt;
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   Name="Normal (Web)"/&gt;
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   Name="HTML Acronym"/&gt;
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   Name="HTML Address"/&gt;
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   Name="HTML Cite"/&gt;
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   Name="HTML Code"/&gt;
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   Name="HTML Definition"/&gt;
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   Name="HTML Keyboard"/&gt;
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   Name="HTML Preformatted"/&gt;
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   Name="HTML Sample"/&gt;
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   Name="HTML Typewriter"/&gt;
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   Name="HTML Variable"/&gt;
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   Name="Normal Table"/&gt;
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   Name="annotation subject"/&gt;
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   Name="No List"/&gt;
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   Name="Outline List 1"/&gt;
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   Name="Outline List 2"/&gt;
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   Name="Outline List 3"/&gt;
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   Name="Table Simple 1"/&gt;
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   Name="Table Grid 3"/&gt;
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   Name="Table Grid 4"/&gt;
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   Name="Table Grid 5"/&gt;
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   Name="Table Grid 6"/&gt;
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   Name="Table Grid 7"/&gt;
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   Name="Table Grid 8"/&gt;
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   Name="Table List 1"/&gt;
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   Name="Table List 3"/&gt;
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   Name="Table List 4"/&gt;
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   Name="Table List 5"/&gt;
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   Name="Table List 6"/&gt;
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   Name="Table List 7"/&gt;
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   Name="Table List 8"/&gt;
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   Name="Table 3D effects 1"/&gt;
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   Name="Table 3D effects 2"/&gt;
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   Name="Table 3D effects 3"/&gt;
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   Name="Table Contemporary"/&gt;
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   Name="Table Professional"/&gt;
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   Name="Table Subtle 1"/&gt;
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   Name="Table Subtle 2"/&gt;
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   Name="Table Web 1"/&gt;
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   Name="Table Web 2"/&gt;
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   Name="Table Web 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" SemiHidden="true" UnhideWhenUsed="true"
   Name="Balloon Text"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="Table Grid"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" SemiHidden="true" UnhideWhenUsed="true"
   Name="Table Theme"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" SemiHidden="true" Name="Placeholder Text"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="1" QFormat="true" Name="No Spacing"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" Name="Light Shading"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" Name="Light Grid"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" Name="Medium List 2"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" Name="Medium Shading 1 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" Name="Medium Shading 2 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" Name="Medium List 1 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" SemiHidden="true" Name="Revision"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="34" QFormat="true"
   Name="List Paragraph"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="29" QFormat="true" Name="Quote"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="30" QFormat="true"
   Name="Intense Quote"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" Name="Medium List 2 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" Name="Medium Grid 1 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" Name="Medium Grid 2 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" Name="Medium Grid 3 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" Name="Dark List Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" Name="Colorful Shading Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" Name="Colorful List Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" Name="Colorful Grid Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" Name="Light Shading Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" Name="Light List Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" Name="Light Grid Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" Name="Medium Shading 1 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" Name="Medium Shading 2 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" Name="Medium List 1 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" Name="Medium List 2 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" Name="Medium Grid 1 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" Name="Medium Grid 2 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" Name="Medium Grid 3 Accent 2"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" Name="Colorful Shading Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" Name="Colorful List Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" Name="Colorful Grid Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" Name="Light Shading Accent 3"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" Name="Light Grid Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" Name="Medium Shading 1 Accent 3"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" Name="Medium List 1 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" Name="Medium List 2 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" Name="Medium Grid 1 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" Name="Medium Grid 2 Accent 3"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" Name="Medium Grid 2 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" Name="Medium Grid 3 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" Name="Dark List Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" Name="Colorful Shading Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" Name="Colorful List Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" Name="Colorful Grid Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" Name="Light Shading Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" Name="Light List Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" Name="Light Grid Accent 5"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" Name="Medium Shading 2 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" Name="Medium List 1 Accent 5"/&gt;
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   Name="Subtle Emphasis"/&gt;
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   Name="Subtle Reference"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="32" QFormat="true"
   Name="Intense Reference"/&gt;
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   UnhideWhenUsed="true" Name="Bibliography"/&gt;
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   UnhideWhenUsed="true" QFormat="true" Name="TOC Heading"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="41" Name="Plain Table 1"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46" Name="Grid Table 1 Light"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="Grid Table 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="Grid Table 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="Grid Table 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="Grid Table 5 Dark"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="51" Name="Grid Table 6 Colorful"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52" Name="Grid Table 7 Colorful"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="Grid Table 1 Light Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="Grid Table 2 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="Grid Table 3 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="Grid Table 4 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="Grid Table 5 Dark Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="51"
   Name="Grid Table 6 Colorful Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52"
   Name="Grid Table 7 Colorful Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="Grid Table 1 Light Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="Grid Table 2 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="Grid Table 3 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="Grid Table 4 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="Grid Table 5 Dark Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="51"
   Name="Grid Table 6 Colorful Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52"
   Name="Grid Table 7 Colorful Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="Grid Table 1 Light Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="Grid Table 2 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="Grid Table 3 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="Grid Table 4 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="Grid Table 5 Dark Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="51"
   Name="Grid Table 6 Colorful Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52"
   Name="Grid Table 7 Colorful Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="Grid Table 1 Light Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="Grid Table 2 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="Grid Table 3 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="Grid Table 4 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="Grid Table 5 Dark Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="51"
   Name="Grid Table 6 Colorful Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52"
   Name="Grid Table 7 Colorful Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="Grid Table 1 Light Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="Grid Table 2 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="Grid Table 3 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="Grid Table 4 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="Grid Table 5 Dark Accent 5"/&gt;
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   Name="Grid Table 6 Colorful Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52"
   Name="Grid Table 7 Colorful Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="Grid Table 1 Light Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="Grid Table 2 Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="Grid Table 3 Accent 6"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="Grid Table 5 Dark Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="51"
   Name="Grid Table 6 Colorful Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52"
   Name="Grid Table 7 Colorful Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46" Name="List Table 1 Light"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="List Table 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="List Table 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="List Table 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="List Table 5 Dark"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52" Name="List Table 7 Colorful"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="List Table 1 Light Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="List Table 2 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="List Table 3 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="List Table 4 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="List Table 5 Dark Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="51"
   Name="List Table 6 Colorful Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52"
   Name="List Table 7 Colorful Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="List Table 1 Light Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="List Table 2 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="List Table 3 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="List Table 4 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="List Table 5 Dark Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="51"
   Name="List Table 6 Colorful Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52"
   Name="List Table 7 Colorful Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="List Table 1 Light Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="List Table 2 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="List Table 3 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="List Table 4 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="List Table 5 Dark Accent 3"/&gt;
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   Name="List Table 6 Colorful Accent 3"/&gt;
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   Name="List Table 7 Colorful Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="List Table 1 Light Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="List Table 2 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="List Table 3 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="List Table 4 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="List Table 5 Dark Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="51"
   Name="List Table 6 Colorful Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52"
   Name="List Table 7 Colorful Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="List Table 1 Light Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="List Table 2 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="List Table 3 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="List Table 4 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="List Table 5 Dark Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="51"
   Name="List Table 6 Colorful Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52"
   Name="List Table 7 Colorful Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="46"
   Name="List Table 1 Light Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="47" Name="List Table 2 Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="48" Name="List Table 3 Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="49" Name="List Table 4 Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="50" Name="List Table 5 Dark Accent 6"/&gt;
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  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="52"
   Name="List Table 7 Colorful Accent 6"/&gt;
 &lt;/w:LatentStyles&gt;
&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;!--[if gte mso 10]&gt;
&lt;style&gt;
 /* Style Definitions */
 table.MsoNormalTable
	{mso-style-name:"Tabla normal";
	mso-tstyle-rowband-size:0;
	mso-tstyle-colband-size:0;
	mso-style-noshow:yes;
	mso-style-priority:99;
	mso-style-parent:"";
	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
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	line-height:107%;
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	mso-ascii-font-family:Calibri;
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&lt;![endif]--&gt;  &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/span&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;a&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              “
              &#xD;
            &lt;i&gt;&#xD;
              
               Tiembla la tierra y el inconsciente hace temblar las consciencias
              &#xD;
            &lt;/i&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/a&gt;&#xD;
        &lt;i&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              ”
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/i&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Psicoanalíticamente pisar
tierra firme simboliza la base sobre la cual nos apoyamos y apoyamos las
realidades concretas de nuestra existencia, condición indispensable para el
equilibrio físico y psicológico. Cuando tiembla la tierra, el miedo es el
mecanismo de la defensa de la supervivencia y la principal emoción que se
activa.
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             Los daños y peligros se vuelven
de súbito reales.
              &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             El mayor impacto después
de un sismo es psicológico, que se vive dentro del cuerpo con manifestaciones
fisiológicas inmediatas. Un
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              TERREMOTO
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             es un movimiento violento de la energía que proviene de la profundidad de la
Tierra, imposible de predecir. La violencia del choque emotivo (shock) experimentado
por una consciencia excesivamente intelectualizada, egocéntrica, que toma
contacto brutal con la madre tierra, que derrumba lo creado tanto material como
psicológicamente constituye un derrumbe de la realidad.
              &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Como los niños pequeños, que evolutivamente viven miedos universales
básicos a morir, a caer, al abandono, a la orfandad, a la oscuridad, a crecer;
los ciudadanos están sujetos a la emoción reprimida del miedo a la soledad y el
aislamiento, al abandono, a la enfermedad, al amor y al dolor, o miedos
culturales aprendidos: al fracaso, al ridículo, a la pobreza, por no nombrar
los imaginarios. La angustia mortal que se experimenta, el temor a la
fragmentación, está incapacitada para expresarse en palabras, sólo de maneras
indirectas.
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             Ante la emergencia, los
ciudadanos logran conectarse con sus sentimientos, con su corazón y no solo con
su cabeza como venían haciéndolo. Los poderes del inconsciente y del
inconsciente social, no son de un manejo fácil. Pero eso ya lo sabíamos. Sin
embargo, cuando tiembla la tierra, el inconsciente hace temblar las consciencias.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;b&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/b&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;b&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              
               El simbolismo de la fecha
               &#xD;
              &lt;span&gt;&#xD;
              &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/b&gt;&#xD;
        &lt;b&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              &lt;br/&gt;&#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/b&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;b&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              &lt;br/&gt;&#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/b&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             En México se vivió en
septiembre de 2017, dos temblores. El primero, bastante fuerte, la noche del 7.
Los daños que causó los sufrió el México rural del sur, las comunidades pobres.
Y el segundo, tremendo, al mediodía del 19 de septiembre, en la misma fecha que
el terremoto del 19 de septiembre de 1985, una fecha mágico-traumática,
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              que activa automáticamente la memoria del cuerpo.
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             Todas las clases sociales se vieron afectadas, pero sobre todo la ciudad México
y las poblaciones del estado de Morelos, Puebla y Oaxaca donde además de la
pérdida de vidas humanas, se perdieron casas habitaciones y oficinas, se
dañaron cantidad de monumentos e iglesias, conventos y zonas arqueológicas,
patrimonio cultural de la nación.
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;br/&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
                                    
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;br/&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             La víspera del
temblor, se vivía en México un contexto de crisis económica, política, social y
humanitaria, que podría considerarse una situación de trauma social por el
clima de violencia e inseguridad caracterizada por el miedo justamente, a ser
robadas, abusadas, asesinados, o desaparecidos. El cúmulo de miedo. La autora
Joanne Bourke
             &#xD;
          &lt;a href="#_edn1"&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              &lt;span&gt;&#xD;
                &lt;span&gt;&#xD;
                  &lt;span&gt;&#xD;
                    
                  [i]
                 &#xD;
                  &lt;/span&gt;&#xD;
                &lt;/span&gt;&#xD;
              &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
          &lt;/a&gt;&#xD;
          
             concluye que el miedo es también un arma de dominación política y de control
social. Son diversos los autores que denuncian el uso político del miedo como
forma de control de la población, produciendo escenarios (no falsos) de
inseguridad ciudadana.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;a href="#_edn2"&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              &lt;span&gt;&#xD;
                
                [ii]
               &#xD;
              &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/a&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Me gustaría ilustrar
la presencia del miedo en el arte a través
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             de un cuento de 1953, que resulta profético y
vigente de
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             l escritor mexicano Juan Rulfo llamado El Día del Derrumbe donde describe
su recuerdo de un temblor del año anterior acaecido también en un mes de septiembre:
“
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Hasta
vi cuando se derrumbaban las casas como si estuvieran echas de melcocha; nomás
se retorcían así, haciendo muecas y se venían las paredes enteras contra el
suelo. Y la gente salía de los escombros toda aterrorizada corriendo derecho a
la iglesia dando de gritos” (El llano en llamas, 1953)
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             La gama
de emociones que se derivan a partir de lo que describe Rulfo en este párrafo, remite
a
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             un cúmulo de pérdidas:
el techo que cobija, con pertenencias y objetos significativos, documentos,
animales, la muerte de seres queridos. Rulfo continua en este cuento con la
conducta cínica de los funcionarios insensibles que acuden a la zona del
derrumbe.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Más allá del apoyo psicológico individual, la
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              crisis
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               como
un estado de desestructuración de la personalidad para las personas
              &#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              
                
              &#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
            
              más directamente afectadas, producto del
              &#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              
                
              &#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
            
              acontecimiento traumático del sismo
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              ,
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             que nos imposibilita responder de la
manera en que habitualmente lo hacemos, y que dura
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             cuando menos unas seis semanas, demanda una
ayuda psicológica de emergencia fuera del consultorio. Se
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             organizó una serie
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              de talleres de cuatro horas a tres grupos de 23 personas, empleados de
dos instituciones públicas,
              &#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              
                
              &#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
            
              en sus
centros de trabajo,
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             donde el objetivo primordial era reconectar los
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             fragmentos, reconstruir su historia y dotar
de significado los síntomas presentes, así como integrar los planos de lo
personal, lo simbólico
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             y lo social con
el conocimiento del sí mismo y de los otros
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              a través del siguiente proceso:
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;br/&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             El taller inició,
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              con
el plano de lo personal,
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             con las preguntas abiertas a los participantes ¿Cómo
les fue? ¿Qué sintieron? ¿qué se desplomó? Se trataba de personas afectadas
directamente por daños sustanciales en edificios, sus centros de trabajo. Los
distinguimos de quienes fueron rescatados de entre los escombros, o perdieron su
casa; o de aquellos que perdieron a seres queridos en cuyo caso estalla toda
clase de certidumbre y desencadena otro tipo de duelo. Después anotaron en un
papel ¿Qué significó para mí el temblor? ¿Cómo se conectaba el sismo con mi
vida personal?
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             ¿Qué surgía con el
temblor? Y quienes así lo desearon lo compartieron en voz alta.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Pudimos observar que el
relato de sus vivencias comenzaban con el miedo hasta el extremo del pánico y con
lo que les pasaba en su cuerpo. Proseguían con la siguiente secuencia: dónde se
encontraban cuando tembló, qué sintieron, lo que pasó por su mente, cómo
reaccionaron, lo que hicieron y lo que vieron, presas de la angustia.
Describieron los principales temores: el miedo a morirse, o su familia, quienes
tenían hijos pensaban en ellos, antes que nada, miedo a perder
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             todo. “Me sentí perdida, como que no era yo,
crujía, se caían las cosas, los
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             plafones, el movimiento era violento, vi gente fuera de sí,
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             el apocalipsis”. Al escucharse unos a otros lo
que sentían y cómo trataron de salvarse, les permitió en el grupo, conectar mejor
consigo mismos, e integrar los distintos planos de conciencia, sentirse menos
desorientados, menos raros, locos, aislados y solos.
              &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Imaginen a los
habitantes de una de las ciudades más grandes del mundo y la mitad de un país
con sólo un lenguaje corporal: alteraciones inmediatas en su fisonomía,
modificaciones faciales, agrandamiento de ojos, aplanamiento de labios, llanto
y gritos, alteraciones en su química sanguínea, en el ritmo cardíaco acelerado,
el corazón bombeando sangre a toda velocidad, aumento de la presión arterial,
amenazado.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Con el desplome de las estructuras en el exterior, se desploman
las
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             internas, se movilizaban una gama de
emociones ordinariamente controladas o reprimidas. El shock del sismo des
reprime las emociones del adulto para manifestarse tal y como las manifiestan los
niños. Como por ejemplo el caso del Sr. U que relató su experiencia sobre la
intensidad de su angustia a pesar de no haber sufrido daño alguno, asociándola
al hecho de haber estado en el vientre de su madre cuando el temblor del 85 y su
casa se colapsó, comprendiendo ahora aquella ansiedad con la que vivía su madre
durante su primer año de vida. O la Sra. Jo “cuando niña me perdí una vez y
frente a una puerta me sentí huérfana”. Vimos que se presentaba una necesidad
curiosa de volver a encontrar el camino, un camino para las emociones, pero la
mayoría de los participantes no sabía cuál era, lo que incrementaba el miedo
pensando que lo que sentían no desaparecería nunca.
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              ¿cuándo se está listo para recoger los pedazos de la tragedia?
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;br/&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;b&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              En el plano de lo social
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/b&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             los participantes hablaron del
malestar social, del contexto en el que el temblor ocurre, del hartazgo ante la
corrupción, la impunidad, la inseguridad, la criminalidad, los feminicidios, el
estado fallido, la indiferencia, el distanciamiento defensivo ante tanto dolor,
que ni la alerta de las protestas o la hiper conciencia de ciertos sectores de
la población, lograrían movilizar lo que el terremoto si pudo.
              &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;b&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              En el plano de lo simbólico
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/b&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             En las creencias de
los participantes, encontramos la “Catástrofe Cósmica”, el anuncio del paso de
un ciclo a otro, el fin de una época y el comienzo de otra. Cuando la fuerza
todopoderosa de uno de los cuatro elementos simbólicos de la naturaleza
(tierra, viento, agua y fuego) se
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             manifiesta, se hace necesario poner mucha atención comentaron, porque se
desencadena en cataclismo sin rumbo fijo. El elemento tierra
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             simboliza a la madre, la fertilidad como
germen de vida y alimento, principio femenino donde reposa la creación, la vida
y la muerte, engendrador y exterminante. Representa al inconsciente con sus
profundidades desconocidas que para Carl Jung corresponde a un quiebre que
permite el paso de un estado de consciencia a otro pues restaura de la manera
más brutal posible, las comunicaciones entre todas las regiones psíquicas para
conducirnos a un estadio superior de conciencia.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Las
etapas psicoemocionales por las que se atravesó son: 1. el shock (pasmo,
confusión, desorientación, imposibilidad para dormir, ansiedad) 2. la
interrupción de la vida cotidiana 3. El rescate y la remoción de escombros 4. el
manejo del shock 5. La recuperación de la adversidad 6. La reconstrucción
(resolución, elaboración del duelo)
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             La resolución del trauma consiste en enfrentar la
idea de la muerte y la catástrofe como un rito de paso a algo necesariamente
nuevo.
              &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             ¿Cómo
se maneja el shock cuando el miedo afecta los cuatro dominios de la resiliencia:
físico, emocional, espiritual y mental? La coherencia y la auto regulación se
ven notablemente afectadas. Después de la desorientación y el pasmo, se
responde con movimiento y más movimiento, la necesidad de ayudar, de ser útil,
como
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             una forma de volver a organizarse
mentalmente. La acción comunitaria, que es creativa e inventiva, espontanea,
con acrecentada capacidad para dar y ganas de hacer lo correcto por nuestros
semejantes, los damnificados, es en mi opinión, no porque “solo en la
catástrofe nos unimos” como dice la frase cliché si no precisamente porque es
una manera positiva de manejar el shock.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
              Las emociones por si mismas son potentes
moduladores de otras emociones (Buechler,S)
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Lo que se desploma con
el terremoto además de las estructuras, según expresaron los participantes, es el
individualismo recalcitrante, la pasiva resignación, el aislamiento, el
egocentrismo, el desinterés, la apatía, la indiferencia, la intelectualización
y la frialdad de la comunicación cabeza-mente racional. En contraposición, la
construcción de cada acción se vuelve acción comunitaria, la fuerza ciudadana, una
sensación de que en colectivo se adquiere el poder de transformar la realidad como
en las cadenas humanas donde los materiales de salvamento pasaban de mano en
mano hasta llegar al punto de ayuda, en una organización autogestiva y de
interés hacia el otro, el aprecio por la vida y los sentimientos que les daba la
fortaleza para contra restar el miedo.
              &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Sobre lo social
expresaron que se desplomaba también un régimen decadente que desprecia la vida
y valora la imagen, el dinero como único fin, o que la gente sea considerada
como cosas. Lo que se desploma es el engaño, el autoengaño y lo que surge es
una consciencia de lo positivo que realmente se puede hacer.
              &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Con el temblor, la
ciudad, guardó el silencio de la muerte y con éste la vida ordinaria se
interrumpió, incluida toda la actividad económica. Todo pasó a un segundo
término, incluido el “Yo” que se encontró por un período de tiempo, libre de
deseos, por lo que puede alcanzar la virtud y la unidad con el todo,
verdaderamente unificados.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Ante el miedo, la
claridad, la protección y la solidaridad. “Tenemos que ayudar a la gente mamá”
le dijo su hijo un niño de tres años.
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             El
llanto, la conexión, la interacción con el extraño, ayudar y abrazar a
desconocidos, sacarlos de las ruinas, abrir las casas y los restaurantes para
ofrecer gratis los baños o la recarga de los teléfonos celulares, brindar un techo
a los damnificados o una silla, comida, víveres, ropa y agua eran las únicas
actividades en varios días.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Vimos un encuentro horizontal
de todas las clases sociales, el espectáculo del talento y la valentía de los
oficios. Los jóvenes (ahora muchas mujeres)
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              
                
              &#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
            
              que cansados del futuro y del mundo que se les
hereda, no encuentran su lugar en el mundo, fueron los primerísimos en actuar.
Como sociedad, no estamos acostumbrados a verlos en acción, dijeron. Con modos
alternativos la bicicleta, la patineta y la mochila en la espalda, el pico y la
pala, el botiquín y los víveres que tomaron de la alacena de su casa, dieron
una lección. D
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             e sentirse nadie pasaron a ser: brigadistas, enfermeros, obreros,
artistas para niños, líderes, clasificando
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             víveres, una cadena humana activa. Lo que surgió: el aprecio por la
vida, un voluntariado, el trabajo gratuito con un desinterés material,
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             la responsabilidad social. Cuando quienes tienen
más dan a los que se quedaron sin nada,
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             una ola de ayuda a otros estados de la república, recordando que existen
comunidades pobres, se demuestra que la distribución de la riqueza es posible y
que hay acciones que se necesitan hacer ahora para cambiar el futuro.
              &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Hacia el final del
taller y para balancear lo que parecía una serie de cuentos de miedo o una novela
de terror (recordemos que el miedo es un género literario y cinematográfico) se
reflexionó sobre cómo ayudarse a uno mismo, qué necesita mi cuerpo, mi corazón,
cuál es mi camino fuera de la tragedia.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Se pidió
             &#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            
               
             &#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             a los participantes que escribieran un mensaje
que nos dijera lo que necesitábamos escuchar a manera de galleta de la suerte.
Los revolvimos en una canasta, cada uno sacó un papelito y leyó su mensaje.
Algunas de las frases fueron:
              &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             “Se necesitaba que la tierra
temblara para despertarnos. Ahora nadie puede dormir”
              &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             “La belleza de una flor proviene de
sus raíces, a arraigarnos a lo nuevo que está por venir” “La fuerza de tu corazón
vencerá los obstáculos” o bien “oír nuestro corazón y relajarnos”, “decirle a
nuestra familia cuanto los amamos cada día y a nuestros compañeros de trabajo”,
“vuelve a lo básico, las cosas sencillas de la vida”, “las grandes sacudidas
nos ayudan a derrumbar lo caduco y nos invitan a reconstruir a partir del
conocimiento”
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Muchos mensajes recomendaron
descansar y recuperarse, hacer lo que más nos guste, plantar semillas, escuchar
música, meditación, yoga, caminar, escribir una carta o un poema, o leer el
libro del Tao.
              &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Como conclusión diremos que ante el Miedo la Solidaridad.
Parece que retomar el contacto con el cuerpo y el corazón con sensaciones
positivas de apreciación y restaurando la conexión entre los sobrevivientes y
la comunidad se favorece la recuperación del trauma y de la adversidad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;hr/&gt;&#xD;
        &lt;div&gt;&#xD;
          &lt;p&gt;&#xD;
            &lt;a href="#_ednref1"&gt;&#xD;
              &lt;span&gt;&#xD;
                &lt;span&gt;&#xD;
                  &lt;span&gt;&#xD;
                    &lt;span&gt;&#xD;
                      
                   [i]
                  &#xD;
                    &lt;/span&gt;&#xD;
                  &lt;/span&gt;&#xD;
                &lt;/span&gt;&#xD;
              &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;/a&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              
               Bourke,
Joanna (2007).
               &#xD;
              &lt;i&gt;&#xD;
                
                Fear: A Cultural History
               &#xD;
              &lt;/i&gt;&#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              
               (en inglés)
              &#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              
               . Counterpoint.
p. 365.
              &#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;a href="https://es.wikipedia.org/wiki/ISBN"&gt;&#xD;
              &lt;span&gt;&#xD;
                
                ISBN
               &#xD;
              &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;/a&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              
                
              &#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Especial:FuentesDeLibros/978-1593761547"&gt;&#xD;
              &lt;span&gt;&#xD;
                
                978-1593761547
               &#xD;
              &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;/a&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              
               .
              &#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
          &lt;/p&gt;&#xD;
        &lt;/div&gt;&#xD;
        &lt;div&gt;&#xD;
          &lt;p&gt;&#xD;
            &lt;a href="#_ednref2"&gt;&#xD;
              &lt;span&gt;&#xD;
                &lt;span&gt;&#xD;
                  &lt;span&gt;&#xD;
                    &lt;span&gt;&#xD;
                      
                   [ii]
                  &#xD;
                    &lt;/span&gt;&#xD;
                  &lt;/span&gt;&#xD;
                &lt;/span&gt;&#xD;
              &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;/a&gt;&#xD;
            &lt;a href="https://web.archive.org/web/20080608203854/http:/www.iigov.org/ss/article.drt?edi=181898&amp;amp;art=184287"&gt;&#xD;
              &lt;span&gt;&#xD;
                
                https://web.archive.org/web/20080608203854/http://www.iigov.org/ss/article.drt?edi=181898&amp;amp;art=184287
               &#xD;
              &lt;/span&gt;&#xD;
            &lt;/a&gt;&#xD;
          &lt;/p&gt;&#xD;
        &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;a href="https://web.archive.org/web/20080608203854/http:/www.iigov.org/ss/article.drt?edi=181898&amp;amp;art=184287"&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/a&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
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      <pubDate>Sat, 21 Oct 2017 17:06:36 GMT</pubDate>
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      <g-custom:tags type="string">GUADALUPE SÁNCHEZ E.,guadalupe,Psico. Guadalupe Sánchez Enríquez,MIEDO Y SOLIDARIDAD EN MEXICO. EL SHOCK DEL SISMO,Ensayo</g-custom:tags>
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    <item>
      <title>Jugando con la Realidad Intersubjetiva</title>
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      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;span&gt;&#xD;
    
          Psic. Patricia González Duarte
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Seminario de Sociopsicoanálisis A.C.
         &#xD;
  &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/span&gt;&#xD;
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    &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/span&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En la última década han proliferado postulados encaminados a admitir que la subjetividad del analista no queda fuera del espacio analítico y por consecuencia influye en la experiencia del paciente.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En este trabajo describo subjetividades en interacción que surgieron en el espacio terapéutico en forma de juegos, las que se fueron desarro-llando y enriqueciendo durante el proceso, para acuciosamente construir un espacio transicional. (Winnicott 1971).
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Un espacio “entre dos” que permitió recrear, reconstruir y compren-der fenómenos relacionados con  los vínculos emocionales primarios de una niña de 3 años 2 meses.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La subjetividad de acuerdo con Bollas (1992) representa “a todas las experiencias que el Yo ha tenido a lo largo de la vida”  sean conscientes e inconscientes y que contribuyen a una construcción del aparato psí-quico.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Observar y calificar filmaciones de la interacción  madre- bebé en el hogar, con base a las escalas sobre Sensibilidad- Insensibilidad y Cooperación- Interferencia desarrolladas por M. Ainsworth  (1970), fue una experiencia que provocó un impacto sobre mi y repercutió en mi práctica profesional sobre mis emociones y vivencias; e hicieron que mi trabajo terapéutico, en el caso que presento, se guiara  principalmente por ejercitar una presencia abierta, disponible para reconocer y admitir necesidades emocionales de una niña y responder a ella con procesos de cooperación.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Mariana, a quien llamaré así, sufrió una modificación violenta de los vínculos establecidos con sus padres; -su separación - que dio lugar a reordenamientos internos que provocaron perturbaciones intersubjetivas, un estado de desvalidez con formas de respuestas regresivas abierta-mente manifiestas en sus conductas, como rasguñar, morder y tartamu-dear en la escuela y en su casa presentó trastornos del sueño, irritabili-dad y enuresis nocturna; motivos que fueron  determinantes para ser atendida y que llevaron a la madre a buscar ayuda terapéutica.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La madre la preparó diciéndole que iría a jugar conmigo y frente a mí le informó que me conocía  y que ella estaría afuera del consultorio espe-rándola, como así fue. Lo que creo que estableció la transición, logrando disminuir el temor que la niña hubiera podido  sentir ante lo desconocido de la experiencia terapéutica. La madre me dejó ver la posibilidad de que con anterioridad hubiera fungido como una “base segura” (Bowlby J.1988). Desde entonces Mariana podía separarse de ella, entrar al con-sultorio y centrar su atención en explorar y jugar.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Al principio su conducta fue comprendida por mí, como un proceso de protesta y desesperación (Bowlby J.1983) ante la pérdida del padre, del abuelo y del entorno en que vivía, ya que la familia de origen se de-sintegró y ésta es precisamente  el contexto donde se dan las relaciones primarias, el principio de las relaciones sociales y lo que favorece  la construcción de su Sí Mismo o futura identidad.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En el espacio del consultorio pude apreciar su subjetividad a partir de las experiencias donde: leía  cuentos, desarrollaba juegos creativos y manifestaba su fantasía, y desde luego sus recursos intelectuales. Fue notoria una rápida adaptación al espacio y  una no adversa relación conmigo. Nos entendíamos entrando y saliendo de universos objetivos a subjetivos y tratos sociales.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Al principio me ignoraba, entendí que era una disposición defensiva ante el distanciamiento de sus padres y a la vez, que ella no aceptaba intromisión. Su juego mostraba desorganización: aventaba, tiraba y re-volvía los  objetos pequeños que ponía a su alcance. Posteriormente el juego fue evolucionando, haciéndose complejo y organizado conforme estimo, iba alcanzando su integración.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El juego para los niños, es un fin en sí mismo; hay disfrute y placer. El juego de Mariana representaba algo más serio y tenía que ver con su incipiente vida psíquica, a mí parecer se daba a entender; mostrando sin lenguaje verbal, cómo se sentía, cuáles habían sido sus experiencias interiores y quién era. Fue un proceso donde iba recreando y asimilando, durante las sesiones, cada una de las experiencias que había vivido con ambos padres, aunque de manera determinante con su madre. (Winni-cott 1971).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Con el tiempo pasó a juegos de cooperación: juegos de mesa, de ensamble, de ensartar y construir. Ella los elegía, a mi me  recordaba las reglas que establecía en los mismos, o bien organizaba un diseño para construir juntas. Observé que ella podía esperar su turno y aceptaba, ganar o perder y valoraba los diseños que ambas construíamos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Aproximadamente, tres meses después, inició una etapa de true-ques al llevarse juegos para  realizar en casa con su mamá y a cambio me dejaba pequeños objetos personales o juguetes para compartir en juegos dentro del consultorio y que podía utilizar con otros niños. Estas iniciativas de colaboración pensando en otros, me permitieron entender su forma de internalizar, una estructura de diálogo que fomentaba la re-gulación óptima de su ansiedad y la exploración flexible de los mundos mentales propios y del otro.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En sus juegos hizo pocas referencias de su padre, todos los objetos que le parecían masculinos; animales o representaciones humanas, los ponía debajo de un sillón y  pedía no incluirlos en nuestro espacio, ni en el juego.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Hubo también una etapa, entre el sexto y noveno mes de tratamien-to, en que se interesó por la lectura; donde propuso cuentos de prince-sas, llegando a escenificar una cuna, donde se acostaba mientras se chupaba el dedo y con la otra mano, mantenía contacto físico conmigo mientras yo leía el cuento; con frecuencia pedía que le repitiera los pasa-jes relacionados con diálogos entre padres e hijas en donde ellas se re-belan y desobedecen. (Betelheim B.1986)
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Supuse que tanto el padre como el abuelo tuvieron un papel desta-cado en su configuración de pertenencia a una familia y a un grupo so-cial. Estoy cierta que el padre representa el mundo del pensamiento, de la ley y de la disciplina, su principal influencia es social y cognitiva (Fromm 1997), por lo tanto en nuestro espacio los juguetes que en la imaginación los representaban podrían “esperar fuera del escenario”, que naturalmente estaba orientado a la expresión de sentimientos con la acción, aunque con ya excluirlos me lo estaba comunicando.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Cuando estábamos en el décimo mes de trabajo terapéutico, jugá-bamos también a ser como perros, cachorro y madre, ella fingía ladrar y se acercaba a tomar leche de su mamá, para después dormir. Otro juego escenificado fue el de la madre ciega y la hija inválida, ahí me propuso intercambiar papeles para cuidar una de la otra en actividades cotidia-nas.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Con estas interacciones de juegos y fantasías me fue mostrando que también extrañaba a su madre, a la que “había perdido” por no estar disponible para mantener la proximidad necesaria para sentirse segura, protegida, consolada y apoyada, ante el nuevo entorno familiar extraño y por no poder intercambiar señales afectivas, ya que la madre emocio-nalmente estuvo presentando severos síntomas de ansiedad y ensimis-mamiento, lo que hizo que en esos momentos sólo pudiera funcionar como una madre responsable al cuidado instrumental de su hija.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Durante sus juegos poco a poco pasó de ignorarme, a demandar y buscar respuestas  de posturas corporales, contacto físico, con cambios en el tono de voz y en el contacto visual, lo que  resultaban ser la garan-tía de su aceptación y confianza, que fue  mutua; es decir, ingresábamos a un mundo compartido de significación de Uno con el Otro.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          De esta forma, el valor del lenguaje no verbal, en este camino de ida y vuelta, de manera implícita y explícita, adquirió una relevancia aún ma-yor que todo lo que se  pudiera haber dicho verbalmente. Esta acción, en un sentido tradicional constituía, a mi modo de ver, el equivalente a una interpretación- comprensión, tal y como sucede en la terapia con los adultos.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Nada en esta relación estuvo predeterminado, el proceso fue un continuo diálogo transformador emergente a través del juego y sus con-tenidos, la huella emocional de lo experimentado y  aprendido en la rela-ción con su mamá apenas “ayer”, y que se activaba simultáneamente cada vez que proponía una actividad; con su cuerpo, con su lenguaje y con su corta historia social; Mariana recuperaba y reconstruía la expe-riencia con su mamá, basada en la confianza y la cooperación, (Stern. D.1991) y esto fue lo que hacía y solicitaba sin palabras en cada sesión.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Cuando estábamos cerca de cumplir un año y la relación se había tornado muy cercana, de confianza, de alegría y daba muestras de que le gustaba venir y muestras físicas de afecto como, correr hacia mi, abrazar y besar o cuando buscaba la manera de quedarse más tiempo sin lograrlo, la madre físicamente se alejaba más del espacio del consul-torio. Contrastando esta actitud, con la de cooperación determinante que mostró al inicio del proceso terapéutico; pasó de permanecer en la sala de espera al otro lado de la puerta, a quedarse fuera del edificio o se iba y regresaba por ella al final de la hora.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Hubo una ocasión en que me la entregó en brazos porque estaba dormida, opté por hacer una transición, es decir prepararla para el cam-bio de brazos, del dormir al despertar y de ubicarla en el lugar presente, Mariana se chupaba un dedo, abría los ojos entre sueños y se acurruca-ba, así permanecimos toda la hora mientras le cantaba canciones de cu-na y le acariciaba la cabeza.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Para ese entonces la madre había encontrado un trabajo, había su-perado parte de su ansiedad e iniciaba  arreglos con el padre de Mariana para que ellos se reencontraran periódicamente; y al parecer estaba sa-tisfecha de que los síntomas  por los cuales había venido la niña habían desaparecido.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Así estaba la relación, cuando sin saber que sería la última vez  en que estaríamos juntas  me contó un sueño, advirtiéndome que era como una película dentro de sus ojos y que había visto mientras dormía: “esta-ba yo una vez en un barco con mi mamá, entonces se asomó un delfín y me dijo -ven a nadar conmigo, le contesté-no puedo respirar, tengo que ponerme mis cosas  de buzos  para acompañarte a pasear por tu casa, el delfín me contestó -serás feliz, jugaremos, jugaremos a las cartas, a las cartas de algas y construiremos cosas en el fondo del mar, luego le dije  ya me tengo que ir- y mientras mi mamá estaba buscándome, en-tonces  me aventó del agua y salté para el barco, me traje un caracol del mar. Fue mi mascota, nunca se va a morir  hasta que yo esté vieja y esté muerta”.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Retrospectivamente pienso que el final de la relación me fue anun-ciado, pero también que realizó una especie de resumen de lo que fue nuestra experiencia dentro de la relación terapéutica (Santa Maria 2002); Yo la enviaba de regreso con su mamá, había podido bajar a las profun-didades del mar materno y del mar intra-psíquico, pero también se lleva-ba algo del mar-madre, terapeuta.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La voz de su mamá diciéndole, al inicio de la terapia, que venía a ju-gar y el espacio terapéutico ofrecido, se conjugaron como un ambiente facilitador para una libre expresión. (Winnicott 1994).Considero que su proyección de sentimientos o transferencia fue indudable. La niña no me transfirió su pasado sino que estableció una nueva construcción de su realidad, integrándose primordialmente y separándose a la vez de mí. La forma en que se dio el proceso, me hizo pensar que Mariana en las pri-meras etapas de su vida, tuvo un cuidado infantil confortable.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El trabajo con ella me permitió constatar que sus experiencias pasa-das con la madre habían sido incorporadas en el desarrollo de su identi-dad y en sus procesos mentales, experiencia que ayudó en el lapso de un año de atenderla, jugar, responder y cooperar con sus demandas, una vez  cada semana.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La niña hizo ajustes para reaprender y elaborar el vínculo con su mamá, mediante el establecimiento de una conexión íntima, matizada por diálogos simbólicos al jugar y provocar respuestas en mí de cooperación e intercambio de señales afectivas.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El juego de nuestras  intersubjetividades, surgió a partir de un proce-so de regulación recíproca, de la configuración de nuestra relación, de la mutualidad entre ambas y de las muy particulares escenificaciones que realizábamos jugando. Todo lo que constituía un espacio de interacción entre ella y yo, al mismo tiempo que reflejaban nuestras experiencias de vida.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Reflexionando sobre esta experiencia, me di cuenta que todo el tiempo estuve centrada en el aquí y ahora de la acción de jugar, permi-tiéndome aceptar solo lo que estaba viviendo y sintiendo sin pensar en las “interpretaciones verbales” que pudieran hacerse de dicha experien-cia simbólica.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El trabajo con Mariana me llevó a explorar de manera importante con conocimiento y con  responsabilidad otras tendencias, como el uso de la Acción Interpretativa propuesta por Ogden T. (1994), donde la comuni-cación va más allá de las palabras.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Además, de que el proceso terapéutico con ella fue placentero, revi-talizante y de mucho aprendizaje, la diferencia de edades favoreció la empatía y a veces la fascinación, creo haber respondido a su necesidad emocional, de ser mirada, atendida y valorada en todo su potencial, en un periodo en que su mamá no lo pudo hacer por encontrarse muy abrumada.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Por último quiero resaltar que esta experiencia no habría sido posi-ble si no me hubiera acompañado “la sombra del objeto- madre”, es de-cir, lo que no pensaba que sabía de las huellas dejadas en mi experien-cia, al ser moldeada al ver las  Observaciones en Casa video grabadas, donde quedan huellas de las interacciones de las madres con sus be-bes, acompañadas por las discusiones que en grupo realizamos con mis colegas en el Seminario de investigación del Apego del SEMSOAC,  confrontándonos con definir el grado de  la sensibilidad y la cooperación en las relaciones madre - bebe y proyectándolas como necesidades bá-sicas en la relación con los demás.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Referencias Bibliográficas
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Ainsworth M. Manual for Scoring Maternal Sensitivity. Unpublished Manuscript. Johns Hopkins University 1970
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Bettelheim B. Psicoanálisis de los Cuentos de Hadas. Editorial Grijal-bo. Barcelona 1986.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Bollas C. (1992) Ser un Personaje. Psicoanálisis y Experiencia del Si- Mismo. Editorial Amorrortú .Buenos Aires 1994.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Bowlby J. Una Base Segura. Aplicaciones Clínicas de una Teoría del Apego. Editorial Paidós Buenos Aires.1988.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Bowlby J. La Pérdida Afectiva. Tristeza y Depresión. Editorial Paidós. Buenos Aires. 1983.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Fromm E. El Arte de Amar. Editorial Paidós Studio. México. 1997.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Ogden T. The Concept of Interpretative Action. The Psychoanalytic Quarterly. Vol. 63.1994
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Santa M. O.  El Soñar y el Jugar. Simbolismo del Mundo Interno del  Niño. En Vives R .J y  Lartigue B. T. La interpretación de los sueños. Un siglo después. Editorial Plaza y Valdez. México 2002
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Stern D. El mundo Interpersonal del Infante. Editorial Paidós. Buenos Aires. 1991
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Winnicott D. W (1971). Realidad y Juego. Editorial Gedisa. Barcelona 1990
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Winnicott D. W  Los Procesos de Maduración y el Ambiente Facilita-dor. Estudios para una Teoría del Desarrollo Emocional. Editorial Pai-dós. Barcelona 1994.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;p&gt;&#xD;
        &lt;a href="https://web.archive.org/web/20080608203854/http:/www.iigov.org/ss/article.drt?edi=181898&amp;amp;art=184287"&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/a&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/p&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/7bd19557/dms3rep/multi/flores+-+copia.jpg" length="677194" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 15 Aug 2017 23:18:28 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.semsoac.com.mx/jugando-con-la-realidad-intersubjetiva</guid>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>11.- Ver o no Ver, Oír o no Oír,  Sentir o no Sentir</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/13-ver-o-no-ver-oir-o-no-oir-sentir-o-no-sentir</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Comentarios sobre el libro de Sandra Buechler:
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          “Emociones que Guían el Tratamiento Psicoanalítico – Valores de la Clínica.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Dr. Ramón A. Mon
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Ciudad de Panamá, 24 de febrero de 2010.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De mi lectura del libro de Buechler debo destacar el énfasis que la autora hace sobre  la condición humana de los terapeutas.  Sandra Buechler nos ofrece un contexto especial a partir del cual podemos revisar nuestra posición como analistas en el trabajo diario con pacientes.  Por eso pensamos que esta participación puede titularse: “Ver o no Ver, Oír o no Oír,  Sentir o no Sentir en el trabajo terapéutico”.  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La  Dra. Buechler en un párrafo sintetiza lo  que para ella sería el desarrollo humano necesario para un psicoanalista y nos dice:  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1.	Conciencia de la dificultad física de la vida de un analista.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2.	Empatía por las pesadas cargas morales, éticas, psicológicas, intelectuales y afectivas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3.	Una relación de apoyo con el propio Superego, que proporcione fácil acceso al sentimiento de ser valioso, bienintencionado y demás cualidades a las que me he referido como el “coro interno” del  analista.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4.	Capacidad de perdonar, es decir, niveles razonables de vergüenza, ansiedad, culpa y arrepentimiento por los errores.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5.	Una identidad persistente, pese a ser el depósito de identificaciones proyectivas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos requerimientos resultan muy difíciles de alcanzar diría yo y sin embargo,  resultan ser importantes para   poder Ver, Oír y Sentir  en el contacto  con los pacientes durante  la hora analítica.   Esto implica pues un desarrollo humano y profesional de alta calidad.    A medida que leía el libro, que hace gala de una extensa y muy bien recogida bibliografía, recordé dos anécdotas  que  escuché al Dr. Erich Fromm, (Buechler cita a Fromm a lo largo de todo el libro)  en las muy pocas ocasiones que tuve el placer de escucharle.  La primera se refiere al no ver y la segunda al no oír.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Una tarde de invierno luego de terminar la consulta,  salí a la calle  y  a pesar de no ser muy tarde,  ya oscurecía.  En la acera por la que caminaba vi a una pareja discutiendo acaloradamente.  Previendo que podría tener problemas, crucé la calle y seguí mi camino.   Al día siguiente leí en los diarios que, en ese preciso lugar, a esa hora habían asesinado a una mujer.  Recordé entonces que le había visto al hombre algo brillante en la mano, seguramente un puñal“.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fromm había visto y no había visto.  Este mismo fenómeno puede suceder en la hora analítica cuando el contenido que trae el paciente resulta perturbador o  amenazador por su contenido, por su intención o por ambas cosas.  Haciendo un análisis honesto ¿podríamos considerar que luego de un largo y riguroso entrenamiento los analistas resultan inmunes a este tipo de conflictos?  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Buechler nos recuerda que no, que esta reacción puede suceder porque el analista es tan humano como su paciente y que sólo gracias a una gran dosis de narcisismo  puede negar los conflictos que surgen durante el encuentro terapéutico y considerarse  inmune.  Un entrenamiento, que implica una buena supervisión y un mejor análisis, capacita para reconocer las perturbaciones emocionales que resultan del encuentro terapéutico y permite ofrecer una respuesta adecuada a la situación planteada por un paciente perturbado y/o perturbador. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En otra ocasión,  Fromm comentaba a un grupo de analistas que se  sorprendía de la capacidad natural que tenían  algunas personas para ver detrás de los hechos simples que sucedían en la vida y captar los elementos subjetivos de la cotidianeidad,   a pesar de no tener una formación profesional como psicólogos o psicoanalistas.  Refería que la señora que trabajaba en su casa de Cuernavaca y que vivía en Tres Marías, una población a medio camino entre la Cd. de México y Cuernavaca, le comentó sorprendida que había nevado la noche anterior y que le llamaba la atención que cayeran cosas  sólidas del cielo y que no hicieran ruido.  Una observación muy pertinente sobre el fenómeno del nevar, cuando por lo general se produce un silencio llamativo.  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fromm comentaba que le resultaba una observación muy importante porque  habiendo vivido en Frankfurt y otras ciudades del centro de Europa donde nieva profusamente, jamás se le ocurrió pensar en ese detalle tan sensitivo.  Es decir, hacía referencia a que uno puede oír o no-oír dependiendo de la sensibilidad, la conexión con factores inconscientes y la calidad del material que  se escucha . 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y estas dos anécdotas, ¿qué tienen que ver con nuestro trabajo diario como psicoanalistas?    El autor nos advierte que podemos dejar pasar detalles importantes de la sesión cuando no estamos íntimamente conectados con nuestro trabajo o cuando estamos narcisísticamente conectados con nosotros mismos  y dejamos pasar implicaciones importantes en el discurso del paciente.  Porque no podemos ver, oír o sentir con él.  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Haciendo referencia a la utilización de la teoría por parte del terapeuta, Buechler nos recuerda que no podemos escudarnos detrás de la teoría para escapar del encuentro emocional con los pacientes y cito un párrafo que me pareció importante: “Creo que hacemos mejor nuestro trabajo cuando sentimos la  esperanza adecuada, el valor, el propósito, la curiosidad, la integridad, la capacidad de soportar la pérdida, y la capacidad de modular nuestras respuestas afectivas.   Pero nuestro equilibrio a menudo se trastorna por las dificultades inherentes del tratamiento.  Sufrimos toda clase de pérdidas, directa o vicariamente.  El potencial de ser agobiado por la intensidad emocional del trabajo y la enorme complejidad.  Somos fácilmente abrumados por el afecto e inundados con información.  Somos los depositarios de memorias innumerables, horrores indecibles y dolorosos secretos.  Nuestra propia atrocidad, terror, tristeza y desmotivación a menudo es provocada. …”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Finalmente, en su libro más reciente “Haciendo la diferencia en la vida de los pacientes”,  la Dra. Buechler nos dice: 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          “El trabajo clínico es una tarea intimidante, el enfocarse en diferentes niveles a un mismo tiempo,  el estar cerca de tantos situaciones dolorosas,  el soportar la pérdida de tantos compañeros terapéuticos,  y el vivir con las limitaciones y la influencia que ejercemos sobre otras personas resulta ser al mismo tiempo un reto y un privilegio extraordinario… como los músicos,  debemos mantener nuestros instrumentos en la mejor forma posible; solo que el instrumento, en nuestro caso, somos nosotros mismos.   Demostremos la audacia y la humildad de tratar de usar nuestros recursos cognitivos, emocionales e interpersonales para hacer una diferencia en la vida de los otros”.  
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Solo me resta recomendarles ampliamente el libro de Sandra Buechler, es valioso, hace una revisión bibliográfica excelente y nos ayuda a lidiar con muchas de las ansiedades que suscita el trabajo diario de un terapeuta comprometido con su trabajo.  
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Gracias. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 16 Sep 2014 18:01:58 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.semsoac.com.mx/13-ver-o-no-ver-oir-o-no-oir-sentir-o-no-sentir</guid>
      <g-custom:tags type="string">Dr. Ramón A. Mon,Sandra Buechler,Ver o no Ver,Oír o no Oír,Emociones que Guían el Tratamiento Psicoanalítico – Valores de la Clínica,Comentarios sobre el libro de Sandra Buechler,Sentir o no Sentir</g-custom:tags>
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    </item>
    <item>
      <title>10.-FUNDAMENTOS DEL APEGO HUMANO</title>
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      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Documento derivado del diálogo con Alan Sroufe   a partir de la presentación del tema: “Unos Fundamentos de Apego”, que tuviera lugar en la Reunión de Investigadores Hispano-Parlantes, en la Universidad de Minnesota. Febrero 2009 
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A.S.-El apego se refiere a la relación entre infante y su cuidador 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           SM- Cuidador es el  termino  empleado para definir la cercanía  que se establece entre el adulto y el bebe. Logrando crear una relación cuando el adulto responde  oportunamente a  las señales y  demandas biológicas  que el  bebe manifiesta desde sus primeros meses de vida. Lo que va definiendo  la relación. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -No es una característica del niño. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En realidad el niño tiene definidas sus demandas biológicas y emocionales, enviando miradas, sonrisas, señales, llantos, conductas, que  van precisando  la  búsqueda  de cercanía.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -El niño puede tener un buen apego con uno de sus padres, pero no con el otro. Depende de la relación particular que se establece. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto define  individualidades tanto de los padres como del bebe. Los  bebes pueden establecer un tipo de apego con la madre y pueden establecer otro tipo de apego, distinto, con el padre u otra figura significativa. El apego siempre definiéndose por la calidad de las  respuestas ofrecidas a las demandas del bebe.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Cuando se habla del “apego seguro” no quiere decir  que es un  apego pegajoso, tieso, más fuerte que otro. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La relación de apego es permanentemente sensible, se va estableciendo desde los primeros días del recién  nacido hasta  que se establece alrededor de los 7 meses de vida, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Todos los infantes tienen apegos;  en los  seguros se da por el tipo de relación de  calidad al cuidarlos.  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una encuesta mundial la WFMH. (Federación Mundial de la Salud Mental), a cargo de J. Bowlby,  habría encontrado que durante los tres primeros años de vida del infante: “uno de los padres establecía una  relación basada en lo lúdico”. Juego, armonía,  interés compartido.  Explicita recomendación como vacuna  para el desarrollo y futuro emocional del infante, más allá de la alimentación infantil.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -No todos los apegos son iguales: la diferencia está en la calidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Calidad de la atención que define al cuidador por su sensibilidad, por su  cooperación, lo que le permiten resolver  oportunamente  señales del bebe. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Aquellos que tienen apegos seguros tienen confianza, cuentan con que los padres les responderán cuando haga falta. Por eso decimos “ellos están seguros en el apego”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Queda establecida una relación entre el bebe y su cuidador principal. La teoría del Apego se fundamente en las manifestaciones  presentes durante el periodo de desarrollo, como prolongación de la gestación; implícitamente se definen las señales del bebe. Ofrecer un refugio físico que protege  no es suficiente  para  proporcionarlo; definir el trato hacia el bebe ha permitido el desarrollo como tal. ¿Es esto lo que ha permitido la sobrevivencia a la especie?  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            -¿Cómo podemos saber si un apego es seguro? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Existen varias maneras. Si un niño está ansioso se conforta fácilmente por la presencia o por las actividades del cuidador. Cuando no está contento quiere estar cerca de ella. Cuando está contento, puede explorar y estar tranquilo, solo con  mirarla. Así se puede saber si un bebe tiene un apego seguro, al observar la organización del comportamiento
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La organización del comportamiento del bebe requiere de “flexibilidad de la atención”, (M. Main 93) lo que le permite estar contento al jugar, contento al explorar, contento al ver a la madre. Esta característica de flexibilidad de la atención corresponde al apego seguro. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Un comportamiento  organizado le hace sentir seguro al bebe
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En ese sentido el bebe puede estar tranquilo sabiendo que la madre o cuidadora, responderá,  aunque no le vea de inmediato. Algunos autores, como D. Stern (1991), mencionan al inicio de la identidad, en el bebe, desde esos primeros meses de vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Otros bebes tienen organizaciones diferentes: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           algunos tienen que quedarse cerca de la madre, (el cuidador) todo el tiempo y no exploran libremente. Muestran vigilancia extrema. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los resistentes, cuando se separan de la madre lloran mucho, en su reencuentro no dejan de llorar;  aún que la madre los cargue llegan a patalear y enojados indican que  se quieren bajar; estando abajo piden querer ser cargados nuevamente y otra vez forcejean. Acciones que se repiten por más de tres minutos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este tipo de bebes se muestran ansiosos, pendientes de su madre para y por cualquier movimiento. Su atención es fija para ella, lo que hace  inflexible, rígida su atención.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Otros, al  no estar contentos con su madre, mantienen sus sentimientos alejados de ella  y  en parte alejados de  ellos mismos.  No se sienten seguros; son evitativos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este tipo de bebes  parecen indiferentes, inexpresivos a la madre. En cambio muestran  una  gran atención a lo que están haciendo, exploran, encuentran  objetos, juguetes. Aparentemente no se enteran si está o no está su madre con ellos. En separaciones de ella,  si se lleva a  cabo un registro del  tono cardiaco se encontrará  muy acelerado; lo mismo en las medidas de adrenalina en sangre, se encuentran elevadas, lo que demuestra un sufrimiento interno en esa apariencia inflexible y atención concentrada en otro eje.  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hasta aquí  se han descrito estos tres tipos de apego: seguro, ansioso ambivalente y evitativo. Corresponden a conductas encontradas en  población no clínica, es decir sana en términos amplios.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Finalmente los bebes y cuidadores con las peores relaciones no pueden mantener una buena organización, particularmente cuando están afligidos. Los bebes se desorganizan. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este tipo de apego resulta porque el cuidador es incompetente. Dos elementos acompañan al bebe: miedo y un comportamiento muy extraño. Este tipo de apego es una paradoja; se le ha denominado apego desorganizado “D”. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - Sin duda que la Situación Extraña ha sido un instrumento de investigación que  ha permitido evaluar el apego. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La categoría de apego desorganizado habla de gestación de patología  en progreso. Este hallazgo  es un aporte del tipo de investigaciones que emplea el procedimiento de la Situación Extraña, descrito por Mary Ainsworth.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los bebes muestran  falta de coordinación, ausencia de  la coherencia en la conducta. A su vez, muestran escenas que denotan  miedo.  El que se manifiesta en la expresión de la cara, acompañan al sufrimiento la introducción de los dedos a la boca  al ir a un encuentro con la madre.  O se esconden detrás de la silla en  su presencia. También, algunos otros,  se desploman  súbitamente  al suelo, lo que resulta una paradoja; no es posible correr, lo que impulsa el miedo y al mismo tiempo ir a hacia la madre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Otras encuentros muestran que el bebe se golpean la cabeza contra la pared, siempre delante de la madre. Al extremo, cuando la madre los carga,  alguno tirar manotazos a la cara. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuadros severos de conducta desorganizada que ha llevado a investigar a población adulta con sintomatología de patología mental severa. Proyectos que se llevan a cabo a través de la entrevista de Apego Adulto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El Seminario de Sociopsicoanálisis lleva a cabo, bajo la responsabilidad de la  Dra. Sonia Gojman una investigación en población urbana y rural: 86 díadas a la fecha 2009. En ella se han llevado a cabo los procedimientos: a) la  Situación Extraña de M Ainsworth, b) la Entrevista de Apego Adulto de M. Main y Col,  c)  Dos Video Observaciones en casa y d) la aplicaciones del  Cuestionario Interpretativo, modificado, de Carácter Social de E, Fromm. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La investigación ha permitido participar a profesionistas de la salud, sociólogos y miembros del Seminario. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/7bd19557/dms3rep/multi/picasso%2B-%2Bcopia.jpg" length="2257847" type="image/png" />
      <pubDate>Mon, 16 Jun 2014 17:56:17 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.semsoac.com.mx/12-fundamentos-del-apego-humano</guid>
      <g-custom:tags type="string">espacio,espacio psicoanalitico,IFPS,espacio psicoanalítico,FUNDAMENTOS DEL APEGO HUMANO,Salvador Millan,revista #3</g-custom:tags>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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        <media:description>main image</media:description>
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    </item>
    <item>
      <title>9.- Ni Trauma Social ni nuevas Patologías</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/11-ni-trauma-social-ni-nuevas-patologias</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Rómulo Aguillaume Torres
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          España
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Que la realidad social juega un papel fundamental en la construcción del sujeto psíquico es un hecho señalado desde los comienzos del pensamiento psicoanalítico. El problema fue siempre fijar esa presencia, si del lado de la causalidad psíquica, de la etiología o como simple acompañante de una estructura yoica obligada a catectizar y significar una realidad condicionada por lo inconsciente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aun cuando Freud introdujo una cierta confusión al equiparar lo social y lo psicológico Psicología de las masas y análisis del Yo, ello no impidió diferenciar ambos espacios: la construcción de la subjetividad y la estructuración psíquica dan cuenta de dos referentes que inciden en lo psíquico de manera distinta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta Ponencia  pretende diferenciar ambos conceptos, producción de subjetividad y constitución psíquica, y señalar como la psicopatología es tributaria de una constitución psíquica- atravesamiento de lo inconsciente - mientras la producción de subjetividad lo es como acompañante ineludible. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            Ni trauma social... 
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hasta 1897 Freud estuvo convencido de la naturaleza social de las neurosis. El desorden sexual –lo incestuoso- que caracterizaba a la sociedad Vienesa de su tiempo era la evidencia de una patología que se resistía a la medicina. En septiembre de ese año escribe a su amigo Fliess, ya no creo en mi neurótica y el pensamiento psicoanalítico da un cambio fundamental que no nos cansaremos de señalar. Es una autentica ruptura epistemológica, una apertura a una visión nueva de la realidad: la realidad psíquica. Se pasa de la realidad percibida a la realidad representada y se rompe, sobre todo, con esa dicotomía entre lo subjetivo y lo objetivo. De ahora en adelante el sujeto del psicoanálisis va a vivir en ese mundo donde lo objetivo y lo subjetivo pierden su valor tradicional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este cambio de paradigma nos va a permitir leer los casos clínicos de Freud no únicamente como referencias empíricas de sujetos inmersos en un momento histórico determinado, sino como sujetos psíquicos, atemporales, provenientes de un tiempo mítico, donde lo inconsciente impone su relevancia. Ese es el campo que empieza a delimitar Freud, el de la construcción de una estructura psíquica referente siempre del campo de la psicopatología.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero, ¿qué quedó del factor histórico y social de esa primera época? Otros autores, quizás el más importante sea Ferenzci, siguieron fijándose en ellos y abrieron la puerta a lo que sería, más tarde, el llamado movimiento neoanalítico. Dentro de este campo podemos situar autores como Sullivan, Karen Horney o Eric Fromm que en sus diferencias tendrían en común su preocupación por una realidad social que colocaron en el centro de su investigación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero la presencia de lo social condicionando lo psíquico continuó siendo algo pendiente en psicoanálisis.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que se llama producción de la subjetividad es del orden político e histórico. Tiene que ver con el modo con el cual cada sociedad define aquellos criterios que hacen a la posibilidad de construcción de sujetos capaces de ser integrados a su cultura de pertenencia. Hay proyecto de producción de subjetividad en cada sociedad y estos proyectos de producción de subjetividad, tiene ciertas características: el modo de funcionamiento de la familia del siglo XX en Occidente, con funciones bien diferenciadas, es del orden de la constitución de la subjetividad. Mientras que la diferenciación tópica en sistemas regidos por legalidades y tipos de representación es del orden de la constitución psíquica. De ahí que lo constitutivo del psiquismo, da cuenta de aspectos científicos del psicoanálisis, y que se sostienen con cierta transcendencia por relación a los distintos períodos históricos. (2- S. Bleichmar) 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quiere decirse que la necesidad de diferenciar claramente los niveles de organización psíquica se nos hace evidente: constitución psíquica y producción de subjetividad hablan de fenómenos y organizaciones distintas. En nuestra opinión la subjetividad se va construyendo en relación a lo social y a lo largo de toda la vida, teniendo su referente fundamental la problemática de la identidad y, quizás, la legalidad del preconsciente.  La constitución psíquica se organiza en los primeros años en la problemática edípica y su referente fundamental es el inconsciente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quiere decirse que si el aporte psicoanalítico (Freud-M Klein- Lacan) ha sido el de darnos un constructo de lo psíquico al margen de lo histórico cultural ello determinará un espacio funcional autónomo. En palabras de S. Bleichmar: “más allá de que las inscripciones que constituyen las instancias secundarias (yo, ello, superyó) puedan sufrir variaciones culturales, habrá elementos insoslayables de la pautación que imponen sus regulaciones para que los seres humanos puedan vivir en común y sostenerse en el marco de los riesgos que los acechan.” (ID. Pág. 34) Lo cual quiere decir que lo cultural no se mueve en un universo arbitrario del todo es posible ya que “las condiciones de existencia de una sociedad no se proyectan hacia el futuro sin una cierta universalización ética, que opera como imperativo categórico para el universo de sujetos que engloba” (Id.Pág. 34)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La relación entre cultura y psicopatología o entre lo social y lo psíquico se presta, en ocasiones, al no tener en cuenta esta diferencia entre producción de subjetividad y constitución psíquica, a equívocos o a ciertas simplificaciones. Así, Joan Coderch   “Me parece razonable pensar que el incremento en el número de pacientes con personalidad narcisista que vemos en nuestros consultorios es debido, por lo menos en gran parte, a los cambios que, en forma progresivamente acelerada, desde las últimas décadas del siglo XX, han ido desarrollándose en el tejido social. Y, dicho de forma más radical, pienso que si el número de personalidades narcisistas va en aumento es porque la nuestra es una sociedad notablemente narcisista, y una sociedad narcisista estimula y alimenta la aparición de personalidades narcisistas.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto está dicho en el año 2006. En el año 1987, esto es, casi 20 años antes y también entre nosotros (Revista de Psicoanálisis, 1987: La estructura borderline en el marco de las contradicciones actuales. Norma Ferro...) plantean el problema en los mismos términos: “Este trabajo lo iniciamos con la hipótesis, extraída de nuestra práctica profesional, de que en la actualidad estamos asistiendo a una mayor emergencia de estructuras borderline.” En este caso las autoras son algo más específicas y encuentran la confirmación de su hipótesis, no en aspectos generales de la sociedad, sino en los modelos familiares tipo “que van apareciendo en distintos momentos históricos, en función de distintas condiciones socioeconómicas y políticas...” El salto de esas condiciones sociopolíticas y su reproducción en el contexto del grupo familiar no las encontraremos por ninguna parte y, así se convierten en peticiones de principio: “Tomamos al Grupo Familiar como una de esas realidades grupales, donde observamos cómo se expresa y reproduce lo social y como se concreta lo individual a través de un inter-jugar constante”.  A partir de aquí ya será posible la construcción de problemáticas sociales que se reproduzcan en el grupo familiar en una suerte de confusión entre lo social y lo psíquico donde el inconsciente queda relevado a lo preconsciente y donde el discurso ideológico toma el protagonismo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           … ni nuevas patologías.
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El diagnostico empezó siendo fundamental en relación a las posibilidades terapéuticas. En cualquier caso, el diagnóstico venia ya de la medicina y arrastraba por tanto el problema de la salud y la enfermedad. No obstante, el psicoanálisis pretendió romper con esta división y presentó la salud y la enfermedad como un continuo en el desarrollo psíquico y no una diferencia cualitativa entre lo sano y lo enfermo. La gran polémica que se daba en tiempos de Freud era en torno al carácter degenerativo o constitucional de la enfermedad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aun rompiendo con estos planteamientos, el psicoanalista se vio forzado a la clasificación: neurosis, psicosis y perversiones fueron los diagnósticos que surgieron y aun predominan. La problemática del carácter y el grupo de los pacientes narcisistas y borderline amplia discretamente el campo psicopatológico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Uno de los argumentos más repetidos en la actualidad es que ya no se ven los pacientes que veía Freud. Otros, más exigentes, dicen que tampoco se ven los de M. Klein ni los de Lacan. Sin embargo, también se dice que hoy al Hombre de los lobos se le diagnosticaría de borderline y nunca de obsesivo. Quiere decirse entonces, que quizás lo que esté cambiando es la exigencia diagnóstica y no tanto las nuevas patologías.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los pacientes que veía Freud los conocemos por sus historiales y sabemos cómo los historiales freudianos eran cuentos de hadas y no historiales clínicos al modelo médico. Historiales que no reflejan una realidad histórica social sino un devenir de un sujeto psíquico atravesando su problemática edípica. Hay psicoanalistas inquietos que no se conforman con un campo tan restrictivo de la actividad psicoanalítica. El propio Freud no se conformó y amplió su herramienta a demasiados campos: la historia, la religión, la sociología, el arte, etc.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como se construye el sujeto psíquico en el campo adípico es una cosa y como se construye la subjetividad en el campo social es otra. Así, “la diferencia entre producción de subjetividad y constitución del psiquismo tiene que ver con la causalidad de la patología psíquica. La patología psíquica se da en la desarmonía de la constitución psíquica mientras la patología social se da en la desarmonía de la producción de subjetividad. Por eso, y en nuestra opinión el sujeto social ha cambiado desde la época de Freud a hoy, pero no así el sujeto psíquico. Eso le permite decir a Lacan “que no hay ninguna diferencia estructural entre el pensamiento del señor Aristóteles y el de algunos otros” (Pág. 196 La tópica de lo imaginario. Seminario 1. Los escritos técnicos de Freud)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si Freud sacó la sexualidad del campo de la auto conservación lo cual constituye el acta de nacimiento del psicoanálisis, Stoller, casi 100 años más tarde dio un paso decisivo en este empeño en diferenciar lo social de lo psíquico y, precisamente también en el campo de la sexualidad. El concepto de género surge del psicoanálisis para definir un concepto sociológico: los roles que cada cultura otorga a que es lo femenino y que es lo masculino y cuáles son las relaciones posibles en dicha cultura.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La “Violencia de género” se ha convertido en Occidente y sobre todo en algunos países como el nuestro, España, en una categoría diagnóstica de carácter sociopsicológico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El Consejo de Europa firmó, en mayo de 2011 y nada menos que en el Estambul de Erdogan, un Convenio de protección a la mujer contra la violencia de género y doméstica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el artículo tercero se presentan las definiciones de las cuales solo voy a señalar algunas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            ARTÍCULO 3 
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            Definiciones 
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A los efectos del presente Convenio: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           a) Por «violencia contra la mujer» se deberá́ entender una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación contra las mujeres, y se designarán todos los actos de violencia basados en el género que implican o pueden implicar para las mujeres daños o sufrimientos de naturaleza física, sexual, psicológica o económica, incluidas las amenazas de realizar dichos actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, en la vida pública o privada; 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           b) Por «violencia doméstica» se entenderán todos los actos de violencia física, sexual, psicológica o económica que se producen en la familia o en el hogar o entre cónyuges o parejas de hecho antiguos o actuales, independientemente de que el autor del delito comparta o haya compartido el mismo domicilio que la víctima; 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           c) Por «género» se entenderán los papeles, comportamientos, actividades y atribuciones socialmente construidos que una sociedad concreta considera propios de mujeres o de hombres; 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           d) Por «violencia contra la mujer por razones de género» se entenderá́ toda violencia contra una mujer porque es una mujer o que afecte a las mujeres de manera desproporcionada; 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           e) Por «victima» se entenderá toda persona física que esté sometida a los comportamientos especificados en los apartados a y b; 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           f) El término «mujer» incluye a las niñas menores de 18 años. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como vemos el legislador se olvida de señalar que quien emplea la violencia contra la mujer siempre es un hombre. Enseguida vendrán en su ayuda, psiquiatras, psicólogos, sociólogos, incluso psicoanalistas, para construir la imagen del maltratador.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto es un buen ejemplo de la construcción de una categoría diagnóstica entendible desde esa concepción de la producción de subjetividad desde lo social.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En septiembre del año 2011 tuvo lugar en España uno de esos asesinatos que conmocionan a la sociedad. Un padre en proceso de separación mata a sus dos hijos, de seis y dos años de edad, los incinera y simula que se han perdido en un parque. Los medios de comunicación emprenden una cruzada informativa donde policías, forenses, psiquiatras, sociólogos y ningún psicoanalista van dando la interpretación de los hechos según sus respectivas disciplinas. La insatisfacción se hizo evidente a medida que transcurrían los meses y se procesaba a un sujeto que permaneció en el anonimato psíquico por obra y gracia de un discurso aparentemente psicológico pero que no era más que el rescate que el sentido común hace de categorías que nada explican. El diagnostico que ha quedado es el de: narciso, autoritario, agresivo e incapaz de amar. Y naturalmente alusiones a la malignidad de una sociedad de la que surgen semejantes individuos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los conceptos psicoanalíticos han quedado pues, subsumidos en esa otra dimensión que es la del sentido común por obra y gracia de la función re significante de los medios de información que se sienten más cómodos en el campo de la sociología.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero, en cualquier caso, esta deriva vulgarizadora no resuelve el problema. La necesidad de un diagnostico se impone y solo los datos de un comportamiento son insuficientes. El diagnostico psicoanalítico es transferencial no fenomenológico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Podríamos decir que nos encontramos con una nueva patología ante los datos fenomenológicos de este caso? Un trastorno obsesivo compulsivo y una destructividad extrema, ¿el asesinato de los hijos, como forma de odio al cónyuge?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde el punto de vista estructural no sabemos si el paciente es tan solo un neurótico –trastorno obsesivo compulsivo- un psicótico, o un perverso que usa al otro, la esposa, como vehículo de su placer narcisista.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero si aceptamos que en la construcción psíquica van actuar esas dos dimensiones: constitución del psiquismo y producción de subjetividad nos tendríamos que plantear no solo sus definiciones sino sus mecanismos de construcción. En el caso de la constitución psíquica toda la metapsicología freudiana, los mecanismos psíquicos primarios de M. Klein y el RSI de Lacan parecen articulados para darnos cuenta de dicha constitución.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el caso de la producción de subjetividad me temo que no pasamos de la mera definición, del señalamiento del espacio donde se produce, pero, en ningún caso, los mecanismos que la hacen posible.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Sun, 16 Mar 2014 18:52:57 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>8.- EFICACIA Y SENTIDO: PSICOANÁLISIS DE LA SALUD MENTAL.</title>
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      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Rómulo Aguillaume
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Resumen.
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El difícil lugar que el psicoanalista ocupa en el campo de la salud mental no impide que se pueda reflexionar sobre dicho papel y la posible eficacia del mismo. La división entre un tratamiento basado en la singularidad del sujeto y otro, en que la demanda social requiere otros procedimientos, no impide la búsqueda de un diálogo en que ambas posiciones se puedan encontrar. La psiquiatría, desde la Psicofarmacología y la Neurociencia, realiza sus programas de salud mental en aras de una eficacia frente a una práctica psicoanalítica que hace del sentido un aporte cuestionador de dicha eficacia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Introducción.
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Esta ponencia o conjunto de ponencias podrían constituir una respuesta o una reflexión a la ponencia del día anterior donde la neurociencia nos devolvía a un lenguaje donde el sentido psicoanalítico encontraba una justificación en la causalidad científica, fundamento de la supuesta eficacia que la salud mental persigue.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La necesidad de ampliar el tratamiento psicoanalítico a grandes masas de población y no solo a sujetos muy seleccionados no es una tentación actual, pues ya el propio Freud  lo preconizó, en 1918, aunque nunca se logró de forma definitiva. Igualmente, el campo de la salud mental estuvo siempre abierto a la inclusión de técnicas y modelos teóricos que facilitaran su empeño. El problema, que muy pronto se hizo evidente, fue que al psicoanálisis le era difícil integrarse en el campo de la salud mental y a ésta le era imposible aceptar las premisas que el tratamiento psicoanalítico requería. Así pues, imposibilidad por ambas partes.   Para el psicoanálisis, entrar en el espacio de la salud mental era entrar en un espacio donde el sujeto enfermo, en su singularidad, era sustituido irremediablemente por la cosificación de la enfermedad mental. Sin embargo, el diálogo entre psicoanálisis y salud mental fue y continúa siendo inevitable. Entre nosotros, quiero decir en castellano, y en 1985, en una mesa redonda sobre salud mental y psicoanálisis,(1) en que participaron Willy Baranger y Mauricio Abadi, entre otros, se pudieron apuntar muchos de los problemas y posibilidades que el tema deparaba.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El primer problema, que acabo de señalar, es que el psicoanálisis se ocupa del conocimiento del individuo, y la salud mental, a través de la psiquiatría, tiene un enfoque comunitario que se apoya en el concepto de enfermedad mental. Para el psicoanálisis el individuo enferma desde su biografía y no por la constitución de una supuesta enfermedad. No podemos negar, sin embargo, que la singularidad biográfica impida que desde el psicoanálisis sea posible determinar rasgos que estabilizan el psiquismo y nos permiten hablar de estructuras psíquicas, esto es, la singularidad del sujeto está hecha sobre la base de que su historia ha devenido estructura psíquica funcionante (1)
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Entre enfermedad mental y estructura psíquica hay diferencias, pero que no impiden la construcción de una nosología. Hay una nosología psiquiátrica y una nosología psicoanalítica, diferenciables, pero que, en el fondo, se encuentran en el peligro de una posición cosificadora que debería ser ajena al psicoanálisis. El síntoma de la psiquiatría habla de enfermedades; el síntoma psicoanalítico es un mero significante en pos de una estructura a la que no determina. Naturalmente los síntomas hablan de muchas cosas: del deseo, de contradicciones sociales, de abusos de poder, de alteraciones hormonales o cromosómicas, de singularidades personales, y etcétera. Pero, termine en enfermedad o en estructura, terminan en la repetición, en la compulsión repetitiva donde el sentido parece que se pierde y la supuesta causalidad de la naturaleza parece que hace su aparición. Y es precisamente en esta repetición que expresa el síntoma, donde la salud mental construye su política de la eficacia y el psicoanálisis desarrolla el poder de su sentido. Por eso, eficacia y sentido, pretenden servir de referentes de dos modelos, condenados a encontrarse, pero no a confundirse.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El primitivo título de esta ponencia era Eficacia y sentido: psicoanálisis y salud mental. Por alguna razón que desconozco se transformó en el actual, Eficacia y sentido: psicoanálisis de la salud mental. Cambio que implica un posicionamiento más pretencioso: el psicoanálisis, por fuera de la salud mental, interrogándola.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El psicoanálisis por fuera o desde fuera como parece ser el destino que la evolución de las cosas nos depara: los psicoanalistas en el lugar de cuestionadores, ayudando, como dice Eric Laurent “ a despertar los espíritus y luchar contra el sueño de la razón, contra esas consecuencias de la supuesta hipótesis de la psyché”.( Pág. 56)(2) Evidentemente despertando a psiquiatras y psicólogos desde una posición de igualdad, “No vamos a tener en esto una posición de organizadores, solo de participantes, continúa Laurent desde una posición de humildad que tan mal le sienta al psicoanálisis. En cualquier caso, el lugar del psicoanalista sigue siendo un interrogante en el campo de la salud mental y en este sentido,-nos apunta Laurent- no hay que obnubilarse sobre la identidad del psicoanalista- el problema no es su identidad, son sus usos y los usos definidos a partir de la conversación”.(2) (Pág. 59) No obstante y, aunque la identidad del psicoanalista no es importante si lo es fijar su lugar de trabajo: por fuera del mundo institucional, respondiendo a una demanda que se aleja cada vez más de los presupuestos psicoanalíticos, esto es, tratando de integrarse en una práctica donde los criterios evaluadores y de eficacia son de difícil aceptación. Algunos psicoanálisis no encuentran dificultad alguna en esta integración, los trabajos de Fonagy van en esta dirección como, en general, los que se basan en la teoría del apego.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero hablamos de otro psicoanálisis, de un psicoanálisis no cuantificable, que se evalúa desde la pura subjetividad del paciente que ha terminado su análisis y lo corrobora ante la sociedad de psicoanalistas. La eficacia del psicoanálisis, decía Lacan, es producir psicoanalistas o, en cualquier caso, la producción de un sujeto responsable ante su síntoma, decimos nosotros, sin saber muy bien lo que decimos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Salud mental e imaginario social.
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En la construcción del concepto de salud mental intervienen demasiados actores y yo me centraré, únicamente el que tiene que ver con un imaginario social, el actual, donde la eficacia tributaria de la economía de mercado lo invade todo. Tan es así, que el tan citado Eric Laurent nos vaticina que en el siglo XXI “lo que no tenga eficacia no va a tener lugar”
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El imaginario social se ha complejizado hasta ser concebido, en la actualidad con dos acepciones distintas: una que designa las creencias, ideología, mitos que la función significante de la sociedad desarrolla y otra, la que tiene que ver con el imaginario radical, del que nos habla Castoriadis, y que se refiere a la capacidad creativa de los colectivos anónimos y que se encarnan en las instituciones y en los mitos históricos de toda sociedad.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La elección de dos términos como sentido y eficacia tienen la pretensión de fijar los dos niveles donde cultura y ciencia se expresan y es el campo de la praxis de la salud mental donde ambos conceptos determinan las tensiones que aparecen tanto en lo llamado terapéutico como en la normativa institucional que lo ampara.}
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Un mito, o un constituyente imaginario, como diría Castoriadis, cual es el de eficacia se podría expresar por el convencimiento de que la salud mental es un problema de ciencia natural y que es en su seno donde se podrá resolver.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La eficacia se adscribe erróneamente a una praxis de la ciencia y el sentido a una praxis de las ciencias sociales- en nuestro caso el psicoanálisis- y que la salud mental queda constreñida, en el mejor de los casos, entre estas dos opciones.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La eficacia como expresión de un lenguaje cuantificable, marca el campo de una realidad que pretende desligarse del campo de otra realidad marcada por un orden simbólico o de sentido donde el deseo es el último o el primero de sus referentes.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Y el otro componente del imaginario social moderno, en relación con lo que aquí nos interesa, la eficacia centrada en el mercado, quiero decir la rentabilidad económica. Eficacia, rentabilidad económica y evaluación son constituyentes de un imaginario social que arrastra la política de salud mental desde ese. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La evaluación, constituyente del imaginario social de la economía de mercado, se presenta ante la mirada escandalizada de Jacques-Alain Miller como un metalenguaje universal y un imperativo epistémico y económico. Quiero decir, como este autor también dice, que hubo un tiempo en que la psiquiatría “se organizaba en torno a los efectos del medicamento, pero estamos ahora ante una psiquiatría cuya clínica se organiza en función de los costes financieros.”(3) (Pág. 137.)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           La salud mental y la política de la salud mental.
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La salud mental no es solo la política de la salud mental es también la clínica de la salud mental y por eso es la clínica y sus evoluciones quien nos sigue cuestionando la realidad de la salud mental en cuanto organización de síntomas y nos acerca cada vez más a una clínica donde solo el síntoma importa, como referente de una supuesta enfermedad tal y como los DSM nos enseñan. La clínica subyace a un psiquismo organizado, a una estructura psíquica, a una psyqué, mientras el síntoma nos refiere a un simple sufrimiento o mejor aun a un goce que surge de una adaptación que se denomina desorden. Por eso en principio el desorden del síntoma nos remite al orden público como destino de una praxis terapéutica y, ahora, también, a un interrogante sobre un orden socio familiar que impone una violencia donde el sujeto atrapado expresará su síntoma. El familiarismo psicoanalítico del que nos habla Deleuze y Guattari.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La salud mental es un tema moderno, más o menos desde que se descubre, se inventa o se decide que los derechos humanos son universales y que el Estado moderno se debe hacer cargo de ellos. En el imaginario social emerge el derecho a la salud como uno de sus constituyentes, pero las formas concretas que adoptará ya no son universales sino específicas de áreas geográficas o culturales. La comunidad de Madrid se define como área especifica y así nos atendremos a sus definiciones, objetivos y evaluaciones del tema que nos ocupa.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El Plan de Asistencia psiquiátrica y salud mental de la comunidad de Madrid 2003- 2008 nos permite reflexionar sobre todo esto. Consideran los elaboradores del Plan que: en la sociedad actual asistimos a cambios en la forma de enfrentarse al sufrimiento humano que a veces conllevan el intento de medicalizar o psiquiatrizar cualquier tipo de malestar o inadaptación. Por nuestra parte, no consideramos excesivo apuntar que gran parte de la responsabilidad en la medicalización del sufrimiento lo tiene el propio sistema al prometer píldoras de la felicidad para todos. Y cuando digo sistema, digo voceros del sistema, esto es psiquiatras y psicólogos. Recordemos como en los años 70 todos nos sentimos ufanos cuando la antipsiquiatría cerró los manicomios y abrió los hospitales. El loco pasó, de loco a enfermo. Un gran avance: el paso a los hospitales naturalizó la locura de donde ya es prácticamente imposible rescatarlo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Pero en cualquier caso, volviendo al tema que nos ocupa, la inespecificidad de la denuncia no impide que a renglón seguido se citen como núcleo de la preocupación de este plan los siguientes planteamientos: Al mismo tiempo se observan – nos dicen los autores- algunos fenómenos o demandas emergentes que tienen una mayor consistencia para su abordaje dentro de nuestro ámbito.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Por otro lado, continúan los autores, el desarrollo técnico y científico ha provocado que determinadas técnicas y procedimientos que tenían un uso restringido, deban ser incorporados a la práctica asistencial cotidiana.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como resultado de todo ello se identifican diversas patologías o demandas emergentes dentro de la actividad asistencial actual, entre las que destacaremos :
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          LOS TRASTORNOS DE PERSONALIDAD
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          EL DUELO PATOLÓGICO
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          EL ESTRÉS LABORAL
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          LAS TÉCNICAS DE NEUROIMAGEN
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como vemos, junto a las patologías la nueva técnica que abre esperanzas. En cualquier caso, siempre hubo patologías de moda e idiosincrasias nacionales. Frente a los Trastornos de Personalidad- según los responsables del plan- Se debe planificar la optimización y desarrollo de programas y recursos específicos que aborden esta problemática, ya que actualmente esta demanda genera problemas de abordaje en los dispositivos asistenciales y un importante consumo de recursos con dudosa o baja efectividad.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El duelo es igualmente problematizado en función de su demanda: Se trata de una demanda creciente para su atención en los servicios de salud mental, que presenta dos problemas principales resultantes de su identificación no correcta:
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          * El abordaje de problemas adaptativos al proceso natural de la pérdida como si
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          de un trastorno mental se tratara.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          * La no identificación de un duelo como patológico y, por tanto, el que no se
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          trate adecuadamente.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Para finalizar, las patologías del estrés laboral muestrna una problemática mucho más amplia: Algunas condiciones del mundo laboral actual pueden generar demandas asistenciales
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          en las cuales es importante identificar algunos factores:
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          * La existencia o no de un trastorno mental
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          * Problemas sociales concomitantes
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          * La vinculación de la demanda a posibles beneficios y prestaciones sociales
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          (bajas laborales por enfermedad)
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          De la correcta identificación de estos factores y de la interacción entre ellos, va a
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          depender el que se deba o no atender en los Servicios de Salud Mental y cual va a
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ser el abordaje más correcto.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Y, aunque hay multitud de referencias a modalidades terapéuticas, como son desde luego los psicofármacos y las psicoterapias, sin embargo la alusión a la última novedad terapéutica, quiero decir a las técnicas de neuroimagen nos llenan de una esperanza inquietante:
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La incorporación de las técnicas de neuroimagen en la detección, delimitación, tratamiento
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          y seguimiento de la patología psiquiátrica ha supuesto una revolución científica importante en las últimas décadas que no ha ido acompañada de su uso y acceso amplio por los profesionales de la salud mental. Se promoverá una mayor disponibilidad de estos medios para los servicios de salud mental ambulatorios.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como vemos un recorrido somero por un plan donde la preocupación económica y de rendimiento se encuentra, tanto en la selección de los cuadros clínico – los más demandados y los más caros- como en el futuro terapéutico de la neuroimagen.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Eficacia y evaluación.
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Los programas de evaluación tienen el reto de medir la eficacia: método cuantitativo que deja el sentido del lado de lo no cuantificable. Ya sabemos, hay quien trabaja y quien interpreta, he leído en alguna parte. La necesidad de una eficacia permite al Estado la incorporación de medios que racionalicen económicamente una actividad sin rentabilidad inmediata. ¿Qué mide la eficacia? La eficacia es la “Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera” dice la Real Academia. Pues lo que se espera es la integración social del enfermo mental, en un tiempo corto, esto es, su no cronicidad. Lo que ocurre es que: “La cronicidad no es un problema de duración. La duración del tratamiento de un sujeto con un trastorno mental tiene como perspectiva toda la vida. La cronicidad se produce cuando ya no quedan objetivos terapéuticos.(2) (Pág.37)
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Hemos pasado pues, del ya no se puede hacer más del manicomio a, podemos seguir haciendo, del último psicofármaco o de las técnicas de neuroimagen. Por eso la eficacia debería medir no los recursos que consume el enfermo mental sino los recursos que genera.  En 2007 se recetaron en España 41.203.879 envases de ansiolíticos y 23.990.412 de antidepresivos, según datos del Ministerio de Sanidad; algo menos que en 2006, con 43.856.219 y 24.682.891 envases expedidos, respectivamente., nos informa un articulista de El País.(4) Esto es ¿lo que se ha gastado o lo que se ha producido? Creo que habría que acabar con el mito del gasto del enfermo mental. El enfermo mental genera mucha riqueza: desde los laboratorios con sus psicofármacos a los gabinetes con sus psicoterapeutas. Únicamente los pobres son los que no generan riqueza y por eso no son rentables. Hemos pasado de la caridad a la rentabilidad guiados por la eficacia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En cualquier caso, la evaluación es imprescindible. Y la evaluación evalúa la eficacia y la eficacia no muestra la cantidad de pacientes que dejan de tener necesidades asistenciales, sino la adaptación a las exigencias asistenciales: continuar tomándose las pastillas toda la vida, pasar a un tratamiento de psicoterapia o acudir a un centro de rehabilitación.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La eficacia también se mide por las altas hospitalarias o de consulta. Esa eficacia no sigue el destino del paciente porque lo que interesa es medir una eficacia puntual. Un ejemplo, además desde el campo del psicoanálisis, nos serviría de ilustración: El hombre de los lobos. Según Freud este paciente se fue de alta curado, o al menos con un nivel de salud mental como nunca antes había tenido. Sin embargo, sabemos, que el hombre de los lobos vivió hasta los 92 años y que prácticamente fue un paciente toda su vida. Después de El hombre de los lobos Freud no volvió a escribir ningún caso clínico.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Así pues, la eficacia sobre qué o, la eficacia del fármaco que guía a los psiquiatras o, está surgiendo una nueva psiquiatría basada en las finanzas. Pues sí, la rentabilidad se impuso en la salud mental hace ya cierto tiempo como en el resto de las actividades humanas. Quiere decirse, que la eficacia tiene su historia que se apoyó primero en un buen diagnóstico, luego en una buena farmacología y hoy en una buena rentabilidad. A pesar de todo, el presupuesto para la salud mental sigue creciendo, posiblemente porque no es un presupuesto de gastos sino de ganancias.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           El sentido perdido: la imposibilidad del discurso psicoanalítico y su necesidad.
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Para empezar, la salud mental es una actividad fundamentada, no en una preocupación clínica, sino en una demanda. Antes, los médicos de cabecera sabían cual era la especialidad que nos convenía. Ahora ya no hay médicos de cabecera, sino médicos de atención primaria, concebidos como primer batallón de enfrentamiento a una demanda donde ya lo primero es la contención, no el diagnóstico, ni la clínica.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Desde esa posición lo primero que se ve es el síntoma, quiero decir la depresión o la tristeza, porque síntoma y clínica se unifican en la primera atención o atención primaria.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Si el síntoma permitió la elaboración de una clínica hoy el síntoma define la clínica, al menos en un principio. Síntoma sin clínica. Luego, si se llega al especialista, el síntoma encontrará la clínica, y de aquí a la enfermedad. ¿Qué papel puede jugar el psicoanalista en todo este engranaje?
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El discurso psicoanalítico fue un discurso de sentido. Cuando Freud determina que el síntoma tiene sentido lo arranca de una cuantificación y lo deja en el lugar de lo específico de este sujeto. Desde entonces la evolución fue en paralelo: un psicoanálisis del sentido y una psiquiatría de la causa. El universo de los símbolos y el universo de la ciencia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Eric Laurent, desde un cierto optimismo piensa que cuando el sistema llega a un callejón sin salida, esto es, cuando la ciencia se atasca, se vuelve la mirada al psicoanálisis y se le pregunta.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Aun cuando siguen surgiendo cambios sociales que presentan nuevas patologías, el sistema tiene recursos para seguir aplicando un método científico que cuantifica desviaciones de una norma que ya no necesitan ningún sentido. Poco a poco todo el sentido gira en torno a un sin sentido que la causalidad cubre, y estabiliza un síntoma que la farmacología contiene, aunque solo sea como efecto placebo. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Pero el sentido insiste y así, cuando el funcionario se queja del aumento de una demanda indiscriminada, nos invita a poner una frontera entre el duelo normal y el patológico. Quiere decirse que nos pide que  fijemos una frontera, esto es, tomemos una posición ética donde el significado vuelve a hacer su aparición. Que la ética del comportamiento, referente de la psiquiatría deje paso a la ética del conocimiento. Quizás ese sea el lugar de la eficacia psicoanalítica, como apuntaladores sutiles del sistema.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Terminaré con dos pretensiones, una práctica y otra teórica. La práctica: hace años se discutía el papel del psicoanalista por dentro de la institución, haciendo psicoterapias institucionales o, si no, analizando trabajadores de la salud mental. Las psicoterapias institucionales están suficientemente asentadas en conceptos psicoanalíticos con lo cual solo nos queda el psicoanálisis de los trabajadores de la salud mental para, quizás, lograr con ellos instituciones menos horribilis y planteamientos más críticos. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Y la teórica, apoyándome en un autor que hay que leer Charles Taylor:
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          “Es necesario trascender los limites de una ciencia basada en la verificación, en beneficio de una ciencia que estudie las significaciones intersubjetivas y comunes inscriptas en la realidad social (5) pág. 191-192
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           BIBLIOGRAFIA
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          1.	Revista Argentina de Psicoanálisis (1985) nº 3 Tomo XLII, Buenos Aires.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          2.	Laurent, Eric (2000). Psicoanálisis y salud mental. Buenos Aires: Tres Haches.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          3.	Pundik, Juan (compilador) (2007). Madrid: Ed. Filium.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          4.	Los fármacos ganan a la psicoterapia · ELPAÍS.com  Lunes, 5/1/2009
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          5.   Taylor, Charles (2005). La libertad de los modernos. Buenos Aires: Amorrortu.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Sat, 16 Jun 2012 17:43:58 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>7.- SADISMO, MASOCHISMO, ATTIVITA’ E PASSIVITA’ UNA RILETTURA DEL TRACCIATO FREUDIANO</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/7-sadismo-masochismo-attivita-e-passivita-una-rilettura-del-tracciato-freudiano</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Daniela De Robertis
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Società  Italiana di Psicoanalisi della Relazione
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Freud e le  versioni metapsicologiche
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           Il tema del sadismo e del masochismo è affrontato da Freud in varie opere,che corrispondono a vari periodi della scrittura  metapsicologica. Le letture che egli ne restituisce  risultano diverse e   talvolta  addirittura opposte e rovesciate,come avrò modo di circostanziare in seguito.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Una costante tuttavia rimane come leit-motiv durante tutto l’arco della teorizzazione freudiana: il sadismo risulta  legato all’attività e il masochismo alla passività.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          L’affresco di più ampio respiro su questo tema si ritrova nel 1915 in Pulsioni e loro destini (Freud, 1915). 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Tuttavia già dieci anni prima Freud ne aveva fatto menzione: infatti nei Tre saggi sulla teoria sessuale (Freud, 1905) il sadismo e il masochismo vengono rubricati  nell’ampia categoria delle pulsioni di crudeltà , rispettivamente nella loro forma attiva e passiva. Esse sono accreditate nell’infanzia all’interno della concezione freudiana del bambino perverso e polimorfo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Soltanto più tardi nella IV conferenza sulla Psicoanalisi, Freud indagando sempre in riferimento al bambino il “piacere di procurare dolore”, definito sadismo, e il suo corrispettivo risvolto passivo, definito masochismo, precisa che queste due pulsioni “compaiono in coppie antitetiche”o coppie di opposti, in forma rispettivamente attiva e passiva(Freud, 1909, p.162). 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          L’idea di coppia antitetica rappresenta quell’anticipazione che troverà poi  il suo pieno  sviluppo nel grande saggio del ’15. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Di nuovo nel 1910, ma questa volta  in riferimento non all’infanzia , ma all’età adulta e alle nevrosi ossessive, Freud (1910a, p. 201) ribadisce la connotazione di attività della pulsione sadica e la connotazione di passività della pulsione masochistica. Questa equazione, che circoscrive l’attributo dell’attività al sadismo e quello della passività al masochismo, rimarrà un referente ben saldo  nell’approccio freudiano, indipendentemente  dalle aggiunte e revisioni che subirà il concetto di attività e passività. Intendo riferirmi a quel versante del pensiero freudiano che ascrive l’attività all’elemento maschile e la passività all’elemento femminile ( Freud, 1924; 1931)¹ .
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          E giungiamo così a Pulsioni e loro destini, la più ampia trattazione che Freud (1915) abbia  riservato a questo argomento. Il testo,  particolarmente complesso e non privo di oscurità, poggia su alcuni assiomi principali,  che vale la pena riepilogare.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          1-	Sadismo e  masochismo sono due pulsioni sessuali, le quali, in quanto riferite all’infanzia, 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           rientrano nelle pulsioni parziali, cioè in quel “fascio” di  pulsioni non ancora unificate sotto il primato della genitalità.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          2-	Al medesimo tempo queste due pulsioni sono considerate anche due destini pulsionali. In  
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          questo secondo punto emerge già una contraddizione, poiché a ben vedere, nel proseguo del testo, soltanto  il masochismo risulterà detenere il ruolo di destino pulsionale del sadismo e non anche  viceversa, come ci si aspetterebbe dalla premessa .
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          3-	Il destino pulsionale è la difesa in cui incorre la pulsione. A questo punto ecco emergere anche   l’esplicitazione di senso dell’affascinante  titolo del Saggio.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          4-   La difesa chiamata in causa per la pulsione sadica  è la trasformazione nel contrario, 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          e più precisamente il cambiamento da attività in passività.  Infatti il sadismo, pulsione attiva, 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          viene trasformato ad opera della difesa interna ad esso nel  suo corrispettivo passivo, cioè il 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          masochismo. In questo spaccato teorico, quindi il sadismo,  considerato da Freud una 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          pulsione, sembra contenere in sé ed “autogestire”  la propria difesa; ne deriva che  il  
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          masochismo è una  pulsione che esprime la difesa effettuata. In sintesi 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          si tratta di una configurazione del modello teorico e del concetto di conflitto  in cui la difesa è
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          assorbita e contenuta nel concetto di pulsione.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          5-Questo tipo di difesa, cioè la trasformazione nel contrario nell’accezione di cambiamento da attività in passività,   è una difesa  precoce  da distinguere da difese più tardive e mature, quali ad esempio la rimozione (Freud, 1915b, p. 37 ).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Il testo freudiano è estremamente  sollecitante, ma anche alquanto contraddittorio e criptico. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Vediamo prima le aporie concettuali.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          E’ cosa nota in Freud che tutta la logica della metapsicologia  è d’impronta dualistica, costantemente mirata  a tener ben distinto e contrapposto l’asse pulsionale dall’asse difensivo, cioè a tener ben distanziato il polo rimosso da quello  rimovente². L’operazione è resa  necessaria dalla logica del conflitto, perché, qualora i due assi fossero inclusi nello stesso concetto, vacillerebbe tutta l’impalcatura metapsicologica del conflitto e di conseguenza tutta la spiegazione della psicopatologia³. Dunque il problema non sarebbe certo di poco conto se  pulsione e difesa fossero assorbiti in un’ unica entità concettuale, ma è esattamente ciò che si verifica in Pulsioni e loro destini . Proprio in base all’impianto metapsicologico, leggendo questa opera, sorge spontaneo chiedersi  come sia possibile che all’interno della pulsione stessa sia insita la difesa, a tal punto da far parte  del suo “destino”. La domanda si legittima anche sulla base di un’altra aporia presente  nel testo che sembra disattendere e oscurare la sostanziale  differenza tra il concetto di pulsione e  quello di difesa. Infatti  la pulsione  si connota come elemento dinamico per la sua intrinseca tendenza alla scarica,  spiegata e regolamentata dallo statuto omeostatico. La difesa, al contrario, in qualità di elemento che impedisce la scarica, svolge una funzione opposta, che lavora contro l’equilibrio omeostatico. Ecco anche la seconda  ragione per la quale in tutta la metapsicologia i due concetti debbono mantenere spazi, funzioni e caratteristiche ben diverse.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           In sintesi, alla luce del  conflitto e della diversa natura tra pulsione e difesa, concepiti quali  poli contrapposti, il discorso intrapreso da Freud nel ’15, che invece ingloba la difesa nella pulsione, risulta collocarsi  in maniera “eccentrica” o comunque non conforme al contesto metapsicologico, introducendo nel testo punti di frizione e di scarto.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Ma il testo, dicevamo, contiene anche delle oscurità, nella misura in cui  elude alcuni rilevanti quesiti. Si tratta di non detti che finiscono col gravare sulla comprensibilità e la coerenza del discorso. Di fatto Freud non sembra spiegare in che senso sadismo e masochismo, in qualità di pulsioni, incorrano nelle difese: non  risulta  agevole , stando alla lettura del testo, rinvenire in che senso si tratti di difese  e soprattutto da che cosa ci si difenda . Insomma resta imprecisato quale sia la natura del rimosso e quale sia il motivo e la funzione svolta dal rimovente. Tanto meno vengono  argomentate le ragioni per cui la trasformazione della pulsione sadica in quella masochistica venga considerata una difesa “precoce”.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          In questa sede Freud elude questi quesiti, ma , a distanza di qualche anno in  Al di là del principio di piacere, l’argomentazione intrapresa da Freud permette di trovare una risposta a questi interrogativi, consentendo di chiarire il ruolo della difesa nel rapporto tra sadismo e  masochismo. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud infatti, avendo indagato in precedenza  già da svariati anni il sadismo e il masochismo, deve aver avuto modo di verificare che la libido aveva una portata spiegativa limitata, poiché non era in grado di dar conto di una bella fetta delle vicissitudini psichiche, quelle appunto legate all’odio e alla distruttività (De Robertis, 2004), di cui sadismo e masochismo sono manifestazioni. Ritenere la libido l’unico referente spiegativo, e  perseguire  questa forma di riduzionismo sessuale può considerarsi, in ultima analisi il vero motivo per cui Freud non era riuscito a venire a capo nel fornire una spiegazione del rapporto tra sadismo e  masochismo. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Di fatto nelle intenzioni di Freud la nuova teoria degli istinti del 1920 doveva assolvere la funzione di ridimensionare l’esclusività del referente sessuale, nella misura in cui l’istinto di morte nasce con il mandato di saturare questo spazio rimasto ineluso dalla teoria.L’istinto di morte viene quindi codificato nell’accezione di distruttività originaria, alla cui origine ora  Freud può ricondurre l’aggressività della condotta umana e le conseguenti manifestazioni sintomatiche da essa derivate.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           Sarà proprio in  Al di là del principio di piacere (Freud, 1920), e in questo caso  in un contesto di profonda revisione della scacchiera teorica, che Freud potrà esplicitare gli interrogativi lasciati inevasi nel ’15: l’oggetto della difesa è l’istinto di morte .
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Più in concreto, introducendo il bipolarismo pulsionale  dell’istinto di morte e dell’istinto di vita, Freud  finalmente  può procedere a spiegare il sadismo e a concepirlo come originaria espressione dell’innatismo dell’istinto di morte nella sua valenza distruttiva. A questo punto anche il masochismo viene incamerato nei limiti di sagoma  dell’istinto di morte e più precisamente come una forma derivata dall’introiezione della pulsione sadica; una difesa appunto per stornare dall’esterno la propria distruttività, rivolgendola sulla propria persona. In sintesi il sadismo, fin dalle origini rivolto all’esterno, è considerato una forma di attività e il masochismo,in seconda battuta  rivolto all’interno, la sua corrispettiva forma passiva. Ecco che i pezzi cominciano a ricomporsi: la pulsione in questione è il sadismo, la difesa contro di essa è svolta dal masochismo,  il meccanismo difensivo impiegato è l’introiezione e il risultato di tutta l’operazione è il contenimento dei temibili  effetti della distruttività’  grazie ad una manovra di internalizzazione.  A ben vedere soltanto ora con questa versione del ‘20 la  formula difensiva  è spiegata; il sadismo rappresenta la manifestazione “originaria” dell’istinto di morte , attivamente agita  nello spazio esterno e il masochismo ne è la risposta difensiva e secondaria  rivolta all’interno. Ma   è opportuno precisare che nel ‘20 nell’approccio freudiano la trasformazione nel contrario riguarda solo la trasformazione dalla forma attiva in quella passiva e non viceversa . E’una formula che, è utile precisare,viaggia soltanto in una direzione: dall’attività alla passività. In altre parole Freud contempla esclusivamente il sadismo che, in taluni casi, può diventare masochismo qualora sia sottoposto all’effetto della difesa. In altri momenti invece, come Nel problema economico del masochismo (Freud,1924, pp.9-10), Freud rovescia la formula,  partendo  da un masochismo originario che in seconda battuta può venire “estroflesso” all’esterno in forma di sadismo. Ma in altri luoghi viene sostenuta anche una terza  versione a metà tra le due, puntando  su una distruttività originaria di cui una parte viene sviata all’esterno (sadismo) e un’altra si conserva all’interno (masochismo).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           Vorrei puntualizzare un aspetto cruciale di questa posizione freudiana: sia che Freud proponga un sadismo originario, sia che propenda per un masochismo originario sia che , forse proprio non sapendo che pesci prendere , prospetti anche una formula mista, sta di fatto che  sadismo e masochismo, agganciati al carro dell’istinto di morte, appaiono innati, non si configurano come una possibile risposta, un tempo secondario,un “dopo”, un après coup,costruito in base agli eventi esperenziali nello spazio e nel tempo della vita. Piuttosto la spiegazione è delegata da Freud al terreno costituzionale, ad un innatismo che, per propria natura,  è prescisso dal fattore esperenziale: un elemento che è così fin dalle origini e che non lascia più spazio a nulla da spiegare. Questo punto rappresenta un grosso limite epistemico della teoria freudiana: una teoria psicologica che, incernierata  sull’istinto di morte a spiegazione dello psichico, delega il compito esplicativo ad un istinto costituzionalmente dato, finisce per  rinnegare il mandato della spiegazione psicologica e , incrociando le braccia,  rinuncia al proprio dominio epistemico, con l’effetto che l’innatismo è divenuto un dogma  e la psiche è messa a tacere.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Tuttavia in parallelo a questa lettura, è possibile individuare nel pensiero freudiano un’altra e diversa pista, a mio avviso molto più convincente, perché più psicologicamente articolata.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Mi riferisco alla posizione che Freud assume nel 1931 e che qui sintetizzo:
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          un’ ”impressione ricevuta passivamente desta una tendenza ad una reazione attiva”. Quando il soggetto tenta di fare la stessa cosa che in precedenza è stata fatta a lui, è inconsciamente motivato dal fine di integrare un’esperienza passiva in un’azione attiva (Freud, 1931,p.73).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          In questa lettura Freud rovescia la formula precedentemente esposta in Pulsioni e loro destini e in Al di là del principio di piacere: non sostiene più che dall’attività si passi alla passività ,ma  è dalla passività che si passa all’attività. Questa a mio avviso è una spiegazione di gran lunga più promettente per due ragioni.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Innanzitutto aggancia il sadismo, inteso quale reazione attiva, alle vicende storiche del soggetto e lo legge come una risposta costruita in base alle esperienze. Questa spiegazione risulta più psichicamente articolata di quanto fosse la precedente che, agganciata all’istinto di morte, cioè ad un elemento a priori e biologistico, risulta carente nel fornire una spiegazione psichica.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          In secondo luogo, la spiegazione, entrando nel merito dell’esperienza, permette di fare i conti con il vissuto emotivo ad essa legato.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Sadismo e masochismo come risposte esperenziali
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Sicuramente tanto il sadismo, quanto il masochismo, sono condotte alla cui origine è individuabile un vissuto legato alla rabbia. In quest’ambito gli studiosi delle emozioni sollecitano a distinguere risposte funzionali, come l’aggressività,chiamata dagli psicologi delle emozioni avversatività, e risposte disfunzionali che vanno dalla rabbia, alla vendicatività, alla rivendicazione, alla violenza, alla distruttività. L’aggressività fa parte delle emozioni primarie, è un comportamento reattivo e funzionale, rubricabile nel  repertorio emozionale innato che  in quanto tale  svolge un’ importante funzione adattiva. Si tratta di una reattività guidata da una difesa “utile”, che scatta di fronte ad un’esperienza emotiva in atto o ad un ricordo, elicitando una risposta emozionale  che il soggetto è in grado di padroneggiare (de Zuleta, 1993).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Ben altro mette in campo la rabbia, la vendicatività e la distruttività, che sono da considerarsi espressioni di una reattività disfunzionale, perché agita all’interno di un assetto intrapsichico di un Sé scompaginato e frammentato, che è impossibilitato a gestire adattivamente il risvolto emozionale che ha suscitato o suscita  l’esperienza.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Questa differenziazione ha portato alcuni autori  a distinguere un’“aggressività semplice” da un’ “aggressività trasformata in vissuti aggressivi, rimossi e convertiti” (Durbin e Bowlby, 1939). 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Alla luce di queste considerazioni vorrei tornare sul significato di difesa “precoce”. Come ho in precedenza citato, Freud (1915a; 1915b), analizzando le vicissitudini della vita psichica, individua nella trasformazione dalla polarità attiva a quella passiva l’azione di una difesa precoce, primitiva in senso cronologico ed evolutivo. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           Sembra difficile sostenere oggi questo punto di vista rispetto  alla diversa concezione dell’infanzia che i risultati dell’Infant Research e dell’Infant Observation restituiscono. Infatti, come attribuire alla prima o primissima infanzia comportamenti sadici e masochistici che spesso sotto forma di rituali esprimono modalità difensive, facenti parte del Sé e delle sue modalità relazionali strutturalmente consolidate? Riflessione questa che induce a postdatarne la  comparsa verso un’età più avanzata. Come possiamo quindi considerare il significato della difesa precoce presente in Freud?
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Sarei portata ad individuare la difesa non nella trasformazione da attività a passività, bensì da passività ad attività, secondo la lettura alternativa che lo stesso Freud, come ho accennato, prospetta nel 1931. Vorrei precisare  però il tratto distintivo di questo tipo di attività: essa, essendo originata da una difesa che fa perno sull’asse della vendicatività, si presenta come una forma di pseudo-attività o “falsa” attività, al rimorchio della logica del trauma e delle risposte reattive, compensatorie e non elaborabili di esso.  Allora abbiamo a che fare con una difesa che non è “precoce”, ma primitiva, nel senso di elementare e semplice: una difesa che appartiene ad un Sé disarticolato e frammentato, incapace di gestire il dolore psichico derivato da esperienze traumatiche e abusanti. Un Sé che reagisce al dolore solo attraverso il rovesciamento  semplicistico,“meccanico” e reattivo nel contrario, secondo una formula fondata sulla negazione, così riassumibile: non sono io che ricevo dolore è l’altro. Dal subire al far subire,dal percepirsi soggetto impotente di sofferenza , all’infliggere attivamente sofferenza all’altro,dall’esposizione passiva al trauma alla riproposizione attiva di esso, il tutto giocato su inversioni di rotte e di senso:Io-altro, dentro-fuori, supinamente-attivamente.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          E’ questo il significato della strategia inconscia che sottolineano anche autori come Bowlby (1973) e Searles (1956), quando inseriscono nella categoria della vendicatività forme di rabbia dis funzionali. Si tratta di una reazione limite, una specie di ultima risorsa, che scatta quando  il soggetto “sente” che non c’è nessun’altra reazione possibile. E’ a questo proposito che Bowlby conia l’espressione “collera della disperazione”, che si può concretizzare in una spinta a distruggere a causa del vissuto di essere stati distrutti (Bowlby,1973,cap. 17).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Anche Kohut, legando  la vendicatività ai bisogni dell’area narcisistica, afferma che  il bisogno di vendicarsi, di raddrizzare un torto, di annullare un danno con qualsiasi mezzo, supportato da   un’ “implacabile” coazione a ripetere sono le caratteristiche della rabbia narcisistica in tutti i suoi risvolti. Il desiderio di volgere un’esperienza passiva in una attiva è una causa  che può spiegare la l’immediatezza reattiva  con cui il soggetto risponde usando un “rimedio” semplice, strutturalmente divenuto quasi automatico: infliggere attivamente all’altro quelle ferite narcisistiche che un tempo ha subito e patito,una ritorsione  vista come effetto di un “risarcimento irrisarcibile” (Kohut,1972).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Il sadismo può essere letto alla luce di una vendicatività diretta dal fine di pareggiare i conti, di “rifarsi”, guidata da una specie di legge del taglione che comanda che quel che è fatto sia reso. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Questi autori del postfreudismo, diversamente dal punto di vista freudiano e kleiniano, non si muovono in un ambito biologistico e costituzionale, ma fanno propria una spiegazione esperienziale, legata al vissuto emotivo. Bowlby sottolinea il carattere secondario, e non primario, del comportamento rabbioso/vendicativo, un comportamento non ascrivibile all’istinto, ma alla reattività della risposta.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           Sulla stessa lunghezza d’onda si muove Searles (1956), nel sostenere che la vendicatività è strettamente funzionale alla rimozione del dolore.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Anche Horney (1948) ha approfondito la funzionalità psichica della dinamica della vendetta, che individua nella necessità di riparare la ferita narcisistica, nel ripristino dell’orgoglio offeso e nel riscatto dell’originaria situazione d’impotenza. Per quest’autrice, come anche per Socarides (1966) le condotte vendicative diventano la passione che guida tutta la vita e a cui tutto è subordinato, persino l’interesse verso se stessi. Tutti gli intenti, tutte le energie sono allora dedicate all’unico scopo di ottenere un trionfo vendicativo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Spesso i comportamenti sadici, non solo in ambito sessuale, ma anche morale, sono agiti da soggetti che vivono in funzione della vendetta, che diventa una spinta motivazionale tale da tradursi nell’unico scopo della loro vita (Ibid.).Non bisogna dimenticare -soprattutto ai fini del trattamento clinico di questa sintomatologia- che la vendetta svolge una funzione compensatoria e “trofica” ,al punto di assumere una funzionalità strutturale, nel senso di procurare un nutrimento ad un Io debole, svuotato e fragile all’interno dell’economia psichica.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           Concludendo, ho voluto proporre una lettura del sadismo in cui la vendicatività, sotto forma di pseudo-attività, gioca il ruolo di una difesa multifunzionale, centrata su due funzionalità di base:
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          l’aggiramento del dolore e il tentativo  -per quanto disfunzionale  e maladattivo-  di ripristinare la compromessa integrità del Sé.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Per il masochismo, invece, la situazione mi appare differente, in quanto mi sembra una risposta più conservativa e meno reattiva rispetto al sadismo. Intendo centrare l’attenzione sulla considerazione che nelle sintomatologie masochistiche il soggetto si ripropone nell’esperienza storica di passività originaria, secondo la quale si vede inconsciamente come colui che subisce e continua a subire. In questi casi la coazione a ripetere sembrerebbe essere legata  alla rigida aderenza all’immagine di Sé, e più specificamente all’immagine di  un Sé abusato.  Nel riperpetuare la condizione e l’esperienza d’abuso e di violenza, il soggetto si identifica e quindi si riconferma in quell’immagine che rappresenta la sua inconscia identità di base.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Sintetizzando ho proposto di considerare le manifestazioni sadiche  come una risposta attraverso la quale l’originaria passività, legata al vissuto del  subire il “danno”, per scopi difensivi è trasformata in pseudo-attività.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           Diversamente  le manifestazioni masochistiche  esprimono l’originario vissuto di passività, riproposto rigidamente  dal soggetto a conservazione della propria identità inconscia di “abusato”. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           NOTE
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ¹ L’attribuzione freudiana del parametro attività all’elemento maschile  e del parametro passività all’elemento femminile è un chiaro esempio di quanto gli stereotipi culturali di una data epoca si convertano in teorizzazioni che vanno a costituire le tessere del modello (Drescher, 2008, p. 312).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ² E’ nota l’impostazione dicotomica  che Freud imprime alla vita psichica(Freud, 1920,p.238), incardinata sul dualismo pulsione-difesa. Di fatto in tutto lo sviluppo e le revisioni della metapsicologia è motivo dominante in Freud differenziare  la natura del rimovente come contrapposto al rimosso, soprattutto quando,  da una generica denominazione di difesa-censura, presente fino al ‘900, si passa ad una definizione più dettagliata  di essa . Da quel momento in poi ritroveremo infatti via via concettualizzazioni sempre più articolate di ciò che si contrappone al pulsionale, rintracciabile dapprima nel concetto di Potenze psichiche (Freud, 1905), poi di Pulsioni dell’Io (Freud, 1910b), poi ancora  di Ideale dell’Io (Freud,1914),  in seguito di Istinto di morte (Freud,1920) e infine di Super Io (Freud, 1922).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ³ La necessità di distinguere , anche dal punto di vista topico, l’istanza rimovente dall’istanza rimossa è da considerarsi uno dei principali motori all’origine della revisione strutturale . Sarà ne L’Io e l’Es  infatti che Freud (1922), decretando ufficialmente la natura inconscia della difesa , ma  non potendo posizionare la difesa nell’Es , sede pulsionale per eccellenza, pena la disintegrazione  dell’idea di conflitto, situa la difesa nelle parti inconsce dell’Io. Con tale operazione Freud si assicura il duplice vantaggio di garantire la natura inconscia delle manovre difensive e di salvaguardare il conflitto , ripartendo topicamente le pulsioni nell’Es e le difese ( o più precisamente la “gestione” di esse) nell’Io.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           BIBLIOGRAFIA
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Bowlby J. (1973) Attaccamento e perdita . La separazione dalla madre vol. II, trad.it., Bollati     Boringhieri , Torino,1978.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          de Zelueta F.(1993)   From Pain to Violence   Whurr Publishers, London.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Drescher J. (2008) Dall’omosessualità e dalla bisessualità all’intersessualità: ripensando alle  categorie di genere Psicoterapia e Scienze Umane XLII, 3, pp.301-318.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Durbin E.F.M. Bowlby J. (1939) Personal Aggressiveness and War   Routledge and Kegan Paul,   London.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud S.(1905) Tre Saggi sulla teoria  sessuale OSF, vol.IV, Boringhieri, Torino,1972.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud S.(1909) Cinque Conferenze sulla Psicoanalisi OSF, vol.VI, Boringhieri,   Torino,1974.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud S. (1910a) Prospettive future della terapia psicoanalitica OSF, vol.VI,  Boringhieri,   Torino,1974.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud S. (1910b) I Disturbi visivi psicogeni nell’interpretazione psicoanalitica OSF, vol.VI,   Boringhieri, Torino,1974.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud S. (1914) Introduzione al narcisismo OSF, vol.VII,    Boringhieri, Torino,1976.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud S. (1015a) Pulsioni e loro destini OSF, vol.VIII,    Boringhieri, Torino,1976.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud S. (1915b) La Rimozione  OSF, vol. VIII, Boringhieri, Torino,1976.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud S .  (1920) Al di là del principio di piacere OSF, vol.IX,    Boringhieri, Torino,1977.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud S .  (1922) L’Io e l’Es OSF, vol.IX    Boringhieri, Torino,1977.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud S. (1924) Il problema economico dl masochismo OSF,vol. X, Boringhieri, Torino,  1978.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Freud S. (1931) Sessualità femminile OSF, vol.XI,   Bollati Boringhieri, Torino,1979.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Horney K. (1948) The Value of Vindictiveness   J. of the Amer. Psychoan. Ass., 8,  pp 3-12.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Kohut H. (1972) Pensieri sul narcisismo e sulla rabbia narcisistica in La ricerca del Sé    trad. it.,    Bollati  Boringhieri, Torino, 1978.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Searles H.F. (1956)      The Psychodynamics of Vengefulness  in Collected Papers on  Schizophrenia and Related Subjects   Hogarth Press, London, 1965 .
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Socarides C.W. (1966) On Vengeance: the Desire to “get eve”  in  C.W. Socarides(ed.) 1977.  The World of Emotions. Clinical Study of Affect and their Expressions  Intern. Univ.Press, 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            SOMMARIO
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Rispetto al sadismo  e al masochismo,all’attività e alla passività e alla difesa,l’A. nella prima parte propone una rassegna e una  rilettura delle versioni spesso diverse e opposte che propone il tracciato metapsicologico.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Nella seconda parte l’A., avvalendosi del pensiero di alcuni autori del postfreudismo, quali Bowlby, Kohut, Searles, etc.e alla luce dei teorici delle   emozioni,  distingue risposte funzionali (aggressività),da risposte disfunzionali (rabbia, violenza, vendetta , distruttività) . In questa prospettiva il sadismo è una risposta attiva,sebbene  disfunzionale ,  che mira a trasformare l’esperienza di aver subito e  vissuto passivamente l’abuso, nell’esperienza di infliggerlo all’altro, allo scopo di aggirare il dolore  e  ripristinare la compromessa integrità del Sé. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Diversamente  le manifestazioni masochistiche  esprimono l’originario vissuto di passività, riproposto rigidamente  dal soggetto a conservazione della propria identità inconscia di “abusato”. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           PAROLE-CHIAVE:sadismo,masochismo,passività, attività,rabbia, distruttività, metapsicologia
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Fri, 16 Sep 2011 19:21:13 GMT</pubDate>
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      <g-custom:tags type="string">espacio,espacio psicoanalitico,IFPS,SADISMO,MASOCHISMO,espacio psicoanalítico,ATTIVITA’ E PASSIVITA’ UNA RILETTURA DEL TRACCIATO FREUDIANO,Daniela De Robertis,revista #1</g-custom:tags>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>6.-Caducidad y Permanencia en el imaginario freudiano</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/6-caducidad-y-permanencia-en-el-imaginario-freudiano</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Jorgelina Rodriguez O’Connor
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Centro Psicoanalítico de Madrid
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Una revisión de los llamados textos sociales de Freud,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            para actualizar la preocupación del autor
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           por mantener permanente la atención
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            de los efectos de lo social en lo psíquico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No podemos pensar la salud mental sin pensar su lugar en el imaginario social, y al pensar en éste podemos preguntarnos que lugar tenia para Freud, qué permanece y qué ha caducado
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Imaginario social , es “una capacidad imaginante, como invención o creación incesante ....es decir de producción de significaciones colectiva”  un conjunto de significaciones consolidadas, que mantiene unida a una sociedad, le da cohesión y continuidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “El imaginario social tal cual es conceptualizado por Castoriadis  incide de lleno en el psicoanálisis en tanto es definido como un “magma de significaciones imaginarias sociales” encarnadas en instituciones. Como tal, regula el decir y orienta la acción de los miembros de esa sociedad, en la que determina tanto las maneras de sentir y desear como las maneras de pensar” .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde el imaginario social de Freud, al de hoy en día ,han ocurrido transformaciones sociales, políticas, y culturales en las que precisamente influyeron los descubrimientos del psicoanálisis.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esas nuevas significaciones advienen en torno a la sexualidad, a los vínculos con la familia, a la clínica de las neurosis,  a la consideración del desarrollo de lo psíquico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Freud nunca disimuló su actitud fuertemente critica con respecto a instituciones sociales de su época (idénticas en su esencia a la nuestra) Condenó repetidas veces la hipócrita moral  sexual oficial, el ‘exceso de represión pulsional’, la obligación impuesta por la civilización al individuo de ‘vivir por encima de sus medios psíquicos’, y sin ambigüedad las grandes desigualdades económicas”  , las de la sociedad capitalista tanto como criticó al Estado totalitario que reprime el desarrollo del individuo (lo que le valió ser tachado de burgués y antisocialista)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Con su estudio sobre Psicología de las masas( 1921 ) se había anticipado a la marcha sobre Roma de Mussolini ( 1922 ) y a la consiguiente eclosión del fascismo italiano. Con su escepticismo sobre el devenir del régimen soviético manifestado en algún párrafo de El malestar en la cultura (1930 ) se anticiparía a las purgas stalinistas (1934)” . 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para Freud la salud residía en el amar y trabajar. Amar y trabajar remiten inevitablemente a la relación del individuo con lo social, va mas allá de la relación consigo mismo, mas allá de lo intrapsíquico .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Podemos reconocer en Freud obras de dos categorías:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           •	Las propiamente psicoanalíticas, me refiero a las clínicas y metapsicológicas, aquellas de los descubrimientos del Inconsciente, de la represión, de la sexualidad infantil, la interpretación de los sueños y  el narcisismo entro otros
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           •	Trabajos de otra índole, de un Freud preocupado por lo social ,  lo político: Tótem y Tabú,  El Porvenir de una ilusión, Malestar en la Cultura,  Psicología de las masas, Porque la guerra, Consideraciones sobre la guerra y la muerte, Moisés...
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           y que como recuerda Castoriadis “es extraño comprobar que contrariamente al propio Freud, los psicoanalistas que se dicen freudianos o que son freudianos , han dejado completamente de lado la cuestión de la sociedad, que había preocupado bastante al propio Freud” 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           S. Zweig en su estudio sobre Freud recuerda que 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “el reverso de todo crecimiento cultural de la especie es la pérdida de felicidad para el individuo” .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El hombre tiene curiosidad por conocer su propio yo, pero a la vez que conoce de su Yo, conoce de sus limitaciones
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dos textos de Freud para explicarlas: “El porvenir de una ilusión” y “Malestar en la cultura”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Malestar en la cultura” 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Allí nos advierte que al género humano le amenaza el sufrimiento desde tres ámbitos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           •	su propio cuerpo,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           •	 el mundo exterior  y
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           •	 el vinculo con otros seres humanos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            “Cultura designa para él “la suma de operaciones y normas que distancian nuestra vida de nuestros antepasados animales y sirven a dos fines: la protección del ser humano frente a la naturaleza y la regulación de los vínculos recíprocos entre los hombres” 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De los vínculos con los otros, el sufrimiento se lo impone la imposibilidad de la satisfacción pulsional, de Eros y Tánatos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es un texto donde Freud aborda el ‘narcisismo de las pequeñas diferencias’, la dificultad y límite que el hombre encuentra en 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           cumplir el mandato bíblico ‘amarás al prójimo como a ti mismo’ puesto que el otro siempre nos supone un limite para la satisfacción de las pulsion agresiva, por ejemplo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La sociedad , la cultura, ofrecen el amparo que en la infancia ofrecían las figuras parentales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            “La cultura ofrece objetos obligados para la sublimación (Castoriadis)”, es decir modos instituidos socialmente como satisfactorios del mundo pulsional...” Y además debe ofrecer modelos identificatorios” 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La sociedad, la cultura representadas en el Superyó y los ideales “premia a los sujetos por participar en este mundo” ... “De este modo, la cultura es uno de los destinos del placer. Tanto por la satisfacción pulsional que ofrece , como por el placer narcisista que provee...”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En una presentación - de esas que aparecen en Internet y para disgusto de su autor a quien debería citar y ahora no encuentro- se ponía el ejemplo de un niño al que su padre tiene que separar de una paliza que esta dando a un amigo querido...el niño luego pregunta: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Niño: Papá que es la libertad?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Padre: hacer lo que quieras
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El niño, al cabo de un rato, dice : “Si, ...pero no a otros.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero la cultura  dificilmente podria subsistir si solo diera molestias y malestar.... “Toda cultura  debe proporcionar una cuota de placer mínimo” para que la psique pueda investirla.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Esto quiere decir que existe un bienestar mínimo por participar en la cultura, bienestar que ésta – como Freud ya señalara- debe proporcionar a cambio de las renuncias  que solicita , y también para paliar los efectos de la pulsion de muerte: éste es el bienestar mínimo, que permite la catectizacion del espacio sociocultural, y  debiera estarle garantizado a todo integrante del mismo” 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tomemos el trabajo por ejemplo. Una de las características ,que tiene hoy en día, es aquello que nos recuerda Bauman: la vida laboral esta saturada de incertidumbre. La nueva mentalidad de a corto plazo vino a sustituir la de a largo plazo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Amar y trabajar son salud , pero su logro tiene mas obstáculos que los sociales y laborales, tiene los del imaginario social...¿que modelos identificatorios se ofrecen para obtener la satisfacción de la prometida sublimación mediante el trabajo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Hablarle de trabajar a un adolescente parece un discurso decadente, pero algo nos enseña Rodulfo...¿no será que a los niños se les enseña que estudiar es un trabajo y el jugar se acaba cuando hay que estudiar? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            ¿Cómo devolver al psiquismo su capacidad creadora , la que adviene con el juego para que pueda mutar el trabajo en un juego y así el trabajo sea fuente de salud y no de alineación? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            El Porvenir de una ilusión
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “la principal tarea de la cultura, su genuina razón de existir, es protegernos de la naturaleza” ....cuando ésta no ofrece amparo, el desvalimiento y descontento del hombre, equiparable al experimentado en la infancia, le llevan a la creación de representaciones para volver soportable su vida. Ése es el  lugar que ocuparan las representaciones religiosas, lugar de una ilusión...y se pregunta ¿dónde radica la fuerza de estas representaciones? en la fuerza de los deseos .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los deseos del hombre al verse amenazados por las limitaciones que le imponen otros hombres, o la naturaleza, son compensados por la ilusión religiosa le permite ir mas allá de la realidad . 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero las representaciones religiosas pueden ser sustituidas por otras representaciones que hagan igual función. Freud advierte que del mismo modo un líder puede ser elegido para la misma función salvadora.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La psicoanalista Fanny Schutt, analiza en su libro la cuestion del lider. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “se puede analizar desde el psicoanálisis la trama narcisista que liga al líder carismático o mesiánico con sus seguidores, y a estos con aquellos, conduciendo a todos por el camino de la confusión más absoluta entre fantasía y realidad”. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La creencia en un líder divinizado e infalible se sustenta en la renegación. Es como si trascendiendo lo humano se sacralizara el ideal y a quienes lo encarnan, depositando en esos “elegidos” un poder incuestionable”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Freud quería advertirnos, con su visión critica de las ilusiones y creencias, de los riesgos de las ideologías de su tiempo. Advertencias  que siguen vigentes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tal vez hoy la atención se derive a ilusiones que tienen otra mascara pero que someten al yo del mismo modo que el hombre se somete a un dios .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            En el  imaginario social actual se ofertan  significaciones que ocupan el lugar de esa ilusión,  que antes y aun ahora , ocupan la religión o un líder político. Significaciones a las cuales se somete el yo para renegar el malestar. La ilusión del consumo por ejemplo, consumo que puede determinar según la capacidad de cada uno la pertenencia a un grupo social u otro .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Algunas de dichas significaciones de efecto alienante, pero que satisfacen los deseos del narcisismo: el culto al cuerpo, al dinero, a la fama, por señalar algunos ..todos conservando la característica de la omnipotencia y el no reconocimiento de limites.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El narcisismo infantil no quiere ni oír hablar de limitaciones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La preocupación freudiana de los llamados textos sociales aluden a la necesidad de dialogo entre la cultura y el psicoanálisis, como éste tiene algo que decir en las transformaciones del imaginario social ...y eso no ha caducado. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuestionar el sometimiento a ideales  narcisistas, de completud y omnipotencia, cuestionar la alineación a la que se somete el Yo para obtener el reconocimiento y a veces la identidad, siguen siendo como en la época de Freud , tareas a las que nos enfrentamos desde la clínica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que ha caducado son las ilusiones al modo de la ilusión religiosa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Freud decía: nuestra ciencia no es una ilusión, la ilusión es el logos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Octave Mannoni, en un texto llamado “El Porvenir de una desilusión” investiga cual fue el destino del psicoanálisis después de Freud, éste tenia “el presentimiento de que el futuro de lo que descubrió no estaba garantizado”(Pág. 146)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ese destino del psicoanálisis puede rastrearse a través de la historia por un lado  y  por otro a través de  ver la relación con las influencias que recibió, si lo modificaron o enriquecieron.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Entre las posibles influencias señala: 
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           *  Los aportes de Melanie Klein . Partiendo del concepto de incorporación del objeto de Abraham, transforma el concepto de Freud de identificación con el objeto,  y por lo tanto la relación de objeto cuestiona el principio del placer. Diferencia significativa: para Freud el placer del fort- da no es el placer de la presencia del objeto, sino el placer en dominar la ausencia (esa realidad que es el origen del pensamiento simbólico).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Winnicott no cae en ese camino sin salida (biologicista) que es pensar que la presencia del objeto es la satisfacción y aporta el objeto transicional. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           * Influencias llegadas de aquel Psicoanálisis que emigró:  de la psicología del Yo, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            “La vida moderna no cambió en nada la estructura del Yo: acrecentó el peso de lo reprimido que lo amenaza y la preponderancia concedida al Yo podría a fin de cuentas, colocarse al servicio del ideal (no freudiano) de las ‘represiones exitosas’ , como si fuese el único medio de ‘adaptarse’ a la realidad”  (Pág. 158)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El concepto de adaptación enmascara postulados ocultos que se acercan a la moral: “es necesario ser como todos”....conformismo social. En palabras de Karen Horney: “la terapia es adaptación social”, y para Hartmann “El objetivo del desarrollo psíquico es la adaptación a la realidad y ésta es criterio de salud mental”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ... “El hombre siempre estuvo adaptado en el sentido darwiniano de la palabra, e incesantemente se desadapta modificando el medio. Por lo tanto para Darwin sólo hay un criterio de adaptación: el hecho de seguir vivo” 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así, este psicoanálisis quedó atrapado en ideología pseudodarwiniana del ajuste social.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De ambas posiciones podemos concluir diferentes efectos sobre la teoría psicoanalítica, (acepto que cayendo en una postura reduccionista con el interés de sintetizar no de cuestionar) :  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           * de la teoría de la relación de objeto viene el acento en la búsqueda del objeto, tener para tener satisfacción antes que trabajo de sublimación , presencia en lugar de ausencia, ausencia de simbolización 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           * De la teoría de la adaptación, para manejarse en la realidad de un modo que no origine sufrimiento puede devenir una posición pasiva, no cuestionadora y que no se rebele a las injusticias de la realidad, sea económica o social. Sujetos infantilizados, dependientes , pasivos, alienados.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Posiciones que coinciden con algunas significaciones imaginarias y que difícilmente podrá interrogar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Volver a la originalidad del Psicoanálisis, al aporte de Freud 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           •	Recuperar el valor de la identificación al objeto antes que la posesión del objeto Identificación que implica un complejo proceso psíquico, diferente de la imitación. Identificaron que requiere trabajo de duelo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           •	Reconocimiento del narcisismo de las pequeñas diferencias antes que la búsqueda de la adaptación al : ser como todos...de imposible cumplimiento! Reconocimiento de las desigualdades para transformarlas en simetría.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           •	Devolver al Psicoanálisis la tarea de búsqueda de ese proyecto identificatorio y de autonomía por lo tanto,  no alienado en creencias ni en mitos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que desilusiona del Psicoanálisis reside en no prometer satisfacción plena, ningún objeto provee todo, no da satisfacción al amor narcisista.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además recuerda permanentemente la caducidad de la vida, con la pulsion de muerte al acecho. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El psicoanálisis, así  no se adapta a las demandas del imaginario social, sino que lo cuestiona.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mantener una actitud critica y señalar los riesgos de algunos aspectos del imaginario social que dificultan el bienestar mínimo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El psicoanálisis que “apesta” es el imaginante, no de una ilusión ni de una adaptación, el psicoanálisis que para denunciar el malestar, molesta. Molesta porque denuncia al hombre que la búsqueda de la salud, lo confronta con una sociedad que exige para esa satisfacción algo que le provoca contradicciones. Trabajo de superar las identificaciones narcisitos y acceder  a un proyecto identificatorio de autonomía compatible con la vida civilizada que la sociedad, y la cultura,  requieren.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Insistiendo en la relación entre lo psíquico y lo social, que he abordado en trabajos anteriores(la identidad, la violencia, el duelo) , es mi intención, repetir unas preguntas que se hacía Castoriadis. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “¿El psicoanálisis puede contribuir al pensamiento político?¿ el psicoanálisis puede decir sobre las instituciones deseables y condenables de la sociedad?”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           en su opinión , y que quiero hacer mía.....: el psicoanálisis sigue siendo imprescindible para transformar el imaginario social, para aportar a las instituciones sociales ,políticas y culturales y  no solamente a la clínica
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Bibliografía:
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Campillo, A. “El lugar del juicio”, , Biblioteca Nueva, Madrid, 2009
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Canetti, “Masa y Poder” Muchnik Editores, 2000
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Castoriadis, “Conferencia en la Universidad: Freud, la Sociedad y la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                              Política”. 1.993 Z.E. nº 16
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                             “El avance de la Insignificancia”, Eudeba, 1.997, BsAs
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fernández , A., “Las lógicas colectivas”, Editorial Biblos, Bs. As. 2007
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Franco, Y.“Vida y Muerte en la Cultura”, Rev. de Apdeba.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                           Vol. XXIV nº 1-2, 2002
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Freud, S. “El Porvenir de una ilusión”, Amorrortu, Bs. As.2001, Tomo XXI
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                          “El malestar en la Cultura”, Amorrortu, Bs. As.2001, Tomo XXI
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                           “Psicología de las masas” ,Amorrortu, Bs. As.2001, Tomo XXI
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fromm, E., “Lo inconsciente social”, Paidós, Barcelona, 1.992
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mannoni, O.  “Freud, El descubrimiento del Inconsciente”, , Nueva Visión, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                           Bs. As 1.997
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Said, E. “Freud y los no europeos”, Global Rhytm Press, Barcelona, 2006
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elman Schutt, F., “La fascinación del líder”, Biblioteca Nueva, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                                 Madrid 2005
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elman Schutt, F. “Lo político en la vida y obra de S. Freud”, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                              articulo inédito que aparecerá en Actualidad Psicológica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Zweig, S. “La curación por el espíritu”, Acantilado, Barcelona 2006
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 16 Aug 2011 19:10:30 GMT</pubDate>
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      <g-custom:tags type="string">espacio,espacio psicoanalitico,IFPS,espacio psicoanalítico,Caducidad y Permanencia en el imaginario freudiano,revista #1,Jorgelina Rodriguez O’Connor</g-custom:tags>
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    </item>
    <item>
      <title>5.- VÍNCULO Y CONFIGURACIONES FAMILIARES</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/5-vinculo-y-configuraciones-familiares</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Reyes García Miura
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Centro Psicoanalítico de Madrid
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
             SINTESIS
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           ¿Está en crisis la familia? Las transformaciones socio-culturales en las nuevas   formas de emparejamiento, las nuevas tecnologías en la reproducción y el mayor reconocimiento jurídico de los derechos individuales nos obligan a reflexionar sobre las nuevas configuraciones familiares y sus vínculos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La constitución del psiquismo nos adentra en la interpretación de diferentes mundos psíquicos: mundo interno, vínculo con otros sujetos significativos y relación del sujeto con la cultura. Se explora el vínculo como construcción en la subjetividad y productor d e patología o desubjetivación, en las diferentes modalidades de vinculación en familias adoptivas, reconstituidas, monoparentales y homoparentales. Abordamos el deseo de hijo en estas últimas, la función materna y paterna y la organización del complejo de Edipo. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           ¿Está en crisis la familia?
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           La definición de la familia biológica fundada en el género y el sexo o en las leyes del parentesco y atravesada por el mito edipico, está siendo sustituida por un modelo contemporáneo múltiple y con relaciones familiares horizontales, que ha sido inventado por el individuo moderno (1).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Desde los años 60 el matrimonio heterosexual monogámico ha perdido el monopolio en la familia Occidental y el cuidado de los hijos no ocurre siempre dentro de la llamada familia tradicional.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La familia “nuclear o natural” ya no es el único modelo, haciéndose  posible el cambio del término de la “Familia” a las “familias”.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Para algunos las nuevas formas de vinculación familiar y me refiero a las nuevas configuraciones familiares como las llamadas: familias reconstituidas o recompuestas, o las familias monoparentales o uniparentales, o las familias adoptivas o las familias homoparentales, para algunos existe una crisis de los valores tradicionales en la familia natural o biológica e incluso su decadencia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Pero también hay también quién opina que se trata solamente de una crisis del modelo tradicional y que estamos ante transformaciones en las nuevas formas de emparejamiento, transformaciones en las nuevas formas de reproducción con las nuevas tecnologías. En definitiva transformaciones que tienen que ver con cambios socioculturales y un mayor reconocimiento jurídico de los derechos del individuo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Sin embargo flota la pregunta, porqué después de décadas de cuestionamiento y criticas a la familia, incluso acusada de ser productora de patología en sus miembros, la familia vuelve a ser aquello a lo que todos quieren pertenecer (la lucha de los homosexuales en nuestro país parece confirmarlo) (3).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Será que la familia es eterna y no está en peligro, porque su riqueza consiste al mismo tiempo en una función simbólica y en la multiplicidad de sus recomposiciones posibles (5).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           En la literatura y en la historia sabemos de la existencia de esas llamadas” familias reconstituidas” desde tiempo atrás. El padre del psicoanálisis, Freud nació en una de estas familias. Fue el primer hijo nacido del tercer matrimonio de su padre Jacob, al que ya habían hecho abuelo sus hijos mayores, frutos de su primer matrimonio.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ¿Sobre que nos preguntamos entonces en el siglo XXI? Diremos que sobre todo en las influencias que estas nuevas configuraciones familiares tienen en el psiquismo de los individuos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La constitución del psiquismo, que implica vínculos internos y externos no es función exclusiva de la familia, la trama social cumple funciones simultáneamente en la producción de subjetividad. Tampoco lo determinante es únicamente las experiencias históricas infantiles sino también la inclusión en vínculo significativos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Usaremos el concepto vinculo en sentido amplio de una situación inconsciente que ligando a dos o más sujetos, los determina en base a una relación de presencia (5).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Hablaremos por ello, de vinculo como relaciones primarias con los objetos parentales, vinculo entre lugares de la estructura familiar (vinculo de un padre y un hijo.) con intercambios entre psiquismos ya constituidos y vinculo de un sujeto de la cultura.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Los vínculos son entonces construcciones generadas por el intercambio efectivo entre los miembros que los componen (I.Berenstein).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Un  autor contemporáneo René kaes, dice que un vinculo instituido es “aquel que cuenta por un lado con el deseo de las partes de pertenecer a ese vinculo e instaurarlo en una continuidad y por otro lado el aval social en tanto cultura que le haga un lugar a ese vinculo”.(6)
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           Vincularse significa metapsicológicamente interpenetración de mundos psíquicos. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Porque vivimos en varios mundos: 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Un mundo Intrasubjetivo cuyo componente principal es la relación de objeto con una figura omnipotente de nuestras primeras identificaciones, y que está caracterizado por la unidireccionalidad.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Un mundo Intersubjetivo, en el cual el vinculo trascurre en la relación con otros sujetos significativos, y el movimiento es bidireccional.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Y un mundo Transubjetivo, donde se establece la relación del sujeto con la cultura.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Se inscriben así simultáneamente, un objeto interno, un vínculo y un lugar. Y en la constitución como sujeto se unen el pertenecer a un mundo interno, a una familia, a una sociedad y cultura y también a una época.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Los vínculos pueden configurar una sana construcción del sujeto o subjetividad, pero también pueden generar desubjetivación o lo que es lo mismo generar patología.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La modalidad vincular de una familia natural o tradicional, negando el duelo por la perdida de la hija mayor del matrimonio, provocó el sufrimiento y síntomas que llevaron a una paciente de 36 años a buscar ayuda en mi consulta.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Nació al año de morir su hermana, que era un bebe de meses. Luisa, que es el nombre de la paciente y el mismo que dieron a su hermana fallecida, pasó mucho tiempo dedicada a llenar ese vacio en la casa y hacerse cargo de la insatisfacción y reproches de una madre mentalmente enferma.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La homeostasis familiar se mantuvo hasta que aparecieron deseos de independencia en la paciente y la inclusión de un novio en su vida.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En esta relación vincular el sentido era que todo siguiera igual sin separaciones ni ninguna otra perdida en esa familia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Las transformaciones de las familias actuales desafían el concepto de parentalidad tradicional, con la caída del páter familia el principio de autoridad sobre el que se fundó la familia está en crisis, y las nuevas tecnologías reproductivas ponen en cuestión que la unión como pareja de un hombre y mujer sea la única forma para poder tener un hijo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Quizás sea necesario diferenciar el deseo de una familia del deseo de un hijo. El deseo de formar una familia puede estar motivado por un ideal que satisface el amor, la necesidad de protección, la autoconservación….
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El deseo de un hijo puede conllevar un deseo de trascendencia, de perpetuación  de valores, de transmisión de legado, de acompañamiento a lo largo de la vida.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Estos deseos pueden ser analizados en cada caso particular, tanto en heterosexuales como homosexuales.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En las familias que adoptan, existe un deseo de hijo que sin engendramiento biológico, les permite establecer con él un vínculo de filiación, o lo que es lo mismo la creación en el seno de esa familia de un lugar simbólico.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La filiación se da en varias formas: por nacimiento biológico, vinculándose entonces con el concepto de legitimidad natural. También se da la filiación por la adopción concedida por un organismo oficial que garantiza a ese menor, los cuidados y sostén afectivo necesario para su constitución como sujeto. Y la tercera forma de filiación es por el reconocimiento de ese hijo por sus padres, ya sea un hijo biológico o adoptivo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Existen hijos adoptivos que son reconocidos por sus padres y devienen hijos adoptados, pero también existen hijos biológicos que no son reconocidos por sus padres y no acceden al lugar de hijo adoptado por ellos, en tanto función simbólica.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La clínica nos muestra que una persona nacida en el seno de una familia pero no cuidada o reconocida por ella, puede presentar carencias importantes que afectan a su adaptación en la vida y llegan a nuestras consultas en busca de cuidados y reconocimiento como persona.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Pero ni el deseo de familia ni de hijo es privativo de las parejas heterosexuales. Y sabemos que cada vez con más frecuencia se observan estos deseos en hombres y  en mujeres en solitario, así como en parejas homosexuales que persiguen la legalidad para dar cauce a estos deseos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Las nuevas configuraciones familiares requieren un reconocimiento a sus cualidades diferentes con respecto a la familia natural, porque conllevan desmontar modelos de roles tradicionales de hombre y mujer. Y por ello vamos a intentar adentrarnos en  comprender algo  más sobre las estructuras, funciones y vínculos de estos nuevos modelos familiares.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Las familias Monoparentales o Uniparentales, han aumentado considerablemente, en su mayoría constituidas por mujeres que tras un divorcio se hacen cargo del cuidado de los hijos o que  en solitario deciden ir a la adopción o utilizar técnicas de reproducción asistida para lograr su deseo de ser madres o padres.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Este modelo demanda una complejidad de funciones y conlleva diversos  roles.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La modalidad del vínculo con los hijos deberá huir de la tentación omnipotente de sustituir al otro, con la idea de poder cubrir ambos lugares, de padre y madre.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Por ello es deseable que en la mente de ese hombre o mujer en solitario esté incluida la pareja y que sea esta la que llene el anhelo o vacio que pueda existir. Porque no es lo mismo que por circunstancias no exista la pareja real, a que haya ausencia de deseo de la pareja, o se desvalorice su lugar y se considere por tanto prescindible.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Desde el lado del hijo/hijos, en esta modalidad de vinculación será necesario su lugar como otro diferente, con existencia propia, un sujeto deseante, que va a construir su historia, que no viene a satisfacer narcisisticamente una fantasía de completad en algunos de los padres, ni es una sustitución que obture una pérdida o una carencia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Si reflexionamos sobre el trabajo psíquico al que se enfrentan los sujetos que crean estas nuevas configuraciones llamadas Familias reconstituidas, donde las parejas conviven con los hijos de las anteriores relaciones de cada uno y los nuevos hijos de ambos, encontramos un elemento común, la experiencia de una separación por divorcio o fallecimiento, y que son parte de un duelo pendiente que no debe ser negado por medio de la sustitución.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En el mundo interno del individuo el vínculo con el objeto, ese que era Otro, no desaparece y permanece en el tiempo y se evocará en determinados momentos, porque la presencia de hijos es un recuerdo de la familia que ya no está.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Estas familias reconstituidas o recompuestas, se enfrentan a la tarea de construir nuevos vínculos y soltar antiguos, pero preservando la continuidad psíquica interna de cada uno. Lo que significa  su historia de vivencias, vínculos, recuerdos…
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El camino en una segunda opción que aparece en la vida, se acompaña de dudas, temores e ilusiones. Y a veces una nueva familia se organiza para perpetuar valores o reproducir esquemas de funcionamientos anteriores, porque el deseo inconsciente es la repetición. Si esto ocurre distorsionará la aparición de deseos, ligadura de nuevos objetos significativos y la creación de nuevos vínculos para esta familia en vías de reconstrucción.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La repetición de modelos de vinculación anteriores será una resistencia frente a lo nuevo y diferente que ofrece la situación ahora elegida.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Las Familias Homoparentales centro del debate actual, plantean una propuesta polémica, con argumentos a favor los que consideran que la identidad sexual de estos hijos no está en peligro y los que esgrimen argumentos en contra. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Surge una cuestión compleja, ¿Los padres homosexuales deberán rechazar su tendencia sexual, evitando así que sus hijos como la sociedad les reclama, no se parezcan a ellos?
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En las parejas homosexuales puede existir un deseo de pertenecer a una estructura familiar con reconocimiento social, el matrimonio, y también puede existir un deseo de hijo que les garantice un sentimiento de continuidad existencial. Pero también deberán tener capacidades que les permita acceder a estas nuevas formas de parentalidad, como la capacidad de cuidar a un hijo, de facilitarle su construcción psíquica y procurarle el acceso a un orden simbólico.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ¿Pueden ejercer estas funciones una pareja homosexual? En la homosexualidad existe un elemento común y es la elección de objeto del mismo sexo. Pero tanto los mecanismos psíquicos como la estructura de personalidad pueden ser diferentes y no digamos si existe algún trastorno psicopatológico.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Distinguiremos entre una familia homosexual reconstituida, que ha tenido sus hijos en el seno de una familia heterosexual ya disuelta, y ahora se ocupa del cuidado de esos hijos con su nueva pareja, de otra familia homosexual que llegan a la parentalidad mediante la adopción, técnicas de reproducción asistida o manteniendo relaciones heterosexuales con el único propósito de la procreación.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ¿Tendremos que admitir que estos hijos puede que tengan un futuro difícil porque sus padres son diferentes a otros padres y deberemos aceptarlos como tal?
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          No existe consenso entre los especialistas sobre lo problemático o no de hijos criados en el seno de una pareja homosexual, tampoco en relación a estudios suficientemente fiables que den cuenta de la normalidad o síntomas que tendrán estos hijos. Quizás el secreto esté en el buen ejercicio  de la función familiar (función auxiliar del hijo) y que permita la constitución del aparato psíquico del niño, lo que incluye sus identificaciones, mecanismos de defensa, ideales y su acceso al complejo de Edipo en su carácter triangular.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Sabemos que la identidad sexual surge del intercambio entre la biología con su bisexualidad constitutiva, es decir ningún sujeto es portador de una pura especificidad masculina o femenina, y por otro lado las identificaciones con los padres en el escenario edipico.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Lo que todavía no podemos aventurar es si lo que pesará más en la identidad de estos niños, serán las identificaciones genéricas con sus padres reales, o la elección “adecuada” en su bisexualidad constitutiva que le permitan las personas de su entorno, y que no necesariamente dependan de los sexos diferentes en la pareja con la que viven, sino más bien en las representaciones que el niño tenga de ellos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          También sabemos que el hijo como sujeto deseante y diferente, tiene la capacidad de encontrar en su fantasía o buscar en el mundo aquello de lo que está carente, así como poder interiorizar la diferencia de los sexos desde la cultura y en la transmisión transgeneracional.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ¿Será necesario plantearnos una reorganización del Edipo, como nos planteamos la reorganización en las nuevas configuraciones familiares de las que hablamos?
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El complejo de Edipo, elemento estructurante del psiquismo, implica deseos eróticos y agresivos en el niño hacia sus padres. Pero lo central del Edipo, es que este periodo se da cuenta que está excluido de una relación.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Sin embargo nada indica que el carácter triangular deba ocurrir con dos personas de diferentes sexos, nos dirá Ceccarelli (8).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Afirmar esto significaría decir que los niños criados por un solo progenitor, o aquellos criados en instituciones, o los que no conocieron a algunos de sus progenitores, tendrán problemas en la constitución y resolución del Edipo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Esto significaría que tampoco en la constitución de la fantasía de la escena primaria, importaría tanto la presencia real de los padres o el sexo de cada uno de los integrantes, sino la estructura de exclusión que la constituye.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Nos preguntamos también si lo que llamamos Función materna (simbólicamente de contención y sostén) y Función paterna (de separación de la simbiosis madre-hijo y representante de la ley) necesitan de la presencia de un hombre y una mujer o están más condicionados a cual es la organización psíquica de esas personas, a su posición interna frente a la parentalidad y al lugar que ese niño ocupa en sus psiquismos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Todavía hoy debemos aceptar lo insuficiente de las experiencias en estas nuevas configuraciones familiares para pronunciarnos sobre los efectos a largo de estas transformaciones y menos aún sobre diagnósticos de salud o patología en estos futuros hijos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como psicoanalistas debemos aceptar que existen cuestiones que no podemos responder acerca de cómo se construye la subjetividad de un niño deseado y cuidado por un solo sujeto o por una pareja de hombres  o una pareja de mujeres, y aceptar que nuestra tarea se aleja de una normalización o moralización y debe ser la reflexión sobre los tipos de conflictos específicos que se pueden generar en estas nuevas configuraciones familiares, sin olvidarnos de las existencia de hijos con patología en familias estructuradas y en hijos estables provenientes de familias des estructuradas. Y como siempre ocuparnos de analizar cada caso en su particularidad. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           BIBLIOGRAFÍA
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          1-	Elisabeth Roudinesco. “la familia en desorden” Ed. Anagrama.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          2-	Deborah Fleische.”Las nuevas familias”, “Clínica de las transformaciones familiares”.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          3-	Elisabeth Roudinesco, Jacques Derrida “…. y mañana, que “Ed. Fondo de Cultura Económica.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          4-	Daniela Lucarelli y Grabiela Tareas “Antiguas y nuevas formas familiares:          problemas de desligadura y religación en la psicoterapia”  www.intersubjetividad.com/ar.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          5-	Isidoro Berenstein “Devenir otro con otros”. Paidos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          6-  Graciela Fernández “Lo propio y lo ajeno” Jornadas provinciales de adopción ”www.jus.mendoza.gov.ar/información/novedades.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          7- H. A Krakov. “El mundo vincular y la clínica psicoanalítica” www.aperturas.org/6krakov.htm.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          8-  Carlos Emilio Antar.  “Transmisión en la familia  Libro “Homoparentalidades Eva Rotemberg.”
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          9-   Sebastián León Pinto.”Adopción y Psicoanálisis” Revista Topia. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          10- Alicia Montserrat “Adopción en el contexto de los nuevos vínculos familiares” Biblioteca Nueva Revista APM.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          11-  Eva Rotemberg “Homoparentalidades” Ed. Lugar.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Sat, 16 Jul 2011 18:49:52 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>4.- Lucian Freud, pasión y pintura</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/4-lucian-freud-pasion-y-pintura</link>
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      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Miguel Ángel González Torres 1,2,3 , Aránzazu Fernández Rivas 2 , Esther Fernández 2 
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          1 Departamento de Neurociencias. Universidad del País Vasco 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          2 Servicio de Psiquiatría. Hospital de Basurto. Bilbao 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          3 Centro Psicoanalítico de Madrid 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           INTRODUCCIÓN 
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    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Muchos de los no iniciados en la pintura contemporánea se acercan a la obra de Lucian Freud llevados por la curiosidad de su parentesco con Sigmund Freud, padre del Psicoanálisis y una de las figuras que más han contribuido a forjar la imagen que el hombre tiene de sí mismo en el mundo de hoy. Sin embargo, el valor de la aportación de este pintor excede con mucho esta mera anécdota de su vinculación familiar. Para muchos expertos, Lucian Freud es el pintor figurativo más importante del siglo XX, uno de los artistas contemporáneos de mayor interés y desde luego uno de los pilares, junto a Francis Bacon y Franck Auerbach, de la pintura británica de nuestros días. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          De su obra puede decirse cualquier cosa, salvo que sea anodina o nos deje indiferentes. Se  han calificado sus cuadros de “impactantes, violentos…crueles” . John Berger, crítico de arte de gran prestigio  afirmaba que sus obras eran “…naturalismo doloroso…destaca la decadencia, como fotografías retocadas de manzanas podridas”- Otros críticos han llegado a describirle como “…chocante, violento, podrido…” . Existe unanimidad en un aspecto fundamental, su obra penetra en el espectador removiéndole por dentro, produciendo una impresión duradera a veces no relacionada con el disfrute de la belleza estética, sino con una sensación de autenticidad que puede empujar al rechazo, pero nunca a la apatía. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En el año 2003 tuvo lugar una gran exposición retrospectiva de Lucian Freud en la Sala de Exposiciones de La Caixa, en Barcelona, que reunía más de cien piezas del autor, mostrando un recorrido por toda su obra que sirvió para permitir al gran público conocer en detalle la contribución de Freud a la pintura universal. Esta exposición, montada también en la Tate Gallery de Londres y en Los Angeles, supuso el reconocimiento internacional a gran escala del autor, que pasó de ser un artista consagrado de gran prestigio a ocupar páginas de los diarios de información general y entrar por derecho propio en el Olimpo de los grandes creadores. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Los retratos de Lucian Freud, sean de familiares, personajes de la nobleza, de la farándula local o internacional o del lumpen londinense ejercen un efecto magnético sobre el espectador. Algo en ellos nos obliga a mirar y a no apartar la vista. Nos preguntamos por la persona que aparece en el cuadro, su vida, su historia, sus emociones. De algún modo las pinturas de Freud son retratos de un desencuentro, o quizá son muestras de la imposibilidad radical del encuentro entre los humanos. El otro es siempre un desconocido y la obra de Freud es una forma de revelarnos esa radical dificultad de conocer. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           ORÍGENES 
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    &lt;/b&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Lucian Freud nació el año 1922 en Berlín, donde su padre Ernst trabajaba como arquitecto. Vivían en un gran piso del centro de la ciudad. En 1933 Adolf Hitler gana las elecciones y se hace con el poder, que mantendría, ya sin elecciones de por medio hasta su suicidio en 1945 cuando las tropas rusas entraban en la orgullosa capital del Reich. Lucian Freud recuerda vagamente a Hitler en su infancia. Describe cómo le llamó la atención su pequeña estatura y los guardaespaldas que le rodeaban. Su condición de judío le impedía alistarse a las juventudes hitlerianas donde, según algunos de sus compañeros de colegio, “las salchichas eran sabrosas y podías hacer cosas divertidas” . Ernst era hijo de Sigmund Freud. Los lectores familiarizados con la literatura psicoanalítica le recordarán por las fotografías en las que aparece junto a su hermano Martin rodeando a su padre, ya mayor. La mirada de Sigmund, entre orgullosa y aprehensiva, contrasta con la sonrisa confiada de sus hijos, vestidos de uniforme en los albores de la Gran Guerra, orgullosos y a la vez condescendientes con el padre que, mayor y más sabio, carece de la convicción sobre el bienestar del futuro que ellos todavía mantienen. Las maneras de los hermanos revelan su posición social: burgueses acomodados, cultos, elegantes, miembros como su padre de la inteligentsia alemana y europea. Son judíos, pero pertenecen a una familia que practica un laicismo militante y considera la práctica religiosa como algo respetable pero alejado de los deberes de un caballero cultivado. Sus nombres, Sigmund, Ernst, Martin, Anna, señalan su convicción de pertenencia plena a esa sociedad alemana ilustrada que tan escasa resistencia iba a presentar ante la barbarie. La catástrofe que en pocos años devastaría Europa y la nación alemana, estandarte de la civilización occidental, no nubla aún en las fotografías la mirada de Ernst y Martin, pero si se aprecia turbación en el gesto de Sigmund, que quizá intuye los peligros que habrán de llegar. 
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Al alcanzar el partido nacional socialista el poder y antes de que se promulguen las leyes de discriminación racial, Ernst toma la sabia decisión de mudarse a Inglaterra con su familia. Lucian tiene sólo 8 años y vivirá en Inglaterra para siempre. Una vez en suelo británico toda la familia obtiene la naturalización con inusitada rapidez gracias a los buenos oficios de la Princesa Marie Bonaparte, amiga de Sigmund Freud, psicoanalista y ángel de la guardia de la familia. Ella tendrá un papel también principal en la salida precipitada de Freud de Viena hacia Londres. Allí el fundador del psicoanálisis pasará los últimos años de su vida, abrumado por la guerra y añorando la civilización perdida. Lucian describe alguna de sus visitas al abuelo Sigmund en su nueva casa londinense; un niño que aún no es consciente de la relevancia histórica de su abuelo y sólo percibe a un anciano “con la mejilla arrugada” , resultado de las numerosas operaciones que sufrió para combatir el cáncer que le atormentaba. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           DESARROLLO 
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    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          A Lucian le aguarda un éxito temprano en su carrera. Desde muy pronto da muestras de virtuosismo técnico además de una gran capacidad para entender el mercado del arte y saber qué piezas habrán de ser buscadas por marchantes y coleccionistas. Su opción por el trabajo figurativo convierte su pintura en más accesible y da un carácter más aparente a su técnica. Podemos imaginar además que el ser nieto de uno de los personajes del Siglo tampoco le ha perjudicado. 
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Pero Lucian se encarga desde el principio de una adecuada promoción de su obra a través de dos actitudes vitales, aparentemente contrapuestas, pero que bien combinadas constituyen una potente herramienta de mercadotecnia. Por una lado, Lucian Freud lleva una vida de gentleman : amistades de la alta sociedad, vida nocturna y pasión por el juego, la equitación y… las damas. Por otro, se mantiene hasta el día de hoy alejando del “ojo público”, prácticamente no concede entrevistas y lo que se conoce de su vida más íntima procede más bien del rumor en la prensa amarilla británica, que con una actitud francamente conservadora digiere mal algunas actitudes provocadoras y escandalosas del pintor. Bien es cierto que para un artista contemporáneo ser el blanco de las críticas de la prensa más rancia del continente no deja de ser más bien una medalla de la que presumir. Una sabia mezcla de misterio y frenesí social puede favorecer a un artista. Pero a lo largo de su vida Lucian mantiene un interés constante por encima de cualquier otra cosa, incluida su familia y sus numerosas aventuras galantes: la pintura. Con una disciplina admirable pinta constantemente, cada día, a lo largo de toda su vida, con un ritmo lento y pausado, inalterado por sucesos vitales sociales o personales. Se diría que pintar es su medio de expresión e incluso de relación. Parecería que la única forma de vincularse que conoce o se permite es la pintura. El mismo afirma: “ “Mi obra es totalmente autobiográfica. Es sobre mi persona y lo que me rodea”. Sus pinturas, y en especial sus retratos, constituyen la crónica de sus relaciones con amigos, familia, sociedad….. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Al principio de su carrera, Lucian traba amistad con un personaje que habrá de ser clave en su carrera y en su vida (nunca muy alejadas una de otra). Se trata de Francis Bacon, el gran líder de la pintura británica contemporánea. Freud nos dice que Bacon le enseñó a “…cómo sobrevolar por la vida…cortejar el riesgo…tentar a los accidentes y saltarse las normas”. Hablaban sobre la “sensualidad de la traición” . Los consejos de Bacon son plenamente aprovechados por Lucian, que hace suyas estas máximas vitales y se lanza a una vida de elegante audacia, despreciando normas sociales y compromisos. En medio de esta vida de aparente desvinculación es capaz de mantener amistades durante largo tiempo. Sus relaciones más íntimas, como veremos más adelante, se tiñen indefectiblemente de dolor y desgarro; él, sencillamente,  no está disponible cuando se le necesita. 
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  &lt;div&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           FREUD Y SU FAMILIA DE ORIGEN
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Lucian mantuvo siempre una relación distante con su padre. Éste muere en 1970 y durante dos años, Lucian elabora su particular duelo, pintando una de sus obras más conocidas: “Solar con escombros. Paddington” . Con técnica hiperrealista, nos muestra un solar que se veía desde la ventana de su estudio, entonces en Paddington. Con minuciosa precisión, pinta edificios modestos que rodean un solar lleno de maleza y objetos abandonados. Colchones viejos, restos metálicos… se adivinan dando una impresión de decadencia y deterioro. La relación de esta pintura con la pérdida de un padre arquitecto es lógica, aunque desde luego hipotética. En este como en otros temas no contamos con la opinión del autor sobre las motivaciones, conscientes o no, de sus obras. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La muerte de Ernst causa un profundo efecto en su esposa. Ella cae en una situación de postración de la que no se recuperará nunca. A partir de entonces y literalmente hasta la mañana posterior a su muerte, en 1989, Lucian le pinta retrato tras retrato. Sigue un ritual que se repite una y otra vez. Se acerca por la mañana a recoger a su madre en casa de ésta, la trae a su estudio y la pinta. Ella siempre aparece en el lienzo con la mirada perdida, a veces tumbada sobre una cama, con los brazos alzados a la altura de la cabeza, como un bebé, o sentada con un libro entre las manos con las páginas abiertas, pero dando la impresión de que simplemente sostiene el libro, pero no lo lee; sus ojos están más allá de las páginas, buscando quizá recuerdos del pasado. En esta ocasión sí contamos con las palabras del pintor. “Si mi padre no hubiera muerto, yo nunca la habría pintado. Empecé a utilizarla como modelo porque ella había perdido interés por mí…Casi no se daba cuenta, pero yo tuve que superar toda una vida rehuyéndola…me sentía amenazado [por ella]. Y le gustaba perdonarme, me perdonaba por cosas que ni siquiera había hecho”. “Yo era su hijo preferido”. Mi madre me contó que la primera palabra que dije fue alleine, que significa solo. Dejadme solo”. 
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El encuentro repetido entre Lucian y su madre tiene un cierto aroma de combate. El pintor intenta denodadamente captar la atención de la madre, conseguir su mirada, conseguir que se abra a él y quizá conseguir ocupar el lugar de su padre en sus ojos. Sin embargo, la madre le devuelve, a través de una aparente pasividad sumisa, la rebelión de su lejanía. Como si la madre le dijera: “aunque te empeñes, no voy a mirarte, no soy tuya y no he de serlo. Estoy a tu lado, pero no contigo”. Podemos imaginar las sesiones de posado, centenares a lo largo de casi veinte años, el silencio de la madre mientras su hijo la pinta, la expresión de tristeza en el rostro que Freud recoge fielmente en los lienzos. Este intercambio peculiar que Lucian plantea con su madre-modelo puede representar todos los intercambios que sus pinturas desvelan. Pero en este caso no hay entrega de la modelo, como existe en muchas de sus pinturas, solo presencia, distancia, alejamiento. 
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           PAREJAS E HIJOS 
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Este es uno de los lados menos amables en la biografía de este genial pintor. La prensa amarilla británica le ha atribuido hasta 40 hijos. No conocemos con certeza la cifra real, pero sí sabemos de la escasa relación que ha mantenido Freud con sus vástagos. Varios los conocemos a través de su obra, pues han posado como modelos para su padre. En muchos casos no llevan su apellido y en ningún caso han convivido con él durante mucho tiempo. Lucian nos dice “…si no estás presente en el nido, puedes estar con ellos más tarde…” , restando importancia su poca presencia en la vida de sus hijos. En ocasiones, esa relación ha tomado un cariz especial cuando ellos han llegado a los dieciocho o veinte años, pues han aceptado posar para él. 
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Los retratos de su hijos son en su mayoría impactantes, como casi todos en la obra de Lucian Freud, pero aún lo son más cuando descubrimos la identidad del modelo. Tomemos como ejemplo dos de estos retratos. En uno de ellos aparece Rosie, una hija de Freud entonces veinteañera. Su pose es de odalisca sobre una otomana de terciopelo granate, ya raída por el tiempo. Está completamente desnuda, con las piernas abiertas y mostrando sus genitales, que el autor recoge en el lienzo con su precisión habitual. Los ojos están semicerrados y en un curioso gesto, alza la mano derecha hasta el rostro, cubriendo el párpado derecho con el pulgar. La imagen no es erótica ni parece destinada a excitar al observador, sino más bien refleja un peculiar encuentro padre-hija. Podemos fantasear sobre la relación entre ambos a lo largo de las sesiones repetidas, varias veces por semana, durante más de una año hasta finalizar el cuadro. Rosie, como otras de sus hijas, nos habla en un reportaje sobrecogedor difundido recientemente, del carrusel de emociones que surgía en ella en esa situación y de la profunda convicción de que esa era la única relación posible con el padre. Nos habla de las protestas ante él por no haber estado en la vida de ella cuando debía, de los enfados… y de la resignación final a recoger lo que se la ofrecía: una relación incestuosa que sugiere sumisión y entrega absoluta a un padre que sólo devuelve su mirada y un pincel con el que refleja sin piedad cada poro y cada grieta de la piel. Podemos también reflexionar sobre otro de sus retratos a sus hijos, en este caso el retrato de Freddy, bailarín y ceramista que ha vivido durante años en España. De porte quijotesco, su padre le retrata desnudo en una esquina de la habitación, de pie y con un aire de profundo desamparo, con los hombros y la mirada caídos, los ojos tristes y unas manos grandes enmarcando un pene que cuelga flácido entre sus piernas. También aquí se observa sumisión, entrega… y una melancolía que recuerda a los retratos de la abuela. También aquí el desnudo, como en toda la obra de Freud, no busca la excitación erótica, ni siquiera parece buscar la poderosa impresión atlética de autores clásicos, sino más bien exhala una profunda melancolía, como queriendo asomarse a la negrura de la existencia, al dolor, al profundo desamparo y soledad del Hombre. Ni siquiera cuando hace retratos de grupo los personajes están en relación unos con otros, son más bien solitarios que comparten un espacio físico, sin vincularse nunca. En una famosa pieza, aparece tras la madre sentada la imagen desnuda de su pareja del momento (madre de Freddy), tumbada sobre una cama. La relación entre ambas figuras tiene lugar en la mente del pintor y en la nuestra, no en la realidad (nunca llegaron a posar a la vez) ni siquiera en la imaginación de ellas. No hay diálogo entre los personajes de los cuadros, parecen náufragos de distintos barcos que coinciden momentáneamente en la lancha salvadora del lienzo. Nada tienen en común fuera de nuestra mirada, y nada desean compartir. 
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           LOS TEMAS DE LA PINTURA DE LUCIAN FREUD 
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    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como todos los pintores, Lucian Freud tiene su temas favoritos que explora una y otra vez. Filones inagotables que trabaja incesantemente y que pueden reducirse a media docena de áreas. La naturaleza, las plantas, los rincones de jardín, constituyen un tema en el que Freud exhibe toda su técnica realista. Cada hoja, cada tallo, tiene su presencia precisa y necesaria y en ocasiones su virtuosismo nos hace pensar en los dibujos de Durero, también aficionado a estos tour de force de técnica pictórica. 
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    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Caballos y perros son los seres representados con mayor ternura en la obra de Freud. Gran aficionado a las carreras de unos y otros y al paseo a caballo con amigos escogidos, con frecuencia usa estos animales en su obra. Particularmente los perros, sobre todo dos de ellos que le acompañaron durante muchos años, han sido visitantes continuados de sus cuadros. La forma en la que los representa, tranquilos, echados sobre la cama acompañando a los modelos humanos, merecedores de la misma atención minuciosa y el trazo preciso, evocan en el observador una fantasía afectuosa que quizá corresponda a la mente del pintor. 
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Los retratos digamos tradicionales, algunos de ellos de encargo, mantienen la misma intensidad que los desnudos. Hay algo especial en la expresión, relacionado quizá con la entrega que también en este caso, el pintor exige a sus modelos. Ante su mirada desfilan personajes de la alta sociedad inglesa e internacional, famosos, familiares y una variedad interesante de personajes de la noche londinense. Como ejemplo, podemos detenernos a considerar un retrato especial; “el brigadier” una obra bellísima que representa a Andrew Parker-Bowles, amigo de paseos a caballo del pintor y conocido en la prensa rosa internacional por ser el primer marido de la esposa del Príncipe de Gales. El brigadier Parker-Bowles posa con  uniforme de caballería de gala, sentado sobre la sempiterna butaca de cuero rojo del estudio del pintor. El retrato evoca un cierto desgarro, con un contraste llamativo entre el uniforme de gala y las medallas sobre la pechera y la guerrera abierta dejando ver la blancura de la camisa. Como siempre en la obra de Freud, el rostro del brigadier es un rostro vivido, marcado por los años y la experiencia. La banda lateral del pantalón forma un zigzag rojo que atrae nuestra mirada y ayuda a una composición equilibrada. 
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    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Los desnudos forman un grupo numeroso en la obra de este pintor. En todos los casos se trata de obras descarnadas, sin piedad con el modelo, mostrando todas las imperfecciones de cada cuerpo con una autenticidad casi cruel. En ocasiones los desnudos evocan en nosotros las fotografías de los muertos que hicieron furor en Europa cuando las familias querían conservar la imagen del fallecido para siempre. Hay una sensación de que el modelo ya no está ahí, que sólo estamos viendo su cuerpo, que su alma ya le ha abandonado. Uno piensa que puede haber algo de cierto en esta sensación: el alma ha pasado a poder del pintor que la retiene mientras dura el largo proceso de creación. Lo que vemos en el lienzo es sólo la cáscara mortal de lo que fue una vida. Lucian Freud sorbe el espíritu de sus modelos, los atrapa en su tela de colores y adquiere poco a poco su aliento vital. Por eso los modelos están casi siempre tumbados; no tienen energía para soportar la vampírica mirada del pintor de otra manera. La postura es casi siempre indecorosa. Hombres y mujeres exhiben sus genitales, los muestran al pintor y a nosotros. La vulva, el pene, los testículos, de presencia habitualmente más sugerida que concreta en la pintura occidental, aparecen repetida y detalladamente, pero no están rodeados de ese aura de excitación y gozo que alimenta la pintura erótica, sino son simple y llanamente expuestos, mostrados directamente al espectador. Están ahí para que los mire el artista y a través de sus ojos todos nosotros. Un tipo de desnudo cuenta con una presencia especial entre las obras de Freud; los desnudos de embarazadas. El vientre abultado, los pechos hinchados, evocando en palabras del pintor la fruta madura y en sazón. 
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    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Todo el manejo de los desnudos en los cuadros de Lucian Freud contribuye a ese cierto matiz escandaloso de su persona y de sus obras, que unido a otros factores como su indiscutible maestría, facilitan el impacto mediático del artista e impulsan sus ventas. Pintar un desnudo es simplemente un ejercicio clásico en el arte; tomar como modelo a la maniquí más famosa de la historia de Inglaterra (Kate Moss) añade sin duda un interés popular a la obra; que la protagonista del cuadro se halle en avanzado estado de gestación termina por sumar el último factor decisivo hacia el éxito. Genio, fama y escándalo conforman el trípode soñado por los marchantes y los galeristas. Sólo algunos artistas han sabido congeniar estos tres aspectos. Lucian Freud lo hace con habilidad casi incomparable. El retrato de Kate Moss se vendió el año pasado en una subasta en Christies por 5'4 millones de Euros. Poco después de pintar ese desnudo, Lucian Freud recibió un encargo especial: pintar un retrato de la Reina Isabel II. Ser capaz de atender los dos encargos, y hacerlo con éxito, nos muestran la enorme capacidad del pintor para moverse en el gran mundo de la Sociedad y el Arte. La Reina no disponía de tiempo para las habitualmente numerosas sesiones de posado que al pintor le agradan y por ello se optó por un formato más pequeño en el que sólo aparece el rostro coronado de Isabel II. El diario The Sun, epítome del amarillismo (y con millones de lectores) bramó contra el encargo y el resultado final. La crítica y los observadores desapasionados lo recibieron de modo diferente: el retrato de la Reina posee una gran fuerza y, sobre todo, un aura de autenticidad, verdadero sello de la obra freudiana. 
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    &lt;br/&gt;&#xD;
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          Los  autorretratos merecen una atención especial. Freud los considera una parte fundamental de su obra. Nos dice “Planeo pintarme hasta la muerte”… y de hecho podemos seguir su evolución vital a través de una cadena de pinturas que le revelan en etapas muy diferentes de su vida. Podemos escoger como ejemplo el impactante autorretrato que Lucian pintó a los 70 años. Está desnudo y de pie, mirando retador al espectador y blandiendo una espátula en su mano derecha, con gesto más amenazador que de saludo. En la izquierda sostiene su paleta y un par de botas viejas y abiertas calzan sus pies, dando a la figura un aire grotesco. En su desnudez muestra una airosa decrepitud, con un cuerpo fibroso y conservado que Lucian exhibe, imaginamos, con orgullo. La mirada tiene un cierto tono airado, quizá menor que en el resto de sus autorretratos y poco hay en él del desamparo habitual de sus modelos. “El primer día que me puse a repasarla, resultó que era mi padre…” , nos dice refiriéndose a esta obra, y añade “…tengo que enfrentarme al hombre que me odia…” . Sin duda la visión es descarnada, Freud nos señala que no hay piedad ni siquiera para él mismo, pero también observamos aquí ese mostrar sin mostrase, ese enseñarlo todo ocultando lo más importante, ese reto orgulloso al espectador a intentar desvelar sus secretos. 
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          Entre los personajes que Freud escoge para ocupar sus lienzos, conviene destacar un grupo; los marginados, los freakies, la gente del lumpen y de la noche londinense. Uno de ellos tiene un papel especial, Leigh Bowery, artista de variedades y transformista que pasaría a ser un verdadero icono del Londres gay. Bowery, un gigante obeso y campechano, empieza a posar para Freud por dinero y a lo largo de los años y de numerosos cuadros llega a establecer con el pintor una relación peculiar. Bowery, profesional de la transgresión , se asombra de la indecorosa relación de Freud con sus hijas y le cuestiona sobre ello, le habla del Londres que conoce, le presenta a amigos y amigas (que luego Freud también pintaría) y llena con su voluminosa figura montones de retratos. Puede que Leigh Bowery sea el personaje más vivo de todos los retratados por Freud. En su enorme desnudez, despide un aroma de inocencia, casi infantil, de juego y joie de vivre, alejado de la mortecina melancolía de otros personajes del pintor. En uno de sus cuadros más conocidos, aparece tumbado en una cama junto a una mujer, también desnuda, diminuta a su lado. Como en tantas pinturas de Freud, ambos se ignoran y se limitan a compartir la cama. Bowery quería titularlo “el homosexual y su bruja” , pero Freud prefirió titularlo “y el novio” , aludiendo a un relato de desamor que le gustaba. Un año después de este retrato, Bowery y su amiga, Nicola Bateman, se casaban; meses después de la boda, Leigh Bowery moría de SIDA. De la naturaleza de la relación entre el pìntor y su modelo nos habla el hecho de que Freud, después de incontables sesiones de posado desconociera que Bowery estuviese enfermo. Lucian puede ser despiadado, como cuando afirma: “En realidad me interesan las personas en tanto que animales…” . 
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           EL RETRATO COMO UN ENCUENTRO PECULIAR 
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          La sistemática de trabajo de Freud evoca indudables resonancias psicoanalíticas. Es de una lentitud casi exasperante para sus modelos. Cada arruga y cada poro merecen su atención. Su amigo el pintor David Hockney, retratado por Lucian, nos describe cómo Freud se acerca a centímetros del rostro del modelo para observar con detalle máximo las imperfecciones, los matices de color… de un modo casi avasallador. El modelo acude al estudio varias veces por semana, en sesiones de hora u hora y media, a lo largo de un año o más. Los modelos, en las largas horas de inmovilidad hablan de su vida y él escucha y a veces cuenta anécdotas que proceden de su rica vida social. 
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El encuadre del encuentro, su repetición, la enorme asimetría que supone el pintar y ser pintado, el hecho de estar desnudo ante el pintor, mostrando hasta las partes más íntimas de modo reiterado y abierto… todo ello contribuye sin duda a una experiencia que va más allá del arte y se adentra en lo personal, o más bien en lo interpersonal. El encuentro que Lucian Freud plantea es el reflejo de una escena de amor en la que el pintor busca la mirada del otro, quiere su desnudez, su interior más íntimo y a cambio le ofrece… su mirada, su interés inquebrantable. Hay un matiz claro de sumisión y entrega por parte del modelo, con un tono especial de incestuosa crueldad cuando se trata de sus hijos, en muchos casos abandonados por él desde la infancia y que sólo recuperan una parte del padre posando para él. Esta dinámica relacional nos ofrece sin duda un panorama sadomasoquista, donde la sexualidad, la sumisión, el poder, la violencia, encuentran su asiento. 
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En esta línea podríamos considerar la obra de Freud, o al menos una parte importante de ella, como pornográfica. No en el sentido habitual que se aplica a obras que buscan muy directamente la excitación sexual del observador, pues pocas veces las pinturas de Freud evocan esto, sino en el sentido más preciso que autores como Stoller utilizan. La escena pornográfica contiene siempre un ingrediente fundamental: el control. El protagonista de la escena se ofrece al espectador por completo, en una actitud de tranquilizadora disponibilidad. Podemos observar su cuerpo sin dar nada a cambio, con un control absoluto del tiempo, sin vernos obligados a rendir de un modo determinado o a ofrecer intercambio, comprensión, disfrute, amor. El espectador del material pornográfico se halla en una posición de poder cuasi absoluto sobre la (o el) modelo. Ella se ofrece totalmente, todo el tiempo, para cualquier cosa. En esta línea, los modelos de Lucian Freud se ofrecen al pintor y a la mirada del espectador otorgándole una fantasía de control y poder. 
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    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ¿Es posible el arte sin violencia ni erotismo? ¿No son el sexo y la sangre los ladrillos sobre los que se construye cualquier obra artística? Camille Paglia, especialista en historia del arte y discípula de Harold Bloom afirma sin tapujos que la sexualidad y la violencia se hallan siempre muy cerca de la superficie social y personal. De hecho, en su opinión toda la Cultura, hasta en las formas más elevadas que consideramos el Arte, no es sino un modo de defenderse el hombre de la Naturaleza, cruel y despiadada. Y la naturaleza es sangre y semen, violencia y sexo, que asoma en cada producto cultural de modo inevitable. Afirma Paglia que “Todos los caminos que parten de Rousseau conducen a Sade” , advirtiéndonos frente a una bienintencionada ingenuidad que sólo nos arrastra a grandes errores. La sexualidad y el erotismo son el fruto de la intersección entre naturaleza y cultura. Como no puede ser de otro modo, la muerte está también muy presente en la obra freudiana con esas imágenes de muertos vivientes que pueblan sus cuadros, y, al parecer, también en la cabeza del artista. John Hayward, amigo del pintor, nos informa que “…le gustaba dejar los cuadros bien presentables al terminar cada sesión de trabajo por si no sobrevivía a la noche” . Los autorretratos encadenados, planeados “hasta la muerte” no son sino otra constatación de la importancia del tiempo y su final en la obra de este artista y, nos atreveríamos a afirmar, de todos los artistas. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ¿Hay belleza en la obra de Freud? La crítica afirma que sí, sin dudas, pero los críticos no cuentan precisamente con un historial brillante a la hora de detectar a los genios y otorgarles su venia. Con frecuencia la importancia de un artista no se conoce hasta mucho después de su muerte y la belleza de su obra tiene mucho que ver con los gustos y las modas de la época desde la que se les juzga. Nosotros diríamos que la pintura de Freud nunca deja indiferente al observador, que le atrapa en una atracción magnética, que el ocasional feísmo de sus cuadros nunca te hace apartar la mirada, que la contemplación de sus retratos nos despierta emociones y nos toca en lo profundo, que la salvaje crueldad de su pintura contiene una indudable pátina de autenticidad y de belleza. 
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    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Victor Hugo nos dice: “La muerte y la belleza son dos cosas profundas que tienen tanto de azul como de negro y parecen dos hermanas, terribles y fecundas, con un mismo enigma y similar misterio” . John Keats, con la misteriosa precisión de los poetas, afirma que “La belleza es verdad, la verdad es belleza: eso es cuanto sabemos –y debemos saber- sobre la tierra ”. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Animamos al lector a enfrentarse a la obra de Lucian Freud, cargado de prejuicios y expectativas, como no puede ser de otro modo, pero sobre todo dispuesto a dejarse impactar por la obra, muchas veces sobrecogedora, de este genio cruel. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          *  El presente trabajo corresponde a una ponencia presentada en la Reunión sobre Psiquiatría y Sexualidad; Salamanca 22 de Septiembre 2006. 
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Asimismo también será reproducido en un libro que recogerá las presentaciones de dicha Reunión. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           BIBLIOGRAFÍA 
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Nota: Los datos biográficos y las citas textuales relativas a Lucian Freud proceden del texto de William Feaver que acompaña el catálogo de la exposición de la Tate Gallery, La Caixa de Barcelona y Los Angeles y de un reportaje de Jack Auerbach con personas del entorno del pintor, difundido en DVD. Las imágenes de la obra freudiana pueden obtenerse en el catálogo citado, que recoge una amplia selección de su obra, y también en el libro de Sebastian Smee que reúne las últimas creaciones del pintor. Los cuadros más conocidos de Lucian Freud pueden también hallarse en distintas bases de datos accesibles vía Internet. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Auerbach, Jack. Lucian Freud. Portraits. Jack Auerbach Films LTD. London. 2004 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Eco.Umberto. Historia de la Belleza. Lumen. Barcelona. 2004 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Feaver, William. Lucian Freud. Fundación La Caixa. Barcelona. 2002 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Gombrich, Ernst. La Historia del arte contada por E. Gombrich. Debate / Círculo de Lectores. Madrid. 1997. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Heller, Nancy G. Why painting is like a pizza. A guide to understanding and enjoying modern art. Princeton University Press. Princeton, NJ. 2002 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Paglia, Camilla. Sexual personae. Art and decadence from Nefertiti to Emily Dickinson. Yale Nota Bene.Yale University Press. New Haven and London. 2001. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Smee, Sebastian. Lucian Freud 1996-2005. Jonathan Cape.London. 2005 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Stoller, Robert J. Pain and passion. A psychoanalyst explores the world of S&amp;amp;M. Da Capo Press. Los Angeles. 1991. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Varios. Las vanguardias del Siglo XX. En Summa Artis. Historia General del Arte. Antología. Miguel Cabañas Bravo, ed.Tomo XII. Espasa Calpe. Madrid. 2004 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Thu, 16 Jun 2011 18:34:35 GMT</pubDate>
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    <item>
      <title>3.- LA DEPRESIVIDAD COMO DEFENSA CONTRA LA DEPRESION</title>
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         Dr. A. Gállego Meré
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Centro Psicoanalítico de Madrid.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Con la autorizacion, publicado en Revista de Psicoanálisis y Psicoterapia Analítica, Vol. 1 Núm 1, 1994
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         España
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Siguiendo a NACH y RACAIMER (9), podemos definir la depresión desde el punto de vista dinámico, como un estado patológico de sufrimien¬to psíquico y de culpabilidad consciente, acompañado de un hundimiento del sentimiento de valor personal y de una disminución, no deficitaria, de la actividad mental, psicomotriz e incluso orgánica.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Independientemente de que nos identifiquemos con un concepto unitario de los estados depresivos, dentro del cual podemos diferenciar diversas formas clínicas, es indudable que desde el punto de vista dinámico, la clínica depresiva tiene una estructura y un funcionamiento económico y dinámico susceptible de ser estudiado de una forma global. Consideramos, que existe una forma de relación de objeto y consecuente¬mente una forma de relación interpersonal especifícamente depresiva y unas defensas, igualmente propias, que permiten que el sujeto prevenga la depresión clínica y se mantenga incluso en un estado de relativa estabili¬dad, dentro de unos límites.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Diversos autores, han establecido con precisión las diferencias entre la depresión clínicamente manifiesta, que se hace presente mediante la sintomatología que le es propia y una específica calidad tímica, a la que se tiende a nominar con el término de "depresividad esencial  (J. BERGERT (1)), o “diposición depresiva” (NACHT y RACAMIER) y que se expresa, por una limitación de las posibilidades de adaptación del sujeto a las situaciones y circunstancias de la vida, condiciona por una especial hipersensibilidad a la frustración, con dos grandes características específi¬cas; por una parte, que toda experiencia de frustración o de displacer es experimentada anormalmente y por otra, que toda decepción, es vivida como tal frustración.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En esta presentación, vamos a centrar nuestra atención en el cuadro específico de la "depresividad esencial", como una forma de relación que previene la aparición de la depresión clínicamente constituida y que tiene su estructura y su dinámica específicas. Hablaremos de la "depresividad", como una defensa contra la depresión.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Es clásico establecer, que el abandono, la pérdida de amor, es la situación depresiva fundamental, bien sea que el sujeto no sea o no se sienta amado por el otro, o que él mismo se experimente como incapaz de amar o de experimentar amor. Dentro de una orientación dinámica, hacemos referencia a este hecho con el término de pérdida de objeto. No obstante debemos tener presente, que al hablar de pérdida de objeto, estamos haciendo referencia a una gama de experiencias que van mucho más allá de la simple pérdida por muerte o desaparición. El simple alejamiento, la falta de atención o de dedicación, puede ser experimentado por el depresivo como una pérdida, del mismo modo que la variación de la disponibilidad, o incluso la simple ruptura de un encuadre conocido y reasegurador tal como se produce en la "depresión de crecimiento".
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Si bien decimos que la pérdida de amor es la situación depresiva fundamental, es necesario clarificar este concepto, puesto que el amor que se da o se recibe tiene una función complementaria en relación con el propio sujeto, en relación con sus necesidades. La relación de objeto, tiene en el depresivo una función esencialmente narcisista. El sujeto, no ama al otro en sí mismo, ni espera de él actitudes que le sean propias, sino que cumpla una determinada función dentro de su propia dinámica interna, de modo que le permita un reaseguramiento de su propia identidad y de su estima. En sentido estricto, no hay propiamente una relación de objeto, sino una relación con un objeto que sirve simplemente de depositario de terminadas parte de sí y es por ello, que se hace absolutamente necesario su control y el logro de que se comporte en la forma que para el sujeto es precisa. La "depresividad", o la "tendencia a la depresión", es la forma de expresión externa de una estructura dinámica organizada para controlar y manejar ese objeto externo, que se ha hecho imprescindible para la estabilidad del propio Self. La verdadera depresión, clínicamente manifies¬ta, toma cuerpo cuando se produce la pérdida del mismo, ya que condicio¬na una experiencia de daño y de empobrecimiento del propio Self, por la naturaleza narcisística de la relación.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Desde el punto de vista estructural y dinámico, es necesario diferenciar la experiencia depresiva de entidades que le son próximas, pero que tienen una significación diferente. La depresión tiene aspectos de coincidencia con el masoquismo moral, pero en esta entidad, el sujeto y el "otro" se experimentan como tales, con una existencia independiente fruto de un mayor grado de diferenciación. El aspecto de posesividad y de necesidad de control está presente, como un dato común, pero en el seno de una relación "tripolar" y no "bipolar" como es propio de una estructura depresiva. Se debe establecer igualmente la distinción, a nivel estructural, con las psicosis, en las que la regresión es mucho más profunda y completa, llevando al sujeto a una más amplia pérdida de límites con el "otro". En la relación depresiva, con ser igualmente una forma narcisística de relación, la regresión queda limitada a estadios preliminares de pérdida de diferenciación. Como forma intermedia entre ambas entidades, tenemos la estructura "borderline", con la que la forma de relación depresiva no tiene diferencias esenciales salvo las derivadas del nivel de diferenciación entre el sujeto y el mundo externo, que en la patología límite es más fluido y de la propia estructura yoica, que permite al depresivo una mayor capacidad de establecer la vinculación oral.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Debe plantearse igualmente la distinción con la estructura psicosomática, en la que las pulsiones libidinales y agresivas tienden a descargarse en cortacircuitos sobre el organismo, recurriendo a mecanis¬mos de defensa ontogénicamente anteriores a la estructuración del Yo psíquico integrado, como ha señalado PASCHE, MARTY y FAIN (7)y que permiten salvaguardar al sujeto de la catástrofe depresiva. La propia imagen corporal, el Yo corporal, es suficientemente consistente para servir de apoyo frente a la pérdida del objeto.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         En este desarrollo de la definición de lo que entendemos como "depresividad esencial", es necesario establecer su distinción con las "defensas contra la depresión", organizadas específicamente para neutrali¬zar la experiencia depresiva "ya" constituida. Son tales defensas, la hipomanía, la tendencia al agrupamiento gregario, la manipulación del estado de ánimo mediante tóxicos, medicamentos o alcohol, el pensamiento operativo y por último, las defensas estructuradas mediante organizaciones caracteriales, psicopáticas o perversas. Este tipo de defensas, surgen en el sujeto como medio de compensar un estado depresivo "ya" establecido y de evitar su manifestación clínica.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La "depresividad esencial" por el contrario, no representa una defensa "contra" la depresión ni un instrumento de sobrecompensación de la misma, sino una forma de relación que previene que la depresión se produzca, aunque el sujeto tenga una predisposición estructural de la misma. Es una defensa, en la medida que evita la aparción de la clínica depresiva, pero por un mecanismo totalmente diferente. La "depresividad", forma parte integrante de la propia estructura depresiva y cubre la función de limitar las consecuencias de una falla estructural, cuyo origen no es propiamente depresivo sino la consecuencia de una mala elaboración de la situación simbiótica primaria. La "depresividad", en cuanto organización defensiva, contribuye a realizar un compromiso caracterial con frecuencia relativamente estable, que permite mantener una Self-estima basada en la dependencia de un objeto externo idealizado que tiene que ser preservado como tal y a la par controlado por el sujeto, para compensar su sensación de pobreza y de destrucción interna. Las defensas "contra" la depresión, solamente se ponen en juego, cuando la "depresividad" ha fallado en su función.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En su aspecto más nuclear, la "depresividad" representa pues una forma de relación y de manejo de la realidad interna conducente a la creación y perservación de un objeto externo, como objeto idealizado y a la par, el logro a nivel de la realidad o fantasía, de su disponibilidad y actitud de aceptación hacia el sujeto. Se trata, en definitiva, de poder creer que el objeto no se perderá, o que en todo caso podrá ser recuperado, aunque la específica sensación de vacío y de ansiedad nos habla continua-mente de la falta de certeza y la desconfianza siempre presente. El vacío, el desencanto, la desconfianza, tan genuina en la experiencia de "depresivi¬dad", es a la par un reclamo para no ser abandonado y la referencia al carácter trágico que para el sujeto tendría el mismo. Es un modo de hacer presente, mediante la alucinación negativa del mismo, el objeto necesitado, preservando el lugar y el vacío de experiencia cuando falta una visión directa.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         En la forma depresiva de relación, el sujeto no se dirige al otro de una forma directa, sino por los canales de su propia experiencia. Los síntomas se convierten en el vehículo de sus tendencias libidinales, en su específica forma de seducción y de ruego, pero también, de sus tendencias agresivas, siendo exponentes de sus pretensiones de control y de imposi¬ción. Su "sumisión" y su sufrimiento, es expresión de su necesidad y su invalidez, pero también, es una acusación; su sentimiento de incurabilidad, un mostrar su sensación de incapacidad y de no confianza en sí mismo, pero también, un reproche a la incapacidad "salvadora" del "otro"; su culpabilidad, es la muestra de su voluntad de expiación y de sufrimiento, pero también, su recriminación a la impiedad del "otro". Todo su clínica es la expresión de un "entregarse" y ponerse en manos del "otro", pero en una dependencia tiránica e impositiva y con una continua advertencia del daño que le haría si se le abandona.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
              En el año 1940 y en su trabajo “Los factores esquizoides de la personalidad” W. RONALD D. FAIRBAIRN, establece el hecho de que las condiciones esquizoides, constituyen las estructuras más profundamente enraizadas en todos los estados psicopatológicos, así como en la propia personalidad “normal”. FAIRBAIRN establece tres rasgos específicos de esta estructura esquizoide de base: a) una actitud de omnipotencia, experimentada tanto a nivel consciente como inconsciente, b) una actitud de aislamiento y de despego, con gran dificultad para la vinculación significativa y por último, c) una preocupación por la realidad interna, que se manifiesta directa o a través de una total inundación de las significaciones de la realidad externa a partir del mundo interno del sujeto.
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         A partir de esta posición básica de la psique, el sujeto tiene que desarrollar una capacidad de vinculación y de reconocimiento de su necesidad del otro, que da lugar a una nueva dinámica y modo de estructuración de la personalidad, cuyas vicisitudes, van a representar la forma depresiva de relación como estructura. Cuando la tendencia esquizoide es aún muy predominante, la capacidad de vinculación se hace con gran dificultad, persistiendo en el sujeto una forma de relación con el objeto externo en cuanto a objeto parcial, es decir, con partes del mismo y en la medida en que es instrumento de satisfacción de sus necesidades. En otras palabras, persiste una forma narcisística de relación, en la que el “otro” es sentido como “una parte de si”, como “lo que uno mismo fue”, o como lo que “uno querría llegar a ser”, perdiéndose la capacidad de establecer una relación personal. Se tiende a la vinculación, pero hay una despersonalización del objeto y consecuentemente, una desafectivización de la relación objetal misma con una represión sistemática del propio mundo emocional. El movimiento emocional, corresponde más bien a la ansiedad derivada del logro o no del control sobre el objeto externo, pero dentro de los rasgos de omnipotencia, aislamiento y despego y por último, de encerramiento en el propio mundo interno que son específicos de la estructura esquizoide de base.
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  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          FRITZ RIEMANN (10), en su trabajo "Sobre la ventaja del concepto de una fase preoral", publicado en el año 1969, clarifica ampliamente estos conceptos, al plantearse la revisión del concepto de fase oral. Para RIEMANN, habría que establecer la existencia de una fase previa a dicha fase oral, en que el niño no tiene aún ningún ligamen emocional y en el que las impresiones sensoriales juegan el papel central. El autor, da el nombre de fase preoral a este momento evolutivo. De este modo, en el primer año de vida existirían dos mundos vivencíales diferentes; el más temprano, condicionado por las experiencias sensitivas que conducen a la experiencia de reconocer y el posterior de las experiencias sentimentales, que establecen la base para la capacidad de vinculación y de dependencia que corresponde a las auténtica fase oral. En la primera de las fases (la fase preoral), el centro de gravedad de la relación estaría todavía en sí mismo y en la propia experiencia interna, es el mundo esquizoide; en la segunda, en la medida en que se establece un ligamen afectivo con un objeto externo, suficientemente presente y significativo, el centro de atención se desplaza al "tu", entrando en lo que podemos llamar el mundo depresivo y en la que la relación para con el objeto externo se hace primordial.
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El modo en que se establece la fase oral propiamente dicha, es el problema central que puede orientarnos hacia lo que se específico de la forma de relación depresiva.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Establece RIEMANN, como para el logro de una confianza y una consecuente capacidad de vinculación del niño, se precisa continuidad y estabilidad de la presencia de la imagen maternizante, así como el retorno regular de la misma. Pero no se trata solamente de una presencia física, sino preferentemente de una presencia emocíonal, de una capacidad de la figura maternizante para percibir y contener sus necesidades. El niño tiene que sentirse estimado y reconocido en su propio valor en los ojos de la madre, no como objeto complementario para la misma, sino como un ser a respetar y que es tomado en consideración en sí mismo.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Para una adecuada comprensión de la recepción de la madre en relación con su hijo, en estos iniciales estadios del desarrollo, es preciso tomar en consideración que el hijo va a reactivar en ella todos sus esquemas básicos de relación para con sus propias figuras parentales y su propia estructura interna, bajo los condicionamientos sociales en los que se ha movido hasta ese momento. El grado de "depresividad" de la propia madre, vinculado a dichas figuras y a su propia pareja actual, va a ser transmitida al niño en forma de modelos relacionales pre-depresivos, expresivos de una continua sensación de insatisfacción y de desencanto. Al valorar estos hechos, no podemos perder de vista que la "depresividad" de un sujeto, puede aparecer perfectamente compensada mediante sus propias relaciones de dependencia o incluso, sobrecompensada, mediante defensas "contra" la depresión; pero esta apariencia, no evita que se tienda a transmitir la forma de relación específica de la "depresividad esencial" si de ella es portadora. La latente manifestación de una insatisfacción nunca colmada, crea en el niño una experiencia de no "ser suficientemente valioso" y le encierra en una continua duda y una continua búsqueda de aceptación, que le obliga a acoplarse a la relación de objeto narcisística de la madre.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Es importante revisar en este punto, la diferencia conceptual de FREUD y FROMM respecto al contenido de la relación narcisística. Para FREUD (5), el narcisismo representa una situación de encerramiento del sujeto en sí mismo en cuanto a la distribución de su carga emocional, apareciendo entonces el objeto y el mundo externo romo y desinvestido, carente de significación. Hay en esta concepción del narcisismo, un hecho central que deseamos destacar: el sujeto tiene que renunciar a la situación de "amor" a sí mismo para establecer la relación anaclítica.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         En su planteamiento del fenómeno, FROMM (6) parte de una premisa totalmente diferente. Para este autor, la relación narcisística de objeto es en sí misma un fenómeno patológico, pero no porque el sujeto se mantiene ligado a un "amor" a sí mismo que le impide investir al "otro", sino por todo lo contrario, por un "desamor", por una no aceptación de sí. El sujeto no puede amar al otro, precisamente porque no es capaz de amarse a sí mismo, porque no se sintió amado y por tanto es incapaz de confiar en la posibilidad de ser aceptado. Esta es la forma básica de relación que se estaría intercambiando en el transfondo de la predisposición depresiva. Pero hay más.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En la recepción de la madre y el hijo y sobre todo, en el nivel de discriminación en que es percibido, está presente, aunque en la sombra, la estructura de la relación de la mujer con el hombre en su forma final, es decir, en el modelo específico que en la misma ha tomado su diferencia¬ción sexual. La renuncia y a la para el reaseguramiento en una parte específica de su identidad sexual, supone una experiencia de pérdida y de compromiso altamente significativa en su correlación emocional. La imagen del "padre", está siempre detrás del niño y de las actitudes de la madre con el mismo. La forma en que ha resuelto su diferenciación sexual, va a jugar un papel primordial tanto en el modo en que va a introducir la propia figura del "padre" a los ojos del hijo, como en la posible utilización del mismo para compensar su carencia no aceptada, reforzando el modelo narcisístico de relación.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          A partir de su trabajo "La represión y el retorno de los objetos malos”, FAIRBAIRN nos ha familiarizado con el concepto de la "defensa moral", como un mecanismo mediante el cual la persona trata de preservar sus figuras parentales esenciales y necesitadas mediante la introyección y la apropiación de sus aspectos "malos" o negativos. De este modo, el objeto externo es mantenido como "bueno" y confiable, al precio de asumir su "maldad". El sujeto intenta así el establecimiento de la estructura que hemos descrito como específica de la "depresividad esencial", la existencia de un objeto idealizado externo, del que establece dependencia y a la par, el control de los aspectos frustrantes y negativos de la situación relacional dentro de sí. El sujeto, es ahora el que se siente "malo" y empobrecido, pero puede establecer una relación de dependencia, aunque sea sobre la base de una mentira sobre sus propios contenidos, sobre la base, de su propia "mixtificación". El saber de esta mentira, es la razón de la continua desconfianza de la estructura depresiva y de su continuo temer a la ruptura de la situación establecida.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Sobre esta estructura relacíonal, se hace comprensible que el depresivo sea incapaz de establecer una verdadera identificación, puesto que la imagen del objeto externo es básicamente manipulada para poder establecer la "confiabilidad" en la misma. El sujeto está continuamente como trampeado y "haciendo que se cree" la bondad de los objetos externos, pero en el fondo, no puede confiar.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Esta concepción de la economía depresiva, nos explica mucho de lo que podemos encontrar en la depresión manifiesta pero especialmente en la "depresividad esencial". Por una parte, la noción básica de no ser querido, de no interesar, que de hecho es cierta ya que solamente lo es en cuanto objeto complementario. La sensación de soledad, ausencia y vacío, puesto que el sujeto ha tenido que desproveerse de sus vivencias y de su mundo original, "mixtificarse", para adaptarse al papel pedido. La sensación de temor, inseguridad e indecisión, al maniatarse para preservar el objeto externo. Su continua presión y reclamo a ese objeto externo, está en el fondo llena de sentido, puesto que a él ha sacrificado toda su experiencia y capacidad de sentir y está lleno de sentido, igualmente, su resentimiento, cuando no consigue del mismo la devolución esperada.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En su trabajo central sobre el tema "Duelo y melancolía", FREUD estableció, en un estudio verdaderamente notable, la correlación entre las dos entidades desde un punto de vista dinámico. Conforme a su plantea¬miento, la pérdida real o vivencial, da lugar a que la carga libidinal de la que estaba investido el objeto quede libre y en esta situación, no es desplazada sobre otro objeto, sino retraida sobre el Yo dando lugar a una identificación del mismo con el objeto perdido. De este modo, continua, la pérdida del objeto se transforma en una pérdida del Yo y el conflicto entre el Yo y la persona amada, en una discordia entre la crítica del Yo (el Superyo) y el propio Yo, modificado por la identificación. Al establecer la segunda teoría de los instintos, FREUD tiende a la comprensión de la depresión como la consecuencia del desequilibrio entre las tendencias básicas, con la irrupción masiva del sentimiento de culpa al tener la vivencia de ser el causante de la pérdida, en función de su propia agresividad. La ambivalencia hacia el objeto y la actualización de la misma por la pérdida externa, sería en definitiva el origen del fenómeno depresivo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Aún estando básicamente de acuerdo con esta concepción clásica del proceso depresivo, consideramos que es posible ir más lejos aún en la comprensión del mismo a partir de las ideas de FAIRBAIRN y su concepto de la "defensa moral" contra los objetos "malos" internos. Si en la situación de "mixtificación" se produce un "abandono" por parte del objeto externo, como objeto ideal, es comprensible que la experiencia interna resulte catastrófica, por la desorientación que se crea en toda la estructura defensiva y la consiguiente reacción de agresividad, con la imposibilidad de dirigirse hacia el objeto que motivó al proceso. No consideramos que sea necesario recurrir al concepto de un instinto de muerte, o a una destructividad de carácter constitucional para la explicación del despeño depresivo, sino, simplemente, tomar en consideración la movilización de los objetos "malos" internos, al fallar el objeto externo que los mantenía estabilizados.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Si tratamos de entrar en el nivel estructural en que se mueve el paciente con una "depresividad esencial", debemos hacer referencia al campo de la patología de la fase esquizoparanoide, conforme a la terminología introducida por M.KLEIN. Son pacientes, que no han logrado elaborar la fase depresiva del desarrollo. Los mecanismos que podemos detectar como instrumentos para el manejo y el control tanto del objeto externo como del propio mundo interno, corresponden plenamente a esta fase de desarrollo. Por una parte, tenemos una serie de ellos, que tienen como fundamento la manipulación del Yo y del objeto, para el logro de estructuras relaciones que permiten mantener escindidas las experiencias básicas del sujeto de amor y odio, y por otra, técnicas de control y de reaseguramiento del objeto "bueno" externo, sobre todo, en cuanto a su significación emocional.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En el primer grupo tenemos el "clivaje", o desdoblamiento del Yo y especialmente, de la representación del objeto, en lo que a la organiza¬ción depresiva se refiere.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El "clivaje" del Yo y del objeto, permite un contacto manipulado con la realidad, en el sentido de relaciones falsamente univalentes en su significación emocional. El mecanismo, conlleva como partes integrantes del mismo el de "negación", que permite ignorar las partes no deseables del objeto, aunque reteniéndolas dentro de sí y el de "idealización", que es el mantenimiento del objeto como plenamente gratificante a través de la negación de sus partes negativas. La "negación" del depresivo, no tiene lugar sobre la percepción como es el caso del perverso o del psicótico, sino sobre el sentido de la misma, con lo que se crea un vacío del propio deseo y de la propia apetencia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Dentro del mundo del depresivo y a través de los mecanismos descritos, del "clivaje" del Yo y del objeto, el mundo externo mantiene unos contornos diluidos que cubren la misión de hacer el objeto poco identificable y significativo en su sentido simbólico. La "borrosidad" del objeto, es en definitiva un intento de evitación de la introyección masiva específica de la economía melancólica.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La persona con una predisposición depresiva, es incapaz de hacer una identificación auténtica, porque le falta la distancia adecuada para percibir sus límites con claridad y a la par, la sensación de aceptación necesaria para tener una capacidad de espera que le permita realizar una elaboración secundaria de la experiencia. La necesidad posesiva es imperiosa y compulsiva, ya que la retención dentro del propio Self es la única forma fiable de conservación. No hay pues una identificación propiamente dicha, sino una internalización de( objeto sobre un modelo oral de relación, internalización, que es básicamente agresiva, ya que el objeto no se le entrega y el sujeto la realiza desde una postura de indefensión. El correlato de esta internalización violenta y agresiva, es la fantasía de dañar al objeto, en el proceso mismo de posesión.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Es en este encuadre, en el que el nivel de desarrollo de una receptividad anal cobra una significación fundamental, sobre la que tan ampliamente insiste BERGERT. El logro de la misma, en la medida que reduce notablemente la experiencia de indefensión, atenúa la voracidad y la posesividad oral del sujeto. La receptividad anal, como experiencia más estructurada, introduce un radical básico de actividad sobre el modelo pasivo anterior, con una noción de la propia capacidad de posesión y de retención, de absorver, de conservar y de contener, de paralizar, así como de eliminar fuera de sí lo negativo y de agredir con ello. El sujeto adquiere con ello, una noción de capacidad al tener la posibilidad de un control más activo del objeto.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El segundo aspecto nuclear de la receptividad aria¡, es la discrimi¬nación y la internalización del personaje fálico, de la figura paterna. En la medida que esta figura se hace consistente dentro del sujeto, este empieza a experimentar la posibilidad de resolver la relación narcisísitica impuesta por la madre y de progresar, desde una situación "bipolar" a una "tripolar", en la que la noción de conflicto va tomando forma.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         El infante, estabiliza en parte su situación básica de impotencia e indefensión y desde esta postura puede integrar movimientos de separación de la imago materna y mantener la relación y la conservación del objeto, de una forma más elaborada, como es propio de la "depresividad esencial".
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como señalaba hace unos años S.NACHT (8), haciendo referencia a los cuadros de "depresividad esencial" o de clínica depresiva más o menos manifiesta, su frecuencia es cada día más alta, hecho que nos obliga a un intento de comprensión de la misma desde una perspectiva sociopatológica.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         KUBIE y ERIKSON han identificado las dificultades identificativas y de resolución de las formas narcisísiticas de relación no solamente con la calidad de la relación oral inicial, sino también con la significación emocional de las corrientes contraculturales presentes en nuestra sociedad y que derivan de la desvalorización del mundo del padre, como consecuen¬cia, a su desafectivización y su rigidificación. A nivel dinámico, este empobrecimiento de la imago paterna y del orden de valores que le es propio, dificulta la elaboración de la receptividad anal y consecuentemente, de la resolución de la situación simbiótica de base. ERIKSON(2) ha llamado la atención sobre la específica estructura familiar de estos casos en que persiste las estructuras narcisísticas de relación de una forma más estable, destando como rasgos específicos de estas madres: a)una marcada conciencia de "status" con gran interés en el mantenimiento de la apariencia y la "fachada", en olvido y detrimento del mundo de los sentimientos y del reconocimiento de las necesidades; b)una actitud de omnipresencia, acaparando continuamente la atención mediante formas diversas de seducción y de presión y por último, c)una actitud "amorosa", quejosa e intrusiva, que no respeta los límites del "otro". El complemento de esta imago materna y lo que tiende a hacerla especialmente nociva, es la inexistencia de una imago paterna que le sirva de contrapeso.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El padre no puede "frenar" a su pareja por su propia dependencia materna y consecuentemente, no puede individualizar al hijo a partir de la situación simbiótica con la madre.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como abundamiento de lo que hemos señalado en relación con el "clivaje" del Yo y el objeto, como instrumentos para la manipulación de la realidad, la internalización y de identificación proyectiva en sus aspectos patológicos son el complemento de la economía depresiva, mediante la cual el sujeto trata de organizar su mundo interno a partir de los objetos externos que ha mantenido como idealizados. Como hemos venido viendo, solo cuando el mecanismo de internalización oral es matizado por una receptividad anal que alivia la sensación de indefensión y de impotencia, aquella tiene lugar de una forma válida. Dentro de estos mecanismos de interacción del mundo externo e interno, también la identificación proyectiva patológica juega un rol importante en la economía depresiva, facilitando la experiencia de empobrecimiento del Yo al mantener la idealización del objeto externo a partir de los propios contenidos valiosos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Dentro del segundo grupo de mecanismos, que tienden a estructu¬rar la relación depresiva, tenemos aquellos que sirven a la función de control y de reaseguramiento del objeto externo, sobre todo, en cuanto a su significación emocional.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En esta linea, tenemos en primer lugar la "inhibición", que dentro de la economía depresiva, no es una simple ayuda al mecanismo de represión sino una inhibición de la función yoica que tiene a paralizar todo movimiento emocional. La inhibición contribuye igualmente a la "borrosi¬dad" de los límites del objeto, que permite a la par una presencia que, la distancia adecuada para el control de la significación afectiva. Una cierta actitud de ambigüedad y de despego, de falta de interés y como de BERGERET' destaca, igualmente, como mecanismo específico de la "depresividad esencial", "pasar" en la relación, sería expresivo de este mecanismo. la "erotización del sufrimiento", como una experiencia de sufrimiento-decepción que es percibida pasivamente, no como en el masoquismo en el que hay una búsqueda activa. Se trata, propiamente, de una cierta forma de autoerotismo, en la que el sujeto dirige hacia sí mismo la decepción inflingida por el "otro", tratando de darse la aceptación amorosa de la que se siente privado.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Un hecho de que debemos tener en cuenta, al tratar los mecanis¬mos específicos de la relación depresiva, es el papel tan poco significativo que juega la represión, que es tan básica en la estructuración de los modelos neuróticos. Se trata de una incapacidad propia de todas las estructuras de relación narcisista, que se mueven en un nivel donde la situación edípica no ha sido válidamente lograda. J.MALLET y BERGE¬RET hablan propiamente de un mecanismo de "supresión", que estaría ligado al afecto depresivo mientras que la represión propiamente dicha, hace referencia a la representación genital. El contrainvestimiento que posibilita este mecanismo es muy intenso, lo que explicaría en gran medida la sintomatología asténica del depresivo. Serían mecanismos específicos de la economía depresiva, junto con la "supresión", los "desplazamientos" y la creación de "formaciones reactivas", que dan otra orientación a la experiencia afectiva individual.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Diremos, para terminar, que entre las defensas que se orientan al control y la conservación del objeto externo, mediante la manipulación de la experiencia afectiva, debemos citar igualmente la intelectualización y la racionalización, que permiten un manejo a distancia de la relación con dicho objeto y una mejor preservación frente a las posibles frustraciones.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La "depresividad esencial" es, en definitiva, todo un manejo defensivo, a nivel relacional, para poder conservar un nivel de fiabilidad en el objeto externo que le permita establecer la experiencia de vincula¬ción, pero es a la par, el reconocimiento del sentimiento de impotencia del sujeto y de la ineficacia de su amor hacia el objeto. Es un intento de no conocer la verdad profunda de la situación real que se estableció en su origen con las figuras parentales y de ignorar, que fue aceptado de una forma muy relativa y no, como deseaba y creía haberlo sido. La demanda insaciable del depresivo no es por una voracidad nunca colmada, sino por su incredulidad de ser aceptado, por su sentimiento profundo de que nunca lo fue. En realidad, es un intento, a ultranza, de negar la incapacidad de amor objetal de la madre y de conservar las fantasías de la posibilidad.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         El carácter complementario de la "depresividad esencial", puede ser percibido perfectamente a nivel contratransferencia, tanto a un nivel general, como en el encuadre específico de la situación analítica. La experiencia aparece básicamente matizada por la sensación de la "insufi¬ciencia" de lo que se da y la tendencia a movilizar en el terapeuta sus propias fantasías de limitación, y de incompletud. Como señala BERGE¬RET, el discurso del depresivo tiende a movilizar nuestra propia "depresi¬vidad" y a movernos en la dirección de salvaguardar la posibilidad de una reparación. La sensación de agobio y de explotación, que con frecuencia experimenta el analista frente al depresivo, tiene su origen en su pretensión latente de colmar esa demanda, nunca satisfecha, como medio de salvaguar¬dar su propia demanda latente.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Solo dos palabras sobre la terapia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Propiamente, la "depresividad esencial" no tiene ni debe ser tratada, ya que es una forma estable de preservación de un equilibrio interno. Pero el continuo reclamo de su forma de relación, así como las descompensaciones parciales que en ocasiones se producen, pueden ponernos frente a la necesidad de una intervención. En tal caso debemos tener presente tres aspectos fundamentales:
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         a)Que no llevaría a ninguna parte el intentar una respuesta a la demanda de fondo porque no vamos a tener la disponibilidad que ello requeriría y en todo caso, no podemos implicarnos en la provocación y la exigencia impositiva con la que está planteada.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          b)Que el aparente vacío interior, es el depositario de una gran carga de agresividad, que se va estar continuamente manifestando por vías indirectas de reclamo y de reivindicación. El mundo interno es el depositario de fantasmas y objetos "dañados", que por otra parte, no son percibidos como propios, en cuanto proceden de los demás.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          c)Que nosotros mismos, nos sentimos con el mismo vacío, con la misma posibilidad de experimentar la experiencia y debemos tener la cautela de no ser movidos por reacciones contratransferencíales, tanto en un sentido de bloquear nuestra capacidad de empatía como de "actuar" en función de la presión a la que estamos sometidos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Como señala BERGERET, toda "depresividad" comporta en sí misma un auténtico potencial evolutivo por el deseo de encuentro y de vinculación que le es propio. El curso que va a seguir, va a depender en gran medida de las elecciones y de las vinculaciones que se vayan estableciendo, en todo caso, la posibilidad de actuación pasa por que nuestra actitud no sea en modo alguno "mixtificadora" sino que conlleve permanentemente una búsqueda de la realidad interna del sujeto. Cuando hablamos de nuestra actitud, hablamos no solamente de nuestra actuación personal, sino de todos los aspectos del encuadre en que nos movemos. El concepto de S.NACH" de que el "terapeuta cura más por lo que es, que por lo que dice", tiene aquí plena significación, pero no como una presentación de uno mismo como modelo identificativo, sino en la medida que se muestra como ser humano con sus limitaciones y sus relatividades y de este modo, puede el enfermo contrastar sus propias aspiraciones en una relación no "mixtificadora", al prevenir todo aspecto de autoridad irracional.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         (1)    J. BERGERET “Depressivité et Depresión”. Rev. Fra. Psych. Vol XL, núm. 5-6, 1976.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         (2)    E.H. ERIKSON The problem of the Ego Identify ». Jorun. A. Psych. Ass. 1956, pág. 101
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         (3)    W.R. FAIRBAIRN. “Estudio Psicoanalítico de la Personalidad”. Ed. Hermé. Buenos Aires, 1962.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         (4)    S. FREUD “Duelo y Melancolía”. Ob. Completas. Ballesteros. Tomo I.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         (5)    S. FREUD “Introducción al Narcisismo”. Ob. Completas. Ballesteros. Tomo I.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         (6)    E. FROMM “Grandeza y limitaciones del pensamiento de Freud”. Ed. Siglo XIX. México, 1979.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         (7)    P.MARTY y M. FAIN “La depresión essentielle”. REv. F. Psycho. Vol. XXXII, núm. 3, 1968
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         (8)    S. NACH « La présence du Psychanalyste ». Ed. Press Univ. Fr. Paris, 1963
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         (9)    S. NACHT y J.C. RACAIMER “Les états dépressifs ». Rev. Fr. Psych. Vol. XXIII, número 5, 1959.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         (10)     F. RIEMANN « Sobre la ventaja del concepto de una fase preoral ». Rev. Psico. Psiq. Y Psico. Núm. 19, México
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Mon, 16 May 2011 05:26:16 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.semsoac.com.mx/la-depresividad-como-defensa-contra-la-depresion</guid>
      <g-custom:tags type="string">espacio,espacio psicoanalitico,IFPS,espacio psicoanalítico,Dr. A. Gállego Meré,la depresividad como defensa contra la depresion,revista #1</g-custom:tags>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>2.- Presentación de Espacio Psicoanalítico</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/introduccion</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;i&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           A manera de Presentación de  Espacio Psicoanalítico
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/i&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;i&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Salvador Millán
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Seminario de Sociopsicoanálisis A.C.
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            MÉXICO
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/i&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Estamos de pláceme con la creación de Espacio Psicoanalítico en la Red, donde se verán plasmados trabajos sobre psicoanálisis, en tres nuevos idiomas, enhorabuena el intercambio de conocimientos entre miembros de la Federación Internacional de Sociedades Psicoanalíticas IFPS. Contemos con este pequeño pero significativo paso para expresarnos y conocernos mejor en lenguas latinas.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;i&gt;&#xD;
      
           El psicoanálisis ante la globalización. Reto ineludible.
          &#xD;
    &lt;/i&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Sí, la teoría de Freud fue audaz: explorar el inconsciente requirió de tenacidad y valor, a través de un método de exploración incipiente, directo, de relación personal; comparado con lo actual, tecnología impersonal que detecta, por ejemplo, los colores en las funciones mentales.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Se reconocía a los síntomas, se traducía a las ambivalencias en lo que son, lucha de fuerzas opuestas: razón frente a sentimientos, corazón frente a la mente, perenne manifestación de tensión interna. Hoy se le conoce como una disfunción mental entre circuitos corticales y cerebro medio.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Nos entusiasmamos con el mundo simbólico de los sueños, sus intentos de interpretar para luego integrar una comprensión global del soñante y su contorno. Y siguiendo las ideas antes mencionadas, ¿cual es la fuerza de la razón?, ¿cual es la fuerza de la pasión?
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          En el caso de los sueños esto toma el lugar predominante; cuando examinamos con mirada lucida la subjetividad, las relaciones entre las personas que se funden en el conflicto central, alcanzamos a recobrar la idea de que el síntoma luce con un aura acompañante cómplice por su brillo.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Más tarde, a partir de lo individual ampliamos nuestra visión sobre el mundo asombrados por la implicación de lo social. Con Fromm, quien señaló a lo insano, la sociedad de consumo sumisa ante la ideología introducida como forma de consciencia social determinada, con n intermediarios de la producción y socios manipulando los medios, ocupados por una destrucción/construcción de una nueva sociedad alienada. Los actores de la producción están decididos a establecer reglas de consumo indiscriminado con su complemento de ausencias de reglas para el desecho, logrando transgredir el ambiente y al equilibrio ecológico, que atañe a los individuos, fomentando su obesidad; fenómenos sociales manifiestos que encuentran una explicación psicológica en la teoría del carácter.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          La globalización rompió fronteras, conmovió a los estados, rompió sus estructuras, afectó a los individuos fragmentando su identidad. Produciendo las mayores migraciones sur-norte y provocando la cerrazón con violencia de los países medio constituidos por endeble producción. Manejan los grupos transnacionales a distancia. El psicoanálisis vivió conociendo la cara de la autoridad, ahora enfrentamos al vacío lo inerte.  Con juegos modernizantes y ofertas de remodelación los cuerpos se transgreden y se llenan de plásticos, se sustituye la piel con grafitos, las relaciones se establecen a distancia, se vive a través de los medios, se paga por recibir información de consumos, ofertas, nimiedades; no se habla de frente ni con el de a lado. Las transnacionales someten con lo hechizo de lo moderno a la magia de las imágenes, vestimentas y costumbres tradiciones indígenas, a la vez que se aprovecha para vaciar su subsuelo. Rompe igual tradición y tierra.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          Lo inmutable será la subjetividad, la entereza del hombre, ¿podrá contar con eso el psicoanálisis post modernizado?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/7bd19557/dms3rep/multi/picasso%2B-%2Bcopia.jpg" length="2257847" type="image/png" />
      <pubDate>Wed, 16 Mar 2011 06:31:50 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.semsoac.com.mx/introduccion</guid>
      <g-custom:tags type="string">espacio,espacio psicoanalitico,IFPS,espacio psicoanalítico,introduccion,introducción,Salvador Millán,Salvador Millan,revista #1</g-custom:tags>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>1.- EDITORIAL  de Espacio Psicoanalítico</title>
      <link>https://www.semsoac.com.mx/editorial</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Rómulo Aguillaume
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Centro Psicoanalítico de Madrid
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           España
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La satisfacción que hemos sentido ante la aceptación por parte de la burocracia reinante en la IFPS de un proyecto, que surgió hace años y casi en una conversación coloquial, no impide que seamos conscientes que la comodidad de escribir en nuestros idiomas no es una salvaguarda ante la dificultad de un entendimiento que no se asienta en el idioma únicamente. La IFPS fue fundada con una pretensión crítica y multilingüe. Ambas pretensiones no podemos decir que hayan sido siempre conseguidas. El discurso crítico, en ocasiones, más ha sido caótico y la traducción simultánea siempre naufragó en las dificultades económicas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Durante años hemos asistido y asistimos a las reuniones que la IFPS viene desarrollando en distintos países. Los congresos han sido un lugar de encuentro y casi la única justificación de una sociedad que no existía por fuera de los mismos. La revista de la IFPS vino a paliar este déficit. Pero el descuido en las traducciones simultáneas y orientaciones psicoanalíticas excesivamente dispares ha hecho que la participación de los miembros de las dos sociedades españolas nunca haya sido numerosa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si el espacio, que ahora comenzamos, requiere una justificación sería la de brindar la posibilidad de una participación que obvie la dificultad del idioma y sea un primer peldaño para el acercamiento a nuestra sociedad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una justificación de mayor vuelo teorizaría sobre las dificultades de la traducción. George Steiner recorre en Después de Babel
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="#_edn1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           *
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            esta dificultad posible de la comunicación entre las lenguas y sintetiza dos posiciones opuestas:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    
          una concepción universalista para quien “la traducción resulta plausible precisamente porque es preciso identificar y ver funcionar en todos los idiomas, por singulares o extravagantes que sean sus formas superficiales, los universales genéticos, históricos, sociales que tienen el mayor arraigo y de los que se derivan todas las gramáticas. Traducir es superar las disparidades superficiales de las lenguas con objeto de traer a la luz sus principios ontológicos fundamentales y, en última instancia, comunes y compartidos.” 
         &#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    
          La otra tesis contraria denominada por Steiner monadista, “Sostiene que la reflexión lógica y psicológica no llega a agotar las estructuras profundas universales, o que éstas son de un orden tan abstracto que se vuelven prescindibles.(...) Lo que consideramos traducción no pasa de ser un conjunto convencional de analogías aproximadas, un esbozo de reproducción apenas tolerable cuando las dos lenguas o culturas tienen algún parentesco, pero francamente espurio cuando están en juego dos idiomas remotos y dos sensibilidades tan distintas como distantes.”
         &#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    
          Entre estas dos concepciones navegan hasta nuestros días las teorías y las posiciones de los autores.
         &#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    
          Leibniz consideró al lenguaje no como vehiculo del pensamiento sino el medio que lo determina y condiciona pudiendo decir que la lengua “estructura la experiencia según sus peculiares modos de percepción y hábitos cognoscitivos”.
         &#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    
          Quiere decirse que cada lengua crea su universo específico y el mundo que se crea es el mundo que se construye, distinto a los otros mundos de las otras lenguas. Cada lengua crea su universo aunque la traducción sea posible.
         &#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    
          Así pues, tendremos que aceptar que el predominio de una lengua sobre otra tiene que ver con factores de poder extralingüísticos pero que, en cualquier caso, impondrán una visión del mundo en el que la traducción jugará su papel. Papel que nunca será inocente.
         &#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    
           
         &#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    
          El psicoanálisis se construyó en alemán y se tradujo a otras muchas lenguas, entre ellas el inglés. Hay quien piensa que Freud escribió en inglés o, de cualquier manera, el inglés se apoderó poco a poco del alemán gracias a las circunstancias históricas. La Standard Edition es el referente de la obra de Freud, una traducción del original alemán no carentes de errores. En el trieb alemán naufragaron todas las lenguas y pasó demasiado tiempo en diferenciar pulsión de instinto con las consecuencias inevitables. No obstante los errores se fueron corrigiendo y la traducción se hizo posible. Pero se fueron creando escuelas, orientaciones psicoanalíticas que han quedado configuradas en torno a espacios culturales determinados lingüísticamente. Esta podría ser la justificación última que reclamamos: un espacio lingüístico común desde el que pensar y no solo traducir el psicoanálisis.
         &#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    
           
         &#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
             
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="#_ednref1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           *
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            * Steiner George, Después de Babel. Aspectos del lenguaje y la traducción, Fondo de Cultura Económica, México 1995.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    
           
         &#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp-cdn.multiscreensite.com/7bd19557/dms3rep/multi/picasso%2B-%2Bcopia.jpg" length="2257847" type="image/png" />
      <pubDate>Wed, 16 Feb 2011 06:32:13 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.semsoac.com.mx/editorial</guid>
      <g-custom:tags type="string">editorial,espacio,espacio psicoanalitico,IFPS,espacio psicoanalítico,Rómulo Aguillaume,revista #1</g-custom:tags>
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        <media:description>main image</media:description>
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    </item>
  </channel>
</rss>
